Gestionar una inspección tributaria no suele ser una situación agradable. La visita del inspector de Hacienda siempre genera nerviosismo y el inevitable miedo a una sanción, aunque ser objeto de una inspección no implica necesariamente que se hayan cometido irregularidades o que exista un problema. En cualquier caso, conviene tener presentes una serie de consejos para afrontarla de la mejor manera posible.

¿Qué es una inspección tributaria y cómo está regulada?

Una inspección tributaria es el procedimiento que llevan a cabo las autoridades competentes para comprobar si una persona o entidad cumple con todas sus obligaciones tributarias según la legislación vigente. El organismo encargado de realizarla es la Agencia Estatal de Administración Tributaria y está regulada por la Ley General Tributaria, que establece sus bases en el artículo 145.

La inspección puede ser iniciada de oficio por la administración o ser solicitada por el contribuyente. Se pueden producir de forma aleatoria, pero lo habitual, en el caso de las empresas, es que la causan sean las siguientes: que los datos que maneja la Agencia no coincidan con los declarados por la empresa, o que esta refleje una rentabilidad por debajo de la media en su sector dentro de un determinado ámbito geográfico.

Lo normal es que sea comunicada con antelación, aunque puede haber excepciones. Según el artículo 151.2, «la inspección podrá presentarse sin previa comunicación en las empresas, oficinas, dependencias, instalaciones o almacenes del obligado tributario».

10 consejos para gestionarla

  1. El primer paso es la notificación al interesado del comienzo del proceso. Es importante no ignorarla, cumplir con los plazos establecidos y mostrarse colaborador en todo momento, como muestra de buena voluntad y porque, de lo contrario, la situación podría agravarse.
  2. La Agencia Tributaria debe informar de a qué ejercicios e impuestos concretos corresponde la investigación.
  3. Es muy importante conocer bien la situación contable de la empresa y revisar al detalle toda la documentación que se va a aportar, para poder explicarla de la mejor manera posible, así como entregarla dentro de los plazos marcados.
  4. A la hora de tratar con los representantes de la administración pública, se deben evitar manifestaciones de miedo o nerviosismo y reacciones exageradas que pudieran provocar situaciones tensas. Una comportamiento amable será de gran ayuda.
  5. Para llevar a cabo la inspección, el funcionario tiene que presentar una autorización escrita del delegado de Hacienda. En el caso de un autónomo que trabaja desde casa, siempre es necesaria una orden judicial, ya que el domicilio particular es inviolable.
  6. Incluso con esta autorización, para acceder a las instalaciones el inspector necesita el permiso del titular o de un apoderado. Si se le negara el acceso, este solicitaría una orden judicial y, en lo sucesivo, ya no sería necesario que el investigado estuviera presente durante el procedimiento.
  7. Es muy recomendable recurrir a un asesor fiscal, que conozca bien el sector al que pertenece la empresa o autónomo. Un especialista sabrá mejor cómo responder de manera adecuada en todas las fases del proceso. Por otra parte, la inspección no podrá realizarse sin la presencia del asesor (o en su defecto un abogado).
  8. La inspección solo se puede efectuar en horario comercial, salvo que una orden judicial disponga otra cosa.
  9. El inspector podrá revisar los documentos o archivos que aparecen expresamente en la notificación, pero no otros.
  10. Las pesquisas realizas quedarán reflejadas en un acta que debe ser firmada. Antes de estampar la firma, es fundamental leer bien el acta para comprobar la veracidad de todo lo expuesto.

Como regla general, lo mejor a la hora de afrontar una inspección tributaria es no dar por supuesto que traerá problemas y colaborar en todo momento. Y, en el supuesto caso de que se presentaran complicaciones, tener presente que a veces es mejor un mal acuerdo que un buen pleito.

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El impuesto del patrimonio data de 1991 (Ley 19/1991). Las tasas impositivas no han cambiado desde entonces. Mientras que en 1991 el tipo de interés en España era del 10 al 15 por ciento, ahora está en el 1 por ciento. Teniendo en cuenta que los activos gravados por este impuesto eran mucho más rentables de lo que son hoy, su impacto real ha aumentado significativamente como resultado. Te damos más datos a continuación.

¿De qué trata este impuesto?

El impuesto de la Agencia Tributaria sobre el patrimonio es de aplicación sobre el total de activos netos que posee una persona, independientemente de dónde se encuentren. La declaración se realiza de forma individual. No es posible una evaluación conjunta entre los cónyuges.

Determinación del valor

  • Propiedades

El mayor de los siguientes valores:

  1. Precio de compra.
  2. El fijado por las autoridades fiscales u otro organismo público valor fijo.
  3. Valor catastral.
  • Actividad económica
  1. Si las propiedades inmobiliarias están presentes en el balance, su valor debe determinarse de acuerdo con las reglas establecidas en el punto anterior.
  2. Si no existe contabilidad, los activos se valoran individualmente de acuerdo con las reglas de determinación de valor aplicables a cada uno de los activos.
  • Cuentas bancarias

El mayor de los siguientes valores:

  1. Saldo especificado al 31 de diciembre.
  2. El saldo medio del último trimestre del año.
  • Acciones de empresas que no cotizan en bolsa

Si el último balance fue auditado, se aplica este valor teórico de balance. Si el saldo no ha sido auditado o el auditor emitió un informe de opinión con salvedades, se aplicará el mayor de los siguientes valores:

  1. Valor nominal de las acciones.
  2. El valor teórico del último saldo cerrado.
  3. El resultado de la capitalización del 20 % (dividir por 0,20) de las ganancias medias de los últimos 3 años.
  • Acciones de empresas que cotizan en bolsa (incluidas letras de cambio, obligaciones y otros valores similares)

El valor promedio del cuarto trimestre de cada año.

  • Fondos de inversión
  1. El valor de liquidación se liquida al 31 de diciembre de cada año.
  2. Activos que deben agregarse al importe total del patrimonio a efectos de este impuesto que tratamos, que son las cuentas por cobrar de préstamos, derechos como usufructo, empeño, valores y garantías, vehículos, seguros de vida y bonos a corto y largo plazo.
  3. De los activos determinados de acuerdo con estas reglas, se deducirán las cargas y pasivos, incluidos los préstamos a valor nominal (sin intereses), incluida la deuda que se pueda tener con la oficina de impuestos.

¿Quién paga más?

En la actualidad, las personas más adineradas están sujetas al pago de importes bastante elevados en nuestro país. El artículo 31 de la Ley establece que el impuesto sobre el patrimonio y el impuesto sobre la renta sumados no pueden exceder el 60 % de la base imponible del impuesto sobre la renta.

Impuesto de patrimonio: ¿cuánto se paga?

Al tratarse de un impuesto transferido, el tipo depende de cada comunidad autónoma. Debes tener en cuenta que se pueden aplicar bonificaciones que modifican la cuota.

Con el objetivo de que entiendas mejor las diferencias, seguidamente puedes ver algunos ejemplos:

  • Cataluña. Entre 0,21 % y 2,75 %.
  • Valencia. Entre 0,25 % y 3,12 %.
  • Andalucía, Cantabria y Galicia. Entre 0,24 % y 3,03 %.
  • Madrid. No paga cuota (bonificada al 100 %).
  • Asturias. Entre 0,22 % y 3 %.
  • Baleares del 0,28 % al 3,45 %.
  • Extremadura. Entre 0,3 % y 3,75 %.
  • Murcia. Entre 0,24 % y 3 %.

Ahora que ya tienes más claro qué es este impuesto que se ejerce sobre el patrimonio y qué activos graba, te será más fácil liquidarlo en caso de que estés obligado a ello.

Una de las dudas más comunes con respecto a la declaración en el contexto de los matrimonios y parejas de hecho es lo que refiere a la declaración conjunta. En ocasiones conviene llevarla a cabo, en otros supuestos, por el contrario, es recomendable presentarla de forma separada (esto es, individualmente). Ante esta situación, vamos a intentar mostrarte la casuística general de ambos casos, con tal de que cuentes con información suficiente para decidir por ti mismo.

¿Cuándo conviene realizar la declaración por separado?

En atención a lo que la Agencia Tributaria determina, puede afirmarse que los siguientes casos son aquellos en los que se recomienda presentar una tributación diferenciada por cada uno de los miembros de la pareja.

  • Cuando ambos cónyuges trabajan y ganan más del mínimo

Si ambos cónyuges trabajan y ganan más de 5550 euros en conjunto, lo conveniente es presentar el IRPF por separado, pues en ese caso se aplicará un mínimo de 5550 euros para uno y 5550 euros para el otro.

Es decir, en este supuesto, los cónyuges pueden beneficiarse de un mínimo diferente para cada uno de ellos, haciendo que la suma total acabe siendo de 11100 euros, y no sencillamente de 5550.

  • Cuando existe la posibilidad de deducir por alquiler o compra

Si se adquirió vivienda o se firmó un alquiler antes del año 2013 puede desgravarse determinada cantidad de dinero al presentar el IRPF. Si se tributa de forma conjunta, el máximo es de 1356 euros en total, si se tributa de forma individual, cada uno de los cónyuges podrá desgravar 1356 euros, por lo que se conseguirá el doble del beneficio.

En definitiva, si se da este tipo de situación, la cantidad que potencialmente puede desgravarse llega a alcanzar los 2712 euros en total.

¿Cuándo conviene realizar la declaración de forma conjunta?

A diferencia del caso anterior, es mejor presentar el IRPF de forma conjunta en los siguientes supuestos:

  • Sólo uno de los cónyuges trabaja

Si solo uno de los cónyuges trabaja, puede obtenerse un ahorro de 3400 euros en la renta si se hace de forma conjunta. Desde este punto de vista, resulta evidente que la presentación de un solo documento de impuestos para los dos miembros de la pareja será totalmente recomendable si uno de ellos no tiene empleo.

  • Si ambos cónyuges obtienen ingresos, en uno de los casos son bajos

En el caso en el que ambos cónyuges trabajen pero al menos uno de ellos no supere los mínimos establecidos por la ley puede seguir siendo beneficioso presentar la declaración de forma conjunta, aunque en este caso deberá solicitarse asesoramiento para contar con la seguridad suficiente.

  • Si ambos cónyuges invierten

La clave en este punto se encuentra sobre la posibilidad de compensar pérdidas. Y es que si uno de los cónyuges ha invertido y ha acabado obteniendo ganancias, pero el otro ha tenido un balance total con pérdidas, al presentar el IRPF de forma conjunta y no individual, se consigue que ambas inversiones sean vistas como una única. La consecuencia principal de este hecho es que ganancias y pérdidas se compensan.

Según los casos, esto tendrá como consecuencia que ni un solo euro de las ganancias tribute (pues las pérdidas son superiores), o bien que tributen en un porcentaje inferior (por el modo de funcionamiento de los tramos).

En conclusión, el ámbito de la tributación puede llegar a ser, en ocasiones, realmente complejo. Ante esta realidad, nada es más conveniente que contactar con asesores profesionales que puedan proporcionar las soluciones que se precisan para cada caso. Esto, sin duda, será sinónimo de ahorro total de tiempo y dinero.

Dentro de los principales tipos de autónomo, el societario es uno de los más importantes, por lo que debemos conocer las características, particularidades y diferencias autónomo societario con el convencional.

Para tu caso particular y tus planes de futuro, te recomendamos contactar con un asesor personalizado que te informe sobre tu situación y te aconseje las mejores opciones.

¿Qué es un autónomo societario y qué condiciones debe reunir?

Un autónomo societario es un trabajador por cuenta propia que ha constituido una empresa en cualquiera de sus formas jurídicas.

Aquellos autónomos que constituyan una sociedad mercantil pasarán a considerarse societarios, manteniendo su condición fiscal como autónomos, pero sufriendo algunos cambios que mencionaremos más adelante.

Cuando se constituye una sociedad, los trabajadores por cuenta propia tendrán que darse de alta como autónomos societarios cuando cumplan alguna de las siguientes condiciones:

  1. Poseer, al menos, el 33 % del capital de la empresa, y trabajar en ella.
  2. Pese a no tener participaciones, convivir con un socio que tenga, como mínimo el 50 % del capital societario.
  3. Poseer, al menos, el 25 % del capital de la sociedad mercantil, y ejecutar labores de administración, gerencia o dirección.

Principales diferencias entre un autónomo y un autónomo societario

  • En cuanto a las obligaciones contables, mercantiles y fiscales, las de un autónomo común son mucho más sencillas que las de una sociedad.
  • La tributación de un autónomo se realiza por el IRPF, un impuesto progresivo, mientras que las sociedades pagan un porcentaje fijo guiado por el Impuesto sobre Sociedades. En este sentido, aquellos trabajadores por cuenta propia que tengan un gran volumen de ingresos pagarán menos si constituyen una sociedad, ya que los tramos altos del IRPF tienen porcentajes mucho mayores.
  • Los autónomos societarios no tienen derecho a las bonificaciones de la Seguridad Social, es decir, no se podrán beneficiar de interesantes ayudas como la tarifa plana.
  • La constitución de una sociedad implica un proceso bastante más largo y costoso, ya que requiere hacer papeleo, acudir al Registro Mercantil o escoger una denominación social, entre otros trámites.
  • La responsabilidad de un autónomo se extiende hasta sus bienes privados, mientras que la de una sociedad se limita a su capital, siendo esta una interesante ventaja para los autónomos societarios.

Dentro de estas diferencias, podemos destacar una principal: el pago de las cuotas mensuales de ambos tipos. Al no tener derecho a la tarifa plana, el autónomo societario paga una cuota mensual de 364,22 euros, que asciende a un total de 4370 euros anuales, mientras que un autónomo común con tarifa plana paga solo 60 euros al mes. Esto termina con una diferencia de 3650 euros anuales entre ambos tipos, debido a la naturaleza de la tarifa plana (enfocada a ayudar a jóvenes y emprendedores, no a sociedades).

Que es un autonomo societarioAutónomo societario: ¿nómina o facturación?

Desde la reforma de la ley del IRPF del año 2005, los autónomos deben emitir facturas en los casos donde realicen trabajos independientes y se vean obligados a facturar con IVA. Un trabajo independiente tiene las siguientes características:

  1. Soporta el riesgo económico de la actividad.
  2. Posee responsabilidad contractual con el/los clientes.
  3. Se utilizan medios propios para llevar a cabo la actividad en cuestión.
  4. El trabajo no se integra en la estructura organizativa de la empresa de manera común.

Por tanto, si un autónomo societario no realiza trabajos independientes, cobrará la nómina de la empresa y no se verá obligado a emitir facturas, pero tendrá que mantenerse dado de alta en el RETA, en la Seguridad Social y seguirá pagando sus cuotas con normalidad.

Ahora que conocemos las diferencias principales entre ambos tipos de autónomo y sabemos cuáles son los requisitos para convertirte en societario, solo hay que analizar tu situación y asesorarte sobre tu negocio y tus obligaciones.

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Una sociedad patrimonial puede ser bastante atractiva para determinadas situaciones, y tiene la capacidad de proporcionarnos determinadas ventajas muy interesantes. Sin embargo, esto depende de cada caso particular y sus características, por lo que debemos conocer a la perfección nuestra situación y entender las claves de una sociedad patrimonial.

¿Qué es una sociedad patrimonial?

Pese a que la reforma de 2015 pasó a llamarlas entidades patrimoniales, muchas personas siguen conociéndolas como sociedades patrimoniales. Estas se caracterizan por dedicarse a la gestión de bienes, ya sean muebles o inmuebles, y no a la realización de actividades económicas. Existen dos tipos habituales de sociedades patrimoniales:

  1. De tenencia de valores. La actividad de la sociedad gira alrededor de una cartera de valores, y se dedica a invertir en ella. Si llega un momento en el que la sociedad empieza a realizar actividades de gestión gracias a la posesión de esos valores, dejaremos de considerarla como entidad o sociedad patrimonial.
  2. De tenencia de inmuebles. Suele ser la más habitual, y es una sociedad que posee uno o varios inmuebles cuya actividad no está destinada a la explotación (los administradores pueden arrendar los inmuebles siempre y cuando lo hagan ellos mismos).

Sociedad patrimonial: constitución y motivos para ello

Cuando hablamos de sociedad o entidad patrimonial, debemos saber que esta no tiene ningún tipo de relevancia mercantil, ya que lo único en lo que influye lo encontramos en el plano fiscal. Para llegar a constituir una sociedad patrimonial, primero tenemos que constituir una sociedad, por lo que es indispensable realizar un estudio previo en el que identifiquemos si, para nuestro caso particular, conviene o no constituir una sociedad que convertiremos en patrimonial.

La motivación para hacerlo es clara: separar los patrimonios provenientes de actividades económicas de aquellos que no lo son. Una de las ventajas principales de las sociedades patrimoniales la encontramos en la reducción de la tributación frente a la de una persona normal, algo en lo que profundizaremos, ya que es un punto clave de este tipo de sociedades.

Que es una sociedad patrimonialTributación ventajas e inconvenientes de las sociedades patrimoniales

Cuando tributas como persona física tienes que declarar el IRPF, pero si lo haces como sociedad patrimonial, tu tributación estará en el Impuesto sobre Sociedades.

Sin embargo, convertir esto en una ventaja depende de cada situación particular, ya que el IRPF tiene varios tramos impositivos (pudiendo llegar a un 45 %), mientras que una entidad patrimonial puede tributar a un tipo fijo del 25 %. Esta es la ventaja principal, pero también encontramos distintos beneficios a la hora de constituir una sociedad patrimonial:

  1. Se garantiza la protección del patrimonio familiar en caso de que las personas físicas se vean en una situación de insolvencia.
  2. La tributación se hace, exclusivamente, por el Impuesto sobre Sociedadesno por el Impuesto sobre Patrimonio.
  3. En caso de que los gastos derivados del mantenimiento de inmuebles genere rendimientos, estos se pueden deducir.
  4. Se facilita la transmisión de los inmuebles (vía participación en la sociedad) en el momento de realizar la sucesión.
  5. Se ahorran las rentas inmobiliarias o imputaciones por las que se tributaría en el IRPF en caso de no estar arrendados.

Sin embargo, también existen algunos inconvenientes bastante destacados frente a la tributación como persona física:

  1. No existe la posibilidad de beneficiarse de los coeficientes reductores por antigüedad del IRPF.
  2. Las sociedades patrimoniales no pueden compensar las bases imponibles negativas.
  3. No se puede aplicar el tipo impositivo del 15 % por entidades de nueva creación, ni los incentivos para empresas de reducida dimensión.
  4. No se pueden aplicar las reducciones generales sobre el rendimiento neto del IRPF.

Como vemos, la constitución de una sociedad patrimonial puede traer grandes ventajas, pero es necesario un análisis previo para saber si es rentable a nivel fiscal. Por este motivo, te recomendamos ponerte en contacto con un asesor especializado en la materia, que te pueda recomendar la mejor opción en función de tu situación particular.

El calendario fiscal para autónomos del año 2021 ya es público, y dentro del mismo podemos encontrar todas las obligaciones fiscales e impositivas de los trabajadores por cuenta propia, con sus plazos y fechas correspondientes.

En este sentido, es importante recalcar la importancia del asesoramiento impositivo para autónomos, dada la complejidad que acarrea este tema para cualquier profesional, y el importante ahorro en tiempo y dinero que supone contar con un profesional encargado de gestionar estos inconvenientes.

Primer trimestre del 2021

El primer mes de cada trimestre acostumbra a ser el que contiene una mayor carga fiscal e impositiva para los autónomos, y este año 2021 no va a ser una excepción para ello. Los autónomos de nuestro país presentan los siguientes modelos hasta el 20 de enero:

  1. Modelo 368 (declaración trimestral de IVA de regímenes especiales de servicios de telecomunicaciones, televisión, electrónicos o radiodifusión).
  2. Modelo 123 (declaración trimestral de retenciones de rendimientos de capital mobiliario).
  3. Modelo 115 (declaración trimestral de retenciones de alquileres).
  4. Modelo 111 (declaración trimestral de retenciones de personal y profesionales).

Además, entre el 1 de enero y el 1 de febrero de 2021, también se presentan bastantes modelos importantes:

  1. Modelos 130 y 131 (pagos fraccionados del IRPF)
  2. Modelo 303 (declaración trimestral de IVA).
  3. Modelos 390, 180, 184, 190 y 193.

En el mes de febrero tendremos que presentar el Modelo 347, la declaración anual de 2020, y en marzo finaliza el plazo para presentar este modelo (que tiene un plazo de un mes desde el 1 de febrero), además de finalizar también el del Modelo 720, el cual empieza en enero)

Segundo trimestre del 2021

En el mes de abril tendremos que presentar, entre el día 1 y el 20, las declaraciones del primer trimestre del 2021 (Modelos 368, 123, 115 y 111, que vimos anteriormente), la primera declaración trimestral del IVA de 2021 (Modelo 303), y los pagos fraccionados del IRPF (Modelos 130 y 131). Además, también es el momento de presentar el Modelo 202, correspondiendo este al primer periodo para el pago fraccionado del Impuesto sobre Sociedades.

En cuanto al mes de mayo, el día 6 se abre el plazo para presentar la declaración de la renta del año 2020 vía telefónica.

Por otro lado, el Modelo 100, que corresponde a la declaración anual de la Renta de 2020, se abre el 7 de abril y termina el 30 de junio, siendo también este mes el último para realizar la Declaración de Patrimonio de 2020.

calendario fiscal para autónomos del año 2021Tercer trimestre del 2021

El mes de julio es el único donde encontraremos los plazos más importantes dentro del tercer trimestre, ya que tendremos que presentar (entre el 1 y el 20) las declaraciones correspondientes al segundo trimestre (Modelos 368, 123, 115, 111, 303, 130 y 131).

Además, tendremos un plazo de 26 días desde el 1 de julio para presentar el Modelo 200, que hace referencia a la declaración anual del Impuesto de Sociedades del año 2020.

Cuarto trimestre del 2021

Con respecto al cuarto y último trimestre del año, entre el 1 y el 20 de octubre tendremos que presentar las declaraciones correspondientes al tercer trimestre (Modelos 368, 123, 115, 111, 303, 130 y 131), además del Modelo 202, para el segundo pago fraccionado del Impuesto sobre Sociedades.

Tendremos hasta el 2 de noviembre para presentar el Modelo 179 (declaración informativa por viviendas con fines turísticos), hasta el 5 de noviembre para abonar el segundo pago fraccionado de la devolución de la Renta 2020, y hasta el 30 de noviembre para presentar el Modelo 232 y 303.

Por último, entre el 1 y el 20 de diciembre se presenta el tercer pago fraccionado del Impuesto sobre Sociedades (Modelo 202), y tendremos hasta el último día del año para renunciar a la estimación objetiva y directa simplificada para el año 2022.

Como es habitual, los autónomos tendrán que enfrentarse a una gran carga de gestiones en este año 2021, por lo que volvemos a resaltar la importancia de un buen asesoramiento impositivo que permita llevar al día todas las obligaciones fiscales, evitando problemas con Hacienda y ahorrando tiempo y dinero.

Como ocurre todos los años, debemos tener en cuenta una serie de consejos fiscales a empresas, los cuales pueden reducir, de manera legal, la carga impositiva que tendrán que declarar a Hacienda en el ejercicio siguiente. Así, diciembre se convierte en un mes clave en el que tomar algunas decisiones que beneficien a la compañía. ¿Cuáles son?

Consejos para empresas antes de cerrar las cuentas de diciembre

Durante los primeros días del mes de diciembre, es recomendable revisar cómo están las cuentas del negocio. No solo para evitar errores en la contabilidad, sino para conseguir una reducción en el pago de impuestos.

1. Facturas de ventas que no se han cobrado

¿Llevas un registro de las facturas impagadas por parte de clientes? Si llegas a diciembre sin cantidades cobradas (con un retraso en el cobro superior al medio año) o que se hayan reclamado vía judicial o a través de notario, recuerda que se puede deducir el importe no cobrado de ellas.

2. Gastos no registrados

Otro error muy común es llegar a final de año sin haber registrado algunos gastos que son deducibles. Para conocer cuáles son, te recomendamos que hagas una revisión de los extractos y tarjetas de crédito con el objetivo de comprobar que todos los cargos y los ingresos están anotados en la contabilidad.

3. Realizar gastos extraordinarios que tenías previsto hacer a inicios del 2021

¿Tenías que cambiar los equipos informáticos o llevar a cabo alguna reforma o mejora en las instalaciones de tu empresa? Si es así y has esperado hasta el ejercicio 2021 para ejecutar estas acciones, ten en cuenta que una forma de aminorar el pago de impuestos por los beneficios generados es realizar gastos deducibles que reduzcan la carga fiscal.

Por otro lado, las pérdidas en determinadas áreas han de registrarse, de la misma forma que las ventas de inversiones con rendimiento negativo, las cuales también te ayudarán a pagar menos.

4. Amortizar al máximo las inversiones

Es la cuarta opción que debes considerar. Existen supuestos en los que la normativa lo deja bien claro: hay libertad de amortización en diferentes casos con los que ya sabes que podrás incrementar las deducciones. Por ejemplo, las inversiones de poco valor o aquellas generadoras de empleo. Asimismo, no olvides realizar una exhaustiva revisión de todas las amortizaciones del año que estén pendientes de registrar.

5. Intereses de demora

Has de saber que estos intereses devengados por aplazamientos o fraccionamientos serán deducibles, mientras que los de actas de inspección únicamente si se han devengado a lo largo del ejercicio 2015 y los años siguientes. La deducción a aplicar es cercana al 30 % (como límite) del beneficio operativo, a lo que hay que sumar el conjunto restante de gastos financieros que tenga la organización.

6. Dividendos de algunas empresas

Diciembre será el mes en el que repasarás los dividendos que haya obtenido la empresa. Será preciso conocer la estructura de la compañía de la que recibamos capital (organigrama) y saber el origen de este reparto de beneficios, ya que pueden disfrutar de exenciones si la participada es holding o si es una participación indirecta.

Estos son los seis consejos más destacados que toda compañía debe tener en cuenta en el mes de diciembre (antes de acabar su ejercicio contable y fiscal) para reducir de manera legal su carga de impuestos. Con la ayuda de asesores fiscales, es posible conseguir la tan ansiada optimización de recursos para así incrementar de manera real y notable los beneficios de tu empresa de cualquier ámbito.

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El borrador de los Presupuestos Generales del Estado para el próximo año prevé la subida de impuestos como el IRPF para quienes ganan más. Dentro de este, también las rentas de capital por cambios en 2021 se verán afectadas. Quizá vayas a obtenerlas, así que para que estés al día, vamos a centrarnos en este tipo de ingresos.

 

Qué son las rentas de capital

Podemos definirlas como los beneficios que obtienes de invertir tu dinero en un proceso productivo. De forma más sencilla, son las ganancias que obtienes a partir de tus bienes. Por ejemplo, posees un apartamento y lo alquilas. El dinero que te paga tu inquilino son rentas de capital. O has comprado acciones de una determinada empresa. Cuando las vendes, consigues unos beneficios que también son rentas de capital.

 

1. Tributación de las rentas de capital hasta 2021

Las ganancias que obtienes con esas rentas de capital tienen una tributación distinta a la de, por ejemplo, los ingresos conseguidos por rendimientos del trabajo. Ambos conceptos se hallan integrados en el impuesto de la renta de las personas físicas. Sin embargo, las rentas están incluidas en el apartado de la base del ahorro del citado impuesto y no en los mencionados rendimientos.

En lo que respecta a las rentas de capital, lo primero que debes saber es que el principal de la inversión no tributa. Es decir, el dinero que has invertido está exento de pago a Hacienda. Volviendo al ejemplo de la compra de acciones. El valor inicial de ellas no está sujeto a impuestos. Solamente tributas por el dinero que has ganado a partir de esa inversión. Pongamos que te han costado 100 000 euros y que las has vendido por 200 000. Tendrás que pagar impuestos por esos 100 000 de beneficio.

Y lo harás en base a unos tipos que están en función del dinero ganado o plusvalía. Así, los primeros 6000 euros de beneficio tributan al 19 %; los siguientes 44 000 al 21 y los 50 000 restantes, al 23 %. Además, no existe retención en el momento de la venta de las acciones. Es decir, que cobrarás los 200 000 euros. Pero en tu siguiente declaración de la renta tendrás que tributar por los 100 000 de beneficios.

 

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2. Tributación de las rentas de capital a partir de 2021

Te hemos explicado cuál era la tributación de estas rentas hasta el presente año. Sin embargo, de aprobarse el borrador de los Presupuestos Generales del Estado para 2021 (y todo parece indicar que así será), habrá cambios que afectarán a los tipos que te hemos indicado.

Hasta ahora, esos tipos iban desde el 19 hasta el 23 %, que era el máximo. Sin embargo, a partir de 2021 ese porcentaje más elevado será del 26 %, pero siempre a partir de unas ganancias de 200 000 euros. Volviendo al ejemplo de las acciones, no te afectaría. Te recordamos que has ganado 100 000 euros con tu inversión. Por tanto, no superarías el umbral citado de 200 000.

Sin embargo, vamos a cambiar el ejemplo. Pongamos que la venta de tus acciones te ha proporcionado 320 000 euros. Por tanto, has ganado 220 000. Los primeros 6000 continuarán tributando al tipo del 19 %, los siguientes 44 000 al del 21 % y otros 150 000 al 23 %. Pero aquí está el cambio: los últimos 20 000 euros de ganancia tributarían al 26 %.

En conclusión, las rentas de capital subirán su tributación en 2021. Si obtienes menos de 200 000 euros por este concepto, no te afectará. Pero si ganas más de esa cantidad, también tendrás que pagar más a Hacienda.

 

Cuando se acerca el último cuatrimestre del año, necesitamos una asesoría fiscal. Las razones para contar con este tipo de servicios son innumerables, comenzando por sus múltiples ventajas, que veremos a continuación, así como la tranquilidad de estar de la mano de los mejores expertos.

 

Razones para contratar una asesoría fiscal en el último cuatrimestre

El último cuatrimestre fiscal de este año se corresponde con la declaración realizada entre el 1 y el 30 de enero de 2021. Pero ¿por qué necesitas contar con expertos en asesoramiento fiscal? Y, sobre todo, ¿por qué es especialmente importante hacerlo en este cuatrimestre?

 

1. Asesoramiento cercano e indispensable en materia fiscal

2020 ha sido extraño en todos los aspectos, y hay muchas empresas que desconocen a qué ayudas y subvenciones pueden acogerse, muchas de ellas nuevas, a causa de la llegada de la COVID-19.

Ahora que se acerca el final del año, es el momento de que cuentes con expertos que te asesoren sobre cuáles puedes solicitar y a qué ayudas puedes acogerte de acuerdo con las condiciones de tu empresa y con las que hayas tenido durante todo el año.

Además, ya sea por la situación excepcional que estamos viviendo o simplemente porque en cuestión de normativa es lo natural, la materia fiscal siempre está sometida a cambios. Con una asesoría fiscal detrás estarás seguro de que no te dejas nada en el tintero y te ahorrarás tiempo y esfuerzo, así como el peligro de multas si lo buscas por ti mismo. Por otro lado, podrás beneficiarte de los cambios positivos con carácter retroactivo; los expertos te indicarán de cuáles y cómo hacerlo.

 

2. Optimizas el tiempo, tus recursos y tu esfuerzo

Como te decíamos en el apartado anterior, una de las ventajas de contar con una asesoría fiscal es la optimización del tiempo y del esfuerzo, pero tampoco podemos dejar atrás el mejor aprovechamiento de recursos en tu empresa. Especialmente, esto se hace importante al final del año, que es cuando tenemos que cerrar las cuentas y hacer un balance del año. En el último cuatrimestre es cuando más necesitas a una asesoría que te ayude a que tus cuentas acaben lo mejor posible.

 

3. Gestión confidencial y puntual de tus trámites

No es raro vernos con el agua hasta el cuello en una empresa en cuestiones de entregas y de liquidaciones de impuestos, sobre todo en el último cuatrimestre. Las asesorías fiscales harán que tus impuestos, ya sea el IRPF de los trabajadores, el impuesto de sociedades o el IVA, se presenten de manera puntual y la gestión será completamente confidencial.

 

4. Planificación personal de la estrategia de tu sociedad

Una de las funciones de las asesorías fiscales es ayudarte con la estrategia empresarial de forma completamente personalizada. Es decir, teniendo en cuenta tus condiciones, así como el sector en el que te mueves. La planificación de la estrategia de tu sociedad es importante durante todo el año, pero mucho más en el último cuatrimestre.

En este periodo es cuando mejor se puede observar la trayectoria anual que ha seguido la empresa, los baches que ha habido y cuándo y por qué ha ido mejor. Así, el último cuatrimestre es el mejor momento para hacer una buena planificación para el próximo año, sobre todo de la mano de un equipo multidisciplinar de expertos.

En definitiva, la ayuda de una asesoría fiscal en el último cuatrimestre del año es especialmente importante por la seguridad jurídica que te aporta, ya que en caso de haber existido algún error en los anteriores, lo corregirá. Además de darte tranquilidad, una asesoría un gran ahorro de tiempo para ti, que podrás dedicar a potenciar otros aspectos de tu empresa.

 

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Las asesorías fiscales tienen un importante papel en el asesoramiento tanto de pequeños como de grandes patrimonios. La gestión de este tipo de profesionales puede ayudarte a ahorrarte grandes sumas de dinero, así como posibles multas a causa del desconocimiento de los plazos o de la presentación de modelos en Hacienda. ¿Cómo ha cambiado su papel tras la COVID-19?

 

Novedades en una asesoría fiscal tras el coronavirus

Seguro que has notado cómo el coronavirus ha marcado un antes y un después, tanto en tu negocio o en tu trabajo como en tu vida en sí misma. Lo mismo ha ocurrido en el asesoramiento fiscal, cuyo papel llega con novedades tras la pandemia.

 

1. Los ERTEs

Una de las noticias más sonadas en tiempos del coronavirus ha sido la de los ERTEs. Numerosas empresas se han visto obligadas a recurrir a esta figura al tener que cesar sus negocios temporalmente. Sin embargo, también debemos señalar que es una figura bastante novedosa, y cuyas condiciones se han ido regulando a lo largo de los meses de estado de alarma sobre la marcha, lo cual ha hecho que muchos empresarios no supieran cómo gestionar este asunto.

Los ERTEs, a pesar de que el estado de alarma ha cesado, se van a prolongar hasta finales de septiembre. Podríamos decir que este es uno de los papeles más importantes que tienen las asesorías laborales y fiscales en tiempos del coronavirus. Si acudes a profesionales siempre tienes la seguridad de que lo estás haciendo correctamente, evitando multas o que incluso un trabajador te acabe denunciando por vía penal, ya que los asesores fiscales conocen todos los protocolos necesarios a seguir a la hora de actuar, y la letra pequeña de la ley.

 

2. Tendrás información de primera mano

De nuevo, a pesar de que el estado de alarma ha pasado, la desescalada continúa siendo progresiva. Por tanto, la actividad del legislativo continúa de forma más fuerte e intensa que en todos estos últimos años, y no solo en materia sanitaria, sino también en el ámbito económico, laboral y empresarial. Continuamente hay nuevas medidas para empresas grandes, para pymes o para autónomos, hasta el punto de que es muy difícil seguirla por uno mismo.

Este es otro importante papel de una asesoría fiscal. Con el trabajo de los asesores, siempre tendrás información actualizada de primera mano y no se te escapará ningún detalle sobre las medidas que se vayan aprobando estos meses de adaptación a la «nueva normalidad». Las asesorías tienen especial cuidado en la materia específica de la COVID-19, ya que es la que más se solicita y cambia cada día.

 

3. La gestión de tu economía

La gestión de la economía ha sido siempre un importante papel de las asesorías, pero en tiempos del coronavirus también suponen una novedad. En la actualidad, se están permitiendo muchos aplazamientos fiscales para los profesionales, pero no siempre quedan claros los requisitos o la forma de solicitarlo. Incluso, en ocasiones, no sabemos si nos conviene hacer o no dicha moratoria. Si son preguntas que te haces habitualmente, con los profesionales de la asesoría fiscal dejará de ser un problema, ya que todos estos problemas, así como el resto de tus dudas al respecto, se solventarán. También, te pueden asesorar sobre cómo gestionar tu economía para seguir manteniendo a flote tu negocio en estos tiempos tan duros.

Tras la pandemia del coronavirus, todos hemos tenido que adaptarnos a una serie de cambios. Las asesorías han adquirido un papel diferente, que se ha traducido en la adquisición de nuevas competencias por parte de estos profesionales a la hora de ayudarte.

 

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