¿Qué factores debo tener en cuenta para comprar una empresa? Existen múltiples estrategias a la hora de adquirir una empresa, pero lo fundamental es contar con un buen plan estratégico, organización y asesoramiento adecuado. En este post te explicamos los factores más importantes que hay que tener presentes, así como las claves de un buen asesoramiento contable en una empresa.

Principales factores a tener en cuenta para adquirir una empresa

La compra de una empresa no es una tarea sencilla. Hay que tener en cuenta numerosos aspectos contables para conocer su situación económica y financiera. No te pierdas estos factores, te ayudarán a tener las cosas más claras. Un ejemplo de medidas de esta índole te lo pueden explicar bien en una asesoría fiscal en Madrid con expertos.

1. Conseguir la financiación necesaria

Antes de iniciar el proceso, es recomendable considerar el ciclo económico del momento en que te propongas adquirir la empresa, pues influirá en la deuda derivada de la financiación.

Existen múltiples formas para obtener la financiación necesaria, con procedimientos y duración muy diferentes, distinguiéndose entre financiación a corto plazo, como préstamos bancarios; y financiación a largo plazo, como por ejemplo garantías hipotecarias o préstamos participativos.

2. Un buen asesoramiento contable

Las gestiones que hay que realizar no son tarea fácil, por lo que es muy recomendable recurrir a asesoramiento contable profesional. Para ello, debes tener en cuenta una serie de claves, como conocer tu situación financiera real para saber si se puede proceder a la contratación del asesoramiento, llevar correctamente la gestión de cobros y pagos, ajustarse en todo momento a las necesidades del negocio, saber hacer un buen análisis de los resultados o aprovechar las ventajas que otorgan los softwares de gestión, muy útiles para simplificar y dar seguridad a tu contabilidad.

3. Conocer el balance de situación

Debes estar al tanto del activo y el pasivo de la empresa, es decir, de los bienes inmuebles, instalaciones, dinero en efectivo o existencias de productos (activo) y de las obligaciones de pago (pasivo) en el momento de la compra.

El balance de situación permite conocer la situación financiera de la entidad y su evolución a lo largo de los años, lo que te dará mucha información sobre la imagen real de la empresa, útil para la planificación estratégica de la compra de la empresa.

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4. Realizar una previsión de ingresos y gastos

Una de las claves principales es conocer las cuentas de resultados de la empresa en los últimos años, esto es la relación entre los ingresos y gastos que ha tenido en cada ejercicio. Es importante clasificarlos en grupos para saber qué elementos están suponiendo un mayor gasto y cuáles un mayor ingreso.

El objetivo es disponer de información sobre la gestión de la empresa para facilitar la planificación de la hoja de ruta a seguir y las decisiones a corto, medio y largo plazo.

5. Hacer previsiones de tesorería

La tesorería es el área responsable de gestionar el flujo monetario de la empresa. Funciona como una garantía de liquidez a corto y largo plazo, por lo que conocer el capital disponible será muy útil frente a los diferentes imprevistos que surjan en la compra de la empresa y su gestión. Es necesario planificar detalladamente las necesidades que vas a tener de liquidez y de efectivo.

Es importante conocer el flujo de caja, el flujo de salidas y entradas netas de dinero en una empresa, con el cual podemos medir su nivel de liquidez y facilitar la capacidad de pagar las deudas.

En definitiva, para la adquisición de una empresa, debes tener en cuenta distintos elementos de su situación contable en la compra y en los años previos, para conocer de manera precisa su evolución y su gestión.

En este artículo te explicaremos cómo amortizar un vehículo adquirido por una sociedad. Dado que los casos son diversos y la forma de contabilizar también, es aconsejable acudir a una asesoría de empresas para que te aconsejen sobre cómo proceder.

¿Cómo amortizar un vehículo?

La forma más habitual de amortizar un bien, en este caso un vehículo, es haciendo uso de las tablas de amortización mediante amortización lineal. Estas tablas determinan un porcentaje máximo lineal y un período máximo de amortización.

En cuanto al gasto deducible, debemos tener en cuenta que es preciso demostrar que el uso del vehículo va dirigido a la actividad económica de la sociedad, no a la vida privada. Además, la amortización de este gasto variará según su afección a la actividad económica.

Si nuestra sociedad adquiere un vehículo destinado a la actividad, el IVA soportado tendrá un carácter deducible del 50%, exceptuando que demostremos mediante herramientas legales que no va destinado a uso particular o que afecta a la actividad en un porcentaje distinto.

Llegados a este punto, es habitual que nos preguntemos qué tomaremos como base amortizable, ¿el valor facturado sin IVA?, o ¿le sumamos el IVA no deducible previamente comentado?

Para responder acudimos a la norma 2 de Registro y Valoración del PGC, la cual dictamina lo siguiente:

«Los impuestos indirectos que gravan los elementos del inmovilizado material sólo se incluirán en el precio de adquisición o coste de producción cuando no sean recuperables directamente de la Hacienda Pública

Así, la base amortizable corresponderá al valor del bien (precio facturado – descuentos + gastos + lo no deducible del IVA soportado), yendo un 50% recuperable a la cuenta (472) IVA soportado, y un 50% de IVA no recuperable a la cuenta (218) Elemento de transporte.

¿Cómo deducir el vehículo en la contabilidad de la empresa?

Si buscas una asesoría en Madrid para saber cómo deducir un vehículo en la contabilidad de tu sociedad, debes saber que la deducción dependerá del tipo de vehículo y su afección en la actividad económica. Te lo explicamos a continuación.

Deducción vehículo de empresa

La deducción de un vehículo de empresa será de un 50%, ya que se presume que este es el porcentaje en el que afecta al desarrollo de la actividad. Por otro lado, es posible deducir todos los gastos relacionados con este inmovilizado material, como el combustible, el coste del parking o los peajes.

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Deducción vehículo afectados a un 100% por la actividad

Si conseguimos demostrar que el vehículo se ve afectado en un 100% por la actividad empresarial, podremos deducir el 100% del IVA de adquisición y los gastos de combustible, parking, mantenimiento…

No se trata de una tarea sencilla. Para demostrarlo deberemos aportar las pruebas necesarias según la ley que ciertamente acrediten que el vehículo afecta en su totalidad a la actividad. Por ejemplo, mediante rastreo o tickets de parking, entre otros.

Asimismo, se podrá deducir el 100% del IVA en el caso de que sea el comercial de la empresa quien vaya a hacer uso del vehículo.

Deducción vehículo usado

Nos referimos a la amortización de los vehículos de segunda mano. En este caso, se puede amortizar el 32% (cifra resultante si multiplicamos por 2 el coeficiente de amortización lineal máximo, el que asciende al 16% en las tablas de amortización).

Si conocemos el precio de adquisición, el vehículo se podrá amortizar un 16% cada año. Mientras que, si desconocemos el coste de producción original o el precio de adquisición, lo tendrá que establecer un perito.

Como vemos, el registro de un vehículo en la contabilidad de una empresa da lugar a controversias. En estos casos, es aconsejable acudir a una asesoria contable en Madrid para tener nuestras cuentas perfectamente ajustadas.

Llega el fin de año y la cuenta atrás para los autónomos y las empresas. Llega la hora de los ajustes en las cuentas de las empresas para que todo cuadre y para pagar el mínimo en impuestos en el marco de lo que establece la Ley. ¿Cómo? Siguiendo unos consejos que no puedes perder de vista si eres una empresa y quieres acabar el año mejor de lo que lo empezaste.

Las empresas y cómo cerrar el año de la mejor manera posible

El primer consejo, en una asesoría de empresas, es que no dejes el cierre para el último momento. Podrás hacer un precierre con tiempo para hacerte una idea de por dónde van las cuentas de tu empresa. Será una manera, entre otras cuestiones, de detectar fallos como facturas pendientes. Es una forma de anticiparse y de ahorrar a la larga. Sin embargo, no es la única manera de ajustar cuentas y salir ganando.

1. Revisa las cuentas con lupa

Facturas duplicadas o posibles descuadres. Estos son solo dos de los ejemplos de lo que te puedes encontrar si no verificas bien la contabilidad anual. No olvides que estos errores puede que no te hagan ahorrar impuestos, pero sí que te enfrentes a consecuencias que terminan costando dinero.

2. Invierte para ganar

Si ves que has tenido beneficios, invertir o amortizar antes de que acabe el año es una manera de pagar menos impuestos. Se trata de poder incluir gastos deducibles para amortiguar los impuestos. Deducir pagos de créditos que hayamos pedido también es una manera igual de certera que la idea de invertir.

3. Comprueba las facturas impagadas

Este año no puedes olvidar que el impago de una factura se tiene que prolongar seis meses. Este plazo ahora es de 3 meses y en este caso estamos hablando de beneficios que son deducibles y sobre los que tendrás que poner la lupa. También es el momento de recuperar el IVA de las facturas impagadas. No hay que olvidar que este IVA termina siendo un impuesto ingresado, pero no recuperado.

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4. Conocer los incentivos fiscales

Si tu facturación es inferior a 10 millones de euros, aunque no lo creas en esto del ahorro, estás de suerte. Podrás beneficiarte de una serie de incentivos fiscales, como el que establece el artículo 102 de LIS. Un ejemplo de medidas que se pueden llevar a la práctica y que pueden suponer un considerable ahorro, te lo pueden explicar mejor en asesoría contable en Madrid con expertos.

5. Tener en cuenta las posibles compensaciones con respecto a cierres anteriores

Tanto si tienes beneficios como si no los tienes, tendrás que tener en cuenta lo que establece la normativa fiscal en esta materia. En términos generales podrás, con mermas, integrar y compensar con las pérdidas de ejercicios anteriores. Si lo que tienes son beneficios también podrás, dentro de unos límites, acogerte a una compensación que siempre será beneficiosa a la hora de calcular el pago de los impuestos correspondientes.

En cualquier caso y como conclusión, el conocimiento de todos los reglamentos, leyes, decretos y normativas es esencial para que el cierre de cuentas anual si tienes una PYME sea lo más beneficioso en la mercantil. Un beneficio en dos escenarios: tanto en el de las pérdidas como en el de las ganancias y siempre en el marco que establece la ley.

Tener la contabilidad al día y controlada es otra de las mejores maneras de cuadrar cuentas, lo mismo que contar con los servicios de nuestra gestoría en Madrid Una manera de delegar un asunto para el que hay poca broma. Aquí el desconocimiento te puede costar, cuanto menos, dinero de tus arcas. También, independientemente de si has ganado o has perdido.

¿Has gestionado alguna vez una empresa? Si es así, seguro que estás acostumbrado a utilizar ratios económicos para interpretar cómo van las cosas. Si estás empezando y todavía careces de experiencia, estás en el lugar perfecto para familiarizarte con ello.

La liquidez es decisiva

Imagina que solo llevas 2 euros encima. Has perdido la cartera, los bancos están cerrados porque es de noche y te has quedado solo en una ciudad desconocida. Normalmente tomarías un taxi para volver a tu hotel, pero como no podrás pagar al conductor, debes regresar andando: tienes un problema de liquidez que te impide actuar con normalidad.

Si trasladas esta analogía al ámbito empresarial, tendrás claro qué es la liquidez y cómo afecta a tu negocio. Cuando tienes problemas para abonar tus pagos cotidianos, el bloqueo no tarda en llegar.

Para evitarlo con la necesaria antelación, actuar en consecuencia y prevenir estas dificultades, calcular y considerar el ratio de liquidez es la mejor alternativa.

La liquidez en un ratio

En el área económica, los ratios son relaciones cuantitativas entre dos magnitudes o fenómenos que reflejan una situación específica. Por ejemplo, la productividad, la rentabilidad o la distribución de las inversiones.

Los ratios de liquidez te permiten controlar tu tesorería antes de que sea tarde. El indicador de liquidez representa qué capacidad tiene tu negocio para afrontar sin problemas sus próximas obligaciones y abonos.

Anticipa, por lo tanto, el corto plazo. Está relacionado con el fondo de maniobra, pues este refleja en porcentajes la realidad que el ratio indica en valores absolutos.

Cómo calcularlo

No necesitas ser matemático para poder conocerlo. La fórmula es, en realidad, muy sencilla: divide tu activo corriente entre el pasivo corriente.

Dicho de un modo más cercano, sigue estos tres pasos:

  • Suma tus derechos de cobro a corto plazo con las existencias y la tesorería. Esto es el activo corriente.
  • Suma, a continuación, las obligaciones de pago que tienes y todos los compromisos que debes resolver a corto plazo. Es decir, el pasivo corriente.
  • Divide ambas cantidades, poniendo el activo como divisor y el pasivo como dividendo.

Interpretando el resultado

Solo hay tres posibilidades:

  • Si obtienes más de uno, refleja buena salud financiera. (Salvo que sea una cantidad demasiado grande, en cuyo caso estarás perdiendo rentabilidad. Si te ocurre, elige una buena inversión).
  • Si obtienes menos de uno, ten cuidado. Posiblemente tendrás problemas de pago antes de un año. Busca un buen asesoramiento de expertos para mejorar tu liquidez y encontrar alternativas, por ejemplo obtener un  préstamo ICO.
  • Si el dato es igual a uno, estás en el alambre. Pon en relación la cantidad obtenida con las de los periodos precedentes y siguientes, para hacerte una idea de tu situación real.

De lo que no debe quedarte duda alguna es de que la información es fundamental. Solo si conoces a tiempo lo que está ocurriendo y sus riesgos podrás actuar correctamente.

La ausencia de liquidez no es, necesariamente, un signo catastrófico. De hecho, es normal si estás invirtiendo para realizar un gran proyecto que cobrarás después. Pero debes estar preparado para hacerle frente. Si no, puede provocar una parálisis económica en tu actividad con preocupantes consecuencias.

Por lo tanto, debes calcular y chequear los ratios de liquidez de tus proyectos periódicamente. Te vendrá bien, sobre todo, en los primeros meses de actividad de tu empresa, al afrontar nuevos retos y negocios, en las épocas de menos explotación comercial… No permitas que te pille el toro de la falta de liquidez: déjate ayudar por especialistas contables.

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No es frecuente, pero puede pasarte. Hay veces en los que la suma del IVA soportado al IVA repercutido da como resultado un valor negativo. Es decir, que has pagado más en concepto de IVA de lo que has ingresado. En ese caso, una vez finalizado el año, podrás solicitar su devolución o elegir compensarlo en ejercicios venideros. Queremos explicarte las ventajas e inconvenientes de ambas opciones.

Pero ¿cómo es posible que soportes más IVA del que repercutes?

El funcionamiento del IVA es muy simple. Como empresario o trabajador autónomo, estás obligado a incluir el IVA en las facturas que generes y cobrárselo a tus clientes para, cuando finalice el mes o el trimestre en curso, ingresarlo en las arcas de Hacienda. Pero, como bien sabrás, tú también tienes que pagar IVA siempre que compras productos a tus proveedores.

Lo normal es que repercutas más IVA a tus clientes del que pagas a tus proveedores. De hecho, es un indicador de que tu negocio goza de buena salud. Sin embargo, hay excepciones. Por ejemplo, si tienes un restaurante o un bar, repercutirás en tus clientes un IVA del 10 %, pero soportarás uno del 21 %. Por tanto, es mucho más fácil que acabes pagando más de lo que ingresas por este impuesto.

Cuando esto sucede, Hacienda queda en deuda contigo. En tus manos queda la decisión de solicitar su devolución o de compensar esa cantidad en los siguientes ejercicios.

Las ventajas e inconvenientes de solicitar el IVA soportado

Es algo que puedes hacer mediante el Modelo 390 y el Modelo 303. La principal ventaja de esto es que Hacienda ingresará el dinero en la cuenta corriente de tu empresa o en la que esté asociada a tu actividad como trabajador autónomo. Por tanto, podrás hacer con él lo que te parezca bien.

Sin embargo, solicitar el IVA soportado a Hacienda tiene bastantes inconvenientes. Tantos, que la mayoría de asesores desaconsejan pedirlo. Vamos a verlos:

  • La Agencia Tributaria tendrá hasta 6 meses para abonar el importe del IVA negativo desde el momento en el que realices la solicitud.
  • Es habitual que Hacienda pida todo tipo de justificantes a quienes solicitan la devolución del IVA soportado. Sobre todo, cuando se trata de una cantidad relativamente grande. Aunque lo tengas todo en regla, perderás bastante tiempo reuniendo recibos y facturas para enviarlos.
  • Solo puedes solicitarlo a final de año y una vez que hayas entregado el resumen anual del IVA. Las devoluciones no se realizan trimestralmente ni mensualmente.

Las ventajas e inconvenientes de compensar el IVA soportado

En este caso, lo que haces es mantener la deuda que Hacienda tiene contigo y compensarla con tus futuras declaraciones del IVA. Es la opción más recomendable en caso de que la situación se haya dado por una circunstancia puntual y que, probablemente, no volverá a repetirse. Estas son las ventajas que ofrece:

  • Pagarás menos en tus futuras declaraciones del IVA y, por tanto, ahorrarás dinero en la cuenta corriente de tu empresa.
  • No tendrás que perder ni un segundo en reunir recibos y facturas ni en realizar trámites con la Agencia Tributaria.
  • Tienes cuatro ejercicios para compensar el excedente de IVA. Tiempo más que suficiente. Y, si no lo consigues, siempre puedes solicitar la devolución.

El único contra que se le puede poner a esta opción es que no te permitirá disfrutar del dinero en tu cuenta y gestionarlo como quieras. Sin embargo, a nuestro juicio, compensar el IVA soportado es la alternativa más interesante de las dos tras sopesar sus inconvenientes y ventajas y compararlas con las asociadas a solicitar la devolución.

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¿Tienes que hacer la declaración de renta de autónomos? Si trabajas por tu cuenta, debes tener presente que tu cita anual con Hacienda tendría que seguir una serie de pautas concretas para evitar tener problemas posteriores.

¿Qué autónomos deben declarar sus ingresos?

Si ganas más de 1000 euros al año por tus actividades económicas como autónomo, debes saber que tienes que presentar la declaración de renta de manera obligatoria. Además, ten en cuenta que si cobras menos de esta cantidad, también deberás hacerlo para beneficiarte de las posibles deducciones existentes que encajen con tu caso.

Que autonomos deben declarar sus ingresos

El IRPF en los autónomos

¿Cuánto vas a tener que pagar de IRPF siendo autónomo? La verdad es que esta pregunta no tiene una respuesta concreta, ya que depende de diversos factores. Entre los más importantes, merece la pena destacar:

  • La comunidad autónoma en la que resides, ya que no todas establecen los tramos de cotización igual.
  • La actividad que desarrolles, y los ingresos y gastos que esta genere. Si cotizas en estimación directa, tendrás que especificarlos todos, mientras que los módulos establecen distintos niveles de renta en función de cada tipo de negocio
  • Otros ingresos que recibas, como el pago de posibles trabajos por cuenta ajena, alquileres o depósitos bancarios
  • Circunstancias familiares, como la existencia de hijos o personas mayores al cargo

Todos estos factores harán que el importe del IRPF a pagar por los ingresos generados en tu actividad económica como autónomo pueda variar de manera considerable. Por lo tanto, es importante que tengas toda la información necesaria sobre los requisitos establecidos en cada zona de España cuando vayas a hacer la declaración de la renta.

Declaración de renta 2020

A la hora de hacer la declaración de los ingresos correspondientes al año 2020, debes tener en cuenta las ayudas recibidas por la pandemia del coronavirus. Es importante señalar que tributan como cualquier otra subvención y que deben declararse como rendimientos del trabajo. En consecuencia, tributarán en el IRPF de la base general.

En este sentido, una de las compensaciones más habituales ha sido la prestación por cese de actividad. Debe reflejarse como rendimiento del trabajo, pero siempre teniendo en cuenta que los 2000 primeros euros recibidos están exentos de tributación. Siguen el mismo camino las prestaciones otorgadas por las comunidades autónomas.

En cuanto a los créditos ICO, debes saber que no tributan porque tienen la consideración de préstamo y, por lo tanto, deben devolverse. Las exoneraciones de cuota del Régimen Especial de Trabajadores Autónomos tampoco tributan.

¿Qué ocurre si no declaras correctamente?

Ten en cuenta que si no especificas a Hacienda las ayudas recibidas en tu actividad como autónomo, puedes ser objeto de diversas sanciones, que dependerán de la cantidad de dinero no declarada y de si ha habido ocultación o no del dinero. Así, estas son algunas de las más habituales:

  • Si se trata de menos de 3000 euros, con o sin ocultación, se considera una infracción leve. Por lo tanto, la multa será del 50 % de la cantidad no declarada.
  • En caso de que se trate de más de 3000 euros y haya habido ocultación, se trata de una infracción grave, que puede tener un recargo de hasta el 100 %
  • Si, además, se han usado medios fraudulentos para evitar la tributación, la sanción puede llegar al 150 %

Como puedes comprobar, hacer la declaración de renta de manera correcta te evita tener que hacer frente después al pago de una cantidad muy superior a la que hayas evitado declarar.

Si eres trabajador por cuenta propia, ten en cuenta estos consejos para hacer la declaración de la renta y conseguirás liquidar tus deudas con Hacienda sin tener problemas posteriores.

Con la presentación de los nuevos Presupuestos Generales del Estado, se han producido cambios significativos relacionados con el IRPF y el Impuesto de Sociedades, afectando uno de ellos a las rentas del capital y sus tramos impositivos.

Qué son las rentas del capital

Las rentas del capital hacen referencia a todas aquellas ganancias que recibe un individuo o empresa, procedentes de los bienes que posee. Dentro del IRPF, las rentas de capital (o rendimientos del capital mobiliario) forman parte de las rentas del ahorro, y se consideran como todos los ingresos que provengan de bienes mobiliarios, sin estar afectos a actividades económicas. Podemos clasificar las rentas del capital de la siguiente manera:

  1. Obtenidos por cesión a tercero de capitales propios: interés de préstamos concedidos, de cuentas, depósitos y otros rendimientos de títulos de renta fija (bonos, obligaciones); amortización, transición, reembolso o canje de activos financieros (bonos, letras del tesoro, participaciones preferentes…); cesiones de crédito y de activos financieros.
  2. Obtenidos por participación en fondos propios de entidades: dividendos, participación en beneficios, primas de asistencia a justas, utilidades, derechos o facultades de uso o disfrute de acciones y participaciones…
  3. Procedentes de operaciones de capitalización y contratos de invalidez o seguros de vida (exceptuando las tributaciones como rendimiento del trabajo y rentas derivadas de la imposición de capitales): prestaciones por jubilación, supervivencia, invalidez; rentas temporales o vitalicias por imposición de capitales.
  4. Otros rendimientos del capital mobiliario: propiedad industrial no afecta a actividades económicas, propiedad intelectual (cuando el contribuyente no es autor), arrendamiento de bienes muebles, etc.

rentas del capital como tributanCambios en el tipo impositivo para el año 2021

Desde el 1 de enero de 2021 se aplican los cambios fiscales publicados en la Ley 11/2020 de 30 de diciembre publicada en el BOE, incluyendo importantes cambios en el IRPF. 

La modificación más importante la encontramos en un incremento del gravamen a las rentas más altas, pues suben tres puntos las rentas de capital mayores a 200 000 euros.

Además, se reduce el límite general aplicable a la base imponible de aportaciones y contribuciones a sistemas de previsión social.

Por otro lado, se han prorrogado los límites cuantitativos que delimitan el ámbito de aplicación del método de estimación objetiva en el IRPF (excluyendo actividades ganaderas, agrícolas y forestales).

Rentas del capital: cómo tributan y qué cambia la nueva normativa

Cuando hacemos la declaración de la renta, separamos las ganancias y pérdidas patrimoniales por un lado y los rendimientos de capital mobiliario por otro, para sumarlos y realizar el cómputo global que nos indique la cantidad por la que tendremos que pagar impuestos.

En este proceso, podemos compensar las pérdidas y ganancias patrimoniales, restando las pérdidas a las ganancias que hayamos obtenido. Veamos cómo eran los tramos del ahorro antes de la nueva normativa:

  1. Beneficios hasta 6000 €: tipo impositivo del 19 %
  2. Beneficios desde 6000 € hasta 50 000 €: tipo impositivo del 21 %
  3. Beneficios mayores de 50 000 €: tipo impositivo del 23 %

Con el aumento de tres puntos en las rentas de capital mayores de 200 000 euros, encontraremos un nuevo tramo que se añade a los anteriores:

  1. Beneficios hasta 6000 €: tipo impositivo del 19 %
  2. Beneficios desde 6000 € hasta 50 000 €: tipo impositivo del 21 %
  3. Beneficios desde 50 000 € hasta 200 000 €: tipo impositivo del 23 %
  4. Beneficios mayores de 200 000 €: tipo impositivo del 26 %

Además, debemos saber que los tramos se aplican progresivamente. Veamos un ejemplo que ilustre la aplicación de los tramos en las rentas del ahorro:

Un reconocido corredor de bolsa obtiene unos beneficios de 500 000 euros, por lo que se acoge a todos los tramos impositivos. Para calcular los impuestos que tiene que pagar, primero calculamos el 19% de los primeros 6000 € (1140 €), después calculamos el 21 % de los siguientes 44 000 € (9240 €) y el 23 % de los siguientes 150 000 (34 500 €). Nos quedarían 300 000 €, a los que tenemos que aplicar el nuevo tramo del 26 % (78 000 €). Sumando todas las cantidades, obtendremos el monto total a pagar por parte del contribuyente, 122 880 euros.

El incremento del gravamen aplicado al IRPF representa el mayor cambio que se ha incluido en los Presupuestos Generales del Estado con respecto a este tributo, afectando solamente a las grandes rentas del ahorro, donde solo el 0,08 % de los declarantes se verán directamente influidos por el nuevo tramo.

El traspaso de cuentas a otros países no es una actividad ilegal: el objetivo no es evadir impuestos, sino diversificar los activos financieros lo máximo posible. Analizaremos en qué países abrir una cuenta bancaria presenta las mayores ventajas.

¿Qué es una cuenta offshore?

Se denominan cuentas offshore a las cuentas bancarias que se abren en países extranjeros donde las leyes fiscales son menos restrictivas con los bancos. A los territorios que cuentan con esta legislación en materia de finanzas se les suele denominar también paraísos fiscales.

Siendo sinceros, este término está plagado de connotaciones peyorativas, ya que han estado asociados a grandes fraudes fiscales, ocultación de capitales y otras actividades delictivas por parte de muchas personas poderosas.

Sin embargo, estos bancos simplemente se benefician de las leyes de sus países, que les conceden mayor libertad en sus operaciones, y preservan la privacidad de sus clientes frente a terceros.

En realidad, la banca offshore no es ni buena ni mala en sí misma: aunque sirva como vehículo para realizar operaciones fraudulentas, hacer un uso racional de ella ajustándose a las leyes de nuestro país de origen no constituye delito alguno.

que es una cuenta offshore¿Por qué es buena idea hacer un traspaso de cuentas a otros países?

  1. Diversificación: cualquiera que tenga ciertas nociones sobre inversiones sabe que no es bueno «tener todos los huevos en la misma cesta«. Una diversificación geográfica apoya a la ya conocida diversificación por tipos de activos, y ayuda a blindar las inversiones frente a hipotéticas caídas de valores.
  2. Protección de activos: los activos se verán, por lo tanto, protegidos frente a congelaciones o auditorías de cuentas por parte de las autoridades locales, o al aumento de la deuda pública del país de origen.
  3. Devengo de intereses: de todos es sabido que los tipos de interés sobre los depósitos en la banca local son ridículos. En cambio, los bancos offshore suelen ofrecer unas condiciones excelentes, que permiten al cliente sacar un rendimiento mucho mayor de su dinero.

¿A qué países extranjeros podría trasladar mis cuentas?

Suiza

El país helvético es una de las mejores opciones para trasladar cuentas al extranjero, ya que las leyes suizas destacan por conferir altos grados de seguridad y privacidad a las entidades financieras que residen en su territorio.

Los banqueros, por lo tanto, tienen prohibido divulgar información relacionada con las cuentas bancarias de sus clientes sin su consentimiento expreso.

Belice

Los coeficientes de liquidez superiores al 24 % (en contraposición con el promedio mundial, que rara vez supera el 4 %) que las leyes locales exigen a los bancos de Belice hacen que este país posea uno de los sistemas bancarios más estables del mundo.

Además, abrir una cuenta en Belice es un proceso notablemente rápido, que se puede realizar en remoto y que salva la barrera del idioma.

Singapur

Los bancos de Singapur ofrecen soporte para varias divisas, servicios en línea, gestión de patrimonio, cuentas corrientes y de ahorro, tarjetas… casi como un banco local.

Muchos de los 150 bancos de Singapur permiten a sus clientes abrir cuentas offshore de forma remota. Esto, unido a la flexibilidad que ofrecen en sus servicios y a la solidez de la economía del país, hace de este país una opción muy interesante.

Hong Kong

El sistema jurídico de Hong Kong destaca por su alta eficiencia, sus leyes fiscales favorecen a los bancos, y es uno de los principales centros empresariales y financieros del mundo; además, en su territorio operan 75 de los 100 bancos más importantes del planeta.

 

El traslado de cuentas al extranjero puede ser una gran opción para quienes deseen poner a salvo su capital y protegerse frente a situaciones financieras indeseables.

La gestión contable en la empresa es una tarea crucial para determinar su situación financiera; la importancia de los balances en las empresas radica en que son el método más estandarizado para comprobar su viabilidad económica y, en consecuencia, contribuir a una mejor toma de decisiones por parte de la Dirección.

¿Qué son los balances en las empresas?

El flujo contable en una organización suele constar de un conjunto de cuentas en donde se registran los distintos movimientos de efectivo, deuda, inversiones, compras, gastos, ventas o inventario.

Tales cuentas se ordenan según los criterios del Plan General Contable (PGC), que establece normas para clasificar y separar las cuentas según los tipos de movimientos que se contabilizan en ellas.

No obstante, y dado que el dinero solo puede contarse en dos direcciones (debe y haber), en última instancia todas esas cuentas se pueden agrupar en dos grandes conjuntos: los activos (lo que la empresa tiene) y los pasivos (lo que la empresa debe).

Uno de los elementos de los que consta el PGC es el balance de situación, que no es sino una instantánea del desglose de los activos y los pasivos de la empresa en un momento del tiempo.

¿De qué datos consta un balance de situación?

A grandes rasgos, los balances de situación reflejan dos grandes grupos de cuentas:

  1. Activos: capital que la empresa dispone en su haber.
  2. Pasivos: capital del que la empresa se tendrá que desprender.

Los activos, a su vez, se dividen en dos clases, en función del grado de liquidez que proporcionan a la empresa:

  1. Activos fijos: también se denominan activos no corrientes o, simplemente, inmovilizado. Comprenden el conjunto de bienes que posee la empresa desde hace más de un año.
  2. Activos circulantes: también se les conoce como activos corrientes o, simplemente, existencias. Comprenden el conjunto de bienes que posee la empresa desde hace menos de un año.

De esta forma, se establece que los activos fijos no son fácilmente convertibles en dinero, mientras que los activos circulantes sí lo son, o directamente ya se ha realizado la conversión.

Los pasivos también se desglosan análogamente, en función de la exigibilidad (vencimiento) de la deuda que representan:

  1. Pasivos fijos: deudas a largo plazo.
  2. Pasivos circulantes: deudas a corto plazo.

Al restar el conjunto de los activos menos el de los pasivos, se obtiene lo que se conoce como patrimonio neto: representa todo el capital que la empresa está financiando y soportando en un momento concreto.

Qué lecturas se extraen de un balance en las empresas¿Qué lecturas se extraen de un balance?

Ratios financieros

A la hora de interpretar el balance de la empresa, se suelen establecer ratios financieros: cada uno refleja una relación entre dos o más masas patrimoniales, y estos son algunos de los más frecuentes:

  1. Tesorería: tasa de patrimonio convertido en dinero.
  2. Liquidez: capacidad para afrontar deudas a corto plazo.
  3. Solvencia: capacidad para responder a las deudas con el patrimonio propio.
  4. Endeudamiento: tasa de deuda.
  5. Fondo de maniobra: parte del activo circulante financiado con capitales permanentes.

Flujo de caja

El flujo de caja es otra forma de medir la solvencia de la empresa: consiste en analizar el estado de los activos circulantes, comparando las entradas y salidas netas del dinero.

De esta forma, se evalúa la capacidad de la empresa para generar dinero, que viene dada por la calidad de los ingresos que recibe: no cuenta con el capital pendiente de cobro, sino con el que ya ha sido cobrado.

Lo que se consigue interpretando los ratios del balance en la empresa es fundamental para determinar su posición económica, y analizar el flujo de caja nos permitirá conocer de cuánto capital neto disponemos a corto plazo.

¿Sabes qué impuestos de las comunidades autónomas se gestionan en tu territorio? Conocerlos te ayudará a entender la financiación de tu territorio y, sobre todo, a dónde va a parar el dinero que pagas a las administraciones. Aquí tienes toda la información.

Sistema de financiación autonómico

El sistema de funcionamiento de nuestro país implica que las comunidades autónomas asumen determinadas competencias. Por lo tanto, necesitan financiación para hacer frente a sus obligaciones. Esto significa el establecimiento de un reparto de recaudaciones para que tanto el gobierno estatal como el autonómico sean capaces de asumir sus gestiones.

Régimen común versus régimen foral

También hay que tener en cuenta que la mayoría de comunidades autónomas del país tienen establecido un mismo régimen general de impuestos. En cambio, si vives en Navarra o el País Vasco habrás comprobado que estos territorios tienen lo que se denomina un régimen foral. Esto implica, esencialmente, que pueden gestionar sus impuestos y cuentan con un convenio que les regula su aportación económica a los servicios estatales.

¿Qué significa el régimen común de impuestos de las comunidades autónomas?

Menos en el País Vasco y Navarra, se establece por ley qué impuestos se ceden al gobierno autonómico y cuáles quedan en manos de la administración central. De esta manera, el estado recibe la recaudación del IVA, el IRPF y otros impuestos especiales. A partir de su total, cada comunidad recibe el 50 % del IVA y el IRPF, y el 58 % de los restantes.

Los impuestos transferidos

Estos son los que gestiona de manera directa el gobierno de cada comunidad autónoma, que se queda con su recaudación directa. Esta lista incluye, entre otros, los del patrimonio, del juego, la venta de hidrocarburos, el impuesto especial sobre la energía eléctrica y el de sucesiones y donaciones.

En otras palabras, la financiación de las autonomías se basa en la recaudación completa de los impuestos que tienen transferidos y en el porcentaje que reciben de los estatales que se reparten desde el Gobierno.

Casos especiales de financiación

Canarias, Ceuta y Melilla son las tres excepciones al régimen común de impuestos que se aplica en nuestro país.

En el caso de Canarias, las islas tienen libertad de importación y exportación comercial, lo que se traduce en una no aplicación de franquicias aduaneras y fiscales sobre productos de consumo. Por otro lado, Ceuta y Melilla son dos ciudades que tienen estatuto de autonomía propio. Esto se traduce en que tienen una fiscalidad indirecta especial, y que en lugar del IVA aplican el Impuesto sobre la Producción, los Servicios y la Importación.

Impuestos propios

Finalmente, hay que señalar que cada gobierno autonómico tiene la potestad de aplicar sus propios impuestos en materias específicas. La comunidad que más destaca en este sentido es Catalunya, ya que cuenta con nada menos que 15. Entre ellos, destacan algunos tan específicos como el que carga las viviendas vacías o las bebidas azucaradas envasadas.

Asimismo, merece la pena señalar que, si vives aquí, verás cómo la carga del IRPF afecta más a las rentas medias y bajas, que sufren retenciones mucho más altas que la media.

Teniendo en cuenta todos estos modelos de impuestos a nivel nacional y autonómico, se puede decir que cada comunidad tiene grandes diferencias a la hora de establecer lo que pagarías al vivir en cada territorio. De todos modos, se puede establecer una gran diferencia entre Madrid, Murcia y Andalucía (las regiones que pagan menos) y Catalunya, Asturias, Extremadura y la Comunidad Valenciana, como los territorios con impuestos más altos.

¿Sabes ya los impuestos autonómicos que pagas en tu territorio? Sin duda, es una información importante para concienciarte acerca de tus obligaciones como ciudadano.

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