Un asesor fiscal para autónomos es un profesional externo necesario para determinadas tareas relacionadas con las declaraciones y liquidaciones de tributos. Te decimos cuáles son las razones para que contrates a este especialista para tu negocio.

 

Las razones para contratar a un asesor fiscal

La mayoría de los autónomos tienen un conocimiento básico acerca de sus obligaciones fiscales. El problema es que la normativa es compleja, por lo que resulta relativamente fácil que cometas errores que supongan cuantiosas sanciones por parte de los organismos tributarios.

 

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Otra situación engorrosa es la de la optimización de recursos. A un profesional no le interesa perder en tareas fiscales un tiempo que podría utilizar en menesteres más lucrativos. Si tienes en cuenta el tiempo que le dedicas a este tipo de cuestiones y que dejas de emplear en vender tus productos o servicios, seguramente no te compense asumir en solitario esta función.

El asesor fiscal puede solucionarte varios problemas y, a la larga, contar con sus servicios te saldrá a cuenta. Estas son las razones por las que es beneficioso contratar a un profesional en este ámbito:

 

1. Conocerás la normativa de deducciones, exenciones y bonificaciones

Uno de los aspectos fundamentales es que conozcas la normativa actualizada, tanto nacional como autonómica, así como las ordenanzas de los ayuntamientos. Esto te permitirá saber cuáles son las deducciones, exenciones y bonificaciones de las que puedes disfrutar, así como los tipos de gravamen que tienes que abonar.

Hay que recordar que algunos tributos como el IRPF están sujetos a un tipo mixto estatal y autonómico. En consecuencia, te interesa saber cuál es la situación de partida y contar con la ayuda de un especialista que tenga arraigo en tu territorio.

2. Planificarás mejor los pagos de tributos

La planificación del pago de los tributos es fundamental para que no tengas problemas de tesorería. El asesor fiscal te puede indicar cuáles son los plazos de abono de los tributos y cómo hacerlos efectivos. Esta información te facilitará que tomes las decisiones oportunas. Todo lo que sea anticiparte es positivo para aportar ese valor añadido que te permite ser competitivo.

Recuerda que, si bien el organismo central que recauda los impuestos es la Agencia Tributaria, también hay haciendas autonómicas. La idea es que te ahorres problemas derivados del desconocimiento.

 

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3. Delegarás las liquidaciones de impuestos

La realización de declaraciones censales y liquidaciones de tributos hace perder mucho tiempo. Uno de los principales problemas de los autónomos radica, precisamente, en que tienen que utilizar su tiempo en lo realmente importante. El objetivo es que consigas cubrir esta área de forma fiable con alguien de confianza que te haga ahorrar tiempo.

Los asesores fiscales se encargan de confeccionar los documentos y enviarlos, con la autorización del cliente, a los organismos tributarios. Otra de las ventajas es que conseguirás cubrir esta cuestión por un precio económico.

4. Dispondrás de una defensa eficaz para realizar reclamaciones

Los autónomos no suelen saber cómo realizar reclamaciones ante la Agencia Tributaria, porque estas tienen que estar motivadas y seguir un determinado protocolo. La opción de pagar con una rebaja porcentual una sanción, aunque no nos corresponda, es tentadora para algunos profesionales que desconocen si tienen razón.

El asesor fiscal se encarga de todo tipo de reclamaciones, alegaciones o solicitudes de aplazamiento en los pagos. Contar con este servicio te ayudará a pagar menos a Hacienda porque, muchas veces, no reclamamos simplemente debido a que desconocemos cuáles son nuestros derechos.

El asesor fiscal es una figura clave para que te preocupes en exclusiva de tu trabajo y delegues estos trámites. Te animamos a que cuentes con el servicio de este especialista.

 

Se aproxima el último trimestre fiscal del año. Si eres autónomo o tienes una sociedad limitada es el momento en que te das cuenta de que vas a tener que pagar muchos impuestos. No obstante, hay algunas medidas que todavía puedes tomar para cumplir con las leyes y pagar menos.

¿Qué puedes hacer para reducir tus impuestos dentro de la Ley?

Las normas fiscales en nuestro país te permiten acogerte a diferentes deducciones a la hora de declarar tus ingresos. Y también realizar otras operaciones que te evitarán pagar tantos impuestos. Entre ellas, pueden mencionarse las siguientes:

1. Invierte en un plan de pensiones

La gran baza como producto de ahorro a largo plazo que te ofrecen los planes de pensiones no es su rentabilidad. Son los beneficios fiscales que llevan aparejados. Concretamente, puedes desgravar todo lo aportado a ellos durante el año de tu base imponible de ganancias.

Explicado con un ejemplo, si has ganado 40.000 euros este año y aportas 6.000 a un plan de pensiones, puedes restar esta última cantidad de la primera. Con ello además tienes la posibilidad de bajar de tramo de cotización, con lo cual tu ahorro será doble.

Como sabes, el de la renta es un impuesto progresivo que funciona por tramos. Cuanto más alto sea el tuyo, más porcentaje de tus ingresos tendrás que pagar. Por tanto, un plan de pensiones te puede ayudar a pasar de ese tramo al inferior.

 

 

2. Deduce por tus gastos como profesional

Si eres autónomo, te interesa saber que las cuotas a colegios profesionales y a sindicatos son deducibles. También si has tenido algún tipo de gasto en abogado o procurador por un juicio laboral puedes descontarlo. Incluso son deducibles las donaciones a entidades sin ánimo de lucro.

3. No olvides las deducciones autonómicas

Cada autonomía tiene sus propias deducciones en el Impuesto sobre la renta. Aspectos como la guardería de tus hijos o sus gastos de transportes son algunos ejemplos de ellas. Por eso, consulta a tu asesor las deducciones que ofrece tu comunidad autónoma.

4. Las pérdidas compensan las ganancias

Si has perdido dinero con alguna inversión, te servirá para compensar tus ingresos. Más aún, esas pérdidas pueden compensarse durante los cuatro años siguientes a aquel en el que se han producido. Por ello, para rebajar tu tarifa fiscal, revisa si has tenido alguna mala inversión en ese tiempo.

Del mismo modo, para no pagar tantos impuestos puedes dejar dividendos sin cobrar. O también obtenerlos en forma de acciones. Tendrás que pagar por ellas cuando las vendas, pero habrás conseguido diferir ese pago en el tiempo.

5. Invierte en empresas nuevas

La inversión en empresas de nueva creación cuyo capital social no supere los 400.000 euros tiene una exención del 20 % sobre la cantidad aportada. Por ejemplo, puedes crear una sociedad con un socio que ejerza de administrador de la misma.

La complejidad del Impuesto de Sociedades

Más complicado es reducir pagos a Hacienda si tienes una sociedad. Porque este impuesto no señala explícitamente qué gastos son deducibles, sino aquellos que no lo son. Por ejemplo, los dividendos obtenidos, las multas y sanciones o los gastos en algunas donaciones.

 

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No obstante, de la lectura de la ley pueden extraerse algunos gastos que sí son deducibles. Por ejemplo, podrás descontar en tu empresa los derivados de investigación e innovación, los incentivos a la inversión o los gastos de formación. Y también los que se deriven de la creación de empleo e incluso las inversiones encaminadas a mejorar el medio ambiente.

En conclusión, aunque te encuentres en el último trimestre del ejercicio, todavía puedes hacer cosas para reducir tus pagos a Hacienda. Lógicamente, siempre dentro de la más estricta legalidad.

 

Tanto si estás comenzando con tu negocio como si ya llevas un tiempo operando, conocer las claves de la asesoría fiscal para empresas te permitirá contratar el servicio eficiente y adecuado a tus necesidades que esperas. Maximizar tu beneficio será más sencillo cuando los servicios que contrates sean de utilidad y calidad, ya que ayudarán a tu negocio a moverse en la dirección que deseas. Para ello deberás buscar en tu asesor fiscal las siguientes características:

1. Cercanía

Es importante que con el tiempo se construya una relación de confianza, para que podáis poner en común las preocupaciones y anhelos actuales del negocio y llevarlo así a donde desees. Para ello es importante un trato cercano en el que sientas que puedes comunicarte libremente.

2. Transparencia

En todo asesor externo se busca honestidad y claridad. De esta manera podrá orientarte sobre las decisiones de tu negocio y ofrecerte alternativas cuando considere que no sean buenas y puedan perjudicarte en un futuro. Así tomarás las decisiones habiendo considerado todos los escenarios posibles.

3. Confianza

Una asesoría fiscal va a ayudarte a tomar decisiones de gran impacto para la salud de tu negocio. Este tipo de decisiones puede incluso llegar a tener consecuencias penales, por lo que un servicio que te ofrezca fiabilidad y en el que puedas confiar es fundamental.

4. Formación

Un equipo profesional que te ofrezca un buen servicio en materia fiscal no solo habrá de tener formación específica sobre el tema, sino que además se encargará de actualizar sus conocimientos a medida que la ley cambie para ofrecer a sus clientes un servicio de calidad y actualizado.

 

asesoría fiscal de las empresas

 

5. Experiencia

Además, tan importantes son los conocimientos como saber aplicarlos, por lo que la experiencia es también muy importante. De esta manera, la asesoría podrá ir un paso más allá y no solo asesorar sobre la legislación sino también sobre su aplicación, permitiendo valorar la conveniencia en distintos escenarios.

6. Proactividad

Una de las ventajas de contar con un servicio externo con experiencia es la posibilidad de delegar en un equipo con mucha especialización y que esté dedicado exclusivamente a una parte de la gestión de tu negocio. Por este motivo, debe ser capaz de llegar donde tú no lo hagas y sugerirte constantemente mejoras y modificaciones para optimizar los procesos.

7. Flexibilidad

Al ser un equipo externo, en tu asesoría fiscal deberán adaptarse a tus necesidades, facilitando la gestión de tu negocio. De esta manera serán ellos quienes trabajen para conseguir la información minimizando al máximo el impacto de su actividad en el negocio.

8. Adaptabilidad

Como los negocios evolucionan con el tiempo, las necesidades que tengas al principio irán evolucionando a lo largo del tiempo. Contar con un servicio que pueda adaptarse a tus necesidades para que puedas ir escalando a medida que creces será la inversión perfecta.

9. Adaptado a las nuevas tecnologías

Las nuevas tecnologías facilitan la gestión empresarial. Constantemente aparecen sistemas y programas que permiten optimizar la gestión fiscal de las empresas. Con un asesor que te ofrezca un servicio adaptado los procesos se realizarán de manera más rápida y eficiente, lo que repercutirá en una mejora de la productividad.

10. Servicios complementarios

Si tu asesoría fiscal, además, te ofrece otro tipo de soportes como el contable o el legal, te permitirá acceder a un servicio integral actuando, más que como proveedor, como un socio para ayudarte a optimizar la gestión de tu empresa.

Podemos resumir todos estos puntos diciendo que tu asesor fiscal debe trabajar como un socio comercial que te ayude a llevar el negocio al destino que desees a través de una relación de confianza y transparencia.

En términos económicos, se denomina presión fiscal o tributaria de un país a la parte de su producto interior bruto que está destinado a pagar impuestos. Individualizándolo en cada ciudadano, sería la cantidad de tus ingresos que destinas al abono de tributos y cotizaciones sociales.

La presión tributaria en España comparada a la de la Unión Europea

En definitiva, la presión tributaria de un país mide el porcentaje de los ingresos que la sociedad dedica al pago de impuestos. Por tanto, habrás comprendido que siempre va ligada a la riqueza económica de esa nación. Y también por ello es interesante que sepas cómo es la española respecto a la de otros países de la Unión Europea.

En términos generales, te diremos que la presión tributaria en España es de un 35,2 % según datos de junio de 2019. Frente a esta, la media de la Unión Europea es algo superior, concretamente de un 40,30 %. No obstante, esta última cifra puede llevarte a engaño, ya que se trata de una media.

Por ejemplo, en Francia la presión tributaria es de un 48,30 %, mientras que en Irlanda tan solo es de un 23,40 %. Entre aquel máximo y este mínimo se mueven las de los restantes países de la Unión Europea. Como asesores vamos a analizar estas cifras impuesto por impuesto.

1) Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas

Seguramente sea el que más te interese, ya que se trata de un impuesto directo sobre tus ingresos por trabajo. Pero también es el más difícil de comparar, ya que tiene varios tramos.

No obstante, para que te hagas una idea, vamos a poner el ejemplo de un asalariado medio, casado y con dos hijos, cuya esposa obtiene igualmente ingresos. En España, el matrimonio tendría que pagar por este impuesto en torno al 23 % de sus salarios. Frente a esto, la media de la Unión Europea se sitúa, aproximadamente, en un 17 %. Pero en Dinamarca sería del 28 %, mientras que en Luxemburgo sería solo del 9 %.

 

 

La presión tributaria en España comparada a la de la Unión Europea

 

2) El Impuesto sobre el Valor Añadido

Otro de los impuestos al que estarás acostumbrado y quizá el más insolidario, ya que todos pagamos lo mismo por él como consumidores finales, al margen de nuestros ingresos. En nuestro país, el tipo medio está en el 21 %.

Es, aproximadamente, igual que en la mayoría de las naciones de nuestro entorno. No obstante, por ejemplo, Suecia y Dinamarca tienen el 25%, pero Hungría llega al 27 %. En el extremo contrario, Luxemburgo tiene el 17 % y Malta el 18 %. Todo ello, arroja una media aproximada del 21 %.

3) El Impuesto de Sociedades

En este caso, España está bastante por encima de la media europea. En nuestro país es del 25 %, frente a la media de la Unión que está en el 21,9 %. Como ejemplos concretos, te diremos que los países que más cobran por este tributo son Malta con un 35 %, Francia con un 34,4 % y Bélgica con un 34 %. En el otro extremo se sitúan Bulgaria con un 10 %, Hungría con un 10,8 % y Chipre e Irlanda con un 12,5 %.

4) Otros impuestos

También te interesará saber que el Impuesto sobre el Patrimonio ha desaparecido en toda la Unión Europea, salvo en Francia y en España. En cuanto al de Sucesiones y Donaciones, se mantiene en casi todos los países, pero con grandes diferencias entre ellos.

En conclusión, como español te interesará saber que estás sujeto a una presión tributaria algo inferior respecto a las demás naciones de la Unión Europea. Si en nuestro país es del 35,21 %, la media de nuestro entorno se halla en el 40,30 %.

Una de las primeras cuestiones que debes tener en cuenta como trabajador por cuenta propia es la elección de tu asesoría fiscal para autónomos. La liquidación de los impuestos, los costes sociales que pagas o el seguimiento de un calendario fiscal, en todos los casos representan una carga de trabajo añadida a tu actividad.

Por este motivo, como trabajador autónomo debes relegar todos estos aspectos a profesionales expertos en el campo de la asesoría fiscal, quienes ayudan, confeccionan y presentan todos los impuestos en nombre del trabajador. Llegados a este punto, lo ideal es que conozcas qué características debe reunir una asesoría para que puedas despreocuparte de un montón de impuestos y trámites.

Expertos de asesorías fiscales para los autónomos: las características que deben reunir

Entre las más importantes, destacamos las siguientes:

1. Experiencia y formación

Hacemos referencia en este punto a la experiencia de la asesoría, puesto que preferentemente debe contar con varios años de experiencia a sus espaldas. Dejar en manos inexpertas las cuentas de tu negocio no es buena idea. No queremos decir que las asesorías que no tienen experiencia no sean buenos profesionales, sino que cuanto más camino ha sido recorrido, mejores resultados cabe esperar.

Asimismo, la formación es clave. Como trabajador autónomo puedes preguntar a los expertos en materia fiscal cualquier duda que tengas sobre los tributos o modelos presentados.

2. El servicio al trabajador por cuenta propia

Si de algo debe hacer gala una asesoría fiscal es de una buena atención al cliente. La asesoría debe ser cercana: quizá como nuevo autónomo te interese contar con profesionales a los que les interese tu actividad y que no te dejen de lado.

 

Asesoría fiscal para autónomos, qué características deben tener

 

Si en algo debe destacar un asesor en materia de impuestos es en saber entenderse con el cliente. Esto es, intenta que sea alguien que cuide y conozca tus necesidades al 100 % y que tengas la confianza de que puede encargarse de cualquier aspecto.

3. Contacto continuo para lo bueno y lo malo

Es determinante que la asesoría demuestre un feedback continuo con tus mensajes, dudas e intereses. Lo ideal es poder contactar a través del teléfono con los profesionales cuando los necesites, que puedas consultar tus modelos o cuotas y que exista una comunicación ágil a través del correo electrónico.

4. La despreocupación, clave

Debe permitirte, en cierta medida, despreocuparte. Cuando contratas a una asesoría, lo ideal es que como autónomo estés completamente tranquilo, que no tengas temores sobre su cometido y que tengas la certeza de que está optimizando tus recursos. En definitiva, que no se le pase por alto ninguna necesidad, que todo esté correcto, sin problemas.

5. Optimización fiscal

En primer lugar, hay que recordar que una asesoría fiscal es un gasto deducible. Ya sabes por dónde van los tiros, ¿no? Lo que queremos decirte con esto es que los asesores, con la ley en la mano, aplicarán las deducciones o bonificaciones más favorables para que puedas exprimir al máximo tus recursos económicos.

Un autónomo paga muchos impuestos y gastos por su actividad. Minimizar los efectos de los mismos debe quedar en manos de profesionales.

6. Asesoría con los mejores servicios laborales

Los asesores deben prestarte los mejores servicios laborales, especialmente si eres un autónomo con empleados a tu cargo. La asesoría debe encargarse de la gestión de todos los trámites, pagos a la Seguridad Social, nóminas…

Una asesoría fiscal para trabajadores por cuenta propia es importante. Necesitas tener no solo el mejor asesoramiento, sino más tiempo para dedicarse a lo que más te importa: tu negocio. Por ello te hemos hablado de las características que debe reunir una asesoría para serte rentable.

Los impuestos en Madrid, cuando estos dependen de la comunidad autónoma, suelen ser más bajos que la media estatal. ¿Quieres saber cuál es la diferencia con el resto de España? Te la explicamos con más detalle.

Impuestos autonómicos: Madrid frente a los demás territorios

Hay que recordar que, en términos absolutos, la Comunidad de Madrid está entre las que más pagan. Esto se debe no solo al peso demográfico de la comunidad (la tercera en población), sino también al efecto sede, puesto que muchas empresas internacionales domicilian su sede fiscal en la capital.

Lo que sucede es que debemos tener en cuenta la proporción en aquellos impuestos sobre los que las autonomías tienen potestad normativa. Los que más afectan a los ciudadanos son el tramo autonómico del IRPF (Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas) y el Impuesto de Sucesiones y Donaciones. Existen otros tributos como las tasas sobre el juego o la participación en el IVA, pero estos son los más importantes por peso recaudatorio.

El resultado es que cada autonomía tiene su peso en cuanto a recaudación porque el sistema de financiación autonómica es, de por sí, complejo. No hay un solo territorio que cobre lo mismo porque las autonomías hacen uso de su potestad normativa.

Si hacemos las cuentas con estos tributos, es cierto que los madrileños pagamos menos. Vamos a comprobarlo.

 

Impuestos autonómicos: Madrid frente a los demás territorios

 

Tramo autonómico del IRPF

El IRPF cuenta con dos tramos: estatal y autonómico. La suma de ambos da el porcentaje que tiene que pagar cada contribuyente. El tramo estatal está fijado entre el 9,5 % para una base liquidable de menos de 12.450 euros y el 22,5 % para una base superior a 60.000 euros.

¿Qué sucede entonces? Pues que en el tramo autonómico hay diferencias muy grandes entre lo que establece cada comunidad. Madrid, junto con Canarias, es la que menos cobra a las rentas bajas porque su tipo mínimo de IRPF está en el 9% en el tramo autonómico. Cataluña, por ejemplo, lo tiene en el 12%. Las rentas altas también pagan menos, porque Madrid tiene el tipo máximo en el 21% mientras que Cataluña y Valencia lo tienen en el 25,5%.

La Comunidad de Madrid, por tanto, es la autonomía en la que los ciudadanos tienen que pagar la menor proporción media de IRPF en todos los tramos.

Impuesto de Sucesiones y Donaciones

El Impuesto de Sucesiones y Donaciones, que ya sabes que es el que se aplica a las herencias, tiene una peculiaridad. Si bien es cierto que la normativa básica la establece el Estado, la recaudación y la capacidad de graduarlo pertenece por entero a las comunidades autónomas.

El resultado es que hay comunidades en las que apenas se cobra y otras en las que supone una proporción importante en los gastos de liquidación de una herencia. Tienes que saber que, en este caso, la Comunidad de Madrid está en la vanguardia de las que pagan menos. Ya en 2003 se empezaron a aplicar rebajas y bonificaciones y solo los patrimonios altos están obligados a pagar una cuota.

Por ejemplo,un heredero de 30 años que reciba un patrimonio de 800.000 euros, cuyos primeros 200.000 correspondan a vivienda, tendrá que abonar 1.586,04 euros para liquidar el tributo. Si hablamos de donaciones, la cifra para 800.000 euros en efectivo es de 2.000 euros.

En la práctica, las bonificaciones que aplica Madrid hacen que sea la tercera región de las que menos pagan por el tributo; solo en Andalucía y Canarias se paga menos. En donaciones, Madrid está solo por encima de Canarias.

En conclusión

En definitiva, has de saber que los impuestos en Madrid para los particulares son, por término medio, más bajos que en el resto de España.

Conocer las partidas de deducción del Impuesto de Sociedades es fundamental para que pagues únicamente lo que te corresponde. Te damos más detalles acerca de las partidas deducibles.

Cómo aplicar deducciones del Impuesto de Sociedades

Los gastos deducibles tienen que cumplir una serie de condiciones para que lo sean según lo que establece la Agencia Tributaria. Tienen que estar debidamente contabilizados, justificados, correspondientes al periodo impositivo y realizados con el objetivo de obtener un beneficio. Si no se cumple alguna de estas premisas, el gasto no podrá deducirse.

La Ley 27/2014 del Impuesto sobre Sociedades indica cuáles son las principales deducciones que se pueden aplicar. Es bueno que las tengas en cuenta para no tener ningún tipo de problema y ajustar los pagos a lo que marca la legislación.

1. Creación de empleo para personas con diversidad funcional

Las empresas que contraten a personas con diversidad funcional tienen reconocida una deducción en la liquidación del impuesto. Concretamente, las empresas se podrán deducir 9.000 euros por persona y año si el aumento de contratados es entre el 33 y el 65 % de los que tenían. Si esta proporción pasa del 65 %, la deducción será de 12.000 euros por persona y año.

Como principio general, la incorporación de personas con diversidad funcional a la plantilla supondrá un ahorro para la empresa.

2. Inversiones en I+D+i

Las inversiones en I+D+i tienen un carácter prioritario para la Administración, de ahí que se incentiven por la vía de las deducciones fiscales. Una inversión en Investigación y Desarrollo tendrá deducciones del 25 % en los gastos y del 8 % en las inversiones. Las actividades de innovación tendrán una deducción del 12 % de los gastos totales.

La inversión en I+D+i, con carácter general, siempre está incentivada fiscalmente. Eso sí, te recomendamos que consultes al asesor la consideración de gasto o inversión, porque en este aspecto suele haber una cierta confusión.

 

Cómo aplicar deducciones del Impuesto de Sociedades

 

 

3. Deducciones en producciones cinematográficas

Las producciones cinematográficas o series de ficción tienen un tratamiento específico a la hora de aplicar deducciones tributarias. Si este es tu caso, podrás deducirte hasta el 25 % de los gastos en el primer millón de euros y, en adelante, el 20 %.

Este capítulo tiene diversas especificaciones, así que es bueno consultarlo detenidamente porque las deducciones pueden alcanzar porcentajes más elevados en determinadas películas.

4. Deducciones para evitar la doble imposición

Las deducciones para evitar la doble imposición no tienen como objeto descontar el deber de pagar el Impuesto de Sociedades, pero sí evitar la doble imposición. No hay que olvidar que, por principio, esta circunstancia está prohibida.

Por ejemplo, si ya has pagado el tributo equivalente al Impuesto de Sociedades en Francia y Alemania, no tendrías que pagarlo en España. Para ello, tendrás que acreditar el abono en otro país mediante un documento oficial de la Hacienda que pueda ser comprobado.

En cualquier caso, sí has de recordar que la prevención de la doble imposición puede originar diferencias de criterio.

5. Deducciones para incentivar la contratación

La contratación es uno de los principales retos de la Administración, de ahí que no resulte extraño que la Administración prevea deducciones específicas para estos casos. Si contratas a una persona de menos de 30 años por vez primera podrás deducirte 3.000 euros al año. También se pueden aplicar deducciones en el caso de contratar a una persona por tiempo indefinido en empresas de menos de 50 trabajadores.

Conclusión

Conocer cómo aplicar una deducción del Impuesto de Sociedades es fundamental y en BKF Asesores te ayudamos. Si tienes dudas o necesitas asesoramiento, ponte en contacto con nosotros y nos encargaremos de todo lo que necesites.

Los gastos deducibles del autónomo son aquellos que podemos descontar en la declaración de impuestos. Te indicaremos las principales partidas que podemos descontar.

Gastos deducibles: cuáles puedo descontar y cuáles no

Los autónomos pueden deducir determinados gastos cuando realizan sus liquidaciones de impuestos, pero el problema es que muchas veces desconocen cuáles pueden aplicar. El trabajo de asesoramiento es fundamental para que no tengas este problema y no pagues más de lo que te corresponde.

Gastos deducibles

El listado de gastos deducibles es susceptible de ampliarse o reducirse según el criterio de la Agencia Tributaria. Para que te puedas deducir un gasto, has de justificarlo con facturas nominativas, demostrar que está relacionado con la actividad que realizas y registrado en tu libro de gastos.

1. Puedes deducir el 50 % del combustible en tus declaraciones de impuestos, así como los gastos de mantenimiento, peajes o parkings.

2. Las comidas de un autónomo se pueden deducir aunque dependerá de la actividad que el trabajador desempeñe. Las dietas están limitadas a un máximo diario.

3. Los seguros médicos y la asistencia también se pueden deducir en el IRPF y otros tributos, con una cantidad variable que alcanza los 500 euros.

4. Las cuotas a la Seguridad Social también son susceptibles de deducirse en las declaraciones de impuestos.

5. Si tienes trabajadores a tu cargo, también serán deducibles los sueldos y salarios que les pagues.

6. Las compras y consumos de explotación también son gastos que te puedes deducir. No obstante, son una parte imprescindible para que puedas realizar tu actividad con normalidad. Los autónomos que trabajen en sus casas pueden hacer constar una parte de los gastos de luz o teléfono.

 

Gastos deducibles: cuáles puedo descontar y cuáles no

 

7. Los tributos de gestión municipal como el IBI (Impuesto de Bienes Inmuebles) o el IAE (Impuesto de Actividades Económicas) se pueden deducir. En ocasiones excepcionales, puedes deducir el IVA soportado.

8. Si tienes que alojarte en un hotel por motivos directamente relacionados con tu profesión, este es un gasto que puedes hacer constar.

9. Los arrendamientos son otro de los gastos que podemos deducir en la declaración de impuestos, así como el leasing.

10. Los gastos financieros se pueden deducir, siempre y cuando sean intereses de demora por pagos a Hacienda o préstamos.

11.  Los servicios que te haya prestado un profesional independiente también se pueden descontar cuando presentes tu declaración fiscal.

12. Las amortizaciones son gastos que deduciremos en la declaración con cantidades anuales delimitadas por una tabla que proporciona la Administración.

 

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Gastos no deducibles

Muchas veces el problema de la deducción de gastos no está en el concepto, sino en las cantidades. En cualquier caso, sí existen una serie de gastos que no son deducibles y que te conviene conocer.

1. La mayoría los tributos como el IVA, el IRPF o el Impuesto de Sociedades (IS) no son deducibles. Ahora bien, recuerda que sí hay determinados tributos que se pueden desgravar.

2. Si tienes que pagar un préstamo, no puedes deducir esa cantidad cuando pagues los impuestos.

3. Las multas y sanciones no son deducibles en ningún caso porque se entiende que has incumplido una obligación.

4. Los gastos que no estén directamente relacionados con tu actividad. Aunque la Agencia Tributaria ya pone límites en las cantidades que te puedes deducir, es conveniente que seas razonable.

5. Los gastos que tengan una antigüedad superior a los 4 años, aunque puedan ser deducibles. En fiscalidad, ese es el periodo de prescripción.

¿Necesitas un asesor?

Disponer de un listado de gastos deducibles te facilitará el trabajo. Si tienes dudas o deseas presentar las liquidaciones correctamente, una asesoría como BKF Asesores te puede ayudar.

Los autónomos tienen que conocer cuáles son las partidas que se pueden desgravar para cuadrar mejor sus liquidaciones de impuestos. Te explicamos cuáles son las deducciones más recurrentes de un autónomo.

Las partidas de deducciones de los autónomos

En primer lugar, hay que aplicar el sentido común cuando quieres deducir gastos y decidir la cuantía de las partidas de descuento. Solo tienes que incluir aquellos gastos que realmente estén relacionados con la actividad que realizas y, en caso de duda, aplicar un criterio conservador.

La Agencia Tributaria establece una serie de partidas deducibles. Si no cometes fraude de ley, no habrá problemas en tu declaración. Estos son los gastos deducibles en tu declaración del Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas (IRPF):

1. Sueldos

Los sueldos y pagas extraordinarias que tienes que abonar a tus empleados son uno de los gastos fiscalmente deducibles. También se pueden incluir otro tipo de gastos como los de formación. Este es uno de los principales desembolsos que hay que hacer constar.

2. Gastos de explotación

Los consumos de explotación engloban las compras de las mercancías, los suministros, material de oficina o envases. Cualquier empresa que tenga un mínimo funcionamiento va a tener unos gastos de explotación. Estos datos son fundamentales para deducirlos en tu declaración de IRPF.

3. Seguridad Social

 

Las partidas de deducciones de los autónomos

 

Las cuotas empresariales y de los trabajadores a la Seguridad Social son deducibles, así como las aportaciones a las mutualidades privadas con un máximo de 4500 euros anuales. Es recomendable que revises bien esta cuestión porque hay una serie de deducciones en función del tipo de contrato o de las circunstancias personales de los trabajadores.

4. Arrendamientos y cánones

Los alquileres de locales, renting, cánones u otros arrendamientos que no sean de locales o solares no amortizables son gastos que se pueden deducir. Eso sí, te conviene diferenciar bien con otros gastos que no se pueden deducir porque determinados alquileres no son deducibles en ningún caso.

5. Reparaciones y conservación

Los gastos de reparación y conservación engloban las reparaciones de maquinaria, mantenimiento rutinario o inclusión de piezas y componentes. La principal condición para que estos gastos se puedan deducir es que no supongan una ampliación o mejora en el dispositivo. Dicho de otra manera, si las reparaciones van a mejorar el funcionamiento base de la maquinaria, esos gastos no se deberían deducir.

6. Servicios de profesionales independientes

Las empresas necesitan, en ocasiones, servicios de profesionales independientes como abogados, especialistas en marketing, notarios o agentes comerciales. En este caso, las facturas de los honorarios se pueden descontar y, por lo tanto, te conviene tener en cuenta este aspecto para incluirlas en tu liquidación.

 

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7. Tributos deducibles

Las empresas pueden deducir los tributos y tasas municipales como el Impuesto de Bienes Inmuebles (IBI) y el Impuesto de Actividades Económicas (IAE). Hay algunos casos en los que también será deducible el Impuesto sobre el Valor Añadido (IVA), pero conviene estudiarlos bien.

8. Provisiones

Las provisiones, por regla general, no son deducibles, pero sí se reconoce la posibilidad de aplicarlas para planes de pensiones, actuaciones medioambientales y gastos de reparación. Estos casos concretos sí que se pueden incluir en tu liquidación.

9. Amortizaciones

Las amortizaciones sí son deducibles con carácter general, entendiendo como tales las que se indican en la Ley del Impuesto de Sociedades. El inmovilizado tiene una depreciación a lo largo de los años y es normal que se calcule.

Si tienes interés en que te ayuden a presentar tus liquidaciones de impuestos, en BKF Asesores te podemos ayudar porque contamos con el conocimiento necesario.

El Gobierno tiene como objetivo conseguir que la tributación sea equitativa y proporcional. Este es el motivo por el que puede haber cambios en el Impuesto de Sociedades. Te explicaremos cuáles son los tipos de gravamen actuales y la suma real que se paga.

Proyección de cambios a medio plazo en el Impuesto de Sociedades (IS)

La ministra de Hacienda, María Jesús Montero, ha indicado la necesidad de que las grandes sociedades paguen más por su actividad. El malogrado proyecto de Presupuestos Generales del Estado (PGE) de 2019 incluía una reducción de los tipos impositivos efectivos para las pymes y un aumento para grandes empresas.

Lo cierto es que hay unos tipos mínimos que varían en función de la facturación de las compañías y que hacen que se pague menos de lo fijado en un principio. Las principales pautas para pagar este tributo son las siguientes, siempre que la base imponible sea positiva:

Por motivos prácticos, hay que diferenciar dos aspectos. En primer lugar, el tipo de gravamen general que se toma como referencia para el pago del tributo. Finalmente, aquellas excepciones que matizan la cantidad final que se abona.

Tipo de gravamen general

Como principio general, las empresas tienen que abonar un 25 % de los beneficios de la base imponible para cumplir con la Agencia Tributaria. Ahora bien, conviene señalar que hay numerosas excepciones a considerar que reducen este tipo de gravamen.

Tipos de gravamen especiales

Hay algunas sociedades que tienen un tipo de gravamen inferior fijado expresamente por el Gobierno y que tienen que calcular cuando hagan la liquidación.

Las cooperativas de crédito fiscalmente protegidas pagan un 20 %, las sociedades recién creadas pagarán un 15 % y las entidades sin ánimo de lucro pagan un 10 %. Mención aparte merece el caso de los fondos de inversión y activos bancarios, que solo han de pagar un 1 %.

 

Cuál es la cantidad que pagan realmente las empresas

¿Cuál es la cantidad que pagan realmente las empresas?

La realidad de este tributo es que la cantidad real que se paga varía mucho en función de las bonificaciones que concede el Gobierno. En consecuencia, el tipo efectivo es distinto al tipo de gravamen general y te conviene conocer estos detalles para que no tengas problemas.

Pymes

El cálculo de la campaña 2016 del pago de este impuesto señala que el tipo medio efectivo que se pagó este año ascendía al 16,93 % de los beneficios. La inmensa mayoría de las sociedades mercantiles que pagan el impuesto son pymes, de manera que la media que pagan estas compañías es mayor.

 

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Es importante indicar que las empresas pequeñas pagan de media más que las grandes, puesto que son la inmensa mayoría, no tienen filiales y no pueden beneficiarse de bonificaciones ni deducciones.

Grupos empresariales

Si queremos hacer un cálculo ajustado de lo que pagan las grandes empresas en Impuesto de Sociedades (IS), hay que calcular las ganancias y pérdidas de los grupos empresariales. Lo más habitual es que los grupos empresariales paguen menos que las pymes por todas las exenciones que contempla la legislación.

El cálculo global restando beneficios y pérdidas del total del grupo empresarial ascendería a una media del 11,6 %. Si bien hay una diferencia significativa con las pymes, es menor a la que se pensaba.

Perspectivas de futuro

La intención de realizar modificaciones en el Impuesto de Sociedades es firme y lo lógico es que los próximos PGE que se aprueben incluyan la nueva estructura. Te recomendamos que contactes con una empresa especializada en estos temas para que te indiquen cómo tienes que liquidar el tributo.