¿Has gestionado alguna vez una empresa? Si es así, seguro que estás acostumbrado a utilizar ratios económicos para interpretar cómo van las cosas. Si estás empezando y todavía careces de experiencia, estás en el lugar perfecto para familiarizarte con ello.

La liquidez es decisiva

Imagina que solo llevas 2 euros encima. Has perdido la cartera, los bancos están cerrados porque es de noche y te has quedado solo en una ciudad desconocida. Normalmente tomarías un taxi para volver a tu hotel, pero como no podrás pagar al conductor, debes regresar andando: tienes un problema de liquidez que te impide actuar con normalidad.

Si trasladas esta analogía al ámbito empresarial, tendrás claro qué es la liquidez y cómo afecta a tu negocio. Cuando tienes problemas para abonar tus pagos cotidianos, el bloqueo no tarda en llegar.

Para evitarlo con la necesaria antelación, actuar en consecuencia y prevenir estas dificultades, calcular y considerar el ratio de liquidez es la mejor alternativa.

La liquidez en un ratio

En el área económica, los ratios son relaciones cuantitativas entre dos magnitudes o fenómenos que reflejan una situación específica. Por ejemplo, la productividad, la rentabilidad o la distribución de las inversiones.

Los ratios de liquidez te permiten controlar tu tesorería antes de que sea tarde. El indicador de liquidez representa qué capacidad tiene tu negocio para afrontar sin problemas sus próximas obligaciones y abonos.

Anticipa, por lo tanto, el corto plazo. Está relacionado con el fondo de maniobra, pues este refleja en porcentajes la realidad que el ratio indica en valores absolutos.

Cómo calcularlo

No necesitas ser matemático para poder conocerlo. La fórmula es, en realidad, muy sencilla: divide tu activo corriente entre el pasivo corriente.

Dicho de un modo más cercano, sigue estos tres pasos:

  • Suma tus derechos de cobro a corto plazo con las existencias y la tesorería. Esto es el activo corriente.
  • Suma, a continuación, las obligaciones de pago que tienes y todos los compromisos que debes resolver a corto plazo. Es decir, el pasivo corriente.
  • Divide ambas cantidades, poniendo el activo como divisor y el pasivo como dividendo.

Interpretando el resultado

Solo hay tres posibilidades:

  • Si obtienes más de uno, refleja buena salud financiera. (Salvo que sea una cantidad demasiado grande, en cuyo caso estarás perdiendo rentabilidad. Si te ocurre, elige una buena inversión).
  • Si obtienes menos de uno, ten cuidado. Posiblemente tendrás problemas de pago antes de un año. Busca un buen asesoramiento de expertos para mejorar tu liquidez y encontrar alternativas, por ejemplo obtener un  préstamo ICO.
  • Si el dato es igual a uno, estás en el alambre. Pon en relación la cantidad obtenida con las de los periodos precedentes y siguientes, para hacerte una idea de tu situación real.

De lo que no debe quedarte duda alguna es de que la información es fundamental. Solo si conoces a tiempo lo que está ocurriendo y sus riesgos podrás actuar correctamente.

La ausencia de liquidez no es, necesariamente, un signo catastrófico. De hecho, es normal si estás invirtiendo para realizar un gran proyecto que cobrarás después. Pero debes estar preparado para hacerle frente. Si no, puede provocar una parálisis económica en tu actividad con preocupantes consecuencias.

Por lo tanto, debes calcular y chequear los ratios de liquidez de tus proyectos periódicamente. Te vendrá bien, sobre todo, en los primeros meses de actividad de tu empresa, al afrontar nuevos retos y negocios, en las épocas de menos explotación comercial… No permitas que te pille el toro de la falta de liquidez: déjate ayudar por especialistas contables.

También te va a interesar: Declaración del IRPF y el SEPE: ¿cómo puedo obtener su certificado?

No es frecuente, pero puede pasarte. Hay veces en los que la suma del IVA soportado al IVA repercutido da como resultado un valor negativo. Es decir, que has pagado más en concepto de IVA de lo que has ingresado. En ese caso, una vez finalizado el año, podrás solicitar su devolución o elegir compensarlo en ejercicios venideros. Queremos explicarte las ventajas e inconvenientes de ambas opciones.

Pero ¿cómo es posible que soportes más IVA del que repercutes?

El funcionamiento del IVA es muy simple. Como empresario o trabajador autónomo, estás obligado a incluir el IVA en las facturas que generes y cobrárselo a tus clientes para, cuando finalice el mes o el trimestre en curso, ingresarlo en las arcas de Hacienda. Pero, como bien sabrás, tú también tienes que pagar IVA siempre que compras productos a tus proveedores.

Lo normal es que repercutas más IVA a tus clientes del que pagas a tus proveedores. De hecho, es un indicador de que tu negocio goza de buena salud. Sin embargo, hay excepciones. Por ejemplo, si tienes un restaurante o un bar, repercutirás en tus clientes un IVA del 10 %, pero soportarás uno del 21 %. Por tanto, es mucho más fácil que acabes pagando más de lo que ingresas por este impuesto.

Cuando esto sucede, Hacienda queda en deuda contigo. En tus manos queda la decisión de solicitar su devolución o de compensar esa cantidad en los siguientes ejercicios.

Las ventajas e inconvenientes de solicitar el IVA soportado

Es algo que puedes hacer mediante el Modelo 390 y el Modelo 303. La principal ventaja de esto es que Hacienda ingresará el dinero en la cuenta corriente de tu empresa o en la que esté asociada a tu actividad como trabajador autónomo. Por tanto, podrás hacer con él lo que te parezca bien.

Sin embargo, solicitar el IVA soportado a Hacienda tiene bastantes inconvenientes. Tantos, que la mayoría de asesores desaconsejan pedirlo. Vamos a verlos:

  • La Agencia Tributaria tendrá hasta 6 meses para abonar el importe del IVA negativo desde el momento en el que realices la solicitud.
  • Es habitual que Hacienda pida todo tipo de justificantes a quienes solicitan la devolución del IVA soportado. Sobre todo, cuando se trata de una cantidad relativamente grande. Aunque lo tengas todo en regla, perderás bastante tiempo reuniendo recibos y facturas para enviarlos.
  • Solo puedes solicitarlo a final de año y una vez que hayas entregado el resumen anual del IVA. Las devoluciones no se realizan trimestralmente ni mensualmente.

Las ventajas e inconvenientes de compensar el IVA soportado

En este caso, lo que haces es mantener la deuda que Hacienda tiene contigo y compensarla con tus futuras declaraciones del IVA. Es la opción más recomendable en caso de que la situación se haya dado por una circunstancia puntual y que, probablemente, no volverá a repetirse. Estas son las ventajas que ofrece:

  • Pagarás menos en tus futuras declaraciones del IVA y, por tanto, ahorrarás dinero en la cuenta corriente de tu empresa.
  • No tendrás que perder ni un segundo en reunir recibos y facturas ni en realizar trámites con la Agencia Tributaria.
  • Tienes cuatro ejercicios para compensar el excedente de IVA. Tiempo más que suficiente. Y, si no lo consigues, siempre puedes solicitar la devolución.

El único contra que se le puede poner a esta opción es que no te permitirá disfrutar del dinero en tu cuenta y gestionarlo como quieras. Sin embargo, a nuestro juicio, compensar el IVA soportado es la alternativa más interesante de las dos tras sopesar sus inconvenientes y ventajas y compararlas con las asociadas a solicitar la devolución.

También te va a interesar: Impuesto del patrimonio: tipo impositivo y condiciones para tener que pagarlo

¿Tienes que hacer la declaración de renta de autónomos? Si trabajas por tu cuenta, debes tener presente que tu cita anual con Hacienda tendría que seguir una serie de pautas concretas para evitar tener problemas posteriores.

¿Qué autónomos deben declarar sus ingresos?

Si ganas más de 1000 euros al año por tus actividades económicas como autónomo, debes saber que tienes que presentar la declaración de renta de manera obligatoria. Además, ten en cuenta que si cobras menos de esta cantidad, también deberás hacerlo para beneficiarte de las posibles deducciones existentes que encajen con tu caso.

Que autonomos deben declarar sus ingresos

El IRPF en los autónomos

¿Cuánto vas a tener que pagar de IRPF siendo autónomo? La verdad es que esta pregunta no tiene una respuesta concreta, ya que depende de diversos factores. Entre los más importantes, merece la pena destacar:

  • La comunidad autónoma en la que resides, ya que no todas establecen los tramos de cotización igual.
  • La actividad que desarrolles, y los ingresos y gastos que esta genere. Si cotizas en estimación directa, tendrás que especificarlos todos, mientras que los módulos establecen distintos niveles de renta en función de cada tipo de negocio
  • Otros ingresos que recibas, como el pago de posibles trabajos por cuenta ajena, alquileres o depósitos bancarios
  • Circunstancias familiares, como la existencia de hijos o personas mayores al cargo

Todos estos factores harán que el importe del IRPF a pagar por los ingresos generados en tu actividad económica como autónomo pueda variar de manera considerable. Por lo tanto, es importante que tengas toda la información necesaria sobre los requisitos establecidos en cada zona de España cuando vayas a hacer la declaración de la renta.

Declaración de renta 2020

A la hora de hacer la declaración de los ingresos correspondientes al año 2020, debes tener en cuenta las ayudas recibidas por la pandemia del coronavirus. Es importante señalar que tributan como cualquier otra subvención y que deben declararse como rendimientos del trabajo. En consecuencia, tributarán en el IRPF de la base general.

En este sentido, una de las compensaciones más habituales ha sido la prestación por cese de actividad. Debe reflejarse como rendimiento del trabajo, pero siempre teniendo en cuenta que los 2000 primeros euros recibidos están exentos de tributación. Siguen el mismo camino las prestaciones otorgadas por las comunidades autónomas.

En cuanto a los créditos ICO, debes saber que no tributan porque tienen la consideración de préstamo y, por lo tanto, deben devolverse. Las exoneraciones de cuota del Régimen Especial de Trabajadores Autónomos tampoco tributan.

¿Qué ocurre si no declaras correctamente?

Ten en cuenta que si no especificas a Hacienda las ayudas recibidas en tu actividad como autónomo, puedes ser objeto de diversas sanciones, que dependerán de la cantidad de dinero no declarada y de si ha habido ocultación o no del dinero. Así, estas son algunas de las más habituales:

  • Si se trata de menos de 3000 euros, con o sin ocultación, se considera una infracción leve. Por lo tanto, la multa será del 50 % de la cantidad no declarada.
  • En caso de que se trate de más de 3000 euros y haya habido ocultación, se trata de una infracción grave, que puede tener un recargo de hasta el 100 %
  • Si, además, se han usado medios fraudulentos para evitar la tributación, la sanción puede llegar al 150 %

Como puedes comprobar, hacer la declaración de renta de manera correcta te evita tener que hacer frente después al pago de una cantidad muy superior a la que hayas evitado declarar.

Si eres trabajador por cuenta propia, ten en cuenta estos consejos para hacer la declaración de la renta y conseguirás liquidar tus deudas con Hacienda sin tener problemas posteriores.

Con la presentación de los nuevos Presupuestos Generales del Estado, se han producido cambios significativos relacionados con el IRPF y el Impuesto de Sociedades, afectando uno de ellos a las rentas del capital y sus tramos impositivos.

Qué son las rentas del capital

Las rentas del capital hacen referencia a todas aquellas ganancias que recibe un individuo o empresa, procedentes de los bienes que posee. Dentro del IRPF, las rentas de capital (o rendimientos del capital mobiliario) forman parte de las rentas del ahorro, y se consideran como todos los ingresos que provengan de bienes mobiliarios, sin estar afectos a actividades económicas. Podemos clasificar las rentas del capital de la siguiente manera:

  1. Obtenidos por cesión a tercero de capitales propios: interés de préstamos concedidos, de cuentas, depósitos y otros rendimientos de títulos de renta fija (bonos, obligaciones); amortización, transición, reembolso o canje de activos financieros (bonos, letras del tesoro, participaciones preferentes…); cesiones de crédito y de activos financieros.
  2. Obtenidos por participación en fondos propios de entidades: dividendos, participación en beneficios, primas de asistencia a justas, utilidades, derechos o facultades de uso o disfrute de acciones y participaciones…
  3. Procedentes de operaciones de capitalización y contratos de invalidez o seguros de vida (exceptuando las tributaciones como rendimiento del trabajo y rentas derivadas de la imposición de capitales): prestaciones por jubilación, supervivencia, invalidez; rentas temporales o vitalicias por imposición de capitales.
  4. Otros rendimientos del capital mobiliario: propiedad industrial no afecta a actividades económicas, propiedad intelectual (cuando el contribuyente no es autor), arrendamiento de bienes muebles, etc.

rentas del capital como tributanCambios en el tipo impositivo para el año 2021

Desde el 1 de enero de 2021 se aplican los cambios fiscales publicados en la Ley 11/2020 de 30 de diciembre publicada en el BOE, incluyendo importantes cambios en el IRPF. 

La modificación más importante la encontramos en un incremento del gravamen a las rentas más altas, pues suben tres puntos las rentas de capital mayores a 200 000 euros.

Además, se reduce el límite general aplicable a la base imponible de aportaciones y contribuciones a sistemas de previsión social.

Por otro lado, se han prorrogado los límites cuantitativos que delimitan el ámbito de aplicación del método de estimación objetiva en el IRPF (excluyendo actividades ganaderas, agrícolas y forestales).

Rentas del capital: cómo tributan y qué cambia la nueva normativa

Cuando hacemos la declaración de la renta, separamos las ganancias y pérdidas patrimoniales por un lado y los rendimientos de capital mobiliario por otro, para sumarlos y realizar el cómputo global que nos indique la cantidad por la que tendremos que pagar impuestos.

En este proceso, podemos compensar las pérdidas y ganancias patrimoniales, restando las pérdidas a las ganancias que hayamos obtenido. Veamos cómo eran los tramos del ahorro antes de la nueva normativa:

  1. Beneficios hasta 6000 €: tipo impositivo del 19 %
  2. Beneficios desde 6000 € hasta 50 000 €: tipo impositivo del 21 %
  3. Beneficios mayores de 50 000 €: tipo impositivo del 23 %

Con el aumento de tres puntos en las rentas de capital mayores de 200 000 euros, encontraremos un nuevo tramo que se añade a los anteriores:

  1. Beneficios hasta 6000 €: tipo impositivo del 19 %
  2. Beneficios desde 6000 € hasta 50 000 €: tipo impositivo del 21 %
  3. Beneficios desde 50 000 € hasta 200 000 €: tipo impositivo del 23 %
  4. Beneficios mayores de 200 000 €: tipo impositivo del 26 %

Además, debemos saber que los tramos se aplican progresivamente. Veamos un ejemplo que ilustre la aplicación de los tramos en las rentas del ahorro:

Un reconocido corredor de bolsa obtiene unos beneficios de 500 000 euros, por lo que se acoge a todos los tramos impositivos. Para calcular los impuestos que tiene que pagar, primero calculamos el 19% de los primeros 6000 € (1140 €), después calculamos el 21 % de los siguientes 44 000 € (9240 €) y el 23 % de los siguientes 150 000 (34 500 €). Nos quedarían 300 000 €, a los que tenemos que aplicar el nuevo tramo del 26 % (78 000 €). Sumando todas las cantidades, obtendremos el monto total a pagar por parte del contribuyente, 122 880 euros.

El incremento del gravamen aplicado al IRPF representa el mayor cambio que se ha incluido en los Presupuestos Generales del Estado con respecto a este tributo, afectando solamente a las grandes rentas del ahorro, donde solo el 0,08 % de los declarantes se verán directamente influidos por el nuevo tramo.

El traspaso de cuentas a otros países no es una actividad ilegal: el objetivo no es evadir impuestos, sino diversificar los activos financieros lo máximo posible. Analizaremos en qué países abrir una cuenta bancaria presenta las mayores ventajas.

¿Qué es una cuenta offshore?

Se denominan cuentas offshore a las cuentas bancarias que se abren en países extranjeros donde las leyes fiscales son menos restrictivas con los bancos. A los territorios que cuentan con esta legislación en materia de finanzas se les suele denominar también paraísos fiscales.

Siendo sinceros, este término está plagado de connotaciones peyorativas, ya que han estado asociados a grandes fraudes fiscales, ocultación de capitales y otras actividades delictivas por parte de muchas personas poderosas.

Sin embargo, estos bancos simplemente se benefician de las leyes de sus países, que les conceden mayor libertad en sus operaciones, y preservan la privacidad de sus clientes frente a terceros.

En realidad, la banca offshore no es ni buena ni mala en sí misma: aunque sirva como vehículo para realizar operaciones fraudulentas, hacer un uso racional de ella ajustándose a las leyes de nuestro país de origen no constituye delito alguno.

que es una cuenta offshore¿Por qué es buena idea hacer un traspaso de cuentas a otros países?

  1. Diversificación: cualquiera que tenga ciertas nociones sobre inversiones sabe que no es bueno «tener todos los huevos en la misma cesta«. Una diversificación geográfica apoya a la ya conocida diversificación por tipos de activos, y ayuda a blindar las inversiones frente a hipotéticas caídas de valores.
  2. Protección de activos: los activos se verán, por lo tanto, protegidos frente a congelaciones o auditorías de cuentas por parte de las autoridades locales, o al aumento de la deuda pública del país de origen.
  3. Devengo de intereses: de todos es sabido que los tipos de interés sobre los depósitos en la banca local son ridículos. En cambio, los bancos offshore suelen ofrecer unas condiciones excelentes, que permiten al cliente sacar un rendimiento mucho mayor de su dinero.

¿A qué países extranjeros podría trasladar mis cuentas?

Suiza

El país helvético es una de las mejores opciones para trasladar cuentas al extranjero, ya que las leyes suizas destacan por conferir altos grados de seguridad y privacidad a las entidades financieras que residen en su territorio.

Los banqueros, por lo tanto, tienen prohibido divulgar información relacionada con las cuentas bancarias de sus clientes sin su consentimiento expreso.

Belice

Los coeficientes de liquidez superiores al 24 % (en contraposición con el promedio mundial, que rara vez supera el 4 %) que las leyes locales exigen a los bancos de Belice hacen que este país posea uno de los sistemas bancarios más estables del mundo.

Además, abrir una cuenta en Belice es un proceso notablemente rápido, que se puede realizar en remoto y que salva la barrera del idioma.

Singapur

Los bancos de Singapur ofrecen soporte para varias divisas, servicios en línea, gestión de patrimonio, cuentas corrientes y de ahorro, tarjetas… casi como un banco local.

Muchos de los 150 bancos de Singapur permiten a sus clientes abrir cuentas offshore de forma remota. Esto, unido a la flexibilidad que ofrecen en sus servicios y a la solidez de la economía del país, hace de este país una opción muy interesante.

Hong Kong

El sistema jurídico de Hong Kong destaca por su alta eficiencia, sus leyes fiscales favorecen a los bancos, y es uno de los principales centros empresariales y financieros del mundo; además, en su territorio operan 75 de los 100 bancos más importantes del planeta.

 

El traslado de cuentas al extranjero puede ser una gran opción para quienes deseen poner a salvo su capital y protegerse frente a situaciones financieras indeseables.

La gestión contable en la empresa es una tarea crucial para determinar su situación financiera; la importancia de los balances en las empresas radica en que son el método más estandarizado para comprobar su viabilidad económica y, en consecuencia, contribuir a una mejor toma de decisiones por parte de la Dirección.

¿Qué son los balances en las empresas?

El flujo contable en una organización suele constar de un conjunto de cuentas en donde se registran los distintos movimientos de efectivo, deuda, inversiones, compras, gastos, ventas o inventario.

Tales cuentas se ordenan según los criterios del Plan General Contable (PGC), que establece normas para clasificar y separar las cuentas según los tipos de movimientos que se contabilizan en ellas.

No obstante, y dado que el dinero solo puede contarse en dos direcciones (debe y haber), en última instancia todas esas cuentas se pueden agrupar en dos grandes conjuntos: los activos (lo que la empresa tiene) y los pasivos (lo que la empresa debe).

Uno de los elementos de los que consta el PGC es el balance de situación, que no es sino una instantánea del desglose de los activos y los pasivos de la empresa en un momento del tiempo.

¿De qué datos consta un balance de situación?

A grandes rasgos, los balances de situación reflejan dos grandes grupos de cuentas:

  1. Activos: capital que la empresa dispone en su haber.
  2. Pasivos: capital del que la empresa se tendrá que desprender.

Los activos, a su vez, se dividen en dos clases, en función del grado de liquidez que proporcionan a la empresa:

  1. Activos fijos: también se denominan activos no corrientes o, simplemente, inmovilizado. Comprenden el conjunto de bienes que posee la empresa desde hace más de un año.
  2. Activos circulantes: también se les conoce como activos corrientes o, simplemente, existencias. Comprenden el conjunto de bienes que posee la empresa desde hace menos de un año.

De esta forma, se establece que los activos fijos no son fácilmente convertibles en dinero, mientras que los activos circulantes sí lo son, o directamente ya se ha realizado la conversión.

Los pasivos también se desglosan análogamente, en función de la exigibilidad (vencimiento) de la deuda que representan:

  1. Pasivos fijos: deudas a largo plazo.
  2. Pasivos circulantes: deudas a corto plazo.

Al restar el conjunto de los activos menos el de los pasivos, se obtiene lo que se conoce como patrimonio neto: representa todo el capital que la empresa está financiando y soportando en un momento concreto.

Qué lecturas se extraen de un balance en las empresas¿Qué lecturas se extraen de un balance?

Ratios financieros

A la hora de interpretar el balance de la empresa, se suelen establecer ratios financieros: cada uno refleja una relación entre dos o más masas patrimoniales, y estos son algunos de los más frecuentes:

  1. Tesorería: tasa de patrimonio convertido en dinero.
  2. Liquidez: capacidad para afrontar deudas a corto plazo.
  3. Solvencia: capacidad para responder a las deudas con el patrimonio propio.
  4. Endeudamiento: tasa de deuda.
  5. Fondo de maniobra: parte del activo circulante financiado con capitales permanentes.

Flujo de caja

El flujo de caja es otra forma de medir la solvencia de la empresa: consiste en analizar el estado de los activos circulantes, comparando las entradas y salidas netas del dinero.

De esta forma, se evalúa la capacidad de la empresa para generar dinero, que viene dada por la calidad de los ingresos que recibe: no cuenta con el capital pendiente de cobro, sino con el que ya ha sido cobrado.

Lo que se consigue interpretando los ratios del balance en la empresa es fundamental para determinar su posición económica, y analizar el flujo de caja nos permitirá conocer de cuánto capital neto disponemos a corto plazo.

¿Sabes qué impuestos de las comunidades autónomas se gestionan en tu territorio? Conocerlos te ayudará a entender la financiación de tu territorio y, sobre todo, a dónde va a parar el dinero que pagas a las administraciones. Aquí tienes toda la información.

Sistema de financiación autonómico

El sistema de funcionamiento de nuestro país implica que las comunidades autónomas asumen determinadas competencias. Por lo tanto, necesitan financiación para hacer frente a sus obligaciones. Esto significa el establecimiento de un reparto de recaudaciones para que tanto el gobierno estatal como el autonómico sean capaces de asumir sus gestiones.

Régimen común versus régimen foral

También hay que tener en cuenta que la mayoría de comunidades autónomas del país tienen establecido un mismo régimen general de impuestos. En cambio, si vives en Navarra o el País Vasco habrás comprobado que estos territorios tienen lo que se denomina un régimen foral. Esto implica, esencialmente, que pueden gestionar sus impuestos y cuentan con un convenio que les regula su aportación económica a los servicios estatales.

¿Qué significa el régimen común de impuestos de las comunidades autónomas?

Menos en el País Vasco y Navarra, se establece por ley qué impuestos se ceden al gobierno autonómico y cuáles quedan en manos de la administración central. De esta manera, el estado recibe la recaudación del IVA, el IRPF y otros impuestos especiales. A partir de su total, cada comunidad recibe el 50 % del IVA y el IRPF, y el 58 % de los restantes.

Los impuestos transferidos

Estos son los que gestiona de manera directa el gobierno de cada comunidad autónoma, que se queda con su recaudación directa. Esta lista incluye, entre otros, los del patrimonio, del juego, la venta de hidrocarburos, el impuesto especial sobre la energía eléctrica y el de sucesiones y donaciones.

En otras palabras, la financiación de las autonomías se basa en la recaudación completa de los impuestos que tienen transferidos y en el porcentaje que reciben de los estatales que se reparten desde el Gobierno.

Casos especiales de financiación

Canarias, Ceuta y Melilla son las tres excepciones al régimen común de impuestos que se aplica en nuestro país.

En el caso de Canarias, las islas tienen libertad de importación y exportación comercial, lo que se traduce en una no aplicación de franquicias aduaneras y fiscales sobre productos de consumo. Por otro lado, Ceuta y Melilla son dos ciudades que tienen estatuto de autonomía propio. Esto se traduce en que tienen una fiscalidad indirecta especial, y que en lugar del IVA aplican el Impuesto sobre la Producción, los Servicios y la Importación.

Impuestos propios

Finalmente, hay que señalar que cada gobierno autonómico tiene la potestad de aplicar sus propios impuestos en materias específicas. La comunidad que más destaca en este sentido es Catalunya, ya que cuenta con nada menos que 15. Entre ellos, destacan algunos tan específicos como el que carga las viviendas vacías o las bebidas azucaradas envasadas.

Asimismo, merece la pena señalar que, si vives aquí, verás cómo la carga del IRPF afecta más a las rentas medias y bajas, que sufren retenciones mucho más altas que la media.

Teniendo en cuenta todos estos modelos de impuestos a nivel nacional y autonómico, se puede decir que cada comunidad tiene grandes diferencias a la hora de establecer lo que pagarías al vivir en cada territorio. De todos modos, se puede establecer una gran diferencia entre Madrid, Murcia y Andalucía (las regiones que pagan menos) y Catalunya, Asturias, Extremadura y la Comunidad Valenciana, como los territorios con impuestos más altos.

¿Sabes ya los impuestos autonómicos que pagas en tu territorio? Sin duda, es una información importante para concienciarte acerca de tus obligaciones como ciudadano.

También te va a interesar: Subida cotizaciones autónomos, la que se viene…

El impuesto de sociedades para 2021 presentará varias novedades si se aprueba el Proyecto de Ley de Presupuestos Generales del Estado para el próximo año. Como sabrás, este impuesto se aplica a los beneficios obtenidos por las sociedades mercantiles. Y, en líneas generales, tiene un tipo del 25 % (el 28 en País Vasco y Navarra). En cuanto a las novedades, vamos a detallártelas.

 

Novedades en el impuesto de sociedades

Las modificaciones previstas en el citado proyecto supondrán un incremento en la recaudación por parte del Estado de varios cientos de millones de euros en 2021. Así lo han manifestado fuentes gubernamentales. Pero, además, estas creen que para 2022 ese aumento de ingresos pasará de los mil millones. Vamos a mostrarte estos cambios.

 

1.- Reducción del importe exento por el cobro de plusvalías procedentes de filiales

La medida más llamativa que contempla el proyecto de presupuestos es la reducción de la cantidad exenta de tributación en plusvalías y dividendos procedentes de empresas filiales. Las compañías españolas que tengan filiales tanto en el territorio nacional como en el extranjero, y que les generen esos beneficios, hasta ahora veían cómo estaban exentas al 100 %. Sin embargo, a partir de ahora solo lo estarán al 95. Por tanto, deberán tributar por el 5 % restante y pagar el 25 % de esa cantidad con arreglo a lo que marca el impuesto de sociedades.

No obstante, debes saber que este cambio contempla varias excepciones. La más importante es que se aplica un periodo de gracia de tres años para aquellas empresas que tengan una cifra de negocio inferior a 40 millones de euros. Estas podrán seguir aplicando la deducción del 100 % durante esos tres ejercicios.

 

2.- Se elimina la exención de la doble imposición internacional

Justamente, la principal objeción a la anterior medida por parte de los empresarios es que con ella se cae en la doble imposición internacional. Esto significa que esas empresas ya pagan impuestos por sus filiales en el extranjero y sus directivos consideran que abonarlos también en España supondría una doble imposición. Pero el proyecto de presupuestos también contempla que desaparezca la exención por doble imposición internacional.

 

También te va a interesar: ‘Cómo calcular el importe que me quedará en mi jubilación’.

 

3.- Cambios en la limitación de gastos financieros deducibles

Como sabrás, hasta ahora determinados gastos financieros se deducían añadiéndolos al beneficio operativo de otros ingresos financieros. Concretamente, a los procedentes de dividendos de participaciones patrimoniales cuando esas participaciones hubieran tenido un valor de compra superior a 20 millones de euros. Esta posibilidad ahora se elimina. Es decir, ya no se podrán deducir esos gastos mediante su adición a los citados ingresos.

 

4.- Adaptación de otras exenciones al Espacio Económico Europeo

También sabrás que el impuesto de sociedades español contemplaba hasta ahora otras exenciones que no estaban en concordancia con el Espacio Económico Europeo. Ahora, una de ellas se modifica para adaptarse a este. Concretamente, es la exención por intereses obtenidos por ceder a terceros capitales propios. Asimismo, se adaptan a este espacio las ganancias patrimoniales procedentes de bienes muebles que se hayan conseguido sin contar con establecimiento permanente.

 

5.- Exención de beneficios de sociedades filiales en territorio español

Las exenciones que hasta ahora tenían los beneficios de las sociedades filiales en territorio español pertenecientes a empresas extranjeras también se modifican. A partir de ahora, desaparece tal exención siempre que esos beneficios se hayan obtenido con participaciones compradas por más de 20 millones de euros y que la matriz posea, al menos, el 5 % de la sociedad filial.

En conclusión, como te decíamos, el impuesto de sociedades va a sufrir cambios que afectan principalmente a distintos tipos de exenciones. Con ellos, el Estado pretende incrementar sus ingresos.

 

Los Presupuestos Generales del Estado para el 2021 estarán marcados, como era de esperar, por la pandemia que estamos atravesando. Por ello, la mayor parte de sus modificaciones y novedades están relacionadas con las políticas destinadas a hacer frente a los efectos económicos provocados por el coronavirus. En este artículo de BKF Asesores hacemos referencia al IRPF y los cambios para el 2021 en las rentas altas.

 

¿Cómo funciona el IRPF?

Conocido como Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas, es un tributo progresivo, que se paga en función de la riqueza. En este sentido, mientras más dinero ganes, más alta será la cantidad que tienes que abonar. Los ingresos que el Estado obtiene de este impuesto van destinados al mantenimiento de los gastos públicos.

 

¿Cómo cambia el IRPF con los nuevos presupuestos?

En términos generales, los PGE podrían definirse por la máxima de que quienes tengan rentas más altas tributen más que en los años anteriores. Por ello, una de las características de esta ley es la subida de varios puntos en función de las ganancias de cada persona, así como la creación de nuevos tramos fiscales.

Primeramente, debes saber que esta nueva medida no afectará a la totalidad de trabajadores de nuestro país. Todo dependerá del tramo fiscal en el que se encuentren (es decir, la cantidad que cobren). Según fuentes oficiales, se estima que unas 16 000 personas se ven afectadas por estas medidas.

  • Se crea un nuevo tramo fiscal, correspondiente a las rentas superiores a 200 000 euros, con un incremento de tres puntos.
  • Las de 300 000, por su parte, tributarán dos puntos más.

Por medio de estas políticas, el Gobierno espera recaudar unos 140 millones de euros en 2021, aproximadamente. Debemos hacer referencia, igualmente, a la reducción por aportaciones a distintos sistemas (seguros de gran dependencia, planes de pensiones, etc.), que quedarían de la siguiente manera:

  • La cantidad máxima reducible se situará en los 2000 € y no en los 8000 como hasta ahora.
  • Las reducciones derivadas de contribuciones realizadas a favor del cónyuge se reducen de 2500 € a 1500 €.

Respecto a la escala general para bases liquidables, se establecen nuevos tipos de gravamen:

  • Las que generen más de 200 000 (tramo de nueva creación) dispondrán de un porcentaje del 26 %.
  • Por su parte, las que superen los 300 000 euros, tendrán un gravamen del 24,5 %.

 

¿Cómo puedo calcular mi IRPF para 2021?

La mejor forma de saber cuál será tu porcentaje es mediante la calculadora que se encuentra en la página web de Hacienda. A rasgos generales, debes conocer tu base imponible y tu base liquidable.

  • Base imponible: es, básicamente, tu rendimiento económico. Aquí, se tienen en cuenta tus ingresos anuales, pero también los incrementos y pérdidas de patrimonio.
  • Liquidable: es el dato principal, pues parte de la base imponible para modificarla en función de las reducciones y deducciones que te puedan corresponder.

Tomando la última base, puedes determinar en cuál de los tramos fiscales te encuentras y, por tanto, qué porcentaje te corresponde. Si no conoces estas variables, no te preocupes, están presentes en tu última declaración de la renta.

Como has podido ver, el IRPF sufrirá varios cambios con la aplicación de los Presupuestos Generales del Estado. Conocerlos es fundamental para estar al día en tus obligaciones tributarias y contribuir a la Hacienda pública. No obstante, habrá muchos españoles que no se verán afectados por estos cambios y no notarán variaciones sustanciales en su declaración, debido a su nivel de ingresos o sus condiciones fiscales individuales.

 

También te va a interesar: Impuesto de capital inmobiliario, datos a tener en cuenta.

 

 

El impuesto de patrimonio para el 2021 trae consigo algunos cambios importantes, principalmente, una subida con carácter indefinido. Además, se pretende armonizar el impuesto en todas las comunidades autónomas. Pero ¿sabes a qué se deben estas novedades? Te lo explicamos.

 

Las novedades en el impuesto del patrimonio para 2021

La característica principal del impuesto del patrimonio es que aunque se aplica sobre las personas físicas, a diferencia del IRPF no grava los ingresos que puedan percibirse a lo largo del año, sino que recae sobre los bienes que se tengan, con independencia de dichos ingresos. Hay un límite, en el cual el impuesto empieza a actuar, que ha dependido siempre de las CCAA.

 

1. Armonización en las CCAA

La armonización del impuesto del patrimonio en las CCAA es una de las medidas más novedosas para este año 2021. Lo que se pretende con ello es evitar el dumping fiscal. Las CCAA, al tener cierto margen para regular este impuesto, tienden a librar una lucha entre ellas con dicha regulación para conseguir atraer a su territorio las sedes de las empresas. Es esta práctica a la que llamamos dumping fiscal. La armonización del impuesto en ellas acabaría con este fenómeno.

 

2. Subida del tipo aplicable

El impuesto del patrimonio de 2021 pretende garantizar que quienes tengan mayor número de bienes, que no de ingresos, sean los que más contribuyan. Por eso, a partir de los diez millones de euros se eleva el tipo aplicable. Este va a cambiar del 2,5 al 3,5 % a partir de dicha cantidad.

 

3. Se tomará de referencia una nueva base imponible

La base imponible del impuesto sobre el patrimonio solía ser el valor de la escritura pública. Sin embargo, a partir de ahora, para tributar por este impuesto lo que se tendrá en cuenta es el verdadero valor de mercado, es decir, el precio por el que el inmueble podría llegar a venderse. Para ello, se tendrán en cuenta los informes que publiquen tanto los notarios como los registradores.

Se convierte, por tanto, en un impuesto que grava una base imponible de unos ingresos que podrías llegar a tener conforme al valor del mercado inmobiliario, y no sobre el valor real por el que lo adquiriste. Se presumirá, así mismo, que dicho valor de mercado es el que se ha publicado en el catastro como referencia, salvo que se presente prueba en contra.

De este modo, la Agencia Tributaria no mirará qué precio declaras ni tendrá que inspeccionar tu vivienda para ratificar o no el valor, sino que tomará uno público como referencia que podría ser mucho mayor al auténtico por el que podrías transmitirlo si efectivamente llegaras a venderlo.

 

4. Nuevos contribuyentes

Al tomarse otra referencia para la tributación del impuesto del patrimonio, se estima que habrá nuevos contribuyentes obligados a declarar. En base al valor de la escritura pública, dependiendo de los límites de cada comunidad autónoma muchas personas no tenían que presentar declaración por este impuesto. A partir del año 2021, si se toma como referencia el valor del catastro, habrá muchos más obligados tributarios por el valor de sus bienes.

En definitiva, los cambios sobre el impuesto del patrimonio vienen pisando fuerte para el año 2021, lo cual va a cambiar la vida de gran número de contribuyentes. Las novedades principales recaen sobre el tipo aplicable, el cual sube, la armonización de las CCAA y el valor que va a comenzar a tomarse como referencia para gravar el patrimonio de un contribuyente, que a partir del próximo año será el del catastro.

 

También te va a interesar: Despido de un trabajador de baja, causas y circunstancias