Los impuestos en Madrid, cuando estos dependen de la comunidad autónoma, suelen ser más bajos que la media estatal. ¿Quieres saber cuál es la diferencia con el resto de España? Te la explicamos con más detalle.

Impuestos autonómicos: Madrid frente a los demás territorios

Hay que recordar que, en términos absolutos, la Comunidad de Madrid está entre las que más pagan. Esto se debe no solo al peso demográfico de la comunidad (la tercera en población), sino también al efecto sede, puesto que muchas empresas internacionales domicilian su sede fiscal en la capital.

Lo que sucede es que debemos tener en cuenta la proporción en aquellos impuestos sobre los que las autonomías tienen potestad normativa. Los que más afectan a los ciudadanos son el tramo autonómico del IRPF (Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas) y el Impuesto de Sucesiones y Donaciones. Existen otros tributos como las tasas sobre el juego o la participación en el IVA, pero estos son los más importantes por peso recaudatorio.

El resultado es que cada autonomía tiene su peso en cuanto a recaudación porque el sistema de financiación autonómica es, de por sí, complejo. No hay un solo territorio que cobre lo mismo porque las autonomías hacen uso de su potestad normativa.

Si hacemos las cuentas con estos tributos, es cierto que los madrileños pagamos menos. Vamos a comprobarlo.

 

Impuestos autonómicos: Madrid frente a los demás territorios

 

Tramo autonómico del IRPF

El IRPF cuenta con dos tramos: estatal y autonómico. La suma de ambos da el porcentaje que tiene que pagar cada contribuyente. El tramo estatal está fijado entre el 9,5 % para una base liquidable de menos de 12.450 euros y el 22,5 % para una base superior a 60.000 euros.

¿Qué sucede entonces? Pues que en el tramo autonómico hay diferencias muy grandes entre lo que establece cada comunidad. Madrid, junto con Canarias, es la que menos cobra a las rentas bajas porque su tipo mínimo de IRPF está en el 9% en el tramo autonómico. Cataluña, por ejemplo, lo tiene en el 12%. Las rentas altas también pagan menos, porque Madrid tiene el tipo máximo en el 21% mientras que Cataluña y Valencia lo tienen en el 25,5%.

La Comunidad de Madrid, por tanto, es la autonomía en la que los ciudadanos tienen que pagar la menor proporción media de IRPF en todos los tramos.

Impuesto de Sucesiones y Donaciones

El Impuesto de Sucesiones y Donaciones, que ya sabes que es el que se aplica a las herencias, tiene una peculiaridad. Si bien es cierto que la normativa básica la establece el Estado, la recaudación y la capacidad de graduarlo pertenece por entero a las comunidades autónomas.

El resultado es que hay comunidades en las que apenas se cobra y otras en las que supone una proporción importante en los gastos de liquidación de una herencia. Tienes que saber que, en este caso, la Comunidad de Madrid está en la vanguardia de las que pagan menos. Ya en 2003 se empezaron a aplicar rebajas y bonificaciones y solo los patrimonios altos están obligados a pagar una cuota.

Por ejemplo,un heredero de 30 años que reciba un patrimonio de 800.000 euros, cuyos primeros 200.000 correspondan a vivienda, tendrá que abonar 1.586,04 euros para liquidar el tributo. Si hablamos de donaciones, la cifra para 800.000 euros en efectivo es de 2.000 euros.

En la práctica, las bonificaciones que aplica Madrid hacen que sea la tercera región de las que menos pagan por el tributo; solo en Andalucía y Canarias se paga menos. En donaciones, Madrid está solo por encima de Canarias.

En conclusión

En definitiva, has de saber que los impuestos en Madrid para los particulares son, por término medio, más bajos que en el resto de España.

Podemos definir el impuesto de patrimonio como un tributo que grava los bienes y derechos de cada ciudadano una vez restadas las cargas a que esas posesiones están sujetas. Debes saber que es, por tanto, un impuesto personal y complementario al del IRPF. No obstante, hay unos límites exentos.

El impuesto de patrimonio: características y sujeto pasivo

Aunque este tributo es de carácter nacional, cada comunidad autónoma tiene cedida su tramitación. Es decir, cada una de ellas marca los límites exentos, los tipos impositivos aplicables y las deducciones para su cobro. Pero todas deben hacerlo dentro de los márgenes compatibles con la ley estatal.

1. Límites exentos

Con carácter general, deberás pagar el impuesto de patrimonio por tus bienes y derechos que superen los 700.000 euros. No obstante, a efectos de calcular este mínimo exento, queda excluida tu vivienda habitual hasta un valor de 300.000 euros.

Es decir, que si tuvieses un patrimonio de 900.000 euros pero tu casa vale 300.000, no tendrías que presentar el tributo, ya que, a efectos fiscales, tus posesiones serían de 600.000 euros.

Si, por el contrario, superas el mínimo exento, tendrás que pagar el impuesto, pero solo por la cantidad que rebase esa cuantía mínima. Imagina que, descontada la vivienda habitual, tu patrimonio fuese de 800.000 euros. Tendrías que presentar el impuesto, pero solo te cobrarían por 100.000 euros, ya que el resto estaría exento.

Sin embargo, debes tener cuidado, puesto que cada comunidad autónoma ha establecido sus propios límites exentos. Por ejemplo, en Cataluña y Extremadura es de 500.000; en la Comunidad Valenciana, de 600.000 y en Aragón, de 400.000, por citar solo unos ejemplos.

 

El impuesto de patrimonio: características y sujeto pasivo

 

2. Sujeto pasivo

El impuesto sobre el patrimonio es de carácter individual, es decir, se aplica a personas físicas, no a sociedades mercantiles, como un tributo complementario al de la renta. Deberás presentarlo siempre que superes los límites antes citados y te halles en alguna de las circunstancias que citamos a continuación:

  • Tener la residencia fiscal en España aunque tu nacionalidad sea otra. En este caso, debes tributar por todos los bienes y derechos de tu propiedad con independencia de que se encuentren en territorio español o no. Es lo que se conoce por sujeto pasivo por obligación personal.
  • Tener tu residencia fiscal en otro país, pero tus bienes en España. En este caso, tributarás únicamente por los que están en territorio español y serás sujeto pasivo por obligación real.

3. Cálculo del impuesto

Si debes presentar el impuesto de patrimonio, para calcularlo lo primero que tienes que hacer es hallar su base imponible. Esta es el resultado de restar a tu patrimonio las deudas deducibles.

A continuación tienes que obtener la base liquidable. Para ello, réstale a la base imponible el mínimo exento.

Y, seguidamente, calcula la cuota íntegra, que es el resultado de multiplicar la base liquidable por el tipo de gravamen. Respecto a este, cada comunidad autónoma tiene el suyo en función de la cantidad que configure la citada base liquidable.

Finalmente, para saber la cuantía que deberás pagar por este tributo, has de aplicar a la cuota íntegra las distintas bonificaciones y deducciones que contempla la normativa. Por ejemplo, por límite conjunto con IRPF, las cuotas por ambos tributos no pueden superar el 60 % de la base imponible general de este último impuesto.

4. Modelo y fecha para presentar el impuesto de patrimonio

Este tributo se presenta a través del modelo 714 (si se trata de bienes en el extranjero, el 720). Y el plazo de presentación coincide con el del IRPF.

En conclusión, este impuesto grava las posesiones que superen un límite exento. Por eso, si no llegas a él no tienes que preocuparte de presentarlo.

La amortización es un tipo de financiación interna, ya que se trata de fuentes de riqueza que provienen de la propia empresa. Según cómo se calcule el tipo de amortización de los activos se irá imputando una depreciación al inmovilizado con intención de tener reservas suficientes preparadas para hacer frente a la reparación, mantenimiento o sustitución del mismo. No obstante, antes de profundizar en cómo se calculan, vamos a comenzar repasando contigo algunos conceptos.

La amortización: tantos, cuotas y valor amortizable.

La figura contable de la amortización aparece para dar respuesta a la depreciación del inmovilizado como consecuencia de la producción industrial. Desde la perspectiva de la contabilidad de costes, la amortización sería la imputación del coste de producción a la cuenta de resultados para compensar la pérdida de valor que sufren los elementos patrimoniales. La amortización se va acumulando para, al final de la vida útil del patrimonio, tener reservado el dinero suficiente para su sustitución.

Dentro de la amortización puedes encontrar tres conceptos bien diferenciados que vale la pena aclarar:

– El valor amortizable es la cantidad resultante de restarle el valor residual al coste de compra, es decir, cuánto dinero es necesario para sustituir el inmovilizado.

– El tanto de amortización es el porcentaje que se le aplica al bien amortizable para calcular la cuota de amortización.

– La cuota de amortización es el dinero que cada ejercicio se destina a la amortización acumulada del bien. Desde la perspectiva de la contabilidad de costes, se trataría de la depreciación del inmovilizado en términos monetarios sufrida durante el ejercicio económico. Es el resultado de multiplicar el valor amortizable por el tanto de amortización.

 

 

Tipos de amortización de activos

Ahora que ya tienes claros estos conceptos, vamos a fijarnos en los distintos métodos que existen para calcular la amortización de tus activos:

Método de la amortización constante o lineal

Este método se aplica cuando conoces desde el principio la vida útil del inmovilizado desde el momento de su adquisición. Se divide el valor amortizable entre el número de años. El resultado será una cuota anual constante a aplicar a partir del primer año de compra. La ley 27/2014 del 27 de noviembre del Impuesto sobre Sociedades establece unas tablas con el coeficiente y los periodos de amortización máximos.

El tanto fijo sobre una base amortizable decreciente

Este método de cálculo tiene en cuenta una depreciación constante del valor del patrimonio. Lo puedes calcular aplicando una cuota fija a un valor amortizable decreciente. El resultado será una amortización mucho más alta los primeros años que se irá reduciendo hasta completar el total.

Método de los números dígitos

Al contrario que en el método anterior, este sistema tiene en cuenta la progresividad en la depreciación, que puede ser ascendente o descendente. Un ejemplo de la depreciación progresiva descendente sería la depreciación de un coche, donde los primeros años pierde valor mucho más rápido que los últimos. En el caso de la depreciación progresiva ascendente el bien se depreciará mucho más rápido los últimos años de su vida útil.

Amortización constante por unidad de producto elaborada

En este caso, lo que se tiene en cuenta para calcular la amortización es la capacidad productiva del inmovilizado, por lo que su cuota se calcula teniendo en cuenta las unidades de producto que deseas elaborar durante la vida útil del mismo. Según su uso, se le asignará un porcentaje que será aplicable al valor amortizable.

Todos estos métodos están sujetos a una normativa y una legislación, por lo que antes de aplicarlos es conveniente contar con la ayuda de un experto contable que te permita elegir cuál es el método que te interesa en cada caso.

En términos contables, se denomina provisión a una cantidad de recursos que reserva una empresa para hacer frente a una obligación contraída. De este modo, guarda tales recursos de fondos hasta la fecha en que deba pagar la factura por esa obligación. Se trata, por tanto, de una cuenta de pasivo.

¿Cuándo generar una provisión?

Si te preguntas cuando generar una provisión, debes saber que hay distintas circunstancias en el devenir de una empresa en que tal figura contable se hace necesaria. Las más habituales son las siguientes.

1. Provisión para cubrir operaciones comerciales

Es la reserva que debes hacer para cubrir incidencias en tus ventas. Por ejemplo, devoluciones de clientes, gastos por garantías de reparación o revisiones de productos.

Imagina que vendes televisiones con un año de garantía. No sabes cuántos de los que los han comprado utilizarán esa garantía por defectos en el producto, pero basándote en la experiencia de años anteriores puedes dotar una previsión contable que ampare esas pérdidas en las ventas.

Otro ejemplo es que sufras muchas devoluciones de un producto después de venderlo. También puedes realizar una provisión para cubrir esas pérdidas.

2. Provisión para el pago de tributos

Consiste en hacer una reserva contable para cubrir impuestos cuyo importe y fecha de pago todavía no están concretados.

 

¿Cuándo generar una provisión?

 

Por ejemplo, se da el caso de que tienes impuestos atrasados, bien por no haber podido pagarlos, bien porque has sufrido alguna reclamación administrativa. Además, sabes que van a cobrártelos a lo largo del siguiente ejercicio. Debes hacer una provisión contable para tener cubierto ese pago y, además, teniendo en cuenta los hipotéticos recargos e intereses, si los hubiera.

3. Provisión para retribuciones del personal a largo plazo

Es la reserva que tienes que hacer para cubrir posibles gastos de personal. Estos son distintos a los de sus salarios o seguros sociales, pero pueden también producirse.

Por ejemplo, tu empresa se ha visto obligada a despedir a dos trabajadores. Sin embargo, estos han recurrido judicialmente la decisión y tus servicios legales piensan que van a ganar el proceso. Por tanto, es muy probable que tengas que indemnizarles. Lo normal en estos casos es que dotes una provisión a las cuentas de tu empresa.

4. Provisión por gastos de deterioro

Los bienes que has adquirido se amortizan en la contabilidad. Es decir, se contabiliza su pérdida de valor. Pero también puedes realizar una provisión cuando estimas que está próxima la fecha en que no podrás utilizarlos.

Por ejemplo, tu empresa ha adquirido una furgoneta hace ocho años. Ya ha sido muy utilizada, por lo cual estimas que el año próximo tendrás que adquirir otra. Puedes hacer la provisión en tu contabilidad para ello.

5. Provisión para otras obligaciones legales

Es la que debes hacer para amparar otras posibles obligaciones de tipo legal distintas a las mencionadas para gastos de personal.

Por ejemplo, imagina que tu empresa tiene un litigio en curso. No sabes si lo ganará o lo perderá. En tal caso, puedes provisionar la contabilidad para cubrir los gastos en caso de que esto último suceda.

6. Provisión para restructuraciones

Te conviene hacerla para amparar costes derivados de una reestructuración en la empresa. Por ejemplo, has planificado otra forma de trabajar basada en la contratación de auxiliares externos para mejorar la productividad. En consecuencia, tendrás que reducir personal.

Puedes hacer una provisión que cubra las indemnizaciones que deberás pagar a esos empleados, pero también el coste de abogados y otros profesionales independientes que puedes necesitar.

En conclusión, debes hacer provisiones para cubrir posibles gastos futuros de tu empresa, estén o no confirmados. De este modo, evitas el desajuste contable y económico que provocarían tales gastos en las finanzas de tu negocio.

Si estás en la búsqueda de una buena asesoría contable en Madrid es porque, sin duda, requieres de sus servicios para solucionar un problema de ese ámbito.

Pero, ¿te has parado a pensar cuáles son los beneficios para el empresario en disponer de una consultoría de confianza en su propia ciudad, máxime si se trata de la propia capital? ¡Sigue leyendo!

Los beneficios de disponer de asesoría contable en Madrid

En primer lugar, el empresario tendría acceso directo y total a la legislación imprescindible de su sector. El asesor encargado notificará al empresario acerca de las leyes que ha de cumplir la empresa, así como cualquier tipo de ayuda a la que podría acogerse a fin de mayor beneficio económico.

En segundo lugar, un trato más personalizado, pues el empresario obtendría un estudio con todo lujo de detalles de los problemas que podrían afectar a su empresa. Tomando como base la legislación vigente en materia contable, el asesor sabrá aconsejar siempre al empresario con la mayor diligencia posible con el objetivo de tomar la mejor decisión para el negocio. El hecho de que tanto la empresa como la asesoría estén en el mismo territorio no haría más que facilitar el contacto empresario-asesor y la personalización de los problemas de este primero.

En tercer lugar, y en relación con el punto anterior, supondría un ahorro de esfuerzo y de tiempo por parte del empresario, al delegar sus tareas contables, evitando con ello previsibles quebraderos de cabeza que pudieran suponer para él. Una vez más, la cercanía territorial entre la empresa y la consultoría contable en Madrid sería una ventaja notable a la hora de establecer encuentros personales para aclarar los puntos que sean convenientes.

 

 

En cuarto lugar, la asesoría dispone de los mejores programas informáticos, perfectamente al día y actualizados con la legislación vigente, lo que representa un gran ahorro para la empresa, pues no tiene la necesidad de estar en posesión de dichos programas, y mucho menos en su última versión, con todos los gastos que pudieran conllevar.

En quinto lugar, el ahorro del empresario de tener que estar todos los días con los trámites en orden, pues supone una pérdida de tiempo que se puede traducir en pérdida de beneficios por no poder optimizarse mejor. La consultoría en Madrid, al encargarse de todas esas gestiones, ahorrará al empresario una cantidad ingente de tiempo que puede traducirse, ahora sí, en beneficio económico para la empresa. De este modo, el empresario siempre podrá disponer de todos sus documentos perfectamente archivados y gestionados.

En sexto lugar, cualquier buena asesoría asegurará la correcta confidencialidad de sus clientes, especialmente en lo que concierne a los documentos con los que se trabajen. El secreto profesional de la empresa con la que se trabaja ha de ser siempre la norma prioritaria, sin excepción.

Por último, y no por ello menos importante, tener una asesoría de confianza y con un fuerte compromiso con la empresa hará que esta primera pueda colaborar con las mejores estrategias a la hora de destacar sobre la competencia. Los asesores encargados serán siempre los idóneos acorde a sus conocimientos acerca del sector donde opere la empresa. De esta forma, se podrán establecer planes de acción que puedan beneficiar al empresario.

Y tú, ¿estás pensando en buscar una asesoría en Madrid?

Como ya ha quedado demostrado, residir en Madrid es la mejor opción empresaria para buscar el mayor número posible de clientes, pero de nada sirve si no se es capaz de optimizar los recursos y gestiones, y no hay mayor ahorro de dinero y tiempo que contratar a una gestoría contable en Madrid que sea capaz de ahorrarte todo eso y más, con la cercanía y facilidades que conllevan vivir en la misma ciudad.

Las retribuciones en variable son un elemento salarial que tiene que estar registrado en la nómina. Te hablamos de cómo la legislación española obliga a que se incluya este aspecto.

Los distintos tipos de retribuciones

Hay tres tipos de retribuciones en los contratos laborales: fija, variables o en especie. En todos los casos, y este matiz es importante, hablaremos de salario y lo diferenciaremos de pluses y complementos que se cobran por otros motivos.

Retribución fija

La valoración fija es aquella que está sujeta a un pago de una determinada cantidad todos los meses, quizás con un aumento en función del IPC o según dicte el Convenio Colectivo. Es importante señalar que los aumentos ya están pactados de antemano, de manera que no podemos hablar en ningún caso de una retribución variable.

Esta es la principal retribución que se cobra en la mayoría de los contratos, sobre todo en los del sector industrial, construcción y gran parte de los servicios.

Retribución variable

Las retribuciones variables son aquellas que están sujetas al cumplimiento de un determinado objetivo. Estos bonus también están establecidos, aunque el porcentaje puede variar y sí hay una correspondencia directa entre el rendimiento y lo que se cobra

Lo normal es que este tipo de contrato se firme en sectores como el comercial y, en ocasiones, las retribuciones variables son más cuantiosas que las fijas. También hay otros sectores en los que esta forma se aplica, como el deporte o los directivos.

 

 

Retribución en especie

Finalmente, las retribuciones en especie son aquellas contribuciones no monetarias que también forman parte del salario. Aunque es una fórmula en desuso, suelen incluirse derechos que habían obtenido en el pasado los trabajadores de grandes empresas y que se contractualizan. Las retribuciones en especie se aplicaban para todo tipo de compañías.

Hay una creencia errónea que considera que las retribuciones variables no tienen que estar reguladas, y nada más lejos de la realidad. Es conveniente que sepas cómo se registran para que no tengas problema si haces un contrato con este formato.

 

También te va a interesar: Derechos laborales, ¿es España un país que los proteja?.

 

Cómo se registran las retribuciones variables

Las retribuciones variables tienen que estar contractualizadas y, además, registradas a través de un sistema de medición propio. Si bien puedes elegir la medición, si es importante que informes y que lo tengas establecida antes de firmar el contrato. La legislación da un amplio margen para establecer el criterio de medición pero. una vez que se consensúe, se tiene que cumplir.

Esto implica que no se puede actuar desde la arbitrariedad y, en consecuencia, convendrá que en el acuerdo conste cuáles van a ser las retribuciones variables y los criterios que se utilizarán. Así podrás ofrecer seguridad jurídica a ambas partes, que sabrán a qué pueden atenerse. Uno de los problemas recurrentes de este tipo de retribución es que, por desconocimiento, se generan conflictos que acaban en el juzgado.

Si hay un cambio de criterios de medición y en el contrato esta eventualidad no está prevista, lo mejor sería redactar un nuevo documento para evitar problemas. La jurisprudencia indica repetidamente que los sistemas variables son una parte del contrato y que hay que incluirlos para que no haya ningún tipo de problema.

En definitiva, cualquier tipo de retribución variable tiene que estar explícitamente incluida en el contrato, indicando cantidades y porcentajes que se aplican. Si tienes dudas de cómo redactar el contrato, es fundamental que pidas asesoramiento.

En conclusión

Los autónomos y PYMES suelen desconocer determinados detalles de la legislación laboral. Y, precisamente por eso, es bueno contar con un asesoramiento especializado como el que te ofrece BKF Asesores.

La contabilidad de las pymes es una tarea que puede parecer engorrosa al principio. No obstante, si tenemos toda la información sobre su llevanza, al final nos damos cuenta de que son solo unos pasos sencillos. Sobre todo, hay una serie de claves necesarias que debemos tener en cuenta y que determinan el buen futuro de toda pequeña y mediana empresa.

Qué necesitas saber para llevar una buena contabilidad

Hacienda no perdona a nadie, tampoco a las pequeñas y grandes empresas. Hay ciertas obligaciones que debemos cumplir forzosamente. No obstante, dichas responsabilidades hay que mirarlas desde el punto de vista de una necesidad, pues nos serán muy útiles para llevar al día la contabilidad de la pyme y asegurarnos un futuro próspero. ¿Cuáles son esas claves?

  • Conoce la fiscalidad de tu pyme liquidando tus impuestos dentro de la fecha límite del calendario fiscal que está fijado previamente: Impuesto de Sociedades, IVA e IRPF.
  • No se debe tirar nunca la documentación utilizada para el cumplimiento de las obligaciones fiscales sin antes asegurarse de la prescripción de los plazos. A tenor de lo dispuesto por Agencia Tributaria, esta prescripción ocurre una vez transcurridos cuatro años desde la finalización del plazo de presentación de las oportunas declaraciones.
  • Llevar todo el registro de los gastos y de los ingresos para realizar un balance. La cuenta de caja siempre debe estar lo más actualizada posible.
  • La contabilidad de tu empresa, en 2019, debe estar informatizada. Es una cuestión de ahorro de tiempo y de dinero.

Contabilidad básica y gestión documental

Además del Plan General Contable que explicaremos en el siguiente apartado, hay ciertos libros de los que tienes que disponer para una gestión documental básica. Esta será incluida en dicho plan, y te permitirá tener siempre una buena contabilidad.

1. El libro de ingresos: aquí se reflejarán todos los ingresos que la pyme haya experimentado.

2. El libro de gastos: aquí, como su nombre indica, se incluyen todos los gastos. No importa si son tickets de compras o si se trata de facturas periódicas.

3. El libro de los bienes de inversión de la pyme: en este libro se reflejarán y se registrarán todos los activos que se estima que tendrán una vida útil larga en la empresa, y cuyo coste se difiere en varios ejercicios.

4. El libro que registra las provisiones de fondo y los suplidos.

 

Qué debe incluir tu Plan General Contable

 

Qué debe incluir tu Plan General Contable

Las pymes, además de los anteriores consejos, necesitan tener un plan flexible, pero adaptado a los estándares del Plan General Contable. ¿Sabes qué debe incluir?

1. El fondo de comercio.

2. Los derivados que ostenten inversiones subyacentes en aquellos instrumentos que aún no están cotizados, y que son de patrimonio. Su valor razonable, generalmente, no es posible de concretar con suficiente fiabilidad.

3. Los instrumentos financieros compuestos.

4. Las fianzas que hayas entregado y las que hayas recibido.

5. Los contratos que tenga tu pyme de garantía financiera.

6. Las coberturas contables.

 

También te va a interesar: Asesoría contable, ¿qué nos jugamos en nuestra contabilidad?

 

7. Aquellas transacciones cuyos pagos estén fundamentados en los instrumentos de patrimonio.

8. Los pasivos que se basen en las retribuciones del personal de la empresa a largo plazo.

9. Las operaciones que recaigan sobre aportaciones no dinerarias, fusión o escisión de algún negocio realizado entre las diferentes empresas del grupo, si lo hubiera.

10. Las combinaciones de negocio.

En definitiva, si estudias la contabilidad de la mano de una asesoría contable para pymes, tu empresa siempre podrá determinar de forma muy eficaz sus diferentes estados contables. Además, siempre dispondrás de un acceso real y directo a los resultados de tu actividad comercial. Así, la contabilidad siempre se traducirá en un buen resultado de tu administración.

Una asesoría con herramientas modernas se ha convertido hoy en día en un requisito imprescindible para las empresas que buscan una ayuda en la delegación de sus trámites administrativos y legales. A grandes rasgos, se trata de una contribución que hace tus negocios más competitivos.

La importancia de contar con el apoyo de una asesoría a la última

Los autónomos, salvo en casos puntuales, no suelen contar con los conocimientos especializados que requiere la gestión de los documentos administrativos que mantienen a su empresa dentro de la legalidad o le reportan beneficios (como sucede en los casos de las subvenciones o bonificaciones tributarias).

Se trata, a grandes rasgos, de trámites complejos y pesados para estos profesionales, los cuales necesitan todo su tiempo para dedicarlo a la supervivencia y al engrandecimiento de sus negocios. Por eso, subcontratar la gestión de estos asuntos al personal experto de las asesorías te viene especialmente bien.

A los conocimientos técnicos de los trabajadores se suman los avances tecnológicos de los que disponemos para llevar a cabo las labores reseñadas. A continuación, te vamos a contar en qué consisten y de qué manera van a mejorar las condiciones de tu empresa. Sigue leyendo.

¿Cuáles son los instrumentos más modernos con los que trabajan las asesorías actuales?

En primer lugar, has de tener en cuenta que las tecnologías de la información y la comunicación ya están presentes en cualquier gestión de nuestro día a día. De esta circunstancia, como cliente, te vas a beneficiar, ya que vas a poder ser avisado en tiempo real (a cualquier hora y en cualquier lugar) de las incidencias que afecten a tu negocio. De este modo, siempre podremos ejecutar una respuesta rápida ante cualquier información que la requiera.

 

¿Cuáles son los instrumentos más modernos con los que trabajan las asesorías actuales?

 

Disponemos de software de gestión con módulos personalizados y especializados en tu sector, sea el que sea. Estos programas cuentan con sistemas de agendas y avisos que nos permiten controlar de un modo preciso el timing de todas las acciones a realizar para garantizar el buen funcionamiento de tu empresa. Así que no te vas a tener que preocupar por la presentación en tiempo y forma de los documentos obligatorios, como las cuentas anuales, dado que nosotros estaremos al tanto y te descargaremos de esta tediosa preocupación.

Como nos encargamos, entre otras labores, de las nóminas, la tributación y la contabilidad de tu organización, necesitamos contar con balances e informes constantes acerca del estado económico de la empresa. En este sentido, las estadísticas, los gráficos y las tablas que nos facilita este software de contabilidad posibilitan que el análisis de los datos que realizamos no sea solamente más sencillo, sino también más certero.

 

También te va a interesar: Asesorías para empresas, cómo saber elegir la más conveniente.

 

Una de las claves de nuestro trabajo consiste en asesorarte acerca del estado de tu tesorería. En este aspecto, es necesario que la información entre los gestores y la empresa se transmita de una forma tan sincera como fluida. Recuerda que los documentos relacionados con el estado de las finanzas de tu empresa que tendremos que presentar deben ser completos y precisos.

Además, estos, los cuales podremos entregar en atractivos formatos que aprovechan las ventajas formales que aportan las nuevas tecnologías, se van a convertir en las cartas de presentación oportunas de tu empresa cuando se entablen negociaciones con otros interlocutores. Nos referimos a empresas con las que vas a acordar asuntos, instituciones públicas a las que pides subvenciones o bancos a los que les solicitarás créditos.

 

Y, ahora que ya sabes lo que podemos hacer por tu empresa, ¡opta por una asesoría con herramientas modernas!

El sistema de pagos fraccionados a Hacienda es una forma de cumplir con las obligaciones con la Agencia Tributaria por parte de una empresa. Te explicamos cómo conocer mejor las devoluciones en la retención en el Impuesto de Sociedades.

La devolución del Impuesto de Sociedades: por qué sucede

La campaña del Impuesto de Sociedades (IS) empieza el 1 de julio y finaliza el día 25. Al igual que en el IRPF, existe la posibilidad de realizar el pago fraccionado con periodicidad mensual o trimestral. La obligatoriedad de la liquidación mensual es para aquellas empresas que facturan más de 6 millones de euros, aunque no lo es en los otros casos.

Lo que muchos no saben es que todos los ejercicios hay un dinero que las autoridades tributarias recaudan de más. En 2019 se ha demostrado que esto sucede año tras año.

Estudio sobre las retenciones

Cuando declaras el impuesto, la Agencia Tributaria ha de indicar si tienes que pagar por este tributo o si hay un saldo negativo. Un estudio conjunto entre el Consejo General de Economistas y el Registro de Economistas Asesores Fiscales (REAF) indica que cada año Hacienda cobra 2.000 millones de euros de más.

 

 

La consecuencia de esta decisión es clara, que la Administración tiene que devolver más dinero del que ha recaudado porque hay un saldo claro a su favor.

Motivos de la devolución del impuesto

El motivo de esta circunstancia es que se toma como tipo de referencia el periodo anterior y se aplican unos baremos porcentuales fijos en función de la facturación.

El primer motivo es que la empresa paga impuestos de más porque, como se toma la referencia de años anteriores, es posible que haya menos beneficios. No en vano, no siempre se paga lo que corresponde.

El segundo motivo a destacar es que, en ocasiones, hay que aplicar nuevas deducciones que no existían en ejercicios anteriores y que no son retroactivas.

Esto hace que la mayoría de las veces se pague menos dinero porque, o bien la empresa tiene menos beneficios, o bien hay que computar nuevos gastos deducibles.

Plazos de devolución del impuesto

En cualquier caso, lo habitual es que te devuelvan el dinero una vez comprueben la liquidación de este impuesto. El plazo de devoluciones finaliza el 25 de enero y, a partir de ese momento, se pagarán intereses de demora si no se ha satisfecho la cantidad que corresponda.

 

También te va a interesar: Hacienda retiene 2.000 millones de más del impuesto de Sociedades en el pago fraccionado.

 

Es importante que conozcas los límites de los plazos porque es perfectamente posible que tengas que esperar varios meses a recibir el dinero.

¿A quién afecta en mayor medida este dinero que cobran de más las autoridades fiscales? Vamos a comprobarlo.

¿A qué empresas afectará la devolución del Impuesto de Sociedades?

Lo cierto es que la devolución del IS afecta a todo tipo de empresasgrandes, medianas pequeñas. Quizá te sorprenda saber que suelen pagar más las PYMES en términos relativos que las grandes empresas, pero las devoluciones son homogéneas por nivel de facturación y sector social.

Las diferencias entre la Agencia Tributaria y las empresas son un clásico de la fiscalidad y, en ocasiones, los conflictos han sido por varios millones de euros. Por ejemplo, Telefónica tuvo el derecho de cobrar 702 millones de euros por la cantidad que le cobró de más el Estado entre 2008 y 2011, previa demanda.

Si quieres conocer cuáles son tus derechos a la hora de reclamar la devolución de este impuesto, te recomendamos que cuentes con los servicios de una asesoría especializada.

El trabajo de las asesorías contables en España es fundamental para multitud de PYMES que carecen de departamento propio. No en vano, hay que tener presente que este trabajo es crucial para cumplir con las obligaciones ante las autoridades. Te explicamos cuáles son las principales funciones de estos profesionales en España en contraposición con Latinoamérica.

Las funciones de las asesorías contables en España y su diferencia con Latinoamérica

Es conveniente que sepas diferenciar entre asesor y auditor contable puesto que las funciones de cada profesional difieren. Sí es cierto, no obstante, que un asesor contable puede ser también auditor y que, en ocasiones, el mismo profesional coincide.

La legislación española tiende a separar las funciones de asesoría contable y auditoría. No en vano, se considera que el auditor ha de ser un profesional que controle que la presentación sea ajustada a derecho. En Latinoamérica y Estados Unidos sucede lo contrario porque la normativa, por defecto, ya permite que el mismo profesional se encargue de todas las funciones asociadas a la contabilidad.

Por lo tanto, es bueno que sepamos diferenciar ambas figuras para saber cuáles son sus atribuciones y lo que puedes esperar de cada una de ellas.

El asesor contable

El asesor contable es el profesional que se encarga de elaborar las cuentas anuales de la empresa y enviarlas al Registro Mercantil. También hay que indicar que se dedica a asesorar a la empresa acerca de la legislación fiscal del país. Finalmente, se encargará de las liquidaciones de impuestos. Como principio general, esta persona tiene una responsabilidad como colaborador.

 

Las funciones de las asesorías contables en España y su diferencia con Latinoamérica

 

Otro aspecto a destacar es que la legislación española solo exige que el asesor contable realice esta función. Si bien puede indicar si la contabilidad es correcta o no, su responsabilidad se limita a los casos de mala praxis manifiesta, de manera que en última instancia dependerá del empresario.

Es conveniente señalar que esta es la figura profesional que contratan la mayoría de las PYMES españolas. La idea es clara, cumplir con la normativa que obliga a presentar las cuentas anuales en tiempo y forma.

El auditor contable

El auditor contable es la figura de asesoramiento que hay en la mayoría de los países de Latinoamérica. Aunque hay variaciones en función de la legislación de cada Estado, tiene como elemento común el hecho de que el auditor tiene la obligatoriedad de dar fe de que las cuentas presentadas son legales. Para ello, redactará un informe en el que indicará si es favorable, desfavorable o si necesitamos aportar más documentación.

 

También te va a interesar: Asesoría contable, ¿qué nos jugamos en nuestra contabilidad?

 

La denominación oficial de este profesional es CPA (Certified Public Accountant). Es importante que señalemos que, además de las funciones específicas de control que tiene asignadas, también puede realizar todas las tareas propias de un asesor contable. Lo habitual en Latinoamérica es que este profesional englobe todas las funciones, lo que aporta una mayor fiabilidad.

En España también existe esta figura profesional que actúa según lo que se ha establecido en la Ley de Auditoría de Cuentas. El profesional que quiera asumir este rol ha de darse de alta en el Registro Oficial de Auditores de Cuentas (ROAC).

La consecuencia es clara, en caso de que las cuentas no se ajusten a derecho, podría haber una transferencia de responsabilidad legal de la empresa al auditor.

Conclusión

Las asesorías contables en España ofrecen un servicio profesional e integral para todo tipo de empresas, más allá de su tamaño o sector de actividad. Si quieres saber más de las opciones a tu alcance, te animamos a que contactes con BFK Asesores.