Existen diferentes formas jurídicas bajo las que crear una empresa. Pero constituir una sociedad limitada es una de las mejores si eres un pequeño o mediano empresario. Vamos a explicarte los pasos, rápidos y sencillos, que debes seguir para hacerlo.

¿Cómo crear una sociedad limitada? Pasos para hacerlo

Crear una sociedad de tipo limitado exige varios trámites indispensables, jurídicos y fiscales. Vamos a mostrártelos.

1.- Registrar el nombre de tu empresa

Lo primero que debes hacer es registrar el nombre de tu sociedad. Para ello, tienes que dirigirte al Registro Mercantil Central y solicitar un certificado negativo de denominación social. Este documento acredita que no existe otra sociedad con el mismo nombre.

Una vez te hayan dado el certificado, tu denominación quedará reservada para ti durante un plazo de seis meses, aunque solo dispondrás de tres para registrarlo ante notario.

2.- Abrir una cuenta de banco a nombre de la sociedad

A continuación, debes abrir una cuenta bancaria a nombre de la sociedad e ingresar en ella los 3000 euros que constituyen el capital social mínimo. El banco te emitirá un certificado necesario para constituir la entidad ante notario.

3.- Redactar los estatutos sociales

Damos este nombre al conjunto de normas que van a regir el funcionamiento de tu sociedad. Actualmente, puedes utilizar la fórmula simplificada, pero ten en cuenta que deben figurar en ellos los siguientes datos:

  • La denominación «sociedad de responsabilidad limitada».
  • El objeto social.
  • El domicilio social.
  • El capital social y las participaciones de cada socio.
  • El sistema de administración.
  • La fecha anual de cierre de cada ejercicio.

4.- La escritura pública de constitución

Esta se firma ante notario por parte de todos los socios. Por ello, hay que pagar una cantidad que suele ser un porcentaje sobre el capital social escriturado.

Para cumplimentar este trámite, además, tienes que presentar varios documentos. Entre ellos, los estatutos sociales, el certificado negativo del registro mercantil, la certificación del banco de la aportación del capital social y el documento de identidad de cada socio.

5.- Trámites en la Agencia Tributaria

Una vez has dado todos los pasos anteriores, te llega el turno de realizar varias gestiones con Hacienda. Una es solicitar el CIF provisional de la sociedad. Tienes que presentar el modelo 036 y fotocopias del DNI y de la escritura de constitución.

Por su parte, otro trámite es el alta en el impuesto de actividades económicas (IAE). Para hacerlo, si tu cifra de negocio es inferior a un millón de euros, basta con que presentes el modelo 036 o declaración censal donde consignarás los epígrafes de tu actividad. Justamente esta presentación es una tercera gestión.

6.- Inscripción en el Registro Mercantil de la sociedad

El siguiente paso es inscribir la nueva sociedad en el Registro Mercantil de tu provincia en un plazo dos meses de plazo desde la escritura de constitución.

Además de esta, debes aportar el certificado negativo de denominación social, la copia del CIF provisional y el alta en el IAE.

7.- Obtención del CIF definitivo

Por último, una vez realizados todos los pasos anteriores, debes volver a Hacienda para cambiar tu CIF provisional por el definitivo. Tu sociedad limitada ya es efectiva.

En conclusión, crear una sociedad limitada no es difícil. Sin embargo, la forma más rápida de hacerlo es ponerte en manos de profesionales jurídicos que te asesoren y se encarguen de agilizar los trámites.

¿Has gestionado alguna vez una empresa? Si es así, seguro que estás acostumbrado a utilizar ratios económicos para interpretar cómo van las cosas. Si estás empezando y todavía careces de experiencia, estás en el lugar perfecto para familiarizarte con ello.

La liquidez es decisiva

Imagina que solo llevas 2 euros encima. Has perdido la cartera, los bancos están cerrados porque es de noche y te has quedado solo en una ciudad desconocida. Normalmente tomarías un taxi para volver a tu hotel, pero como no podrás pagar al conductor, debes regresar andando: tienes un problema de liquidez que te impide actuar con normalidad.

Si trasladas esta analogía al ámbito empresarial, tendrás claro qué es la liquidez y cómo afecta a tu negocio. Cuando tienes problemas para abonar tus pagos cotidianos, el bloqueo no tarda en llegar.

Para evitarlo con la necesaria antelación, actuar en consecuencia y prevenir estas dificultades, calcular y considerar el ratio de liquidez es la mejor alternativa.

La liquidez en un ratio

En el área económica, los ratios son relaciones cuantitativas entre dos magnitudes o fenómenos que reflejan una situación específica. Por ejemplo, la productividad, la rentabilidad o la distribución de las inversiones.

Los ratios de liquidez te permiten controlar tu tesorería antes de que sea tarde. El indicador de liquidez representa qué capacidad tiene tu negocio para afrontar sin problemas sus próximas obligaciones y abonos.

Anticipa, por lo tanto, el corto plazo. Está relacionado con el fondo de maniobra, pues este refleja en porcentajes la realidad que el ratio indica en valores absolutos.

Cómo calcularlo

No necesitas ser matemático para poder conocerlo. La fórmula es, en realidad, muy sencilla: divide tu activo corriente entre el pasivo corriente.

Dicho de un modo más cercano, sigue estos tres pasos:

  • Suma tus derechos de cobro a corto plazo con las existencias y la tesorería. Esto es el activo corriente.
  • Suma, a continuación, las obligaciones de pago que tienes y todos los compromisos que debes resolver a corto plazo. Es decir, el pasivo corriente.
  • Divide ambas cantidades, poniendo el activo como divisor y el pasivo como dividendo.

Interpretando el resultado

Solo hay tres posibilidades:

  • Si obtienes más de uno, refleja buena salud financiera. (Salvo que sea una cantidad demasiado grande, en cuyo caso estarás perdiendo rentabilidad. Si te ocurre, elige una buena inversión).
  • Si obtienes menos de uno, ten cuidado. Posiblemente tendrás problemas de pago antes de un año. Busca un buen asesoramiento de expertos para mejorar tu liquidez y encontrar alternativas, por ejemplo obtener un  préstamo ICO.
  • Si el dato es igual a uno, estás en el alambre. Pon en relación la cantidad obtenida con las de los periodos precedentes y siguientes, para hacerte una idea de tu situación real.

De lo que no debe quedarte duda alguna es de que la información es fundamental. Solo si conoces a tiempo lo que está ocurriendo y sus riesgos podrás actuar correctamente.

La ausencia de liquidez no es, necesariamente, un signo catastrófico. De hecho, es normal si estás invirtiendo para realizar un gran proyecto que cobrarás después. Pero debes estar preparado para hacerle frente. Si no, puede provocar una parálisis económica en tu actividad con preocupantes consecuencias.

Por lo tanto, debes calcular y chequear los ratios de liquidez de tus proyectos periódicamente. Te vendrá bien, sobre todo, en los primeros meses de actividad de tu empresa, al afrontar nuevos retos y negocios, en las épocas de menos explotación comercial… No permitas que te pille el toro de la falta de liquidez: déjate ayudar por especialistas contables.

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