Con la presentación de los nuevos Presupuestos Generales del Estado, se han producido cambios significativos relacionados con el IRPF y el Impuesto de Sociedades, afectando uno de ellos a las rentas del capital y sus tramos impositivos.

Qué son las rentas del capital

Las rentas del capital hacen referencia a todas aquellas ganancias que recibe un individuo o empresa, procedentes de los bienes que posee. Dentro del IRPF, las rentas de capital (o rendimientos del capital mobiliario) forman parte de las rentas del ahorro, y se consideran como todos los ingresos que provengan de bienes mobiliarios, sin estar afectos a actividades económicas. Podemos clasificar las rentas del capital de la siguiente manera:

  1. Obtenidos por cesión a tercero de capitales propios: interés de préstamos concedidos, de cuentas, depósitos y otros rendimientos de títulos de renta fija (bonos, obligaciones); amortización, transición, reembolso o canje de activos financieros (bonos, letras del tesoro, participaciones preferentes…); cesiones de crédito y de activos financieros.
  2. Obtenidos por participación en fondos propios de entidades: dividendos, participación en beneficios, primas de asistencia a justas, utilidades, derechos o facultades de uso o disfrute de acciones y participaciones…
  3. Procedentes de operaciones de capitalización y contratos de invalidez o seguros de vida (exceptuando las tributaciones como rendimiento del trabajo y rentas derivadas de la imposición de capitales): prestaciones por jubilación, supervivencia, invalidez; rentas temporales o vitalicias por imposición de capitales.
  4. Otros rendimientos del capital mobiliario: propiedad industrial no afecta a actividades económicas, propiedad intelectual (cuando el contribuyente no es autor), arrendamiento de bienes muebles, etc.

rentas del capital como tributanCambios en el tipo impositivo para el año 2021

Desde el 1 de enero de 2021 se aplican los cambios fiscales publicados en la Ley 11/2020 de 30 de diciembre publicada en el BOE, incluyendo importantes cambios en el IRPF. 

La modificación más importante la encontramos en un incremento del gravamen a las rentas más altas, pues suben tres puntos las rentas de capital mayores a 200 000 euros.

Además, se reduce el límite general aplicable a la base imponible de aportaciones y contribuciones a sistemas de previsión social.

Por otro lado, se han prorrogado los límites cuantitativos que delimitan el ámbito de aplicación del método de estimación objetiva en el IRPF (excluyendo actividades ganaderas, agrícolas y forestales).

Rentas del capital: cómo tributan y qué cambia la nueva normativa

Cuando hacemos la declaración de la renta, separamos las ganancias y pérdidas patrimoniales por un lado y los rendimientos de capital mobiliario por otro, para sumarlos y realizar el cómputo global que nos indique la cantidad por la que tendremos que pagar impuestos.

En este proceso, podemos compensar las pérdidas y ganancias patrimoniales, restando las pérdidas a las ganancias que hayamos obtenido. Veamos cómo eran los tramos del ahorro antes de la nueva normativa:

  1. Beneficios hasta 6000 €: tipo impositivo del 19 %
  2. Beneficios desde 6000 € hasta 50 000 €: tipo impositivo del 21 %
  3. Beneficios mayores de 50 000 €: tipo impositivo del 23 %

Con el aumento de tres puntos en las rentas de capital mayores de 200 000 euros, encontraremos un nuevo tramo que se añade a los anteriores:

  1. Beneficios hasta 6000 €: tipo impositivo del 19 %
  2. Beneficios desde 6000 € hasta 50 000 €: tipo impositivo del 21 %
  3. Beneficios desde 50 000 € hasta 200 000 €: tipo impositivo del 23 %
  4. Beneficios mayores de 200 000 €: tipo impositivo del 26 %

Además, debemos saber que los tramos se aplican progresivamente. Veamos un ejemplo que ilustre la aplicación de los tramos en las rentas del ahorro:

Un reconocido corredor de bolsa obtiene unos beneficios de 500 000 euros, por lo que se acoge a todos los tramos impositivos. Para calcular los impuestos que tiene que pagar, primero calculamos el 19% de los primeros 6000 € (1140 €), después calculamos el 21 % de los siguientes 44 000 € (9240 €) y el 23 % de los siguientes 150 000 (34 500 €). Nos quedarían 300 000 €, a los que tenemos que aplicar el nuevo tramo del 26 % (78 000 €). Sumando todas las cantidades, obtendremos el monto total a pagar por parte del contribuyente, 122 880 euros.

El incremento del gravamen aplicado al IRPF representa el mayor cambio que se ha incluido en los Presupuestos Generales del Estado con respecto a este tributo, afectando solamente a las grandes rentas del ahorro, donde solo el 0,08 % de los declarantes se verán directamente influidos por el nuevo tramo.

El traspaso de cuentas a otros países no es una actividad ilegal: el objetivo no es evadir impuestos, sino diversificar los activos financieros lo máximo posible. Analizaremos en qué países abrir una cuenta bancaria presenta las mayores ventajas.

¿Qué es una cuenta offshore?

Se denominan cuentas offshore a las cuentas bancarias que se abren en países extranjeros donde las leyes fiscales son menos restrictivas con los bancos. A los territorios que cuentan con esta legislación en materia de finanzas se les suele denominar también paraísos fiscales.

Siendo sinceros, este término está plagado de connotaciones peyorativas, ya que han estado asociados a grandes fraudes fiscales, ocultación de capitales y otras actividades delictivas por parte de muchas personas poderosas.

Sin embargo, estos bancos simplemente se benefician de las leyes de sus países, que les conceden mayor libertad en sus operaciones, y preservan la privacidad de sus clientes frente a terceros.

En realidad, la banca offshore no es ni buena ni mala en sí misma: aunque sirva como vehículo para realizar operaciones fraudulentas, hacer un uso racional de ella ajustándose a las leyes de nuestro país de origen no constituye delito alguno.

que es una cuenta offshore¿Por qué es buena idea hacer un traspaso de cuentas a otros países?

  1. Diversificación: cualquiera que tenga ciertas nociones sobre inversiones sabe que no es bueno «tener todos los huevos en la misma cesta«. Una diversificación geográfica apoya a la ya conocida diversificación por tipos de activos, y ayuda a blindar las inversiones frente a hipotéticas caídas de valores.
  2. Protección de activos: los activos se verán, por lo tanto, protegidos frente a congelaciones o auditorías de cuentas por parte de las autoridades locales, o al aumento de la deuda pública del país de origen.
  3. Devengo de intereses: de todos es sabido que los tipos de interés sobre los depósitos en la banca local son ridículos. En cambio, los bancos offshore suelen ofrecer unas condiciones excelentes, que permiten al cliente sacar un rendimiento mucho mayor de su dinero.

¿A qué países extranjeros podría trasladar mis cuentas?

Suiza

El país helvético es una de las mejores opciones para trasladar cuentas al extranjero, ya que las leyes suizas destacan por conferir altos grados de seguridad y privacidad a las entidades financieras que residen en su territorio.

Los banqueros, por lo tanto, tienen prohibido divulgar información relacionada con las cuentas bancarias de sus clientes sin su consentimiento expreso.

Belice

Los coeficientes de liquidez superiores al 24 % (en contraposición con el promedio mundial, que rara vez supera el 4 %) que las leyes locales exigen a los bancos de Belice hacen que este país posea uno de los sistemas bancarios más estables del mundo.

Además, abrir una cuenta en Belice es un proceso notablemente rápido, que se puede realizar en remoto y que salva la barrera del idioma.

Singapur

Los bancos de Singapur ofrecen soporte para varias divisas, servicios en línea, gestión de patrimonio, cuentas corrientes y de ahorro, tarjetas… casi como un banco local.

Muchos de los 150 bancos de Singapur permiten a sus clientes abrir cuentas offshore de forma remota. Esto, unido a la flexibilidad que ofrecen en sus servicios y a la solidez de la economía del país, hace de este país una opción muy interesante.

Hong Kong

El sistema jurídico de Hong Kong destaca por su alta eficiencia, sus leyes fiscales favorecen a los bancos, y es uno de los principales centros empresariales y financieros del mundo; además, en su territorio operan 75 de los 100 bancos más importantes del planeta.

 

El traslado de cuentas al extranjero puede ser una gran opción para quienes deseen poner a salvo su capital y protegerse frente a situaciones financieras indeseables.

La gestión contable en la empresa es una tarea crucial para determinar su situación financiera; la importancia de los balances en las empresas radica en que son el método más estandarizado para comprobar su viabilidad económica y, en consecuencia, contribuir a una mejor toma de decisiones por parte de la Dirección.

¿Qué son los balances en las empresas?

El flujo contable en una organización suele constar de un conjunto de cuentas en donde se registran los distintos movimientos de efectivo, deuda, inversiones, compras, gastos, ventas o inventario.

Tales cuentas se ordenan según los criterios del Plan General Contable (PGC), que establece normas para clasificar y separar las cuentas según los tipos de movimientos que se contabilizan en ellas.

No obstante, y dado que el dinero solo puede contarse en dos direcciones (debe y haber), en última instancia todas esas cuentas se pueden agrupar en dos grandes conjuntos: los activos (lo que la empresa tiene) y los pasivos (lo que la empresa debe).

Uno de los elementos de los que consta el PGC es el balance de situación, que no es sino una instantánea del desglose de los activos y los pasivos de la empresa en un momento del tiempo.

¿De qué datos consta un balance de situación?

A grandes rasgos, los balances de situación reflejan dos grandes grupos de cuentas:

  1. Activos: capital que la empresa dispone en su haber.
  2. Pasivos: capital del que la empresa se tendrá que desprender.

Los activos, a su vez, se dividen en dos clases, en función del grado de liquidez que proporcionan a la empresa:

  1. Activos fijos: también se denominan activos no corrientes o, simplemente, inmovilizado. Comprenden el conjunto de bienes que posee la empresa desde hace más de un año.
  2. Activos circulantes: también se les conoce como activos corrientes o, simplemente, existencias. Comprenden el conjunto de bienes que posee la empresa desde hace menos de un año.

De esta forma, se establece que los activos fijos no son fácilmente convertibles en dinero, mientras que los activos circulantes sí lo son, o directamente ya se ha realizado la conversión.

Los pasivos también se desglosan análogamente, en función de la exigibilidad (vencimiento) de la deuda que representan:

  1. Pasivos fijos: deudas a largo plazo.
  2. Pasivos circulantes: deudas a corto plazo.

Al restar el conjunto de los activos menos el de los pasivos, se obtiene lo que se conoce como patrimonio neto: representa todo el capital que la empresa está financiando y soportando en un momento concreto.

Qué lecturas se extraen de un balance en las empresas¿Qué lecturas se extraen de un balance?

Ratios financieros

A la hora de interpretar el balance de la empresa, se suelen establecer ratios financieros: cada uno refleja una relación entre dos o más masas patrimoniales, y estos son algunos de los más frecuentes:

  1. Tesorería: tasa de patrimonio convertido en dinero.
  2. Liquidez: capacidad para afrontar deudas a corto plazo.
  3. Solvencia: capacidad para responder a las deudas con el patrimonio propio.
  4. Endeudamiento: tasa de deuda.
  5. Fondo de maniobra: parte del activo circulante financiado con capitales permanentes.

Flujo de caja

El flujo de caja es otra forma de medir la solvencia de la empresa: consiste en analizar el estado de los activos circulantes, comparando las entradas y salidas netas del dinero.

De esta forma, se evalúa la capacidad de la empresa para generar dinero, que viene dada por la calidad de los ingresos que recibe: no cuenta con el capital pendiente de cobro, sino con el que ya ha sido cobrado.

Lo que se consigue interpretando los ratios del balance en la empresa es fundamental para determinar su posición económica, y analizar el flujo de caja nos permitirá conocer de cuánto capital neto disponemos a corto plazo.

¿Sabes qué impuestos de las comunidades autónomas se gestionan en tu territorio? Conocerlos te ayudará a entender la financiación de tu territorio y, sobre todo, a dónde va a parar el dinero que pagas a las administraciones. Aquí tienes toda la información.

Sistema de financiación autonómico

El sistema de funcionamiento de nuestro país implica que las comunidades autónomas asumen determinadas competencias. Por lo tanto, necesitan financiación para hacer frente a sus obligaciones. Esto significa el establecimiento de un reparto de recaudaciones para que tanto el gobierno estatal como el autonómico sean capaces de asumir sus gestiones.

Régimen común versus régimen foral

También hay que tener en cuenta que la mayoría de comunidades autónomas del país tienen establecido un mismo régimen general de impuestos. En cambio, si vives en Navarra o el País Vasco habrás comprobado que estos territorios tienen lo que se denomina un régimen foral. Esto implica, esencialmente, que pueden gestionar sus impuestos y cuentan con un convenio que les regula su aportación económica a los servicios estatales.

¿Qué significa el régimen común de impuestos de las comunidades autónomas?

Menos en el País Vasco y Navarra, se establece por ley qué impuestos se ceden al gobierno autonómico y cuáles quedan en manos de la administración central. De esta manera, el estado recibe la recaudación del IVA, el IRPF y otros impuestos especiales. A partir de su total, cada comunidad recibe el 50 % del IVA y el IRPF, y el 58 % de los restantes.

Los impuestos transferidos

Estos son los que gestiona de manera directa el gobierno de cada comunidad autónoma, que se queda con su recaudación directa. Esta lista incluye, entre otros, los del patrimonio, del juego, la venta de hidrocarburos, el impuesto especial sobre la energía eléctrica y el de sucesiones y donaciones.

En otras palabras, la financiación de las autonomías se basa en la recaudación completa de los impuestos que tienen transferidos y en el porcentaje que reciben de los estatales que se reparten desde el Gobierno.

Casos especiales de financiación

Canarias, Ceuta y Melilla son las tres excepciones al régimen común de impuestos que se aplica en nuestro país.

En el caso de Canarias, las islas tienen libertad de importación y exportación comercial, lo que se traduce en una no aplicación de franquicias aduaneras y fiscales sobre productos de consumo. Por otro lado, Ceuta y Melilla son dos ciudades que tienen estatuto de autonomía propio. Esto se traduce en que tienen una fiscalidad indirecta especial, y que en lugar del IVA aplican el Impuesto sobre la Producción, los Servicios y la Importación.

Impuestos propios

Finalmente, hay que señalar que cada gobierno autonómico tiene la potestad de aplicar sus propios impuestos en materias específicas. La comunidad que más destaca en este sentido es Catalunya, ya que cuenta con nada menos que 15. Entre ellos, destacan algunos tan específicos como el que carga las viviendas vacías o las bebidas azucaradas envasadas.

Asimismo, merece la pena señalar que, si vives aquí, verás cómo la carga del IRPF afecta más a las rentas medias y bajas, que sufren retenciones mucho más altas que la media.

Teniendo en cuenta todos estos modelos de impuestos a nivel nacional y autonómico, se puede decir que cada comunidad tiene grandes diferencias a la hora de establecer lo que pagarías al vivir en cada territorio. De todos modos, se puede establecer una gran diferencia entre Madrid, Murcia y Andalucía (las regiones que pagan menos) y Catalunya, Asturias, Extremadura y la Comunidad Valenciana, como los territorios con impuestos más altos.

¿Sabes ya los impuestos autonómicos que pagas en tu territorio? Sin duda, es una información importante para concienciarte acerca de tus obligaciones como ciudadano.

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El impuesto de sociedades para 2021 presentará varias novedades si se aprueba el Proyecto de Ley de Presupuestos Generales del Estado para el próximo año. Como sabrás, este impuesto se aplica a los beneficios obtenidos por las sociedades mercantiles. Y, en líneas generales, tiene un tipo del 25 % (el 28 en País Vasco y Navarra). En cuanto a las novedades, vamos a detallártelas.

 

Novedades en el impuesto de sociedades

Las modificaciones previstas en el citado proyecto supondrán un incremento en la recaudación por parte del Estado de varios cientos de millones de euros en 2021. Así lo han manifestado fuentes gubernamentales. Pero, además, estas creen que para 2022 ese aumento de ingresos pasará de los mil millones. Vamos a mostrarte estos cambios.

 

1.- Reducción del importe exento por el cobro de plusvalías procedentes de filiales

La medida más llamativa que contempla el proyecto de presupuestos es la reducción de la cantidad exenta de tributación en plusvalías y dividendos procedentes de empresas filiales. Las compañías españolas que tengan filiales tanto en el territorio nacional como en el extranjero, y que les generen esos beneficios, hasta ahora veían cómo estaban exentas al 100 %. Sin embargo, a partir de ahora solo lo estarán al 95. Por tanto, deberán tributar por el 5 % restante y pagar el 25 % de esa cantidad con arreglo a lo que marca el impuesto de sociedades.

No obstante, debes saber que este cambio contempla varias excepciones. La más importante es que se aplica un periodo de gracia de tres años para aquellas empresas que tengan una cifra de negocio inferior a 40 millones de euros. Estas podrán seguir aplicando la deducción del 100 % durante esos tres ejercicios.

 

2.- Se elimina la exención de la doble imposición internacional

Justamente, la principal objeción a la anterior medida por parte de los empresarios es que con ella se cae en la doble imposición internacional. Esto significa que esas empresas ya pagan impuestos por sus filiales en el extranjero y sus directivos consideran que abonarlos también en España supondría una doble imposición. Pero el proyecto de presupuestos también contempla que desaparezca la exención por doble imposición internacional.

 

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3.- Cambios en la limitación de gastos financieros deducibles

Como sabrás, hasta ahora determinados gastos financieros se deducían añadiéndolos al beneficio operativo de otros ingresos financieros. Concretamente, a los procedentes de dividendos de participaciones patrimoniales cuando esas participaciones hubieran tenido un valor de compra superior a 20 millones de euros. Esta posibilidad ahora se elimina. Es decir, ya no se podrán deducir esos gastos mediante su adición a los citados ingresos.

 

4.- Adaptación de otras exenciones al Espacio Económico Europeo

También sabrás que el impuesto de sociedades español contemplaba hasta ahora otras exenciones que no estaban en concordancia con el Espacio Económico Europeo. Ahora, una de ellas se modifica para adaptarse a este. Concretamente, es la exención por intereses obtenidos por ceder a terceros capitales propios. Asimismo, se adaptan a este espacio las ganancias patrimoniales procedentes de bienes muebles que se hayan conseguido sin contar con establecimiento permanente.

 

5.- Exención de beneficios de sociedades filiales en territorio español

Las exenciones que hasta ahora tenían los beneficios de las sociedades filiales en territorio español pertenecientes a empresas extranjeras también se modifican. A partir de ahora, desaparece tal exención siempre que esos beneficios se hayan obtenido con participaciones compradas por más de 20 millones de euros y que la matriz posea, al menos, el 5 % de la sociedad filial.

En conclusión, como te decíamos, el impuesto de sociedades va a sufrir cambios que afectan principalmente a distintos tipos de exenciones. Con ellos, el Estado pretende incrementar sus ingresos.

 

Los Presupuestos Generales del Estado para el 2021 estarán marcados, como era de esperar, por la pandemia que estamos atravesando. Por ello, la mayor parte de sus modificaciones y novedades están relacionadas con las políticas destinadas a hacer frente a los efectos económicos provocados por el coronavirus. En este artículo de BKF Asesores hacemos referencia al IRPF y los cambios para el 2021 en las rentas altas.

 

¿Cómo funciona el IRPF?

Conocido como Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas, es un tributo progresivo, que se paga en función de la riqueza. En este sentido, mientras más dinero ganes, más alta será la cantidad que tienes que abonar. Los ingresos que el Estado obtiene de este impuesto van destinados al mantenimiento de los gastos públicos.

 

¿Cómo cambia el IRPF con los nuevos presupuestos?

En términos generales, los PGE podrían definirse por la máxima de que quienes tengan rentas más altas tributen más que en los años anteriores. Por ello, una de las características de esta ley es la subida de varios puntos en función de las ganancias de cada persona, así como la creación de nuevos tramos fiscales.

Primeramente, debes saber que esta nueva medida no afectará a la totalidad de trabajadores de nuestro país. Todo dependerá del tramo fiscal en el que se encuentren (es decir, la cantidad que cobren). Según fuentes oficiales, se estima que unas 16 000 personas se ven afectadas por estas medidas.

  • Se crea un nuevo tramo fiscal, correspondiente a las rentas superiores a 200 000 euros, con un incremento de tres puntos.
  • Las de 300 000, por su parte, tributarán dos puntos más.

Por medio de estas políticas, el Gobierno espera recaudar unos 140 millones de euros en 2021, aproximadamente. Debemos hacer referencia, igualmente, a la reducción por aportaciones a distintos sistemas (seguros de gran dependencia, planes de pensiones, etc.), que quedarían de la siguiente manera:

  • La cantidad máxima reducible se situará en los 2000 € y no en los 8000 como hasta ahora.
  • Las reducciones derivadas de contribuciones realizadas a favor del cónyuge se reducen de 2500 € a 1500 €.

Respecto a la escala general para bases liquidables, se establecen nuevos tipos de gravamen:

  • Las que generen más de 200 000 (tramo de nueva creación) dispondrán de un porcentaje del 26 %.
  • Por su parte, las que superen los 300 000 euros, tendrán un gravamen del 24,5 %.

 

¿Cómo puedo calcular mi IRPF para 2021?

La mejor forma de saber cuál será tu porcentaje es mediante la calculadora que se encuentra en la página web de Hacienda. A rasgos generales, debes conocer tu base imponible y tu base liquidable.

  • Base imponible: es, básicamente, tu rendimiento económico. Aquí, se tienen en cuenta tus ingresos anuales, pero también los incrementos y pérdidas de patrimonio.
  • Liquidable: es el dato principal, pues parte de la base imponible para modificarla en función de las reducciones y deducciones que te puedan corresponder.

Tomando la última base, puedes determinar en cuál de los tramos fiscales te encuentras y, por tanto, qué porcentaje te corresponde. Si no conoces estas variables, no te preocupes, están presentes en tu última declaración de la renta.

Como has podido ver, el IRPF sufrirá varios cambios con la aplicación de los Presupuestos Generales del Estado. Conocerlos es fundamental para estar al día en tus obligaciones tributarias y contribuir a la Hacienda pública. No obstante, habrá muchos españoles que no se verán afectados por estos cambios y no notarán variaciones sustanciales en su declaración, debido a su nivel de ingresos o sus condiciones fiscales individuales.

 

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El impuesto de patrimonio para el 2021 trae consigo algunos cambios importantes, principalmente, una subida con carácter indefinido. Además, se pretende armonizar el impuesto en todas las comunidades autónomas. Pero ¿sabes a qué se deben estas novedades? Te lo explicamos.

 

Las novedades en el impuesto del patrimonio para 2021

La característica principal del impuesto del patrimonio es que aunque se aplica sobre las personas físicas, a diferencia del IRPF no grava los ingresos que puedan percibirse a lo largo del año, sino que recae sobre los bienes que se tengan, con independencia de dichos ingresos. Hay un límite, en el cual el impuesto empieza a actuar, que ha dependido siempre de las CCAA.

 

1. Armonización en las CCAA

La armonización del impuesto del patrimonio en las CCAA es una de las medidas más novedosas para este año 2021. Lo que se pretende con ello es evitar el dumping fiscal. Las CCAA, al tener cierto margen para regular este impuesto, tienden a librar una lucha entre ellas con dicha regulación para conseguir atraer a su territorio las sedes de las empresas. Es esta práctica a la que llamamos dumping fiscal. La armonización del impuesto en ellas acabaría con este fenómeno.

 

2. Subida del tipo aplicable

El impuesto del patrimonio de 2021 pretende garantizar que quienes tengan mayor número de bienes, que no de ingresos, sean los que más contribuyan. Por eso, a partir de los diez millones de euros se eleva el tipo aplicable. Este va a cambiar del 2,5 al 3,5 % a partir de dicha cantidad.

 

3. Se tomará de referencia una nueva base imponible

La base imponible del impuesto sobre el patrimonio solía ser el valor de la escritura pública. Sin embargo, a partir de ahora, para tributar por este impuesto lo que se tendrá en cuenta es el verdadero valor de mercado, es decir, el precio por el que el inmueble podría llegar a venderse. Para ello, se tendrán en cuenta los informes que publiquen tanto los notarios como los registradores.

Se convierte, por tanto, en un impuesto que grava una base imponible de unos ingresos que podrías llegar a tener conforme al valor del mercado inmobiliario, y no sobre el valor real por el que lo adquiriste. Se presumirá, así mismo, que dicho valor de mercado es el que se ha publicado en el catastro como referencia, salvo que se presente prueba en contra.

De este modo, la Agencia Tributaria no mirará qué precio declaras ni tendrá que inspeccionar tu vivienda para ratificar o no el valor, sino que tomará uno público como referencia que podría ser mucho mayor al auténtico por el que podrías transmitirlo si efectivamente llegaras a venderlo.

 

4. Nuevos contribuyentes

Al tomarse otra referencia para la tributación del impuesto del patrimonio, se estima que habrá nuevos contribuyentes obligados a declarar. En base al valor de la escritura pública, dependiendo de los límites de cada comunidad autónoma muchas personas no tenían que presentar declaración por este impuesto. A partir del año 2021, si se toma como referencia el valor del catastro, habrá muchos más obligados tributarios por el valor de sus bienes.

En definitiva, los cambios sobre el impuesto del patrimonio vienen pisando fuerte para el año 2021, lo cual va a cambiar la vida de gran número de contribuyentes. Las novedades principales recaen sobre el tipo aplicable, el cual sube, la armonización de las CCAA y el valor que va a comenzar a tomarse como referencia para gravar el patrimonio de un contribuyente, que a partir del próximo año será el del catastro.

 

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El impuesto del capital inmobiliario tiene más particularidades de las que podrías pensar. Se trata del dinero que recibes y que derive de tu inmueble, rústico o urbano, pero no del de realizar una actividad económica en él, sino de alquilarlo o cederlo. Al rendimiento íntegro debes restarle las reducciones y los gastos que te puedas deducir.

 

Particulares del impuesto del capital inmobiliario

El impuesto viene regulado en la Ley del IRPF, en los artículos 22 a 24. Una de las curiosidades de la aplicación de esta ley es que aunque recoge los arrendamientos, hay que tener mucho cuidado, pues ciertos tipos de subarrendamiento tributarán por el impuesto de capital mobiliario, en concreto, el de locales.

 

¿Cómo computan los rendimientos íntegros en la ley?

Los rendimientos computan sobre los inmuebles del propietario, pero para el cálculo del impuesto tendrás que excluir de tu ingreso el impuesto sobre el valor añadido (IVA) que ha recaído sobre el arrendatario. Si vives en Canaria, es similar, recuerda excluir el impuesto general indirecto canario (IGIC).

 

Gastos deducibles

Un gasto deducible significa que puedes restar una cantidad de lo que ingresarás en Hacienda. Es diferente de la reducción porque esta implica un porcentaje que se quita del total. En el caso del capital mobiliario, te puedes reducir los intereses de otros capitales que destinaras a mejorar tu vivienda. Sin embargo, no puede ser superior la deducción a los rendimientos que obtienes por el arrendamiento, aunque lo que sobrepase podrás deducirlo a lo largo de los próximos cuatro años.

También es posible deducir los que se destinen a formalizar el arrendamiento o las tasas que te cobren y que no sean sanciones o las cantidades que te haya pagado el inquilino por servicios personales como portería o vigilancia nocturna, entre otros. En general, todas las cantidades que destines a servicios podrás deducirlas. A su vez, aquellos importes sobre los que tengas dudas fundadas de que el inquilino vaya a pagarlos, por ejemplo, porque se haya retrasado, serán deducibles.

 

Reducciones

Si destinas el alquiler de tu inmueble a vivienda habitual, es decir, se excluyen los turísticos, podrás reducir tu rendimiento neto en un 60 %. Si el periodo que se llevan generando es de más de dos años, podrás reducirte un 30 %. Lo mismo ocurre con los ingresos irregulares en el tiempo que procedan de lo mismo, del alquiler o cesión de la vivienda. Por ejemplo, las indemnizaciones por desperfectos.

La reducción sobre la cuantía tiene un límite. Como máximo, podrás aplicarla sobre 300 000 € al año. Esto quiere decir que si cobras 400 000 € al año por el arrendamiento o cesión de tu vivienda, solo podrás hacer la reducción sobre 300 000 €, no que no puedas hacer ninguna.

 

Entonces, ¿tributan como rendimientos del capital inmobiliario los apartamentos turísticos?

Sí, los apartamentos turísticos están sujetos al IRPF como impuestos del capital inmobiliario. Distintas son las deducciones o reducciones que puedan hacer los propietarios. Los apartamentos turísticos tienen las reducciones y deducciones más limitadas debido a que se pretende dar ciertas ventajas fiscales a los arrendadores que destinen su inmueble a alquiler como vivienda habitual y no como turística. Ello se debe al auge de este tipo de inmuebles y la subida de los precios del alquiler de la vivienda habitual, sobre todo en zonas céntricas por existir menos.

En definitiva, el impuesto del capital inmobiliario está sujeto al impuesto de la renta de las personas físicas y su tributación tiene ciertas deducciones y reducciones que no puedes olvidar. Estas te llevarán a conocer tu rendimiento neto.

 

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Muchos españoles se hacen frecuentemente la pregunta: ¿cuál será el importe de mi jubilación? Más si cabe en estos tiempos de incertidumbre que se unen a las constantes noticias acerca de una cercana revisión a la baja de las pensiones.

Si es tu caso, sigue leyendo este artículo y descubre cómo puedes hacerte una idea de la cuantía que percibirás tras el retiro.

 

Maneras para conocer el importe de mi jubilación

Vaya por delante que, en función de tu edad, puede llegar a ser bastante complicado, por no decir imposible, estimar el importe que te quedará de pensión. Esto se debe a que la fórmula empleada tiene en cuenta las bases de cotización de los 23 años previos a la fecha en la que te jubiles.

Por ello, salvo que estés cerca de alcanzarla, el cálculo no será más que meramente orientativo. El periodo de tiempo que computa a la hora de efectuar el cálculo es tal que hay multitud de circunstancias que pueden variarlo para bien o para mal. Una modificación de la jornada o del salario, un cambio de empleo o incluso la pérdida de este pueden dar al traste con las estimaciones que hayas hecho.

Además, el cálculo resulta bastante engorroso. Debes coger las citadas bases de cotización de los últimos 23 años (25 si va a ser a partir de 2020) y dividirlas entre 322. Ese será el importe a cobrar. Pero, salvo que dispongas de una vida laboral y paciencia, te será complicado hacerlo. Por ello, puedes optar por alguna de las siguientes soluciones.

 

Usar una calculadora online

No, no hablamos de la calculadora de tu escritorio, sino de herramientas que existen en internet para hacer la estimación. Algunas entidades financieras disponen de las suyas propias. Aunque no permiten una gran variedad de datos, si por fortuna has tenido una carrera laboral estable podrán darte un resultado bastante cercano a la realidad.

 

Utilizar el simulador de la Seguridad Social

Si la pensión de jubilación va a correr a cargo de la Seguridad Social, ¿qué mejor que preguntarle a ella directamente? El organismo dispone en su página web oficial de un simulador de jubilación. El único requisito que tendrás que cumplir para poder acceder a él será tener tu móvil dado de alta en su base de datos.

 

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El cálculo se realiza en apenas unos segundos. Solamente debes solicitarlo e introducir en la página el código de acceso que llegue a tu teléfono. Al momento podrás ver tanto el cálculo a priori con los datos que obran en poder del INSS, como las bases de cotización de todo el periodo que justifican el resultado.

Además, el simulador te da la opción de introducir datos al respecto de las cotizaciones futuras. Así, a poco que estas sean algo seguras, podrás tener una estimación aún más fidedigna.

 

Acudir a una oficina de la Seguridad Social

Aunque el resultado del simulador es muy cercano a la realidad, hay datos que este obvia. Circunstancias como haber hecho la mili o haber ejercido determinadas profesiones, como es el caso de los mineros, cuentan a la hora de hacer el cálculo y permiten reducir el tiempo cotizado necesario para acceder a la jubilación.

 

Revisar los planes contratados

Si tu empresa te ofreció un plan de pensiones o tú mismo lo contrataste, es hora de rescatarlo. Elige la forma en que lo harás y ten en cuenta su importe y la periodicidad de cobro.

El importe de tu jubilación ya no es una incógnita. Con todas estas herramientas podrás hacer un cálculo de cómo quedará e ir sentando las bases de tu futuro para alcanzar un retiro dorado.

 

 

El Gobierno de España ha anunciado su intención de reformar el sistema de cotización de los trabajadores por cuenta propia. Su intención es que empiecen a hacerlo por tramos, lo que supondría una subida en las cotizaciones de autónomos para un buen número de los integrantes de este colectivo.

 

La nueva cotización de autónomos

Si eres autónomo, debes saber que la idea del Gobierno es que tu grupo cotice según sus ingresos. Ahora, casi el 86 % de sus integrantes lo hacen por la base mínima de 944,40 euros al mes. Es decir, que solo un 14 % opta por cotizaciones más altas.

Por ello, y para incrementar la recaudación de la Seguridad Social por este concepto ha propuesto un nuevo sistema de aportaciones al régimen de autónomos.

De manera similar al Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas, el borrador de esta nueva fórmula para el colectivo prevé un sistema de cotización en siete tramos organizados en función de los ingresos. Vamos a hablarte de los principales.

 

Ingresos de hasta 12 000 euros

Si declaras unos ingresos anuales de 12 000 euros o menos, podrás seguir cotizando por la base mínima. Incluso se recoge en el borrador del Gobierno la posibilidad de que puedas acogerte a deducciones que disminuirían el pago y que podrían alcanzar hasta el 50 % de lo que cotizas.

 

Ingresos de hasta 25 000 euros

Si te encuentras en este grupo, también puede estar tranquilo. El borrador de reforma de las cotizaciones de autónomos no prevé ningún cambio significativo. Es decir, podrías seguir haciéndolo como hasta ahora. Por tanto, tendrías la opción de cotizar por la base mínima o por otra más alta, pero solo si tú quisieras.

 

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Ingresos de más de 25 000 euros

Este es el punto más polémico de la propuesta y que ya ha suscitado el rechazo de las principales organizaciones representativas de los trabajadores por cuenta propia. Y es que, si te encuentras en este grupo, tus cotizaciones irán creciendo en función de los ingresos hasta llegar al pago máximo, que se correspondería a unos emolumentos de 45 000 euros.

Esta última medida va dirigida especialmente a los autónomos societarios y a aquellos miembros de consejos de administración sujetos a este régimen. Según el Gobierno, muchos de ellos cotizan el mínimo, y se busca con esta medida que lo hagan en función de sus ingresos reales. De esta forma, la Seguridad Social espera aumentar la recaudación por este concepto en un 20 %.

 

Otros aspectos de la reforma

En el borrador propuesto por el Gobierno hay otro punto importante que seguro te va a interesar. Se trata de la posibilidad de fijar lo que denominan tipos negativos. Consistirían en que, si cotizas más de lo que realmente ingresas, tendrías derecho a una devolución, cosa que no sucede en la actualidad.

Como te decíamos, asociaciones de autónomos como ATA ya se han pronunciado en contra de este nuevo sistema. Según esta organización, un sistema de cotizaciones en proporción a los ingresos no es viable.

En muchos casos, Hacienda dispone de los datos sobre ingresos de los autónomos varios meses después de cerrarse el ejercicio fiscal. Por ello, a la hora de calcular la cotización, se haría en base a unos ingresos que no se corresponderían con los obtenidos en el año en que se cotiza. Además, existirían numerosas dificultades técnicas para aplicar este sistema.

En conclusión, si perteneces al colectivo de más de tres millones de autónomos que hay en España, te interesa saber que van a producirse cambios en el régimen de cotización de vuestro colectivo y que estos irán vinculados a los ingresos que declares.