Los impuestos en el 2020, debido a la crisis sanitaria, tendrán un carácter excepcional en algunos casos. El gobierno ha ido incorporando ciertas modificaciones en el ámbito tributario en pos de facilitar la liquidación por parte de particulares y empresas y la viabilidad económica de estas últimas. Vamos a explicarte bien las novedades más destacadas. Toma nota.

1. Rectificación del IVA en 1T y de los pagos fraccionados a causa de la pandemia

En la sede electrónica de la Agencia Tributaria es posible solicitar una revisión de los pagos fraccionados del modelo 202. También del IRPF en estimación objetiva (mod. 131), así como de las autoliquidaciones asociadas al modelo 303. Estas modificaciones han surtido efecto a partir del Real Decreto-ley 15/2020 para las iniciativas empresariales y autónomos que soportan un volumen de operaciones en el año anterior que no supere los 600 000 €.

2. Medidas de apoyo a la economía y el trabajo introducidas por el Real Decreto-ley 15/2020 del 21 de abril

Detallamos, a continuación, otras medidas fiscales introducidas para apoyar a la economía:

  • El contribuyente tiene la alternativa de cambiar la modalidad de cálculo de los Pagos Fraccionados del IS.
  • También puede renunciar al régimen conocido como «módulos» a lo largo de este año. En el cálculo no se contarán como días de ejercicio aquellos que transcurrieron durante el estado de emergencia.
  • Puedes beneficiarte de un tipo cero en el IVA de las dotaciones sanitarias (temporal).
  • Tipo del 4 % para la adquisición de medios de prensa, ya sean escritos u online.
  • No se considerará un ingreso el acceso al Fondo de Educación y Promoción de las Cooperativas si la razón fue contrarrestar los efectos de la crisis.
  • Abaratamiento de las tasas de actividad, de ocupación y de buque.
  • Queda ampliado el período para la Interposición de Recursos y Reclamaciones, que estará suspendido hasta el último día de mayo, por lo que el plazo comenzará a partir de esta fecha.
  • A todos los niveles, es decir, local, autonómico y central, se suspenden los plazos estipulados para la prescripción de cualquier punto concretado por la ley tributaria desde el 14 de marzo hasta el 30 de mayo de este año. Este período no contará en aquellos casos en los que haya un procedimiento ejecutivo en marcha por parte de la administración.
  • Si lo necesitas, podrás retener el inicio del marco temporal de tu declaración y no realizar el ingreso oportuno en plazo voluntario; eso sí, tendrás que acreditar que has solicitado financiación a partir del aval del Estado para su pago.

3. Aplazamiento extraordinario para pymes y autónomos

Tal y como se recoge en el Real Decreto-ley 7/2020 (12 de marzo), las pequeñas y medianas empresas y los autónomos podrán beneficiarse de una aplazamiento en su declaración si el plazo de ingreso está comprendido entre el 13 de marzo de este año y el 30 de mayo, siempre y cuando no superen los 30 000 € (sumando todas las liquidaciones aprobadas del contribuyente).

También te va a interesar: «Condiciones a autónomos para acceder ayuda por crisis del coronavirus».

4. Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas de 2019

Por la Orden HAC/253/2020 (3 de marzo), se fijan los procesos de modificación y presentación de borradores del IRPF correspondientes al ejercicio 2019. Este mismo texto establece los medios oportunos telemáticos o de carácter telefónico para llevar a cabo los trámites comentados.

En definitiva, lo mejor para estar al tanto de las novedades que tendrán lugar este año en materia impositiva, es contar con asesores expertos que te ayuden a tramitar la documentación oportuna para pedir aplazamientos o exenciones, en caso de que resulte procedente.

Cuando uno gestiona su propia empresa o negocio, tiene que estar al día de una serie de datos o factores relacionados a la misma: la competencia, el mercado, conocer qué productos o servicios se están ofreciendo, leyes aplicables y la contabilidad de la empresa. En la mayoría de las ocasiones, un control óptimo de la contabilidad es necesario para que tu empresa funcione bien.

Debes gestionar bien las cuentas de tu negocio, dado que los controles fiscales son continuos y el no cumplir con una gestión básica puede acarrear sanciones administrativas y penales, las cuales pueden llevar hasta al cierre de la empresa. En este artículo queremos mencionar aquellos aspectos más importantes a vigilar en la contabilidad de una empresa.

 

También te va a interesar: Lo trascendente del asesoramiento contable al finalizar el año.

 

Principales aspectos a vigilar de la contabilidad en la empresa

 

A continuación, te explicamos los detalles contables que debes considerar:

 

1. Conocer el activo y pasivo de la empresa para hacer el balance contable

Cuando te plantees la incógnita de cómo llevar la contabilidad en mi empresa, debes saber cuál es el activo y el pasivo. El activo se refiere a bienes inmuebles e instalaciones; por otra parte, también al dinero en efectivo, cobros pendientes y existencias de productos. El pasivo se refiere (en rasgos generales) a obligaciones de pago respecto al activo y al funcionamiento en general de la empresa. Ambos deben sumar la misma cifra económica. Si no se tienen claros, será imposible llevar a cabo la contabilidad de la empresa.

 

2. Disponer de un justificante de cada operación comercial

Debemos tener un justificante de cada transacción, cambio o regularización que hayamos realizado en nuestra empresa. Esto nos facilitará la gestión de la contabilidad. A la hora de un control fiscal, este justificante probará la veracidad de cualquier operación que hayamos realizado.

 

3. Llevar la contabilidad siempre al día

Siempre que tengas tiempo, dedícaselo a la contabilidad de tu negocio. Tener tanto el registro como las cuentas al día te evitará cualquier sorpresa negativa. Además, un buen control financiero y contable te informará sobre la situación financiera de la empresa para tomar mejores decisiones. También te facilitará el balance de final de año.

 

Principales aspectos a vigilar de la contabilidad en la empresa

 

4. Nunca dejes de lado los impuestos

Cada trimestre y año debemos presentar ena Hacienda los modelos respectivos de declaración fiscal. Hay que llevar un registro de los impuestos que nos correspondan como empresa (IRPF, Sociedad, IVA…), dado que muchas veces se comete el error de contar como beneficio esa parte, y luego viene la sorpresa.

Los modelos de declaración fiscal hay que presentarlos en los plazos establecidos por Hacienda. En el caso del modelo de fin de año, es necesario que las cuentas anuales se presenten en el Registro Mercantil.

 

5. Hacer previsiones de ingresos, gastos, tesorería y stock

Para un buen control y una óptima gestión empresarial, es muy importante tener unos objetivos. Si hemos hecho un seguimiento contable de anteriores años y conocemos nuestro mercado, debemos ser capaces de hacer una previsión de ingresos y gastos. Una buena previsión nos facilitará el desarrollo de una hoja de ruta y la toma de decisiones enfocadas a largo plazo.

En cuanto a la tesorería, debes conocer el capital disponible para hacer frente a posibles imprevistos.

En el caso del stock, debes conocer cuál es el disponible que tienes. Un exceso de stock podría llevar a la depreciación de su valor, igual que una falta puede conducir a la pérdida de ventas en caso de agotarse.

 

En definitiva, vigilar la contabilidad de la empresa no es únicamente esencial para evitar cualquier sanción, sino también para poder tomar mejores decisiones. El apoyo de una empresa especializada en contabilidad te resultará de gran ayuda.

 

 

La contabilidad es el pilar de la gestión de cualquier empresa. Solo así se puede garantizar que los gastos se van a cubrir y que saldrá adelante el funcionamiento de la misma. Seguidamente te contamos las principales claves del buen asesoramiento contable para sacarle la máxima rentabilidad.

 

¿Qué puntos debes tener en cuenta en la contabilidad de tu empresa?

 

La gestión de una empresa no es una tarea fácil. Hay muchos aspectos importantes, como la estructura de los costes, la tesorería, la planificación, etc. Si quieres saber cómo tomar el control, ¡presta atención a estas importantes claves!

 

1. Saber si hay ingresos suficientes

El empresario debe tomar consciencia de todo lo que ocurre en la empresa y conocer a la perfección la situación financiera. Así, lo más importante que debes revisar es el flujo de caja. Si sigues el estado de la tesorería de tu negocio, no solo sabrás si cuentas con ingresos suficientes, sino que también te permitirá adelantarte a las futuras necesidades financieras, a los posibles atrasos y a saber si hay que disminuir gastos.

 

2. La gestión de los pagos y cobros

Un buen asesoramiento contable también implica que el empresario sepa cómo ajustar los tiempos tanto de pago como de cobro. Aquí vuelve a ser clave saber llevar la tesorería de la empresa. Deberás adelantarte a las entradas y a las salidas. Si tus ingresos dependen de grandes clientes, no te olvides de contar con un plan B, ya que toda pérdida o retraso en el pago se nota mucho en estos casos y acaban generando posibles desequilibrios.

 

 

También te va a interesar: Es imprescindible estar en manos de un buen contable.

 

 

3. Ajústate a las necesidades de tu negocio

Detectar qué es lo que necesita tu empresa en realidad es fundamental para realizar un buen asesoramiento contable. Debes encontrar un equilibrio en la gestión de tu negocio e incluso si es necesario, acudir a financiación externa. Además, el buen asesoramiento implica el análisis de la actividad para conocer la capacidad de crear tanto beneficios como posibilidades de hacer frente a los gastos.

 

4. Saber hacer un buen análisis

Saber cómo hacer un buen análisis de los resultados en una evaluación de las cuentas de tu negocio es clave. De este modo, siempre será más fácil optimizar una estrategia y planificar qué hacer en un futuro. Además, dicha planificación te hará ser consciente de la capacidad de gasto de tu negocio.

El buen asesoramiento parte de la base de controlar cada cobro y cada gasto de manera mensual, lo cual te ahorrará mucho tiempo en un futuro y te permitirá conocer siempre la situación de tu empresa. Un buen análisis es sinónimo de salud financiera.

 

 

Qué puntos debes tener en cuenta en la contabilidad de tu empresa

 

 

5. Aprovecha las ventajas de los softwares

Todas las claves anteriores son fundamentales para llevar un buen asesoramiento contable. Sin embargo, un error en el que caen todas las empresas es no simplificar con un programa de gestión. Un software te dará seguridad en la contabilidad de tu negocio, simplificará toda la gestión y hará los resultados mucho más dinámicos.

Para mantener el control de tu empresa, nada como una automática gestión financiera que sea segura y eficaz. Por tanto, te recomendamos analizar los distintos programas existentes y elegir el que más te guste. Normalmente, no se necesita instalación y ¡son seguros y eficaces!

Las claves de un buen asesoramiento contable deben enfocarse desde diversos puntos de vista. Lo más importante es anticiparse, por lo que controlar la tesorería y el flujo de caja es fundamental, igual que lo es ahorrar tiempo gracias a las nuevas tecnologías. ¿A qué esperas para avanzar en tu negocio?

 

Los motivos de contar con un buen contable en la compañía son varios. No en vano, esta es una de las áreas sensibles y que más problemas te puede dar si no la administras correctamente. Te indicamos cuáles son los aspectos que has de valorar para evitar problemas.

Motivos para contar con un contable de garantías

En primer lugar, conviene que recuerdes que toda empresa tiene la obligación de presentar todos los años su cuenta de pérdidas y ganancias, así como el balance contable.

 

Motivos para contar con un contable de garantías

 

Lo que sucede es que, en muchos casos, ni hay tiempo ni es rentable asumir esta función por varios motivos. La contabilidad de una empresa requiere de una serie de conocimientos especializados que la mayoría de los empresarios no tienen y los riesgos de cometer alguna irregularidad por desconocimiento son altos. Uno de los aspectos, por ejemplo, es que hay que seguir el Plan General de Contabilidad de 2007.

Lo cierto es que la externalización de esta función es la opción más práctica y no ha de extrañar que, en los últimos años, haya tenido protagonismo. La mayoría de los pequeños autónomos y PYMES delegan esta función en contables externos, que son una buena opción por los siguientes motivos:

1. Ahorrarás dinero

Si trabajas con un buen profesional contable ahorrarás dinero porque este te asesorará acerca de las deducciones a las que puedes acceder en función del tipo de negocio que tengas. Muchos autónomos pagan más porque, simplemente, ignoran qué partidas pueden utilizar dentro de la legalidad para pagar menos y, al final, acaban asumiendo costes más elevados.

En consecuencia, tienes que saber que este tipo de asesoramiento repercutirá directamente en tus costes. Si haces cuentas y números, comprobarás que, a medio plazo, esta forma de trabajar te va a interesar más.

2. Evitarás problemas legales

La presentación de las cuentas y balances ante el Registro Mercantil es una obligación que tienes que cumplir todos los años. Si un profesional se encarga del proceso, tendrás menos posibilidades de problemas con las autoridades mercantiles y fiscales.

Uno de los principales problemas con los que se encuentran los autónomos y PYMES es el de las sanciones por no presentar la documentación en tiempo y forma. Lo más habitual es que sea por negligencia, así que con esto lo evitarás.

 

También te va a interesar: Una asesoría contable en Madrid, ¿qué ventajas nos da si tenemos nuestra empresa en la capital?

 

3. Optimización de tus recursos

El pequeño autónomo suele hacer de todo, pero a partir de cierto punto esta operativa es del todo ineficiente. Por eso, contratar a una empresa especializada en contabilidad es una forma de tener cubierta esta área sensible por un coste reducido. Esta es la manera de que te ocupes en exclusiva a las actividades que te hacen ganar dinero. A la larga, vas a notar la diferencia.

El tiempo es oro y esto implica que tengas que estudiar con detenimiento cuánto dedicas a cada tarea. Esta es la manera de que puedas ganar un plus de competitividad que, a la larga, será de agradecer.

4. Planificarás mejor tu futuro

La planificación es imprescindible en cualquier empresa y conocer cuáles son las previsiones contables contribuirá a que los números sean realistas. Por este motivo conviene que trabajes codo con codo con tu contable, tanto para revisar previsiones de ingresos y gastos como para hacer constar depreciaciones y amortizaciones. Esto te evitará contratiempos indeseables.

Si quieres ir un paso por delante de la competencia, disponer de un contable con garantías es necesario. Te animamos a que contrates a profesionales contrastados que te puedan ayudar.

 

Un asesor contable en Madrid es un profesional especializado en asuntos financieros. Sobre todo en los relacionados con las empresas. Por eso, si eres autónomo, te puede venir bien contar con sus servicios, puesto que sus conocimientos y su experiencia pueden contribuir a mejorar tu negocio.

Una buena manera de optimizar los esfuerzos

Si contratas un gestor experto en contabilidad privada, vas a tener disponible todo tu tiempo para hacer grande tu empresa. Ten en cuenta que el empresario medio no suele contar con las nociones más avanzadas en materia contable. Por lo tanto, se le puede hacer cuesta arriba la gestión de los estados financieros de su negocio.

Así que externalizar el servicio de la contabilidad resulta muy útil para poder dedicar los mayores esfuerzos a los asuntos propios de la firma, en los que el empresario sí que es un especialista.

La importancia de dejar la contabilidad en buenas manos

El desconocimiento de las leyes no exime de su cumplimiento. Esta afirmación es también aplicable al ámbito de la contabilidad, en el que, como empresario, vas a tener que presentar información precisa y completa de los estados financieros de tu empresa.

Por lo tanto, requieres un asesoramiento especializado que te permita presentar en tiempo y forma los documentos que te soliciten las Administraciones Públicas. De lo contrario, te expones a sanciones económicas y de diversa naturaleza.

 

 

Si confías la contabilidad de tu firma en unos servicios externalizados, no tendrás que preocuparte por la legalidad del depósito de tu documentación contable, por ejemplo, en el Registro Mercantil correspondiente.

Un ahorro de tiempo y dinero

Apostar por la delegación de los trámites contables, además, implica un considerable ahorro de tiempo y dinero. Sin ir más lejos, frente a la alternativa de tener en nómina un trabajador que ejerza las funciones de contable. Entre otras cosas, externalizar conlleva que no tendrás que hacer frente a los pagos de la Seguridad Social de este empleado.

Tendrás, por otro lado, un acceso siempre cercano y solícito. En este sentido, ha de existir la mayor fluidez en la transmisión de información entre el contable y tú. Recuerda que requerirá datos veraces y exhaustivos para poder presentar los documentos contables en regla. Puedes tener plena confianza en él, puesto que trabajará con arreglo a estrictas reglas de confidencialidad.

En las asesorías contables se dispone de las más modernas tecnologías, como los softwares para las cuentas, que optimizarán todos los trámites necesarios. Y acuérdate de que los gestores contables están al tanto de las subvenciones a las que puedes optar y las medidas que, en relación con el pago de impuestos, rentabilizan tus diferentes operaciones.

También te va a interesar: Asesoría contable externa o contable dentro de nuestra empresa. ¿Qué hacer?

Las cuentas anuales como unos ejemplos de sus aportaciones

La presentación de las cuentas anuales, además de obligatoria, te va a convenir por el hecho de que suponen una auténtica carta de presentación de tu empresa. Proporcionan la información económica principal de tu firma, la cual puede ser esgrimida cuando tengas que negociar, entre otros, con un banco al que vas a pedir un préstamo o un crédito, otra empresa con la que quieras fusionarte o una Administración Pública a la que quieras solicitar una ayuda.

Más contribuciones de los asesores contables

En las siguientes líneas te presentamos brevemente otros servicios que te prestan estos profesionales. Toma nota de ellos.

  • Analizar ingresos y gastos.
  • Preparar cuentas de resultados.
  • Organizar balances.
  • Sugerir estrategias para que el negocio crezca.
  • Asignar archivos y proponer amortizaciones.

En definitiva, un técnico contable te descargará de trabajo y hará tu empresa más competitiva, por lo que vale la pena elegir a uno con reputación.

La diferencia de impuestos entre comunidades puede ser importante en algunos casos, sobre todo si tienes un cierto patrimonio. Aunque este es uno más de los criterios para establecer un negocio o mudarse a otro territorio, es conveniente que lo tengas presente.

Las diferencias tributarias entre comunidades autónomas

Lo primero que hemos de recordarte es que, como principio general, es el Estado quien recauda los tributos. Las principales excepciones son los territorios forales y, en comunidades de régimen común, los impuestos propios. Este elemento es fundamental para que sepas cuáles son las diferencias de tributación.

 

También te va a interesar: Impuestos en Madrid: ¿pagamos menos que en otras regiones españolas?

 

Los territorios forales (Álava, Vizcaya, Guipúzcoa y Navarra) recaudan los impuestos y, además, tienen potestad normativa sobre tributos como el Impuesto de Sociedades (IS). El resultado es que el tipo general que se paga allí suele ser diferente con respecto al que se dicta en el Estado.

1. IRPF

El IRPF (Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas) es un tributo que recauda el Estado pero en el que, por ley, las comunidades autónomas tienen derecho a recibir el 50 %. La segunda cuestión importante es que cada comunidad tiene potestad normativa (es decir, capacidad de dictar leyes) sobre el 50 % que le corresponde.

 

Las diferencias tributarias entre comunidades autónomas

 

Esto supone que en los distintos tramos del IRPF puede optarse por cobrar lo mismo que el tipo estatal, más o menos. Las autonomías utilizan esa potestad, de manera que hay diferencias de hondo calado. Tal es así que la Comunidad de Madrid cobra un 18,5 % para el tramo más bajo del IRPF y Cataluña el más alto, con un 21,5 %.

Hoy es fácil notar las diferencias por territorios, sobre todo en las rentas bajas. Echa un vistazo a lo que se cobra en tu comunidad porque probablemente no pagues lo mismo que en otros lugares.

2. Impuesto de Sucesiones y Donaciones

El Impuesto de Sucesiones y Donaciones tiene la particularidad de ser un tributo estatal pero recaudado por las comunidades autónomas sobre el que, además, tienen potestad normativa.

Este impuesto tiene unos mínimos y máximos estatales que están fijados por ley. Lo que sucede es que cada territorio tiene la posibilidad de aplicar deducciones y bonificaciones que, en la práctica, eliminan el pago del tributo. La mayoría de los territorios han hecho uso de su potestad normativa y aplican exenciones para hijos, cónyuges y patrimonios bajos.

Los extremos están, por debajo, en la Comunidad de Madrid, y por arriba, en Aragón, aunque es importante señalar que esta cuantía varía año tras año.

3. Impuesto sobre el Patrimonio

El Impuesto sobre el Patrimonio ha aparecido y desaparecido en función de la coyuntura económica. Este tributo lo impone el Estado, pero las autonomías tienen la opción de cobrar entre el 0,2 y el 2,5 % en alguno de los 8 tramos marcados.

Todas las comunidades autónomas tienen un mínimo exento elevado para pagar el impuesto, que oscila entre los 400.000 euros en Aragón y los 700.000 euros en la mayoría. El resultado es que este tributo solo lo pagan las personas algo pudientes porque no está concebido para quien no tenga propiedades. La tónica es implantar esta figura impositiva en periodos de crisis y retirarla en etapas de expansión económica. Es conveniente que sepas que este impuesto está bajo la lupa de la Unión Europea porque hay dudas de si se incurre en un caso de doble imposición.

Como ves, hay una diferencia importante de impuestos entre autonomías, pero hay que decir que, salvo casos concretos, no es un motivo para mudarse. Sin embargo, no está de más saber qué puedes encontrarte por ahí.

Si tienes una empresa o eres autónomo, las ventajas de contar con un buen asesor contable son muchas. A la hora de sacar adelante tu proyecto y realizar tus tareas diarias, hay muchos aspectos en los que su papel se hace fundamental.

Por qué contratar los servicios de un buen asesor contable

Con un asesor estarás siempre al día de tus obligaciones fiscales, laborales y contables.  Además, estarás al tanto de la normativa que te afecte según tu negocio y de sus actualizaciones. Pero hay muchas más ventajas que te mostramos a continuación:

1. El acceso a la normativa básica

Un asesor contable se encargará de ponerte el día de la normativa que tienes que cumplir, lo cual te ahorrará mucho trabajo, ya que están en constante cambio. Periódicamente, serás informado de todas las novedades legales.

2. Cumplir con tus obligaciones fiscales

Los asesores contables también te aconsejarán para que ahorres en impuestos, en el pago de los salarios, en el IVA trimestral y en el IRPF. Te ayudarán con la declaración del Impuesto de sociedades y con las cuentas para no tener problemas en las inspecciones.

3. La cercanía

 

 

Con este tipo de asesores tendrás un estudio completo de los problemas de tu empresa y te ayudará con las decisiones a tomar en base a tu fiscalidad y a las leyes videntes. Para que esta relación funcione, la cercanía es importante, ya que así el asesor contable conocerá los errores frecuentes y tus prioridades. Además, ese trato garantizará una completa confidencialidad y secreto profesional.

4. Consigue más tiempo y menos esfuerzo

Un buen asesor contable se traduce siempre en un ahorro de tiempo y de trabajo para ti. Todo lo que es colateral a tus decisiones en la empresa, como los impuestos, la contabilidad y esas tareas que tanto tiempo ocupan, estarán en manos del asesor contable.

5. Tendrás al día tus trámites

Tener al día tus documentos y gestionar tus trámites puntualmente es una de las tareas más complicadas para las empresas y los autónomos. Los asesores contables se encargan de ello, de modo que los documentos que puedas necesitar estén siempre gestionados y correctamente archivados.

6. Optimizarás tus recursos

Un asesor contable estará siempre al día de cuáles son los mejores programas informáticos laborales, contables y fiscales que estén siempre totalmente actualizados y que tengan poco margen de error. Por tanto, optimizarás mucho tus recursos y tendrás siempre al día la agilización de los procesos que tu empresa necesita realizar.

7. Colaborará de manera cercana en la estrategia empresarial

Los asesores contables son conocedores de los distintos sectores de actividad que tienen las empresas. Por tanto, si tienes un buen asesor contable en tu empresa, tendrás más oportunidades en cada sector y una mayor red de contactos que te permitirá determinar los diferentes planes de actuación que más beneficios te vayan a traer.

 

También te va a interesar: Claves a tener en cuenta en la contabilidad de las pymes en 2019.

 

8. Contarás con un equipo multidisciplinar

Las empresas deben contar siempre con personas que sean expertas en distintas disciplinas relacionadas con el sector de tu actividad. Uno de los miembros imprescindibles en ellas son los asesores contables, que tienen conocimiento también de la rama jurídica, fiscal y laboral. Te ayudará a tener una visión más global y analítica de la actividad que realizas y de cómo influye en el mercado.

La mejor decisión que puedes tomar

En definitiva, tener un buen asesor contable te ayudará a tener un servicio integral en tus gestiones tanto contables, como legales y fiscales. Deja estos aspectos de la actividad de tu empresa en manos de expertos y céntrate más en lo que de verdad te ilusiona.

Podemos definir el impuesto de patrimonio como un tributo que grava los bienes y derechos de cada ciudadano una vez restadas las cargas a que esas posesiones están sujetas. Debes saber que es, por tanto, un impuesto personal y complementario al del IRPF. No obstante, hay unos límites exentos.

El impuesto de patrimonio: características y sujeto pasivo

Aunque este tributo es de carácter nacional, cada comunidad autónoma tiene cedida su tramitación. Es decir, cada una de ellas marca los límites exentos, los tipos impositivos aplicables y las deducciones para su cobro. Pero todas deben hacerlo dentro de los márgenes compatibles con la ley estatal.

1. Límites exentos

Con carácter general, deberás pagar el impuesto de patrimonio por tus bienes y derechos que superen los 700.000 euros. No obstante, a efectos de calcular este mínimo exento, queda excluida tu vivienda habitual hasta un valor de 300.000 euros.

Es decir, que si tuvieses un patrimonio de 900.000 euros pero tu casa vale 300.000, no tendrías que presentar el tributo, ya que, a efectos fiscales, tus posesiones serían de 600.000 euros.

Si, por el contrario, superas el mínimo exento, tendrás que pagar el impuesto, pero solo por la cantidad que rebase esa cuantía mínima. Imagina que, descontada la vivienda habitual, tu patrimonio fuese de 800.000 euros. Tendrías que presentar el impuesto, pero solo te cobrarían por 100.000 euros, ya que el resto estaría exento.

Sin embargo, debes tener cuidado, puesto que cada comunidad autónoma ha establecido sus propios límites exentos. Por ejemplo, en Cataluña y Extremadura es de 500.000; en la Comunidad Valenciana, de 600.000 y en Aragón, de 400.000, por citar solo unos ejemplos.

 

El impuesto de patrimonio: características y sujeto pasivo

 

2. Sujeto pasivo

El impuesto sobre el patrimonio es de carácter individual, es decir, se aplica a personas físicas, no a sociedades mercantiles, como un tributo complementario al de la renta. Deberás presentarlo siempre que superes los límites antes citados y te halles en alguna de las circunstancias que citamos a continuación:

  • Tener la residencia fiscal en España aunque tu nacionalidad sea otra. En este caso, debes tributar por todos los bienes y derechos de tu propiedad con independencia de que se encuentren en territorio español o no. Es lo que se conoce por sujeto pasivo por obligación personal.
  • Tener tu residencia fiscal en otro país, pero tus bienes en España. En este caso, tributarás únicamente por los que están en territorio español y serás sujeto pasivo por obligación real.

3. Cálculo del impuesto

Si debes presentar el impuesto de patrimonio, para calcularlo lo primero que tienes que hacer es hallar su base imponible. Esta es el resultado de restar a tu patrimonio las deudas deducibles.

A continuación tienes que obtener la base liquidable. Para ello, réstale a la base imponible el mínimo exento.

Y, seguidamente, calcula la cuota íntegra, que es el resultado de multiplicar la base liquidable por el tipo de gravamen. Respecto a este, cada comunidad autónoma tiene el suyo en función de la cantidad que configure la citada base liquidable.

Finalmente, para saber la cuantía que deberás pagar por este tributo, has de aplicar a la cuota íntegra las distintas bonificaciones y deducciones que contempla la normativa. Por ejemplo, por límite conjunto con IRPF, las cuotas por ambos tributos no pueden superar el 60 % de la base imponible general de este último impuesto.

4. Modelo y fecha para presentar el impuesto de patrimonio

Este tributo se presenta a través del modelo 714 (si se trata de bienes en el extranjero, el 720). Y el plazo de presentación coincide con el del IRPF.

En conclusión, este impuesto grava las posesiones que superen un límite exento. Por eso, si no llegas a él no tienes que preocuparte de presentarlo.

La amortización es un tipo de financiación interna, ya que se trata de fuentes de riqueza que provienen de la propia empresa. Según cómo se calcule el tipo de amortización de los activos se irá imputando una depreciación al inmovilizado con intención de tener reservas suficientes preparadas para hacer frente a la reparación, mantenimiento o sustitución del mismo. No obstante, antes de profundizar en cómo se calculan, vamos a comenzar repasando contigo algunos conceptos.

La amortización: tantos, cuotas y valor amortizable.

La figura contable de la amortización aparece para dar respuesta a la depreciación del inmovilizado como consecuencia de la producción industrial. Desde la perspectiva de la contabilidad de costes, la amortización sería la imputación del coste de producción a la cuenta de resultados para compensar la pérdida de valor que sufren los elementos patrimoniales. La amortización se va acumulando para, al final de la vida útil del patrimonio, tener reservado el dinero suficiente para su sustitución.

Dentro de la amortización puedes encontrar tres conceptos bien diferenciados que vale la pena aclarar:

– El valor amortizable es la cantidad resultante de restarle el valor residual al coste de compra, es decir, cuánto dinero es necesario para sustituir el inmovilizado.

– El tanto de amortización es el porcentaje que se le aplica al bien amortizable para calcular la cuota de amortización.

– La cuota de amortización es el dinero que cada ejercicio se destina a la amortización acumulada del bien. Desde la perspectiva de la contabilidad de costes, se trataría de la depreciación del inmovilizado en términos monetarios sufrida durante el ejercicio económico. Es el resultado de multiplicar el valor amortizable por el tanto de amortización.

 

 

Tipos de amortización de activos

Ahora que ya tienes claros estos conceptos, vamos a fijarnos en los distintos métodos que existen para calcular la amortización de tus activos:

Método de la amortización constante o lineal

Este método se aplica cuando conoces desde el principio la vida útil del inmovilizado desde el momento de su adquisición. Se divide el valor amortizable entre el número de años. El resultado será una cuota anual constante a aplicar a partir del primer año de compra. La ley 27/2014 del 27 de noviembre del Impuesto sobre Sociedades establece unas tablas con el coeficiente y los periodos de amortización máximos.

El tanto fijo sobre una base amortizable decreciente

Este método de cálculo tiene en cuenta una depreciación constante del valor del patrimonio. Lo puedes calcular aplicando una cuota fija a un valor amortizable decreciente. El resultado será una amortización mucho más alta los primeros años que se irá reduciendo hasta completar el total.

Método de los números dígitos

Al contrario que en el método anterior, este sistema tiene en cuenta la progresividad en la depreciación, que puede ser ascendente o descendente. Un ejemplo de la depreciación progresiva descendente sería la depreciación de un coche, donde los primeros años pierde valor mucho más rápido que los últimos. En el caso de la depreciación progresiva ascendente el bien se depreciará mucho más rápido los últimos años de su vida útil.

Amortización constante por unidad de producto elaborada

En este caso, lo que se tiene en cuenta para calcular la amortización es la capacidad productiva del inmovilizado, por lo que su cuota se calcula teniendo en cuenta las unidades de producto que deseas elaborar durante la vida útil del mismo. Según su uso, se le asignará un porcentaje que será aplicable al valor amortizable.

Todos estos métodos están sujetos a una normativa y una legislación, por lo que antes de aplicarlos es conveniente contar con la ayuda de un experto contable que te permita elegir cuál es el método que te interesa en cada caso.

En términos contables, se denomina provisión a una cantidad de recursos que reserva una empresa para hacer frente a una obligación contraída. De este modo, guarda tales recursos de fondos hasta la fecha en que deba pagar la factura por esa obligación. Se trata, por tanto, de una cuenta de pasivo.

¿Cuándo generar una provisión?

Si te preguntas cuando generar una provisión, debes saber que hay distintas circunstancias en el devenir de una empresa en que tal figura contable se hace necesaria. Las más habituales son las siguientes.

1. Provisión para cubrir operaciones comerciales

Es la reserva que debes hacer para cubrir incidencias en tus ventas. Por ejemplo, devoluciones de clientes, gastos por garantías de reparación o revisiones de productos.

Imagina que vendes televisiones con un año de garantía. No sabes cuántos de los que los han comprado utilizarán esa garantía por defectos en el producto, pero basándote en la experiencia de años anteriores puedes dotar una previsión contable que ampare esas pérdidas en las ventas.

Otro ejemplo es que sufras muchas devoluciones de un producto después de venderlo. También puedes realizar una provisión para cubrir esas pérdidas.

2. Provisión para el pago de tributos

Consiste en hacer una reserva contable para cubrir impuestos cuyo importe y fecha de pago todavía no están concretados.

 

¿Cuándo generar una provisión?

 

Por ejemplo, se da el caso de que tienes impuestos atrasados, bien por no haber podido pagarlos, bien porque has sufrido alguna reclamación administrativa. Además, sabes que van a cobrártelos a lo largo del siguiente ejercicio. Debes hacer una provisión contable para tener cubierto ese pago y, además, teniendo en cuenta los hipotéticos recargos e intereses, si los hubiera.

3. Provisión para retribuciones del personal a largo plazo

Es la reserva que tienes que hacer para cubrir posibles gastos de personal. Estos son distintos a los de sus salarios o seguros sociales, pero pueden también producirse.

Por ejemplo, tu empresa se ha visto obligada a despedir a dos trabajadores. Sin embargo, estos han recurrido judicialmente la decisión y tus servicios legales piensan que van a ganar el proceso. Por tanto, es muy probable que tengas que indemnizarles. Lo normal en estos casos es que dotes una provisión a las cuentas de tu empresa.

4. Provisión por gastos de deterioro

Los bienes que has adquirido se amortizan en la contabilidad. Es decir, se contabiliza su pérdida de valor. Pero también puedes realizar una provisión cuando estimas que está próxima la fecha en que no podrás utilizarlos.

Por ejemplo, tu empresa ha adquirido una furgoneta hace ocho años. Ya ha sido muy utilizada, por lo cual estimas que el año próximo tendrás que adquirir otra. Puedes hacer la provisión en tu contabilidad para ello.

5. Provisión para otras obligaciones legales

Es la que debes hacer para amparar otras posibles obligaciones de tipo legal distintas a las mencionadas para gastos de personal.

Por ejemplo, imagina que tu empresa tiene un litigio en curso. No sabes si lo ganará o lo perderá. En tal caso, puedes provisionar la contabilidad para cubrir los gastos en caso de que esto último suceda.

6. Provisión para restructuraciones

Te conviene hacerla para amparar costes derivados de una reestructuración en la empresa. Por ejemplo, has planificado otra forma de trabajar basada en la contratación de auxiliares externos para mejorar la productividad. En consecuencia, tendrás que reducir personal.

Puedes hacer una provisión que cubra las indemnizaciones que deberás pagar a esos empleados, pero también el coste de abogados y otros profesionales independientes que puedes necesitar.

En conclusión, debes hacer provisiones para cubrir posibles gastos futuros de tu empresa, estén o no confirmados. De este modo, evitas el desajuste contable y económico que provocarían tales gastos en las finanzas de tu negocio.