Son muchas las organizaciones que, hoy en día, valoran los servicios de un asesor laboral. Este profesional se ha convertido en una figura imprescindible para las empresas, ya que no solo evita posibles sanciones de la administración, sino que optimiza los recursos económicos y el trabajo en las compañías.

¿Por qué los asesores laborales son imprescindibles en todo tipo de empresas? Te enumeramos todos los motivos.

Servicios de una asesoría laboral: por qué son indispensables en las organizaciones

Te enumeramos una serie de razones, a continuación.

1. Trámites al día

Es uno de los motivos más importantes por los que debes confiar en una asesoría laboral. Los expertos, profesionales con una elevada experiencia, te ayudarán a llevar todos los trámites al día, especialmente los que hacen referencia a los modelos que se deben presentar ante los organismos, como la AEAT.

2. Confección de nóminas y todo tipo de documentos

Es de vital importancia que, en las nóminas, todo esté detallado, cumpliendo con la normativa legal vigente. Pero mucho más importante es que, todos los datos, estén bien calculados y reflejados en el documento que se entregará al trabajador. Por otro lado, un asesor te ayudará con otro tipo de documentos, como la presentación de finiquitos, bajas laborales o despidos.

3. Información sobre novedades laborales

¿Debe estar la empresa buscando periódicamente la información que afecta a su actividad en materia laboral? La respuesta es clara: no. Los empresarios y empleados de la empresa deben ocuparse, estrictamente, de su actividad. La productividad de la empresa no debe ponerse en juego. Estos profesionales especializados, como son los asesores, mandarán toda la información si la normativa cambia. Por ejemplo, cambios en el convenio colectivo, variaciones en el Salario Mínimo Interprofesional o novedades en las cotizaciones sociales.

4. Ahorro de tiempo y dinero

Algunas organizaciones ven un asesor de este tipo como un gasto. Esto es falso: un asesor en materia laboral ayudará a la compañía, independientemente de su tamaño, a gastar menos: la organización podrá reducir el personal administrativo o incluso prescindir de estos profesionales.

Si es el empresario el que se ocupa de las nóminas o trámites laborales, un asesor le ayudará a optimizar el tiempo: externalizando todas las tareas, podrá ocuparse de lo que verdad importa.

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5. Mejora de las relaciones de la empresa con el resto

La empresa, con profesionales de una asesoría, mejorará sus relaciones con todo tipo de personas o administraciones. Por ejemplo, el trabajador podrá disponer de completa información de sus condiciones laborales. Es más, la relación con la Seguridad Social debe ser fluida y sin sobresaltos, por lo que el asesor, que conoce todos los trámites y plazos, evitará problemas con este organismo.

6. ¿Inspección? ¡Evita las sanciones!

Muchas compañías, al no contar con asesor, no reconocen el riesgo al que se enfrentan: los errores en las declaraciones, modelos o contratos pueden derivar en una inspección, la cual puede acabar en sanción.

7. Información y concurrencia a subvenciones

¿Quieres optar a una ayuda o subvención? Seguro que si no tienes a un profesional asesor, no conoces las novedades públicas en el BOE al respecto o las ayudas a las que puede acceder a la empresa. Por este motivo, un asesor, te ayudará a concurrir y conseguir esa subvención que tanto tiempo, probablemente, deseabas.

8. Impulso de la protección de los trabajadores

La empresa podrá conocer todos los detalles de la prevención de riesgos laborales. Así, evitará posibles problemas a la hora de aplicar la normativa y podrá lograr reducir los siniestros.

Un asesor profesional te ayuda en estos ocho casos (¡y en muchos más!) para que la empresa vaya por buen camino. ¡La productividad de la compañía está en juego!

Una pyme es una pequeña o mediana empresa industrial, mercantil o de cualquier otro tipo, que cuenta con un número de trabajadores reducido, pero que tiene que hacer uso de diferentes tipos de acuerdos a la hora de contratar a sus asalariados.

Contratos utilizados por las pymes

Un contrato de trabajo es aquel acuerdo firmado entre empleado y empleador en el que se regulan aquellas actividades que se van a realizar, así como la remuneración que se van a recibir por ellas. La duración, la necesidad de que preavises en caso de querer poner fin a dicho acuerdo antes de lo pactado, o la ausencia o existencia de un período de prueba son también aspectos que deben aparecer en el contrato.

1. Contrato indefinido 

Ten en cuenta que en este tipo de pacto laboral no se estipula ninguna fecha de finalización, lo que supone estabilidad para el trabajador. Además, si el jefe quiere finalizar la relación laboral, tendrá que indemnizarle. Para el empleador también supone ventajas, ya que se puede beneficiar de diferentes tipos de deducciones fiscales y ayudas, dependiendo de la persona que contrate como, por ejemplo, desempleados o jóvenes.

2. Contrato temporal

Con este contrato se establece un acuerdo entre el empleado y el empleador en el que se estipula la realización de un trabajo por un período de tiempo determinado. El período de prueba va a variar dependiendo del tiempo de contratación que se haya acordado y normalmente se permiten prórrogas.

Dentro de este tipo de contratos existen subtipos como el de obra o servicio con el que se indemniza al trabajador al finalizar el contrato, con ocho días de salario por cada año de trabajo realizado.

Otro tipo de contrato temporal es el eventual y se utiliza en los casos en los que hay que atender circunstancias concretas en la producción por exceso de pedidos o acumulación de tareas. Su duración máxima es de seis meses y solamente puede formalizarse una prórroga. Cuando se finaliza el contrato el trabajador recibe una indemnización de ochos días de salario por cada año de trabajo.

En contrato de interinidad es utilizado para contratar a trabajadores que tienen que sustituir a otros que, por diferentes motivos, no van a acudir a su puesto de trabajo durante un tiempo, pero que lo siguen conservando. La duración de este acuerdo va a coincidir con el tiempo de duración de la causa.

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3. De formación y aprendizaje

Otro de los tipos de contratos utilizados por las pymes es el de formación y aprendizaje. En este caso, conviene que tengas en cuenta que solamente puede usarse con personas que tienen entre 16 y 30 años, y su función principal es la de poder alternar la formación con la actividad laboral. De esta manera, se aumenta la inserción laboral gracias a una formación específica. Su duración máxima es de tres años y después es posible entrar a formar parte de la plantilla de la empresa de forma indefinida.

4. Contrato de prácticas

Similar al contrato de aprendizaje y formación es el contrato de prácticas. Es posible que te resulte familiar, pues se hace con la idea de mejorar la competencia profesional y la cualificación del empleado. Se ofrece experiencia dentro de un sector mientras que se mejora la comprensión de los contenidos de formación. La retribución está fijada por el convenio, aunque no puede ser inferior a un 75 % de lo que un trabajador en el mismo puesto recibiría por su trabajo.

En cualquier caso, una vez que has tomado la decisión de contratar, es fundamental conocer qué tipo de contrato es el que más se ajusta a las necesidades de tu empresa dependiendo del momento y la circunstancia.

Tras la formación del nuevo gobierno de coalición entre PSOE y Unidas Podemos, el objetivo marcado por este nuevo ejecutivo en materia económica es el de recaudar en torno a un 40 % del PIB incrementando los impuestos a las rentas más altas y a las grandes empresas, y bajando los impuestos a las pymes y a las rentas más bajas.

Varios impuestos se van a ver afectados por las nuevas medidas

Algunos de estos impuestos van a afectar directamente a la actividad empresarial de nuestro país. En el caso del Impuesto de Sociedades, el nuevo gobierno prevé un aumento para las grandes corporaciones y entidades financieras, del 15 % en el primer caso y hasta el 18 % en el segundo. En el caso de las pymes, estas se van a ver beneficiadas por las nuevas medidas, puesto que la cotización por Impuesto de Sociedades bajará del 25 % hasta un 23 % para aquellas pymes cuya facturación se sitúe por debajo del millón de euros.

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No obstante, el ejecutivo plantea una subida en los tipos impositivos en el Impuesto Especial sobre Hidrocarburos, al igual que ya planteó en el proyecto de Presupuestos Generales del Estado para el 2019 y que finalmente no contó con el apoyo del Congreso de los Diputados. En este proyecto, se contemplaba una subida de los tipos impositivos para el Impuesto sobre Hidrocarburos para el transporte por carretera. Este aumento no afectará al gasóleo profesional ni al bonificado, con lo cual los camiones no se verán afectados por esta subida, pero sí otros profesionales, autónomos o pequeñas y medianas empresas. La subida que planea el gobierno para este tipo de carburante es de 3,8 céntimos por litro de combustible diésel consumido.

El gobierno va a implementar otros dos nuevos impuestos que pueden afectar en mayor o menor grado al sector empresarial de nuestro país. Son los conocidos como Tasa Tobin y Tasa Google. No obstante, no parece que estos dos impuestos vayan a suponer un lastre para las pequeñas y medianas empresas. En el caso de la Tasa Tobin, este nuevo impuesto gravará las operaciones de compra de acciones con un 0,2 %. No es muy probable que este nuevo impuesto esté operativo hasta finales del presente año.

En el caso de la Tasa Google o tasa digital, la implantación de este nuevo impuesto va destinada a gravar ciertas ganancias de los gigantes del sector como Facebook y Google. En este caso, la aparición de este nuevo tributo sí puede tener un efecto más negativo para las pequeñas y medianas empresas, ya que si estas empresas deciden anunciarse en alguna de las plataformas afectadas, puede resultarles más caro. También en el caso de que una de estas pequñas o medianas empresas venda sus productos a través de alguno de estas plataformas, como por ejemplo Amazon, este nuevo impuesto podría afectar a sus ventas. De igual manera la implantación de la tasa digital va a provocar una cierta incertidumbre en empresas que trabajen con reservas on-line, por ejemplo de restaurantes.

Otros impuestos

Las grandes fortunas se van a ver afectadas por la política fiscal del nuevo gobierno. En concreto se prevé un aumento del 1 % del Impuesto de Patrimonio para las fortunas con un patrimonio superior a 10 millones de euros. No obstante, no parece que esta medida vaya a afectar a las pequeñas y medianas empresas. Sí podrían afectar a las pequeñas y medianas empresas los planes que tiene el ejecutivo de armonizar el Impuesto de Sucesiones y Donaciones.

Habrá que ver como evoluciona la situación económica en los próximos meses para comprobar si el impacto de los nuevos impuestos trae efectos negativos o positivos para nuestras pymes.