La indemnización despidos improcedentes está, en principio, exenta del pago de impuestos. Lo que sucede es que ha habido varios casos de fraude de ley en el cobro de la indemnización. Te explicamos cuál es el criterio judicial al respecto para que, cuando te asesores, lo tengas en cuenta.

El cobro del IRPF en la indemnización despidos improcedentes

La tendencia de muchos patronos y obreros era pactar el despido, pero haciéndolo pasar por improcedente. El resultado es que el trabajador cobraba la máxima indemnización y no tenía que pagar liquidación por IRPF. Este aspecto es muy importante porque supone un ahorro para la empresa y para el trabajador. No ha de extrañar, pues, que esta práctica haya sido habitual durante años.

Hay que decir que este limbo legal ha estado tolerado por la Agencia Tributaria, de manera que se utilizaba como forma de viabilizar prejubilaciones, sobre todo en despidos colectivos. Las primeras sentencias que hablan de irregularidades son relativamente recientes y en 2019 se han generalizado. Los tribunales están estableciendo baremos para determinar si el despido lo es o no.

Uno de los problemas del antiguo sistema es que era difícil detectar las bolsas de fraude. Hay que tener en cuenta que este despido se pacta ante el determinado Servicio de Mediación y Arbitraje de la Comunidad Autónoma. En consecuencia, para captar que ha habido un pacto en el despido, han de concurrir otras circunstancias que te muestren que ha habido un acuerdo.

Tradicionalmente, el pacto entre empresa y trabajador se utilizaba cuando al segundo le faltaba poco tiempo para jubilarse. La idea era acordar un despido que cubriese la indemnización solo hasta la jubilación para enlazarla con el correspondiente subsidio.

 

El cobro del IRPF en la indemnización despidos improcedentes

 

La jurisprudencia de la sala del Tribunal Contencioso-Administrativo de la Audiencia Nacional

La Ley del Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas (35/2006) establece que las indemnizaciones por despido están exentas de indemnización, siempre que este no surja de un pacto o acuerdo.

Según la Audiencia Nacional, en estos casos no hay un despido, sino un acuerdo voluntario de extinción laboral. La sentencia de 6 de febrero Rec. 326/2016 incide en la necesidad de implementar cambios y de cobrar impuestos cuando la indemnización es un acuerdo y no un despido. Hay varias maneras de comprobar si el despido es en realidad un acuerdo entre las dos partes; estos indicios son destacables:

  1. Cuando los trabajadores tienen una edad superior a los 62 años. Este es uno de los indicios más evidentes si concurren otras circunstancias porque la edad de jubilación está próxima.
  2. Cuando la indemnización se ajusta al tiempo que queda para la jubilación, y no a los años trabajados de forma efectiva. Lo normal sería que se pagase la indemnización según los baremos que hay por año trabajado.
  3. La empresa alega que tiene que reducir costes laborales y lo hace constar en un documento. Este aspecto es fundamental porque es una pista de que hay una intencionalidad económica en el despido y no incompetencia.
  4. Si ha habido varias personas despedidas por este motivo, todos han suscrito el mismo documento. Es evidente que este aspecto hace sospechar que el despido ha sido un pacto.
  5. La empresa reconoce la improcedencia del despido en la liquidación, de manera que renuncia a litigar.
  6. No hay una carta de despido y la extinción del contrato es verbal. El fin de la relación laboral se formaliza en el Servicio de Mediación.

La indemnización despidos improcedentes ha sido puesta en tela de juicio por su tributación. Conocer la jurisprudencia es sumamente importante porque, así, te ahorrarás situaciones desagradables.

Si eres trabajador por cuenta propia, también necesitas una asesoría laboral para autónomos. Con el apoyo de esta, tendrás mayor información sobre lo que te conviene cotizar y, si cuentas con empleados, también cumplirás con las leyes en lo que a estos respecta.

Ventajas para el autónomo de contar con una asesoría laboral

Como trabajador autónomo, estás obligado a cumplir las normas de la legislación laboral para ti y tus trabajadores, si los tienes. Por ello debes estar buen respaldado por profesionales. Estos te proporcionarán la tranquilidad de estar haciendo las cosas bien. Algunas de las ventajas que te aporta una asesoría laboral como autónomo son las siguientes.

1) Asesoramiento para tu jubilación

Dentro del colectivo de autónomos existen varios niveles de cotización. Y un despacho laboral te orientará desde el primer día de tu actividad sobre la que más te conviene aportar para tu jubilación. E igualmente acerca de si debes incrementar esa cotización para obtener la paga que deseas cuanto te retires.

2) Ayuda para que cumplas las leyes laborales con tus empleados

La legislación laboral es amplia y, en ocasiones, un tanto complicada. Especialmente en lo que respecta a los trabajadores por cuenta ajena. Pero, si tienes algún empleado a tu cargo, una asesoría laboral te dará todas las explicaciones y consejos que necesites para que lo tengas correctamente dado de alta y amparado por la Seguridad Social.

 

Ventajas para el autónomo de contar con una asesoría laboral

 

3) Elaboración de contratos, nóminas y seguros sociales

En relación con lo anterior, todos los trabajadores por cuenta ajena deben tener un contrato y recibir una nómina mensualmente. Y especialmente esta última no es fácil de hacer. Esto se debe a que, para que la nómina esté correcta, deben incluirse una serie de retenciones y pagos especiales.

Una asesoría laboral se encarga de redactar todos estos documentos para ti. Y otro tanto puede decirse de los que debes presentar todos los meses como cotización a la Seguridad Social.

Una correcta presentación de los citados documentos puede ahorrarte mucho dinero. Y ello por dos motivos: porque tu asesor siempre te recomendará las condiciones más ventajosas para ti y, además, porque te evitará posibles sanciones de la Administración.

4) Elaboración de todas tus declaraciones tributarias en materia laboral

Tema aparte son tus obligaciones tributarias en materia laboral. Como autónomo, tendrás que presentar declaraciones trimestrales de IRPF e IVA, así como resúmenes anuales. De todo ello se encarga igualmente una asesoría laboral.

5) Aviso de subvenciones y ayudas

La precariedad del mercado laboral hace que cada poco tiempo aparezcan subvenciones y otro tipo de ayudas a la contratación. Si cuentas con una asesoría laboral, esta se encargará de avisarte cuando alguna de ellas encaje con el perfil de tu negocio.

Imagina el ahorro de tiempo que te supone no tener que estar buscando estas ayudas por tu cuenta. Y también el beneficio económico que tendrás si te las conceden.

6) Tranquilidad, apoyo y ahorro de dinero

Quizá este punto sea el más importante de todos en lo que a tener asesoría laboral se refiere. Como autónomo, bastante tienes con desempeñar tu trabajo y mantener tu negocio a flote.

Por eso, cualquier apoyo que tengas es bueno. Este te lo brindará una asesoría laboral. Y además, como se encargará de hacer todos tus documentos legales, ahorrarás el dinero que te costaría tener una persona en nómina para realizarlos. E igualmente evitarás sanciones y, en definitiva, ganarás en tranquilidad.

En conclusión, tener una asesoría laboral resulta básico para los autónomos. Es la manera de que cumplas todas tus obligaciones en esta materia. E incluso de que sepas con antelación cuáles serán las condiciones económicas de tu jubilación.

Se aproxima el último trimestre fiscal del año. Si eres autónomo o tienes una sociedad limitada es el momento en que te das cuenta de que vas a tener que pagar muchos impuestos. No obstante, hay algunas medidas que todavía puedes tomar para cumplir con las leyes y pagar menos.

¿Qué puedes hacer para reducir tus impuestos dentro de la Ley?

Las normas fiscales en nuestro país te permiten acogerte a diferentes deducciones a la hora de declarar tus ingresos. Y también realizar otras operaciones que te evitarán pagar tantos impuestos. Entre ellas, pueden mencionarse las siguientes:

1. Invierte en un plan de pensiones

La gran baza como producto de ahorro a largo plazo que te ofrecen los planes de pensiones no es su rentabilidad. Son los beneficios fiscales que llevan aparejados. Concretamente, puedes desgravar todo lo aportado a ellos durante el año de tu base imponible de ganancias.

Explicado con un ejemplo, si has ganado 40.000 euros este año y aportas 6.000 a un plan de pensiones, puedes restar esta última cantidad de la primera. Con ello además tienes la posibilidad de bajar de tramo de cotización, con lo cual tu ahorro será doble.

Como sabes, el de la renta es un impuesto progresivo que funciona por tramos. Cuanto más alto sea el tuyo, más porcentaje de tus ingresos tendrás que pagar. Por tanto, un plan de pensiones te puede ayudar a pasar de ese tramo al inferior.

 

 

2. Deduce por tus gastos como profesional

Si eres autónomo, te interesa saber que las cuotas a colegios profesionales y a sindicatos son deducibles. También si has tenido algún tipo de gasto en abogado o procurador por un juicio laboral puedes descontarlo. Incluso son deducibles las donaciones a entidades sin ánimo de lucro.

3. No olvides las deducciones autonómicas

Cada autonomía tiene sus propias deducciones en el Impuesto sobre la renta. Aspectos como la guardería de tus hijos o sus gastos de transportes son algunos ejemplos de ellas. Por eso, consulta a tu asesor las deducciones que ofrece tu comunidad autónoma.

4. Las pérdidas compensan las ganancias

Si has perdido dinero con alguna inversión, te servirá para compensar tus ingresos. Más aún, esas pérdidas pueden compensarse durante los cuatro años siguientes a aquel en el que se han producido. Por ello, para rebajar tu tarifa fiscal, revisa si has tenido alguna mala inversión en ese tiempo.

Del mismo modo, para no pagar tantos impuestos puedes dejar dividendos sin cobrar. O también obtenerlos en forma de acciones. Tendrás que pagar por ellas cuando las vendas, pero habrás conseguido diferir ese pago en el tiempo.

5. Invierte en empresas nuevas

La inversión en empresas de nueva creación cuyo capital social no supere los 400.000 euros tiene una exención del 20 % sobre la cantidad aportada. Por ejemplo, puedes crear una sociedad con un socio que ejerza de administrador de la misma.

La complejidad del Impuesto de Sociedades

Más complicado es reducir pagos a Hacienda si tienes una sociedad. Porque este impuesto no señala explícitamente qué gastos son deducibles, sino aquellos que no lo son. Por ejemplo, los dividendos obtenidos, las multas y sanciones o los gastos en algunas donaciones.

 

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No obstante, de la lectura de la ley pueden extraerse algunos gastos que sí son deducibles. Por ejemplo, podrás descontar en tu empresa los derivados de investigación e innovación, los incentivos a la inversión o los gastos de formación. Y también los que se deriven de la creación de empleo e incluso las inversiones encaminadas a mejorar el medio ambiente.

En conclusión, aunque te encuentres en el último trimestre del ejercicio, todavía puedes hacer cosas para reducir tus pagos a Hacienda. Lógicamente, siempre dentro de la más estricta legalidad.

 

La diferencia de impuestos entre comunidades puede ser importante en algunos casos, sobre todo si tienes un cierto patrimonio. Aunque este es uno más de los criterios para establecer un negocio o mudarse a otro territorio, es conveniente que lo tengas presente.

Las diferencias tributarias entre comunidades autónomas

Lo primero que hemos de recordarte es que, como principio general, es el Estado quien recauda los tributos. Las principales excepciones son los territorios forales y, en comunidades de régimen común, los impuestos propios. Este elemento es fundamental para que sepas cuáles son las diferencias de tributación.

 

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Los territorios forales (Álava, Vizcaya, Guipúzcoa y Navarra) recaudan los impuestos y, además, tienen potestad normativa sobre tributos como el Impuesto de Sociedades (IS). El resultado es que el tipo general que se paga allí suele ser diferente con respecto al que se dicta en el Estado.

1. IRPF

El IRPF (Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas) es un tributo que recauda el Estado pero en el que, por ley, las comunidades autónomas tienen derecho a recibir el 50 %. La segunda cuestión importante es que cada comunidad tiene potestad normativa (es decir, capacidad de dictar leyes) sobre el 50 % que le corresponde.

 

Las diferencias tributarias entre comunidades autónomas

 

Esto supone que en los distintos tramos del IRPF puede optarse por cobrar lo mismo que el tipo estatal, más o menos. Las autonomías utilizan esa potestad, de manera que hay diferencias de hondo calado. Tal es así que la Comunidad de Madrid cobra un 18,5 % para el tramo más bajo del IRPF y Cataluña el más alto, con un 21,5 %.

Hoy es fácil notar las diferencias por territorios, sobre todo en las rentas bajas. Echa un vistazo a lo que se cobra en tu comunidad porque probablemente no pagues lo mismo que en otros lugares.

2. Impuesto de Sucesiones y Donaciones

El Impuesto de Sucesiones y Donaciones tiene la particularidad de ser un tributo estatal pero recaudado por las comunidades autónomas sobre el que, además, tienen potestad normativa.

Este impuesto tiene unos mínimos y máximos estatales que están fijados por ley. Lo que sucede es que cada territorio tiene la posibilidad de aplicar deducciones y bonificaciones que, en la práctica, eliminan el pago del tributo. La mayoría de los territorios han hecho uso de su potestad normativa y aplican exenciones para hijos, cónyuges y patrimonios bajos.

Los extremos están, por debajo, en la Comunidad de Madrid, y por arriba, en Aragón, aunque es importante señalar que esta cuantía varía año tras año.

3. Impuesto sobre el Patrimonio

El Impuesto sobre el Patrimonio ha aparecido y desaparecido en función de la coyuntura económica. Este tributo lo impone el Estado, pero las autonomías tienen la opción de cobrar entre el 0,2 y el 2,5 % en alguno de los 8 tramos marcados.

Todas las comunidades autónomas tienen un mínimo exento elevado para pagar el impuesto, que oscila entre los 400.000 euros en Aragón y los 700.000 euros en la mayoría. El resultado es que este tributo solo lo pagan las personas algo pudientes porque no está concebido para quien no tenga propiedades. La tónica es implantar esta figura impositiva en periodos de crisis y retirarla en etapas de expansión económica. Es conveniente que sepas que este impuesto está bajo la lupa de la Unión Europea porque hay dudas de si se incurre en un caso de doble imposición.

Como ves, hay una diferencia importante de impuestos entre autonomías, pero hay que decir que, salvo casos concretos, no es un motivo para mudarse. Sin embargo, no está de más saber qué puedes encontrarte por ahí.