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Qué beneficios me puede reportar un gestor fiscal

Un gestor fiscal es un profesional que da soporte y conocimiento en el área fiscal, y que realiza la gestión del cumplimiento de las obligaciones impositivas de cara a la administración tributaria, tanto a personas jurídicas como a personas físicas.

Aunque lo que conocemos de manera generalizada como gestoría en Madrid, y en el resto del país, tiende a estar relacionado con la externalización de servicios, también cabe mencionar que la gestoría fiscal también puede ser aplicada a personas autónomas con importantes actividades económicas.

Sin embargo, un error común está en confundir a un gestor con un asesor, por lo que, a continuación, podemos decir que, para evitar tal equívoco es bueno tener en cuenta que la gestoría trata aspectos más amplios en materia administrativa de la empresa, mientras que las asesorías se encargan del acompañamiento y asesoramiento fiscal, contable y laboral.

 

Qué beneficios me puede reportar un gestor fiscal

 

Teniendo esto en cuenta, pues, podemos entrar un poco más en detalle y mencionar las funciones puntuales que abarca una gestoría fiscal:

  • La realización de procedimientos tributarios como la presentación de impuestos a la Agencia Tributaria, o en la Administración pública fiscal del país.
  • La administración de los procesos laborales y su fluctuación. Es decir, trámites como el alta o baja de trabajadores, o contrataciones, así como el control salarial, junto a las presentaciones de los seguros sociales.
  • El apoyo directo en la gestión de la contabilidad y la facturación de la empresa.
  • La tramitación y asesoramiento para la adquisición de softwares de facturación, al igual que para su posterior administración.
  • La gestión de los elementos necesarios para la constitución de nuevas empresas.
  • El control y diligencia de dadas de alta o de baja de entes autónomos frente a la empresa.
  • La administración de todas las ayudas y subvenciones públicas y privadas.
  • Funcionar como la figura representativa de una empresa o un autónomo en temas oficiales y legales ante la administración pública.

Adicionalmente, las gestorías brindan apoyo directo a la tramitación de otros elementos como herencias, licencias varias de la administración, extranjería, e incluso la resolución de multas de tráfico, entre otros servicios.

Este extenso abanico de servicios tiene cabida porque la gestoría fiscal, a diferencia de la asesoría, se encuentra mucho más regulada. O sea, para ser gestor es fundamental contar con acreditaciones universitarias avaladas en Derecho, administración y dirección de empresas o económicas. De igual modo, para poder ejercer el oficio de gestor, se requiere ser parte del Colegio de Gestores Administrativos, el cual, en el caso puntual de España, está dividido de modo regional y provincial. En cuanto al nivel nacional, el ente regulador es bien conocido como el Consejo General de los Gestores Administrativos de España.

Lo anterior reafirma el porqué los asesores únicamente tienen acceso al apoyo en áreas fiscales, laborales y contables.

No obstante, y a pesar de lo que normalmente se pueda creer, la gestoría no dista demasiado de la asesoría, pues con la calidad profesional de hoy en día, es muy probable encontrarnos con asesores fiscales que ofrecen servicios de asesoría, así como los asesores pueden llegar a hacer el papel de gestores (siempre y cuando cuenten con las acreditaciones necesarias).

 

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Cada concepto tiene sus peculiaridades y es importante conocer las funciones de cada uno, así como su enfoque para adquirir el servicio más acorde con los objetivos de la empresa o la persona. Es decir, un gestor cuenta con más capacidades prácticas para el cliente, mientras que la asesoría se especializa en el acompañamiento y guía para empresas y autónomos.