El borrador de los Presupuestos Generales del Estado para el próximo año prevé la subida de impuestos como el IRPF para quienes ganan más. Dentro de este, también las rentas de capital por cambios en 2021 se verán afectadas. Quizá vayas a obtenerlas, así que para que estés al día, vamos a centrarnos en este tipo de ingresos.

 

Qué son las rentas de capital

Podemos definirlas como los beneficios que obtienes de invertir tu dinero en un proceso productivo. De forma más sencilla, son las ganancias que obtienes a partir de tus bienes. Por ejemplo, posees un apartamento y lo alquilas. El dinero que te paga tu inquilino son rentas de capital. O has comprado acciones de una determinada empresa. Cuando las vendes, consigues unos beneficios que también son rentas de capital.

 

1. Tributación de las rentas de capital hasta 2021

Las ganancias que obtienes con esas rentas de capital tienen una tributación distinta a la de, por ejemplo, los ingresos conseguidos por rendimientos del trabajo. Ambos conceptos se hallan integrados en el impuesto de la renta de las personas físicas. Sin embargo, las rentas están incluidas en el apartado de la base del ahorro del citado impuesto y no en los mencionados rendimientos.

En lo que respecta a las rentas de capital, lo primero que debes saber es que el principal de la inversión no tributa. Es decir, el dinero que has invertido está exento de pago a Hacienda. Volviendo al ejemplo de la compra de acciones. El valor inicial de ellas no está sujeto a impuestos. Solamente tributas por el dinero que has ganado a partir de esa inversión. Pongamos que te han costado 100 000 euros y que las has vendido por 200 000. Tendrás que pagar impuestos por esos 100 000 de beneficio.

Y lo harás en base a unos tipos que están en función del dinero ganado o plusvalía. Así, los primeros 6000 euros de beneficio tributan al 19 %; los siguientes 44 000 al 21 y los 50 000 restantes, al 23 %. Además, no existe retención en el momento de la venta de las acciones. Es decir, que cobrarás los 200 000 euros. Pero en tu siguiente declaración de la renta tendrás que tributar por los 100 000 de beneficios.

 

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2. Tributación de las rentas de capital a partir de 2021

Te hemos explicado cuál era la tributación de estas rentas hasta el presente año. Sin embargo, de aprobarse el borrador de los Presupuestos Generales del Estado para 2021 (y todo parece indicar que así será), habrá cambios que afectarán a los tipos que te hemos indicado.

Hasta ahora, esos tipos iban desde el 19 hasta el 23 %, que era el máximo. Sin embargo, a partir de 2021 ese porcentaje más elevado será del 26 %, pero siempre a partir de unas ganancias de 200 000 euros. Volviendo al ejemplo de las acciones, no te afectaría. Te recordamos que has ganado 100 000 euros con tu inversión. Por tanto, no superarías el umbral citado de 200 000.

Sin embargo, vamos a cambiar el ejemplo. Pongamos que la venta de tus acciones te ha proporcionado 320 000 euros. Por tanto, has ganado 220 000. Los primeros 6000 continuarán tributando al tipo del 19 %, los siguientes 44 000 al del 21 % y otros 150 000 al 23 %. Pero aquí está el cambio: los últimos 20 000 euros de ganancia tributarían al 26 %.

En conclusión, las rentas de capital subirán su tributación en 2021. Si obtienes menos de 200 000 euros por este concepto, no te afectará. Pero si ganas más de esa cantidad, también tendrás que pagar más a Hacienda.

 

Cuando se acerca el último cuatrimestre del año, necesitamos una asesoría fiscal. Las razones para contar con este tipo de servicios son innumerables, comenzando por sus múltiples ventajas, que veremos a continuación, así como la tranquilidad de estar de la mano de los mejores expertos.

 

Razones para contratar una asesoría fiscal en el último cuatrimestre

El último cuatrimestre fiscal de este año se corresponde con la declaración realizada entre el 1 y el 30 de enero de 2021. Pero ¿por qué necesitas contar con expertos en asesoramiento fiscal? Y, sobre todo, ¿por qué es especialmente importante hacerlo en este cuatrimestre?

 

1. Asesoramiento cercano e indispensable en materia fiscal

2020 ha sido extraño en todos los aspectos, y hay muchas empresas que desconocen a qué ayudas y subvenciones pueden acogerse, muchas de ellas nuevas, a causa de la llegada de la COVID-19.

Ahora que se acerca el final del año, es el momento de que cuentes con expertos que te asesoren sobre cuáles puedes solicitar y a qué ayudas puedes acogerte de acuerdo con las condiciones de tu empresa y con las que hayas tenido durante todo el año.

Además, ya sea por la situación excepcional que estamos viviendo o simplemente porque en cuestión de normativa es lo natural, la materia fiscal siempre está sometida a cambios. Con una asesoría fiscal detrás estarás seguro de que no te dejas nada en el tintero y te ahorrarás tiempo y esfuerzo, así como el peligro de multas si lo buscas por ti mismo. Por otro lado, podrás beneficiarte de los cambios positivos con carácter retroactivo; los expertos te indicarán de cuáles y cómo hacerlo.

 

2. Optimizas el tiempo, tus recursos y tu esfuerzo

Como te decíamos en el apartado anterior, una de las ventajas de contar con una asesoría fiscal es la optimización del tiempo y del esfuerzo, pero tampoco podemos dejar atrás el mejor aprovechamiento de recursos en tu empresa. Especialmente, esto se hace importante al final del año, que es cuando tenemos que cerrar las cuentas y hacer un balance del año. En el último cuatrimestre es cuando más necesitas a una asesoría que te ayude a que tus cuentas acaben lo mejor posible.

 

3. Gestión confidencial y puntual de tus trámites

No es raro vernos con el agua hasta el cuello en una empresa en cuestiones de entregas y de liquidaciones de impuestos, sobre todo en el último cuatrimestre. Las asesorías fiscales harán que tus impuestos, ya sea el IRPF de los trabajadores, el impuesto de sociedades o el IVA, se presenten de manera puntual y la gestión será completamente confidencial.

 

4. Planificación personal de la estrategia de tu sociedad

Una de las funciones de las asesorías fiscales es ayudarte con la estrategia empresarial de forma completamente personalizada. Es decir, teniendo en cuenta tus condiciones, así como el sector en el que te mueves. La planificación de la estrategia de tu sociedad es importante durante todo el año, pero mucho más en el último cuatrimestre.

En este periodo es cuando mejor se puede observar la trayectoria anual que ha seguido la empresa, los baches que ha habido y cuándo y por qué ha ido mejor. Así, el último cuatrimestre es el mejor momento para hacer una buena planificación para el próximo año, sobre todo de la mano de un equipo multidisciplinar de expertos.

En definitiva, la ayuda de una asesoría fiscal en el último cuatrimestre del año es especialmente importante por la seguridad jurídica que te aporta, ya que en caso de haber existido algún error en los anteriores, lo corregirá. Además de darte tranquilidad, una asesoría un gran ahorro de tiempo para ti, que podrás dedicar a potenciar otros aspectos de tu empresa.

 

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Las asesorías fiscales tienen un importante papel en el asesoramiento tanto de pequeños como de grandes patrimonios. La gestión de este tipo de profesionales puede ayudarte a ahorrarte grandes sumas de dinero, así como posibles multas a causa del desconocimiento de los plazos o de la presentación de modelos en Hacienda. ¿Cómo ha cambiado su papel tras la COVID-19?

 

Novedades en una asesoría fiscal tras el coronavirus

Seguro que has notado cómo el coronavirus ha marcado un antes y un después, tanto en tu negocio o en tu trabajo como en tu vida en sí misma. Lo mismo ha ocurrido en el asesoramiento fiscal, cuyo papel llega con novedades tras la pandemia.

 

1. Los ERTEs

Una de las noticias más sonadas en tiempos del coronavirus ha sido la de los ERTEs. Numerosas empresas se han visto obligadas a recurrir a esta figura al tener que cesar sus negocios temporalmente. Sin embargo, también debemos señalar que es una figura bastante novedosa, y cuyas condiciones se han ido regulando a lo largo de los meses de estado de alarma sobre la marcha, lo cual ha hecho que muchos empresarios no supieran cómo gestionar este asunto.

Los ERTEs, a pesar de que el estado de alarma ha cesado, se van a prolongar hasta finales de septiembre. Podríamos decir que este es uno de los papeles más importantes que tienen las asesorías laborales y fiscales en tiempos del coronavirus. Si acudes a profesionales siempre tienes la seguridad de que lo estás haciendo correctamente, evitando multas o que incluso un trabajador te acabe denunciando por vía penal, ya que los asesores fiscales conocen todos los protocolos necesarios a seguir a la hora de actuar, y la letra pequeña de la ley.

 

2. Tendrás información de primera mano

De nuevo, a pesar de que el estado de alarma ha pasado, la desescalada continúa siendo progresiva. Por tanto, la actividad del legislativo continúa de forma más fuerte e intensa que en todos estos últimos años, y no solo en materia sanitaria, sino también en el ámbito económico, laboral y empresarial. Continuamente hay nuevas medidas para empresas grandes, para pymes o para autónomos, hasta el punto de que es muy difícil seguirla por uno mismo.

Este es otro importante papel de una asesoría fiscal. Con el trabajo de los asesores, siempre tendrás información actualizada de primera mano y no se te escapará ningún detalle sobre las medidas que se vayan aprobando estos meses de adaptación a la «nueva normalidad». Las asesorías tienen especial cuidado en la materia específica de la COVID-19, ya que es la que más se solicita y cambia cada día.

 

3. La gestión de tu economía

La gestión de la economía ha sido siempre un importante papel de las asesorías, pero en tiempos del coronavirus también suponen una novedad. En la actualidad, se están permitiendo muchos aplazamientos fiscales para los profesionales, pero no siempre quedan claros los requisitos o la forma de solicitarlo. Incluso, en ocasiones, no sabemos si nos conviene hacer o no dicha moratoria. Si son preguntas que te haces habitualmente, con los profesionales de la asesoría fiscal dejará de ser un problema, ya que todos estos problemas, así como el resto de tus dudas al respecto, se solventarán. También, te pueden asesorar sobre cómo gestionar tu economía para seguir manteniendo a flote tu negocio en estos tiempos tan duros.

Tras la pandemia del coronavirus, todos hemos tenido que adaptarnos a una serie de cambios. Las asesorías han adquirido un papel diferente, que se ha traducido en la adquisición de nuevas competencias por parte de estos profesionales a la hora de ayudarte.

 

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El sector del ladrillo ha favorecido el crecimiento de nuevos ricos que gestionan grandes patrimonios. Si eres uno de ellos, un asesor fiscal te puede ser de mucha utilidad. La complejidad del entramado legal que rodea la fiscalidad requiere de un profesional que te pueda asesorar correctamente. No tomar las decisiones correctas podría provocar que tu gasto en impuestos fuera demasiado elevado.

Gestionar grandes patrimonios de forma eficiente

Cuidar el patrimonio necesita que te rodees de los mejores profesionales, especialmente en tiempos de crisis como la del coronavirus. La legislación fiscal es realmente cambiante y, por tanto, es importante que te puedas anticipar de forma adecuada antes que sea demasiado tarde. Recientemente, el PSOE y Unidas Podemos han puesto sobre la mesa el impuesto a las grandes fortunas. Este deja exento la primera vivienda hasta un valor de 400.000 euros. A partir de aquí grabará hasta un 2 % los patrimonios de un millón de euros, y hasta un 3,5 por ciento si supera los 100 millones de euros.

Sin embargo, la alta presión fiscal también prevé que haya cambios en otros impuestos que afecten a tu patrimonio, así como el de donaciones o sucesiones. Por ello, es necesario reorganizar y optimizar todas tus estructuras patrimoniales para que Hacienda no te pueda dar ningún susto. Los asesores fiscales te ayudan a organizar tu ahorro, de manera que cuando llegue el momento de pagar impuestos como la Declaración de la Renta puedas estar preparado.

En muchas ocasiones, tener el dinero en tu cuenta corriente no es la mejor solución para gestionar tu patrimonio. Por ello, muchas veces también puedes tener un asesor financiero que te diga donde invertir y donde no hacerlo. El resultado de tus inversiones va a tener un efecto en tu fiscalidad y, por ello, un experto también te guiará sobre como actuar. Se puede invertir a corto, medio y largo plazo.

En cada uno de los recorridos encontrarás una solución distinta. Por ejemplo, un plan de pensiones te permite desgravar parte de tu Declaración de la Renta pero, en cambio, cuando quieres retirarlo deberás pagar todos los impuestos que no has pagado con anterioridad. Por ello, a corto plazo te beneficia pero a largo plazo te puede perjudicar. Esto combinado con otros productos financieros puede aportarte una mejor fiscalidad en todos los plazos posibles.

 

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Soluciones que te aporta un asesor fiscal

Los impuestos locales varían según la localización, al igual que por ejemplo el impuesto de Sucesiones. Conocer el marco legal te permitirá tomar decisiones de forma adecuada sobre donde situar el patrimonio. Generalmente, cuando tienes un gran patrimonio también tendrás una fiscalidad mucho más compleja. Incluso, puede variar con el paso del tiempo. Tu asesor fiscal te guiará en todos los pasos a seguir para acabar pagando lo menos posible.

En muchas ocasiones, puedes apostar por la creación de empresas o incluso invertir en diferentes negocios con el principal propósito de reducir tu carga fiscal. Sin embargo, sin el asesoramiento adecuado puedes acabar consiguiendo un efecto totalmente contraproducente. Sin ir más lejos, la Comunidad de Madrid es considerada como una región realmente beneficiosa a nivel fiscal. Por un lado, cuentas con tramos inferiores en el IRPF respecto a otras Comunidades Autónomas. Además, la banca privada suele bonificar al 99 por ciento en sucesiones, y hasta un 100 % en patrimonio.

Actualmente, existen muchas jugadas que se pueden hacer para conseguir una fiscalidad más benévola sin saltarse la ley. Por ello, contar con el correcto asesor fiscal te permitirá cuidar mucho más tu patrimonio.

Los empresarios y autónomos suelen tener muchas dudas cuando llegan las liquidaciones de IVA. Especialmente, se preguntan qué gastos pueden deducir y cuáles no. Pero, sobre todo, en cuánto porcentaje pueden hacerlo respecto a determinadas facturas recibidas. Para que no te ocurra esto, vamos a aclararte estas cuestiones.

¿Qué puedes deducir y en qué porcentaje?

Los gastos que puedes deducir en el Impuesto sobre el Valor Añadido tienen que cumplir una serie de requisitos que vienen especificados en la Ley 37/1992 del IVA. No obstante, básicamente, se resumen en dos: deben estar registrados en la factura o recibo correspondiente y estar vinculados a tu actividad profesional. Sin embargo, hay una serie de gastos que, sin cumplir estrictamente estas premisas, la administración tributaria te permite deducir en todo o en parte. Vamos a verlos.

1.- Los vehículos

Seguramente conocerás a algún autónomo que incluye en sus declaraciones de IVA todos los gastos derivados de la compra y utilización de su vehículo particular. Sin embargo, esto no puede hacerse. Hacienda solo acepta la deducción del 100 % en vehículos cuando solamente se usen para la actividad profesional del autónomo. Por ejemplo, camiones o autobuses en caso de transportistas.

En otros casos, los gastos derivados del leasing o de la compra del coche y del combustible consumido solo podrás deducírtelos en un 50 %. Y ello siempre que lo precises para trabajar. Por ejemplo, si eres comercial. Pero, si tienes un trabajo de oficina, no podrás incluir esos gastos en tu declaración de IVA.

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2.- Comidas

Únicamente son deducibles en el Impuesto del Valor Añadido las facturas derivadas de comidas con tus clientes. Ya no se tolera aquello de pasar todas las dietas. Además, esas comidas deben figurar en una factura simplificada donde aparezcan todos tus datos para ser admitida como gasto deducible.

3.- Mobiliario y material de oficina

Los gastos derivados de la compra de muebles y material para tu oficina son deducibles en el IVA, como resulta lógico. Pero hay un límite: 601,01 euros. A partir de ahí, no podrás desgravarlos.

 

Liquidaciones de IVA

4.- Teléfono móvil

En principio, los autónomos pueden deducir el 100 % del IVA soportado en gastos de telefonía móvil. Sin embargo, no es recomendable que tengas un solo teléfono, ya que Hacienda puede pensar que también lo usas para asuntos particulares. Y en tal caso solo podrás desgravar el 50 %.

5.- Teléfono fijo, Internet, electricidad y otros gastos

El IVA soportado por todos estos gastos es deducible al 100 % siempre que desarrolles tu actividad en una oficina o local distinto a tu casa. Sin embargo, en los últimos años han proliferado los autónomos que trabajan en su domicilio. En este pagan facturas de teléfono fijo, Internet, electricidad y otros gastos. Es lógico que también puedan deducir ese IVA en todo o en parte.

Respecto a teléfono e Internet, la Agencia Tributaria permite desgravar el Impuesto sobre el Valor Añadido al 50 %. No obstante, el caso de la electricidad es diferente. Para explicártelo, imagina que utilizas una habitación de tu casa como despacho.

En primer lugar, tienes que indicar el número de metros cuadrados de la vivienda que usas para trabajar. A continuación, podrás desgravar en el IVA la parte proporcional del soportado por electricidad que corresponde a esos metros. Y lo mismo puede decirse de otros gastos como el alquiler (si la vivienda no es tuya), de los pagos a la comunidad, etc.

En conclusión, a la hora de hacer tus declaraciones de IVA, tendrás que tener en cuenta todos estos aspectos. De lo contrario, puedes enfrentarte a una sanción de la Agencia Tributaria. Contacta con nosotros si necesitas asesoramiento.

El impuesto de patrimonio no se aplica a todos los contribuyentes, sino solo a quienes superen unos límites previamente establecidos. Los límites son establecidos por las comunidades autónomas. Queremos mostrarte los criterios en los que se basa el propio impuesto y las mejores comunidades para establecer tu residencia si se te aplica dicho impuesto.

Impuesto de patrimonio por comunidad autónoma

El límite aplicable al impuesto sobre el patrimonio en las comunidades autónomas será el que resulte aplicable por tu residencia habitual en el momento en el que se produzca el devengo del mismo. Los criterios que se achacan son similares a los de la Ley del Impuesto de la Renta de las Personas Físicas. Dicha ley también tiene en cuenta la residencia habitual del contribuyente.

El primer criterio que tiene en cuenta el impuesto sobre el patrimonio es, como te hemos mencionado, el de la residencia habitual. Se considera como tal el lugar en el que permanezcas durante más de 183 días. Este criterio recibe el nombre de permanencia. A estos efectos, además de la propia comunidad autónoma, también se considerará similar si vives en una ciudad que tenga su propio estatuto de autonomía. Los 183 días no son totalmente exactos, ya que las ausencias temporales se tendrán en cuenta también.

Se considerará que tu residencia es el lugar donde estés empadronado, salvo que aportes prueba en contrario. Es decir, si estás empadronado en Asturias pero tienes un contrato de alquiler en Madrid, podrás demostrar que es ahí donde tienes tu residencia habitual. En este caso te convendría, ya que como veremos más adelante, en Madrid no se paga impuesto sobre el patrimonio. Si en un hipotético caso no te conviniera aportar dicha prueba, puedes tributar por la comunidad en la que estás empadronado.

Si no se puede establecer una residencia habitual, también puedes justificar tu tributación en una determinada comunidad autónoma mediante el principal dentro de intereses. Esto es el lugar de donde provenga el mayor porcentaje de IRPF, teniendo en cuenta la base imponible de tus rendimientos del capital inmobiliario, del trabajo, y de las ganancias patrimoniales de tus inmuebles, así como de las actividades económicas. Por ejemplo, si vives en Murcia pero tienes un inmueble del que se derivan ganancias patrimoniales en Madrid, podrás tributar en dicha comunidad autónoma. Por último, un tercer criterio es tu última residencia según la declaración del IRPF que hiciste el último año fiscal.

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Impuesto sobre el patrimonio

El impuesto sobre el patrimonio sigue los mismos criterios que el IRPF para considerar la vivienda habitual, lo cual te aporta diferentes posibilidades. Ahora que sabes las reglas, es importante que conozcas las mejores residencias de cara a la tributación de dicho impuesto. Como te hemos explicado, Madrid ha eliminado este tributo, por lo que es la más ventajosa. A Madrid le siguen Extremadura, Aragón y Cataluña. En Aragón se comienza a tributar desde los 400 000 euros, uno de los límites autonómicos más elevados y, además, no se computa la vivienda habitual. Otro caso de lo más interesante es el de La Rioja, que tiene en este impuesto una bonificación del 75 %.

La tasa de patrimonio está destinada a las posesiones con las que cuentas como persona física. Así, se gravarán también los derechos que recaigan sobre ti, no solo tus bienes como tal. Este impuesto está creado como una manera de complementar al IRPF una vez que se pasan ciertos límites de ganancias. Sin embargo, como has podido ver, no es igual en toda España, y en Madrid no se aplica.

Ahora que se termina el ejercicio fiscal en curso, ya va siendo hora de prepararnos para el ejercicio correspondiente al año que entra. Para ello es fundamental conocer la variación de impuestos en el 2020 que se pueda producir. Sin embargo, debemos tener en cuenta que los Presupuestos Generales del Estado (PGE) correspondientes a 2020 no están aprobados.

 

Las subidas de impuestos que nos depara el 2020

 

El objetivo del Plan de Estabilidad es elevar la presión fiscal desde el 35,1 % al 37,3 % del PIB en 2022. Las principales novedades afectan al impuesto de la renta sobre las personas físicas (IRPF), al impuesto de patrimonio, al de sociedades (IS) y la introducción de tasas que gravan las transacciones financieras y la actividad de las empresas tecnológicas. Así, como ya hemos dicho antes, estas medidas serán difícilmente aplicables para el año entrante, debido a que se mantiene la prórroga presupuestaria. De momento, nuestro bolsillo no se verá afectado.

 

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1. El impuesto a los carburantes

El impuesto de fiscalidad verde trata de que el coste de un litro de diésel sea el mismo que un litro de gasolina. Estarán exentos de este impuesto los transportistas y los agricultores, ya que cuentan con una bonificación. Los principales afectados serán aquellos conductores de vehículos diésel que pasen muchas horas en la carretera.

 

2. La tasa Tobin

Este impuesto trata de establecer un gravamen del 0,2 % sobre las operaciones de compra de acciones españolas por parte de operadores del sector financiero, independientemente del lugar de residencia de los compradores. En otras palabras, no seremos los ciudadanos de a pie los principales afectados, sino que se verán afectadas las entidades financieras.

 

3. El impuesto de sociedades (IS)

Está previsto un tipo mínimo para grandes empresas del 15 %. Además, si existen dividendos en el extranjero se aplicará un gravamen del 5 % (actualmente existe una exención del 100 %).

Para aquellas empresas que facturen menos de un millón de euros se prevé una reducción de dos puntos porcentuales en el impuesto de sociedades, pasando del 25 % al 23 %. Si tenemos una pequeña o una mediana empresa estamos de enhorabuena.

 

Las subidas de impuestos que nos depara el 2020

 

4. Impuesto sobre la renta de las personas físicas (IRPF)

Se prevé un aumento del IRPF a las rentas más altas. Concretamente, de dos puntos porcentuales para aquellas rentas superiores a los 130.000 € y de cuatro puntos porcentuales para las rentas que excedan de 300.000 € (llegando al 26,5 %). Este aumento afectaría a más de 120 000 personas, que son las que tienen las mayores rentas del país.

 

5. El impuesto de patrimonio

El Plan de Estabilidad recoge para este impuesto un aumento del 1 % si el patrimonio tiene un valor superior a los diez millones de euros. De esta forma se pretende recaudar más de 330 millones de euros.

Ahora bien, la competencia sobre este impuesto está transferida a las comunidades autónomas, por lo que cada una de ellas será libre de aplicar diferentes bonificaciones o reducciones.

 

6. La tasa Google

Estamos ante una tasa dirigida a las empresas tecnológicas para que paguen sus impuestos en los países en los que se genere su actividad. Afectaría a empresas con ingresos superiores a los 750 millones de euros. Es una tasa que a nosotros, como contribuyentes, no nos afectará.

A modo de conclusión, a pesar de que el Plan de Estabilidad presentado ante la Unión Europea recoja dichas medidas, es difícil que las vayamos a ver el año próximo debido a la inestabilidad política. Esta situación impide aprobar unos nuevos Presupuestos Generales del Estado, por lo que se prorrogan los ya vigentes.

 

Llevar adelante un negocio independiente y continuar en ascenso hacia el logro de tus metas es un trabajo, de por sí, a tiempo completo y que implica mucha dedicación. Ten en cuenta que no se trata solo del esfuerzo invertido, sino que también debes adquirir conocimientos en cada etapa para que tu negocie funcione. Si a todo ello le añadimos la necesidad de estar al día en materia fiscal, vemos cómo la figura del asesor fiscal es vital.

 

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¿Por qué es conveniente contratar los servicios de una asesoría fiscal para pymes y autónomos?

 

1. Ahorro de tiempo. Como motivo de gran peso está el hecho de que puedas dedicarte a tus actividades sin necesidad de invertir más tiempo en tareas en las que, probablemente, no seas especialista y donde es prioritario conocer a fondo las normas que rigen tu negocio para no cometer errores. Delegar el trabajo a una asesoría te ahorrará tiempo, preocupaciones y, sobre todo, problemas fiscales.

2. Cumplimiento de normativas. Ya te mencionamos que lo más probable es que no seas especialista en materia fiscal. Esto quiere decir que podrás satisfacer por tu cuenta algunas responsabilidades como autónomo, pero solo personas con un grado de especialización en materia fiscal podrán ayudarte a cumplir con el 100 % de las obligaciones de tu negocio. Además, siendo este su trabajo, te mantendrán al día sobre reformas, actualizaciones y cualquier cuestión formal cambiante con respecto a estas.

3. Gestión documental. Ten tu documentación disponible cuando la necesites, bien organizada e incluso en acceso remoto gracias a las nuevas tecnologías. Una asesoría fiscal llevará por ti toda la documentación necesaria sin que tengas que preocuparte por esta labor y cuentes siempre con la certeza de que los archivos necesarios están ahí para ti.

4. Siempre al día. ¿Pago de impuestos? ¿Declaraciones? Hay incluso trámites o procesos que requieren que estés el día con Hacienda. Es aquí donde no tienes que quebrarte la cabeza por resolver problemas de un momento a otro. Todas tus actividades estarán garantizadas con cumplimiento fiscal óptimo gracias a los servicios especializados en autónomos de una asesoría.

 

Por qué es conveniente contratar los servicios de una asesoría fiscal para pymes y autónomos?

 

5. Personalización. Hoy en día las labores a distancia se facilitan gracias al desarrollo de las nuevas tecnologías; sin embargo, el trato presencial no deja de ser una opción más que necesaria, pues a veces es preciso que nos expliquen detalladamente por qué se hizo o se tiene que hacer tal o cual movimiento. Finalmente, lo que está en juego es tu negocio.

6. Servicios complementarios. Una asesoría fiscal que se precie cuenta con un equipo multidisciplinar que complementa íntegramente las necesidades de los autónomos. De esta forma, puedes contar con apoyo jurídico, contable y laboral en caso de necesitarlo.

7. Guía de personas experimentadas. Contar con asesoramiento de especialistas con gran experiencia no solo se trata de cumplir con tus obligaciones, sino también de poder contar con aliados que te pueden ayudar a resolver conflictos sobre cómo actuar en determinadas circunstancias para que tu negocio siga el mejor camino posible.

8. Sistemas actuales fáciles. Por último, no podemos olvidar el uso de las nuevas tecnologías. Los sistemas actuales con que cuentan las asesorías te facilitarán el día a día. Si necesitas crear o recuperar facturas, corroborar alguna información, ver tus procesos en tiempo real, todo será muy fácil, incluso podrás hacerlo desde el móvil.

 

Como ves, los servicios de una asesoría fiscal a autónomos van más allá del cumplimiento de meros trámites administrativos. Es un requisito vital que mantendrá tu negocio a flote, sin mayor esfuerzo, de tal forma que puedas dedicarte de lleno a tu trabajo, sin perder tiempo y, sobre todo, sin faltar a ninguna normativa que pueda afectarte legalmente.

 

 

El asesoramiento fiscal para particulares y personas jurídicas es un servicio imprescindible cuando se gestionan carteras de activos de gran valor o si simplemente se desconoce la normativa tributaria. De esta forma se pueden prevenir cuantiosas sanciones por parte de la administración tributaria derivadas de autoliquidaciones incorrectas o de no pagar un tributo determinado. A continuación te ofrecemos diversas razones por las cuales es una buena idea que recurras a este tipo de profesionales.

 

Las razones por las que deberías recurrir a un asesor

 

Los asesores fiscales son un conjunto de profesionales que actúan en dos ámbitos. El primero de ellos es preventivo, es decir, reducir la cuantía de los impuestos a pagar. El segundo ámbito es ofensivo y consiste en defender nuestros intereses ante la existencia de un procedimiento de inspección o sancionador.

 

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1. Conocimiento de la normativa tributaria

Un buen asesor fiscal conoce la normativa que los particulares y las empresas jurídicas deben cumplir. Esta normativa es muy importante porque no solo se trata de prevenir sanciones, sino que muchas veces se regulan diversas ayudas y deducciones que pueden ser aprovechadas para reducir la cantidad a liquidar. Además, un asesor deberá conocer los cambios normativos que se produzcan a lo largo del ejercicio económico.

En el caso de las empresas deben cumplimentarse una serie de trámites periódicos, tales como el pago de nóminas y del impuesto de la renta sobre las personas físicas (IRPF) de los trabajadores; liquidaciones trimestrales del IVA, declaraciones del impuesto de sociedades (IS) o la elaboración de las cuentas de la empresa.

 

2. El ahorro de tiempo

Delegar toda la actividad tributaria de la empresa en una serie de profesionales dedicados a ella te traerá a la larga una serie de beneficios. Generalmente se optimizan los recursos con los que cuenta la empresa a la vez que se ahorra tiempo y trabajo.

 

3. La importancia de contar con un equipo multidisciplinar

A la hora de realizar el asesoramiento en materia tributaria, es necesario tener en cuenta que se ven afectadas diversas áreas del negocio, tales como la contable, la laboral y la jurídica.

Esto otorga innumerables beneficios, ya que de esta forma se obtienen diferentes puntos de vista de la situación, lo que permite tomar las decisiones adecuadas.

 

 La importancia de contar con un equipo multidisciplinar

 

4. Trato personalizado

Si cuentas con los servicios de una asesoría podrás conocer los problemas del día a día, y de esta manera realizar los cambios convenientes con la finalidad de mejorar el día a día en tu empresa.

 

5. Mejora de las relaciones con la Administración

En cualquier momento podemos recibir notificaciones y comunicaciones de la Administración, ya sean resoluciones o multas.

A la hora de responder a dichos requerimientos es necesario cumplir con una serie de formalidades. Así, una buena asesoría conocerá el abanico de recursos administrativos que pueden presentarse, los plazos para presentarlos y el órgano competente para hacerlo.

De esta forma evitarás el riesgo de presentar recursos defectuosos, lo que daría lugar a no poder defender tus derechos ante la Administración tributaria.

 

6. Las comunicaciones judiciales

Cuando nos encontramos dentro de un proceso judicial es fundamental conocer qué derechos tenemos. Así, un buen asesor sabrá cuál es el órgano competente y te ayudará a defender tus intereses que pudieran verse afectados.

A modo de conclusión, es necesario recalcar que contar con un buen asesoramiento en materia tributaria te permitirá conocer los diversos puntos de vista existentes sobre este mismo hecho. Esto te permitirá defender tus derechos e intereses legítimos, a la vez que ahorrarás en tiempo. Un buen asesor te permitirá ganar en tranquilidad.

 

El impuesto de sociedades es el tributo que grava la renta de las sociedades que operan en el territorio nacional. Al tratarse de un impuesto, la normativa permite aplicar deducciones, de ahí la necesidad de explicar de qué forma podemos rebajar la ‘factura’ que nos supone este impuesto. Y es que esas deducciones son la única ‘alegría’ que nos permite tener nuestro sistema tributario.

 

Todas las deducciones aplicables

 

Queremos recordarte que, previamente a la aplicación de las deducciones, hay que determinar la base imponible del impuesto y, posteriormente, aplicar el 25 %. Así se obtendrá la cuota íntegra. A este importe es al que habrá que descontarle las deducciones al impuesto de sociedades, que pueden dividirse en:

 

a) Deducción para evitar la doble imposición internacional

 

La deducción por doble imposición internacional tiene dos vertientes y, por consiguiente, dos formas de aplicación:

 

  • 1. Jurídica: se produce cuando la renta de un sujeto pasivo se grava en dos países distintos. Parece injusto, ¿no? Por eso, la normativa permite deducirte la renta satisfecha en otro país o la renta satisfecha en España, según el caso que sea.
  • 2. Económica: se manifiesta también cuando la renta de dos sujetos diferentes se grava en dos países diferentes. La normativa recoge tal hecho, en relación con el cobro de la participación en beneficios que ya han sido gravados en la entidad que los abona.

 

Si estas afectado por una de estas deducciones, ya podrás conseguir un ahorro considerable en tu declaración.

 

b) Deducciones para el fomento de actividades concretas

 

Se trata de una serie de deducciones establecidas en la normativa que tienen un objetivo concreto. En este caso, el fin es fomentar la riqueza de nuestro país. Son cuatro deducciones. Las dos primeras están enfocadas en fomentar actividades muy concretas y las otras dos en fomentar el empleo:

 

 

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1. Deducción por investigación, desarrollo e innovación tecnológica

Para aplicar dicha deducción, los gastos tendrán que estar asociados a las actividades de la empresa y, además, tienen que aplicarse a la realización de aquellas. Para las actividades de investigación y desarrollo, el porcentaje de deducción será del 25 %, y en innovación tecnológica, el 12 %.

2. Deducción por inversiones en trabajos cinematográficos, series y espectáculos

El porcentaje de la deducción por inversiones cinematográficas, así como para series, será del 25 %, con carácter general. En cambio, para los espectáculos en vivo de artes escénicas, será del 20 %.

 

El impuesto de sociedades es el tributo que grava la renta de las sociedades que operan en el territorio nacional

 

3. Deducción por creación de empleo

La empresa tendrá derecho a una deducción de 3.000 €, siempre que se den los siguientes requisitos:

 

  • a) Trabajador menor de 30 años.
  • b) Suscripción de un contrato de trabajo con carácter indefinido, en la modalidad de apoyo a emprendedores.

4. Deducción por creación de empleo para trabajadores con discapacidad.

La citada deducción abarca 2 casos:

 

  • a) La cantidad de 9.000 € a deducir de la cuota íntegra, por cada persona con un grado de discapacidad entre el 33 % y el 65 %.
  • b) El importe de 12.000 €, por cada persona con un grado de discapacidad igual o superior al 65 %.

 

¿Qué opinas del papel que realiza el legislador para fomentar estas actividades? Si tienes una empresa, verifica detenidamente si se te aplica alguna de las deducciones comentadas.  Es muy probable que te ahorres una cantidad considerable de dinero en tu declaración anual. No obstante, lo que has leído forma parte de un resumen, ya que existen otros aspectos a tener en cuenta relacionados con el impuesto de sociedades: bonificaciones, límites, casos especiales según el tipo de deducción, etc.