El traspaso de cuentas a otros países no es una actividad ilegal: el objetivo no es evadir impuestos, sino diversificar los activos financieros lo máximo posible. Analizaremos en qué países abrir una cuenta bancaria presenta las mayores ventajas.

¿Qué es una cuenta offshore?

Se denominan cuentas offshore a las cuentas bancarias que se abren en países extranjeros donde las leyes fiscales son menos restrictivas con los bancos. A los territorios que cuentan con esta legislación en materia de finanzas se les suele denominar también paraísos fiscales.

Siendo sinceros, este término está plagado de connotaciones peyorativas, ya que han estado asociados a grandes fraudes fiscales, ocultación de capitales y otras actividades delictivas por parte de muchas personas poderosas.

Sin embargo, estos bancos simplemente se benefician de las leyes de sus países, que les conceden mayor libertad en sus operaciones, y preservan la privacidad de sus clientes frente a terceros.

En realidad, la banca offshore no es ni buena ni mala en sí misma: aunque sirva como vehículo para realizar operaciones fraudulentas, hacer un uso racional de ella ajustándose a las leyes de nuestro país de origen no constituye delito alguno.

que es una cuenta offshore¿Por qué es buena idea hacer un traspaso de cuentas a otros países?

  1. Diversificación: cualquiera que tenga ciertas nociones sobre inversiones sabe que no es bueno «tener todos los huevos en la misma cesta«. Una diversificación geográfica apoya a la ya conocida diversificación por tipos de activos, y ayuda a blindar las inversiones frente a hipotéticas caídas de valores.
  2. Protección de activos: los activos se verán, por lo tanto, protegidos frente a congelaciones o auditorías de cuentas por parte de las autoridades locales, o al aumento de la deuda pública del país de origen.
  3. Devengo de intereses: de todos es sabido que los tipos de interés sobre los depósitos en la banca local son ridículos. En cambio, los bancos offshore suelen ofrecer unas condiciones excelentes, que permiten al cliente sacar un rendimiento mucho mayor de su dinero.

¿A qué países extranjeros podría trasladar mis cuentas?

Suiza

El país helvético es una de las mejores opciones para trasladar cuentas al extranjero, ya que las leyes suizas destacan por conferir altos grados de seguridad y privacidad a las entidades financieras que residen en su territorio.

Los banqueros, por lo tanto, tienen prohibido divulgar información relacionada con las cuentas bancarias de sus clientes sin su consentimiento expreso.

Belice

Los coeficientes de liquidez superiores al 24 % (en contraposición con el promedio mundial, que rara vez supera el 4 %) que las leyes locales exigen a los bancos de Belice hacen que este país posea uno de los sistemas bancarios más estables del mundo.

Además, abrir una cuenta en Belice es un proceso notablemente rápido, que se puede realizar en remoto y que salva la barrera del idioma.

Singapur

Los bancos de Singapur ofrecen soporte para varias divisas, servicios en línea, gestión de patrimonio, cuentas corrientes y de ahorro, tarjetas… casi como un banco local.

Muchos de los 150 bancos de Singapur permiten a sus clientes abrir cuentas offshore de forma remota. Esto, unido a la flexibilidad que ofrecen en sus servicios y a la solidez de la economía del país, hace de este país una opción muy interesante.

Hong Kong

El sistema jurídico de Hong Kong destaca por su alta eficiencia, sus leyes fiscales favorecen a los bancos, y es uno de los principales centros empresariales y financieros del mundo; además, en su territorio operan 75 de los 100 bancos más importantes del planeta.

 

El traslado de cuentas al extranjero puede ser una gran opción para quienes deseen poner a salvo su capital y protegerse frente a situaciones financieras indeseables.

La constitución de sociedades es una actividad que normalmente está destinada a fines lucrativos (actividades empresariales), y la ley prevé distintas formas jurídico-societarias para ello. Sin embargo, las sociedades patrimoniales constituyen un caso especial, puesto que el objeto de su constitución no ha de ser el desarrollo de actividades económicas.

¿Qué son las sociedades patrimoniales?

El objeto de las sociedades patrimoniales es, simplemente, dedicarse a gestionar un patrimonio; con esto se quiere recalcar que la finalidad de desarrollar actividades económicas no debe ser la principal, aunque no se excluye estrictamente.

De hecho, la Ley de Sociedades de Capital establece que más del 50% de los activos de la sociedad patrimonial no puede estar afecto a actividades económicas de ningún tipo o, en su defecto, que tenga forma de valores.

Los activos que se computan serían los siguientes:

  1. Inmovilizado
  2. Existencias
  3. Deudores comerciales
  4. Partidas pendientes de cobro derivadas de la actividad económica

Los activos que no se tienen en cuenta para el cómputo del mencionado 50% son:

  1. Dinero o derechos de crédito obtenidos por transmisión de elementos sujetos a actividades económicas.
  2. Valores destinados a obligaciones reglamentarias y legales
  3. Valores que contengan derechos de crédito, que hayan surgido por el desarrollo de actividades económicas.
  4. Valores poseídos por sociedades de valores que hayan surgido de sus actividades constitutivas.
  5. Valores que, reteniéndose durante al menos un año, y que representen como mínimo un 5 % del capital de una entidad, estén destinados a su gestión y dirección.

que son las sociedades patrimoniales¿Para qué se utilizan las sociedades patrimoniales?

No es de extrañar que los dos tipos fundamentales de sociedades patrimoniales giren en torno a la gestión de bienes inmuebles o de capitales:

  1. Inmuebles: son entidades que tienen una bolsa inmobiliaria en propiedad, pero no está sujeta a fines de explotación. Los administradores de la sociedad patrimonial son libres de arrendar estos inmuebles, con la condición de que no tengan contratados a empleados por cuenta ajena.
  2. Valores: estas entidades cuentan con una cartera de valores propia, con la cual pueden realizar inversiones. Los administradores de la sociedad patrimonial no pueden utilizar dichos valores para gestionar aquellas sociedades de las que cuenten con participaciones, y ni mucho menos disponer de una estructura empresarial o contratar a empleados por cuenta ajena.

¿Qué ventajas tiene abrir una sociedad patrimonial?

La razón fundamental de constituir una sociedad patrimonial es poder acogerse a unas medidas fiscales menos lesivas, y no tanto utilizarla para lucrarse a través del desarrollo de actividades económicas. De hecho, es la mejor forma de preservar un patrimonio cuantioso frente a la inminencia de una elevada presión tributaria, por las siguientes razones.

  1. Tributación por el Impuesto de Sociedades. Los Administradores de la sociedad patrimonial se acogerían al tipo impositivo general del 25 %, en lugar de arriesgarse a tributar por el 45 % previsto en el IRPF para las rentas altas.
  2. Exención por inmuebles improductivos. El Impuesto de Sociedades permite que no se tribute por los bienes inmuebles destinados a usarse como segunda vivienda, no siendo así en el IRPF.
  3. Bonificación en el Impuesto de Sucesiones. Las sociedades patrimoniales se benefician de una exención tributaria hasta del 95 % en el Impuesto de Sucesiones y Donaciones, en los casos en los que se produzca una transmisión patrimonial de participaciones en entidades. Esta característica es quizá la más ventajosa cuando se prevé recibir una cuantiosa herencia.

Constituir una sociedad patrimonial es una opción interesante para aquellas personas que deseen blindar lo máximo posible su patrimonio, en especial cuando se avecina el momento de adquirir una cuantiosa herencia, gracias a sus beneficios fiscales en el Impuesto de Sucesiones y la posibilidad de tributar por el Impuesto de Sociedades.

La agenda del Gobierno de España para 2021 traerá consigo la derogación de la reforma laboral de 2012, en un intento por reforzar la contratación indefinida, y que incluirá la subida del SMI (Salario Mínimo Interprofesional). Sin embargo, se prevé que a todas las empresas no les afectará por igual verse obligadas a incrementar los salarios de sus trabajadores.

¿Qué es el Salario Mínimo Interprofesional?

El SMI se podría definir como un suelo de contratación de carácter obligatorio, es decir, todas las empresas estarían obligadas a pagar a un trabajador por sus servicios una cantidad igual o superior a la fijada por el SMI.

El SMI se establece como una retribución a razón de una jornada laboral de 40 horas a la semana; respetando esta proporción, una empresa podría realizar una contratación por menos horas y seguir ajustándose al SMI.

Durante 2021 se espera que entre en vigor la subida del salario mínimo interprofesional, desde los 900 euros actuales hasta una horquilla que oscilará entre 1000 y 1200 euros.

¿Qué objetivos persigue una subida del SMI?

  • Luchar contra la precariedad laboral

El SMI ha experimentado una subida del 34 % durante los dos últimos años; con ello, se ha pretendido paliar la precariedad que sufren los trabajadores con menos ingresos, y que sirve como caldo de cultivo para multitud de problemas sociales.

  • Incentivar el capital humano

Subir el SMI contribuye a reducir la rotación laboral; de esta forma, se consigue que los trabajadores experimenten una mejora de sus competencias profesionales al dárseles la oportunidad de hacer carrera en una empresa.

  • Elevar la productividad

Los salarios más elevados influyen positivamente en la motivación de los trabajadores: un trabajador motivado tenderá siempre a ser más productivo en sus funciones.

  • Aumentar el valor añadido de los puestos de trabajo

Mediante esta medida, se fomenta la inversión y se suprimen puestos de trabajo de baja cualificación; por consiguiente, se mejora el perfil profesional promedio, capaz de conferir valor añadido a sus tareas.

Qué es el Salario Mínimo Interprofesional¿Cómo afectará a las empresas la subida del SMI?

Puede resultar contraproducente que una medida destinada a la mejora de la calidad de los empleos y a combatir la precariedad laboral pueda traducirse en cierres y despidos: lamentablemente, el panorama empresarial de España podría ser más propenso a recoger el segundo escenario, por lo que la subida del salario mínimo podría no tener consecuencias tan positivas para las empresas

Las grandes corporaciones conseguirán adaptarse al incremento de costes efectuando mejoras de su gestión interna, pero la gran mayoría de las pymes españolas no podrá absorber los nuevos sobrecostes de personal y se podrían ver obligadas a despedir empleados, o incluso a cerrar.

¿Y por qué sucederá esto?

  • Las grandes organizaciones poseen un músculo financiero lo suficientemente fuerte como para invertir en la reorganización de sus propios recursos, y compensar las subidas salariales con mejoras en la productividad
  • Por el contrario, es altamente probable que las pymes españolas se queden atrás y no puedan soportar estos costes sin repercutirlos en el precio final de sus productos o servicios, lo que mermará su competitividad en el mercado.

Concretamente, los sectores del ociopeluquerías y agricultura son los más susceptibles de ser golpeados por las consecuencias de la subida del SMI; destaca el caso del sector agrícola, que aglutina a cientos de pymes y a millones de trabajadores en la denominada España vaciada.

Se puede apreciar que la relación entre la subida del salario mínimo y las empresas dibujará un escenario de incertidumbre laboral y económica en España: la creación de puestos de trabajo más especializados y mejor retribuidos podría suceder en detrimento de los trabajos de más baja cualificación.

La gestión contable en la empresa es una tarea crucial para determinar su situación financiera; la importancia de los balances en las empresas radica en que son el método más estandarizado para comprobar su viabilidad económica y, en consecuencia, contribuir a una mejor toma de decisiones por parte de la Dirección.

¿Qué son los balances en las empresas?

El flujo contable en una organización suele constar de un conjunto de cuentas en donde se registran los distintos movimientos de efectivo, deuda, inversiones, compras, gastos, ventas o inventario.

Tales cuentas se ordenan según los criterios del Plan General Contable (PGC), que establece normas para clasificar y separar las cuentas según los tipos de movimientos que se contabilizan en ellas.

No obstante, y dado que el dinero solo puede contarse en dos direcciones (debe y haber), en última instancia todas esas cuentas se pueden agrupar en dos grandes conjuntos: los activos (lo que la empresa tiene) y los pasivos (lo que la empresa debe).

Uno de los elementos de los que consta el PGC es el balance de situación, que no es sino una instantánea del desglose de los activos y los pasivos de la empresa en un momento del tiempo.

¿De qué datos consta un balance de situación?

A grandes rasgos, los balances de situación reflejan dos grandes grupos de cuentas:

  1. Activos: capital que la empresa dispone en su haber.
  2. Pasivos: capital del que la empresa se tendrá que desprender.

Los activos, a su vez, se dividen en dos clases, en función del grado de liquidez que proporcionan a la empresa:

  1. Activos fijos: también se denominan activos no corrientes o, simplemente, inmovilizado. Comprenden el conjunto de bienes que posee la empresa desde hace más de un año.
  2. Activos circulantes: también se les conoce como activos corrientes o, simplemente, existencias. Comprenden el conjunto de bienes que posee la empresa desde hace menos de un año.

De esta forma, se establece que los activos fijos no son fácilmente convertibles en dinero, mientras que los activos circulantes sí lo son, o directamente ya se ha realizado la conversión.

Los pasivos también se desglosan análogamente, en función de la exigibilidad (vencimiento) de la deuda que representan:

  1. Pasivos fijos: deudas a largo plazo.
  2. Pasivos circulantes: deudas a corto plazo.

Al restar el conjunto de los activos menos el de los pasivos, se obtiene lo que se conoce como patrimonio neto: representa todo el capital que la empresa está financiando y soportando en un momento concreto.

Qué lecturas se extraen de un balance en las empresas¿Qué lecturas se extraen de un balance?

Ratios financieros

A la hora de interpretar el balance de la empresa, se suelen establecer ratios financieros: cada uno refleja una relación entre dos o más masas patrimoniales, y estos son algunos de los más frecuentes:

  1. Tesorería: tasa de patrimonio convertido en dinero.
  2. Liquidez: capacidad para afrontar deudas a corto plazo.
  3. Solvencia: capacidad para responder a las deudas con el patrimonio propio.
  4. Endeudamiento: tasa de deuda.
  5. Fondo de maniobra: parte del activo circulante financiado con capitales permanentes.

Flujo de caja

El flujo de caja es otra forma de medir la solvencia de la empresa: consiste en analizar el estado de los activos circulantes, comparando las entradas y salidas netas del dinero.

De esta forma, se evalúa la capacidad de la empresa para generar dinero, que viene dada por la calidad de los ingresos que recibe: no cuenta con el capital pendiente de cobro, sino con el que ya ha sido cobrado.

Lo que se consigue interpretando los ratios del balance en la empresa es fundamental para determinar su posición económica, y analizar el flujo de caja nos permitirá conocer de cuánto capital neto disponemos a corto plazo.