No es frecuente, pero puede pasarte. Hay veces en los que la suma del IVA soportado al IVA repercutido da como resultado un valor negativo. Es decir, que has pagado más en concepto de IVA de lo que has ingresado. En ese caso, una vez finalizado el año, podrás solicitar su devolución o elegir compensarlo en ejercicios venideros. Queremos explicarte las ventajas e inconvenientes de ambas opciones.

Pero ¿cómo es posible que soportes más IVA del que repercutes?

El funcionamiento del IVA es muy simple. Como empresario o trabajador autónomo, estás obligado a incluir el IVA en las facturas que generes y cobrárselo a tus clientes para, cuando finalice el mes o el trimestre en curso, ingresarlo en las arcas de Hacienda. Pero, como bien sabrás, tú también tienes que pagar IVA siempre que compras productos a tus proveedores.

Lo normal es que repercutas más IVA a tus clientes del que pagas a tus proveedores. De hecho, es un indicador de que tu negocio goza de buena salud. Sin embargo, hay excepciones. Por ejemplo, si tienes un restaurante o un bar, repercutirás en tus clientes un IVA del 10 %, pero soportarás uno del 21 %. Por tanto, es mucho más fácil que acabes pagando más de lo que ingresas por este impuesto.

Cuando esto sucede, Hacienda queda en deuda contigo. En tus manos queda la decisión de solicitar su devolución o de compensar esa cantidad en los siguientes ejercicios.

Las ventajas e inconvenientes de solicitar el IVA soportado

Es algo que puedes hacer mediante el Modelo 390 y el Modelo 303. La principal ventaja de esto es que Hacienda ingresará el dinero en la cuenta corriente de tu empresa o en la que esté asociada a tu actividad como trabajador autónomo. Por tanto, podrás hacer con él lo que te parezca bien.

Sin embargo, solicitar el IVA soportado a Hacienda tiene bastantes inconvenientes. Tantos, que la mayoría de asesores desaconsejan pedirlo. Vamos a verlos:

  • La Agencia Tributaria tendrá hasta 6 meses para abonar el importe del IVA negativo desde el momento en el que realices la solicitud.
  • Es habitual que Hacienda pida todo tipo de justificantes a quienes solicitan la devolución del IVA soportado. Sobre todo, cuando se trata de una cantidad relativamente grande. Aunque lo tengas todo en regla, perderás bastante tiempo reuniendo recibos y facturas para enviarlos.
  • Solo puedes solicitarlo a final de año y una vez que hayas entregado el resumen anual del IVA. Las devoluciones no se realizan trimestralmente ni mensualmente.

Las ventajas e inconvenientes de compensar el IVA soportado

En este caso, lo que haces es mantener la deuda que Hacienda tiene contigo y compensarla con tus futuras declaraciones del IVA. Es la opción más recomendable en caso de que la situación se haya dado por una circunstancia puntual y que, probablemente, no volverá a repetirse. Estas son las ventajas que ofrece:

  • Pagarás menos en tus futuras declaraciones del IVA y, por tanto, ahorrarás dinero en la cuenta corriente de tu empresa.
  • No tendrás que perder ni un segundo en reunir recibos y facturas ni en realizar trámites con la Agencia Tributaria.
  • Tienes cuatro ejercicios para compensar el excedente de IVA. Tiempo más que suficiente. Y, si no lo consigues, siempre puedes solicitar la devolución.

El único contra que se le puede poner a esta opción es que no te permitirá disfrutar del dinero en tu cuenta y gestionarlo como quieras. Sin embargo, a nuestro juicio, compensar el IVA soportado es la alternativa más interesante de las dos tras sopesar sus inconvenientes y ventajas y compararlas con las asociadas a solicitar la devolución.

También te va a interesar: Impuesto del patrimonio: tipo impositivo y condiciones para tener que pagarlo

Gestionar una inspección tributaria no suele ser una situación agradable. La visita del inspector de Hacienda siempre genera nerviosismo y el inevitable miedo a una sanción, aunque ser objeto de una inspección no implica necesariamente que se hayan cometido irregularidades o que exista un problema. En cualquier caso, conviene tener presentes una serie de consejos para afrontarla de la mejor manera posible.

¿Qué es una inspección tributaria y cómo está regulada?

Una inspección tributaria es el procedimiento que llevan a cabo las autoridades competentes para comprobar si una persona o entidad cumple con todas sus obligaciones tributarias según la legislación vigente. El organismo encargado de realizarla es la Agencia Estatal de Administración Tributaria y está regulada por la Ley General Tributaria, que establece sus bases en el artículo 145.

La inspección puede ser iniciada de oficio por la administración o ser solicitada por el contribuyente. Se pueden producir de forma aleatoria, pero lo habitual, en el caso de las empresas, es que la causan sean las siguientes: que los datos que maneja la Agencia no coincidan con los declarados por la empresa, o que esta refleje una rentabilidad por debajo de la media en su sector dentro de un determinado ámbito geográfico.

Lo normal es que sea comunicada con antelación, aunque puede haber excepciones. Según el artículo 151.2, «la inspección podrá presentarse sin previa comunicación en las empresas, oficinas, dependencias, instalaciones o almacenes del obligado tributario».

10 consejos para gestionarla

  1. El primer paso es la notificación al interesado del comienzo del proceso. Es importante no ignorarla, cumplir con los plazos establecidos y mostrarse colaborador en todo momento, como muestra de buena voluntad y porque, de lo contrario, la situación podría agravarse.
  2. La Agencia Tributaria debe informar de a qué ejercicios e impuestos concretos corresponde la investigación.
  3. Es muy importante conocer bien la situación contable de la empresa y revisar al detalle toda la documentación que se va a aportar, para poder explicarla de la mejor manera posible, así como entregarla dentro de los plazos marcados.
  4. A la hora de tratar con los representantes de la administración pública, se deben evitar manifestaciones de miedo o nerviosismo y reacciones exageradas que pudieran provocar situaciones tensas. Una comportamiento amable será de gran ayuda.
  5. Para llevar a cabo la inspección, el funcionario tiene que presentar una autorización escrita del delegado de Hacienda. En el caso de un autónomo que trabaja desde casa, siempre es necesaria una orden judicial, ya que el domicilio particular es inviolable.
  6. Incluso con esta autorización, para acceder a las instalaciones el inspector necesita el permiso del titular o de un apoderado. Si se le negara el acceso, este solicitaría una orden judicial y, en lo sucesivo, ya no sería necesario que el investigado estuviera presente durante el procedimiento.
  7. Es muy recomendable recurrir a un asesor fiscal, que conozca bien el sector al que pertenece la empresa o autónomo. Un especialista sabrá mejor cómo responder de manera adecuada en todas las fases del proceso. Por otra parte, la inspección no podrá realizarse sin la presencia del asesor (o en su defecto un abogado).
  8. La inspección solo se puede efectuar en horario comercial, salvo que una orden judicial disponga otra cosa.
  9. El inspector podrá revisar los documentos o archivos que aparecen expresamente en la notificación, pero no otros.
  10. Las pesquisas realizas quedarán reflejadas en un acta que debe ser firmada. Antes de estampar la firma, es fundamental leer bien el acta para comprobar la veracidad de todo lo expuesto.

Como regla general, lo mejor a la hora de afrontar una inspección tributaria es no dar por supuesto que traerá problemas y colaborar en todo momento. Y, en el supuesto caso de que se presentaran complicaciones, tener presente que a veces es mejor un mal acuerdo que un buen pleito.

También te va a interesar: Declaración conjunta o separada en el IRPF: casuística general

Probablemente hayas oído hablar alguna vez de la dificultad que supone constituir una empresa en España. Es cierto que el proceso, en algunos países, es más sencillo, pero tampoco es una misión imposible realizarlo aquí. Te contamos los pasos que debes dar.

Pasos para dar de alta tu empresa

Si ya has evaluado tu idea de negocio y tienes un plan de empresa, debes dar los pasos siguientes:

1. Elige la forma jurídica que mejor se ajusta a tu proyecto. A la hora de constituirla, ten en cuenta el programa CIRCE, ya que te permite crear algunas formas societarias por vía telemática, tales como empresario individual o autónomo, sociedad de responsabilidad limitada (SRL), sociedad limitada nueva empresa (SLNE) o comunidad de bienes.

2.Piensa en el nombre de tu empresa y obtén del Registro Central la certificación negativa de que esa denominación no la ostenta ya otra sociedad. Se la conoce como CNN. La puedes tramitar de forma presencial en el Registro mercantil, por correo o de forma telemática.

3. Abre una cuenta en una entidad bancaria a nombre de la sociedad e introducir el capital social. Esta cantidad varía en función del modelo societario que escojas. Así, para una sociedad limitada, por ejemplo, la cantidad mínima que debes ingresar es de 3005,06 €. Una vez lo hagas, el banco te proporciona un certificado de ingreso que debes presentar posteriormente al notario.

4.Redacta los estatutos. Son las normas que van a regir en tu empresa. Si estás familiarizado con el tema, los puedes redactar tú mismo, o bien, encargárselo a tu asesoría o a tu abogado que están más acostumbrados. En ellos, debe figurar el nombre de la empresa y su forma jurídica, si es de duración indefinida o no, el domicilio, objeto y capital social con el que parte, prohibiciones sobre las participaciones y el título de propiedad sobre las mismas, el libro de registro de socios, las reglas sobre la transmisión de las participaciones y tipos de transmisiones. También deben indicar las normas que rigen la junta general y el órgano de administración, la representación de la sociedad, el régimen del consejo de administración, la duración del ejercicio social y las cuentas anuales, y la forma de disolverla y liquidarla.

5. Debes ir a un notario para hacer la escritura pública de constitución de la sociedad. Para que la pueda realizar, debes aportarle los estatutos sociales, la certificación negativa del Registro Mercantil, la certificación de la cuenta del banco, el DNI de los socios y la declaración de inversiones exteriores si tú o alguno de tus socios sois extranjeros.

pasos para constituir una empresa en España

6. Solicita el NIF provisional de la sociedad. Te lo tramita la Agencia Tributaria. Debes rellenar el modelo 036 y aportar tu DNI y una fotocopia de la escritura de constitución. La Agencia te debe proporcionar las etiquetas y tarjetas identificativas. Este NIF tiene una validez de seis meses. Luego, debes solicitar el definitivo.

7. Date de alta en el impuesto de actividades económicas (IAE). Para ello, debes darte de alta en el epígrafe que se ajusta a tu actividad. Lo habitual es que estés exento de pagar este impuesto, especialmente al principio, porque solo tributan aquellas sociedades que facturan más de un millón de euros al año.

8. Debes tramitar la declaración del IVA o censal ante la Agencia Tributaria.

9.Inscribe tu sociedad en el Registro Mercantil de tu provincia. Tienes dos meses desde que obtienes la escritura de constitución para inscribirla. Debes aportarla junto a una fotocopia del NIF y el certificado negativo del nombre.

Como puedes apreciar, son unos trámites muy estructurados y muchos de ellos los puedes realizar de forma telemática, especialmente si eres autónomo. Si no tienes tiempo o no deseas invertirlo en su tramitación, no dudes en ponerte en manos de especialistas. Te ahorran algún quebradero de cabeza.

También te va a interesar: Calcular mi pensión: factores a tener en cuenta