Las gestorías para autónomos son las mejores aliadas para el colectivo, puesto que además de optimizar tu tiempo, también consiguen un ahorro en recursos. Algunos trabajadores por cuenta propia creen que suponen un gasto extra, y esto no es así. ¿Por qué deben contar con una gestoría?

Todas las razones por las que un autónomo necesita una gestoría

Es uno de los servicios más demandados por los autónomos. Una gestoría aporta al afiliado al RETA una protección sin comparación. Y no solo durante el desarrollo de su actividad, sino también al inicio o incluso finalización de su etapa como autónomo. A continuación, estos son los motivos por los que pueden necesitar una gestoría.

1. Proceso de alta, baja o cambios en el RETA sin problemas

Si estás pensando en emprender un negocio, la gestoría puede ser tu aliado desde el inicio. El alta, para muchos autónomos, suele ser complicado, pero más lo es cambiar los datos que aparecen en el modelo 036, por lo que necesitan ayuda para actualizar diferentes datos. Además, las bajas suelen ser farragosas, presentando múltiple documentación, por lo que los gestores aportarán un servicio sin igual.

2. Optimización de los recursos económicos de la actividad

Contar con profesionales de este tipo no es un gasto. Al contrario, es una inversión, la cual puede ayudar al trabajador a optimizar sus recursos y pagar, en impuestos, menos capital a final de cada mes o trimestre.

3. Ayuda a evitar problemas con Hacienda

Por supuesto, de un gestor se espera gran profesionalidad y conocimiento en materia tributaria. Por lo tanto, los gestores pueden ayudar a cada autónomo a presentar correctamente los modelos tributarios y, por ende, evitar sanciones por no pagar a tiempo los impuestos o las cantidades correspondientes.

4. Aliado en caso de inspección con la administración

En algún momento de la actividad de un trabajador por cuenta propia se produce la temida inspección tributaria. Si Hacienda llama a la puerta de estos trabajadores, lo más probable es que el fisco requiera de una serie de documentación en la que se muestre que la contabilidad o los documentos se presentan como se deberían. Ante esta tarea, una gestoría será de gran ayuda.

5. Ganancia de tiempo para lo que de verdad importa

La principal ventaja es la ganancia de tiempo. El trabajador por cuenta propia no dispone de tanto tiempo como otros trabajadores, ya que debe hacer funcionar su negocio y estar pendiente de él. Una gestoría presenta por él todos los documentos e impuestos, además de informarle de todo lo que afecta a su actividad. Así, el autónomo se preocupará por lo que de verdad importa y, su tiempo libre, lo destinará a su familia o aficiones.

6. Información sobre los cambios en la normativa

En el caso de que existan cambios en materia tributaria o de impuestos, el profesional autónomo se enterará al minuto de todo lo que ocurra. Cambios en la normativa contable, laboral, jurídica o fiscal… Todo lo conocerá al detalle para que pueda, en el menor plazo de tiempo posible, conocer todos los cambios.

7. Subvenciones y transformación del negocio

Si se puede optar a una subvención, la gestoría aprovechará todas las posibilidades al alcance del trabajador autónomo. Es más, puede apoyarle en la transformación de un negocio, sobre todo en materia digital.

Estas son las principales ventajas que debes conocer. El trabajador por cuenta propia, si cuenta con una gestoría, podrá disfrutar de su tiempo libre y ocupar su jornada laboral en lo que verdad importa: su negocio.

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Si tienes una pyme, seguro que habrás escuchado hablar de las deducciones del Impuesto de Sociedades. Sin embargo, muchos emprendedores desconocen cuáles son las más frecuentes, llegando a pagar más impuestos de lo que deberían. Por ello, en esta entrada, te explicamos cuáles son para que puedas optimizar los recursos en tu negocio.

 

Las deducciones para las pequeñas y medianas empresas en el Impuesto de Sociedades

Antes de desgranarte las deducciones más importantes, te recordamos que este impuesto grava las rentas que han obtenido las empresas en territorio español. A este impuesto se le pueden añadir deducciones, las cuales aminorarán la carga impositiva que sufren las empresas de todo tipo (en especial las pequeñas y medianas), y que pueden ser las siguientes:

 

1. Deducción por el impulso a determinadas actividades

Si la empresa decide apostar por un sector o actividad, como por ejemplo la Investigación y el Desarrollo, puede disfrutar de deducciones. Así, las deducciones más importantes por el estímulo de actividades son:

  •  Deducciones por la creación de empleo en diferentes colectivos. Por ejemplo, en el de las personas con discapacidad o jóvenes.
  •  Deducción de gastos por formación profesional.
  •  Deducciones por la conversación y mejora del medio ambiente.
  •  Deducción por la reinversión de los beneficios extraordinarios del negocio.
  •  Deducción en la inversión en producciones de cine, series, libros o espectáculos musicales. La desgravación puede llegar al 20% para producciones en España y que hayan superado un millón de euros de valor.
  •  Deducciones por las actividades investigadoras, en desarrollo o en la innovación en tecnología. En este caso, las deducciones pueden llegar hasta el 25 %.

 

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2. Deducciones por doble imposición

Este tipo hacen referencia a los impuestos pagados por lo mismo en el extranjero o tributado en dos sociedades. Existen de dos tipos:

  •  Interna. Hace referencia al reparto de los beneficios que pertenecen a dos o más sociedades que tienen domicilio fiscal en España. En este supuesto, la compañía podrá deducirse el 50 % de la cuota íntegra que corresponde a la base imponible de los beneficios, pero también la totalidad del impuesto en participaciones empresariales que cuenten con un porcentaje igual o superior al 5 %.
  •  Internacional. Se da cuando un sujeto pasivo grava la renta del impuesto en dos naciones o la misma se grava en dos sujetos pasivos y en dos países diferentes. Aquí, la deducción se puede dar, pero escogiendo el menor resultado del impuesto satisfecho fuera de nuestras fronteras, el que corresponda pagar en España o en caso de la entrega de beneficios gravados en el extranjero.

 

3. Bonificaciones

Muchas empresas pueden acogerse a bonificaciones. Algunas de las más comunes y que debes tener en cuenta, son:

  •  Las rentas que se obtengan en las dos ciudades autónomas de España, Ceuta y Melilla. La bonificación puede llegar al 50 % por los negocios realizados en estos dos puntos.
  •  El ahorro puede llegar al 50 % en la cuota al Impuesto si se declaran los beneficios de una cooperativa que está protegida especialmente. Estas pueden ser: las cooperativas de mar, las agrarias o las de trabajo asociado.
  •  Las bonificaciones llegan también a las rentas que procedan del alquilar de viviendas que cumplan con los requisitos actualmente recogidos en la norma. El ahorro puede suponer el 85 % del impuesto.

Para reducir la carga de impuestos de una pequeña y mediana empresa, la misma debe tener en cuenta las deducciones a las que tiene derecho en el Impuesto de Sociedades. La mayoría de organizaciones acuden a asesorías expertas para aplicar estas deducciones en su organización.

 

El teletrabajo se ha convertido en una de las principales herramientas que han usado las empresas para sortear los obstáculos de la crisis del coronavirus. Aunque se trata de una tendencia de la que se viene hablando desde hace años, su implantación masiva ha tenido lugar en los últimos meses.

 

Derechos y deberes del teletrabajo

A la espera de que patronal, Gobierno y sindicatos aprueben una ley que regule esta modalidad de trabajo de forma general, actualmente, empresa y trabajadores pueden acogerse al Acuerdo Marco Europeo, que posee una normativa muy específica de derechos y obligaciones al respecto. Aunque la mejor medida es el sentido común y llegar a acuerdos entre ambas partes que sean beneficiosos para todos.

 

Derechos del teletrabajador

Antes de comenzar con el trabajo desde casa, empresario y trabajador deberían ponerse de acuerdo también en cuestiones como la equipación, el coste y la responsabilidad del equipo técnico que se necesita para desarrollar la actividad. Como norma general, el acuerdo europeo dice lo siguiente:

  • El empresario tendrá que facilitar e instalar los equipos que el trabajador necesite, excepto si este quisiera utilizar su propio equipo.
  • Si el trabajo es regular, el trabajador tendrá derecho a que el empresario le pague ciertos gastos para realizar la actividad desde casa, por ejemplo, las comunicaciones.
  • El trabajador también tendrá derecho a solicitar a su empresa apoyo técnico en caso de necesitarlo.
  • El empresario tendrá que hacer frente a los costes que se generen en caso de pérdida de datos digitales o desperfectos del equipo de trabajo que utilice su empleado.
  • El trabajador tendrá derecho a establecer un horario concreto, así como las horas extras que realice, dejando constancia de todo ello mediante un método de Registro Horario, ya que es obligatorio en España desde el año 2019.
  • Con respecto al sueldo, aunque el trabajador no esté en la oficina, tendrá que recibir el salario completo que le corresponda, según su grupo profesional. Es decir, que no se debe premiar o castigar la ubicación del trabajador por parte del empresario.
  • Derechos de salud y representación colectiva. El teletrabajador también conserva intactos estos dos derechos, según queda estipulado en el Estatuto de los Trabajadores y en la Ley de Prevención de Riesgos Laborales.

 

Obligaciones de los empleados que teletrabajan

El trabajador que opte por realizar su actividad laborar desde casa también está sujeto a una serie de obligaciones con respecto a su empresa. Aquí están algunas de ellas:

  • Medir el rendimiento: El trabajador ha de proporcionar pruebas de que realmente está trabajando en su casa para que el empresario confíe en él. Estas pruebas pueden ir desde el establecimiento y cumplimiento de objetivos, como la entrega de informes y trabajos periódicos, por ejemplo.
  • Cumplir un horario: En ocasiones, los empresarios exigen que el trabajador esté disponible durante unas horas concretas y no miden tanto la productividad como que cumpla esa disposición. En estas situaciones, el trabajador tendrá que comprometerse a hacerlo, aunque pueda elegir el lugar donde llevarlo a cabo.
  • Cuidar el equipo informático. Aunque sea el empresario quien tenga que correr con los gastos del equipo técnico, está en la responsabilidad de cada uno cuidarlo y no hacer un mal uso del mismo. De esta manera, la empresa puede poner cláusulas por las cuales no se responsabilizaría del equipo, por ejemplo, si se saca de una determinada localización o se utiliza fuera del horario de trabajo.

En definitiva, el trabajo desde casa es una tendencia en auge en las empresas españolas y quienes lo practican están sometidos a una serie de derechos y obligaciones reguladas por ley. El covid-19 ha acelerado esta transformación en la cultura empresarial más tradicional.

 

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La digitalización de las pymes es, en la actualidad, una realidad cada vez más sonada. En parte, por la revolución tecnológica que estamos viviendo, pero también por el auge del teletrabajo y de la venta de productos o de servicios online. Por eso, recientemente, la Unión Europea (UE) ha aprobado unos fondos para invertir en la implantación de las TIC.

 

Fondos de la UE enfocados al ámbito tecnológico

La UE ha aprobado una buena cantidad de fondos para que empresarios y autónomos de todos los negocios puedan digitalizar sus negocios. Además de la digitalización, ten en cuenta que se pretende impulsar la creación de empleo y la innovación.

 

1. Se incentiva la consolidación de las oficinas digitales

En primer lugar, con respecto a los fondos aprobados de la UE, cabe destacar el impulso hacia la consolidación de las oficinas digitales. Si este proceso es cada vez más común, con las ayudas destinadas a pymes y autónomos y los diferentes aspectos que abarcan, los cuales verás en los siguientes apartados, la implantación TIC y la creación de oficinas online que fomenten el trabajo a distancia será más fácil que nunca.

 

2. Planes de digitalización

La implantación de las TIC en tu pyme conlleva necesariamente un adecuado plan de digitalización. Por tanto, las ayudas también van destinadas a este aspecto. Estos planes abarcan diferentes elementos: la mejora de la experiencia de tus clientes a la hora de ofrecerle tus servicios, la gestión de los recursos de tu empresa, la simplificación de tus estructuras y, por último, otros factores más concretos, como el impulso de la factura electrónica.

 

3. Formación adecuada de talentos

Los fondos están en parte destinados al impulso de la creación de empleo. No obstante, a menudo ocurre que los puestos de trabajo que están más digitalizados se quedan sin cubrir por falta de una formación adecuada debido a las carencias de comunicación entre las universidades y el mercado laboral en sí.

Por ello, las ayudas también se centran en la inversión de una formación adecuada de los talentos para su captación posterior por pymes y grandes empresas.

 

4. Nuevas herramientas y metodologías ágiles

Digitalizar tu empresa supone mucho más que tener una web corporativa o que invertir en equipos. Por eso, las partidas para digitalizar las pymes se pueden enfocar a la implantación de nuevas herramientas o de metodologías más ágiles, como apostar por la inteligencia artificial (IA) o por la conectividad que mejore el funcionamiento interno y, por tanto, la efectividad o la productividad de la empresa. Es decir, lo que se ha venido a llamar el internet de las cosas.

 

5. Gestión directa

Los fondos que distribuye la Comisión Europea, los cuales incluirán actividades de seguimiento, subvenciones, la elección de los diferentes contratistas, la transparencia y la transmisión de dichos fondos, se hará de forma directa. Además, si optas a estas ayudas, supondrá que consigas una financiación por categorías (todas ellas puedes verlas online). Se trata, no obstante, de una financiación complementaria.

Con respecto a tus contratos o a las licitaciones, tu compañía podrá beneficiarse de los de las instituciones europeas. Además, puedes conseguir un premio de estímulo si tu proyecto está considerado como uno de los mejores.

En definitiva, la digitalización de las empresas está vinculada a una nueva forma de trabajar que está cada vez más consolidada en nuestro país. Además, la implantación de las TIC ya no aparece solo en las empresas del sector tecnológico, sino que se está extendiendo a todo tipo de sectores, en parte por la revolución tecnológica, pero también tras la COVID-19.

 

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Las sicav son muy frecuentes en España, en parte gracias a sus diferentes ventajas, como la exención de impuestos como el de actos jurídicos documentados o el de transmisiones patrimoniales. Se trata de unas sociedades de inversión con un capital variable, tal y como sus siglas indican. No obstante, debes cumplir una serie de condiciones. ¡Te las mostramos a continuación!

 

Condiciones para constituirla

Una sociedad de este tipo puede aportarte un gran número de beneficios, como podrás ver en el siguiente apartado, siendo los dos principales la neutralidad impositiva y la baja fiscalidad, que van íntimamente relacionadas. Sin embargo, también acarrea una serie de condiciones para su constitución. La primera de ellas es que el número de accionistas de la sociedad debe ser de cien personas o más. Además, el capital variable estará fijado estatutariamente, tanto en lo que se refiere al mínimo como al máximo, habiendo ciertas limitaciones para las inversiones.

Otra importante condición es que, al ser una sociedad de inversión y disfrutar de las ventajas que te vamos a mostrar, tendrás un control mayor sobre tu sociedad, como establece la ley, por parte tanto de la Secretaría General del Tesoro y Política Financiera como de la Comisión Nacional del Mercado de Valores. Por último, es importante que conozcas que el capital mínimo de tu sociedad deberá ser de 2 400 000 euros. Tras constituirlo, podrás cambiarlo para subirlo o volverlo a bajar hasta diez veces.

 

¿Qué ventajas te aportará?

En muchas ocasiones, las condiciones que te hemos mencionado en el apartado anterior hacen que nos planteemos si es buena idea o no constituir este tipo de sociedades de inversión. Sin embargo, las ventajas, como verás a continuación, son muy positivas y son lo que hace que sean una de las empresas más constituidas en nuestro país.

 

1. Su gran liquidez

Comprar y vender las acciones de este tipo de empresas es muy sencillo, por lo que existe una gran liquidez. La razón principal es que las sociedades con estas características cotizan en el Mercado Alternativo Bursátil (MAB). Igualmente, el capital de la empresa se puede cambiar hasta diez veces, ya sea para disminuirlo o para incrementarlo.

 

2. Su organización

Las sociedades con capital variable son una buena alternativa a otros mercados secundarios más tradicionales, ya que, además de la baja fiscalidad que tendrás, su organización se constituye como si se tratara de un sistema multilateral de negociación (SMN). Así, gracias a sus normas no discrecionales, estos sistemas se reunirán sobre instrumentos financieros de terceros, tanto intereses de compra como de venta.

 

3. No le afectan las políticas fiscales

A las sociedades de inversión no les afectan las políticas fiscales. Esto se debe a que tienen una tributación muy baja, por tanto, cuando se produce una subida de impuestos, realmente no llega a afectarles. A su vez, la característica que acabamos de mencionar de la baja tributación es otra ventaja anudada, ya que el impuesto de sociedades será solo del 1 %, en vez del 28 %. Eso sí, las plusvalías sí tributarán en el IRPF como capital mobiliario.

 

4. No dependes de la volatilidad

Al no depender de la volatilidad, podrás tener en tu empresa un control mucho mayor sobre lo que inviertes o no. La gestión de tu capital dependerá exclusivamente de ti, por lo que podrá ser exhaustivo.

En definitiva, una sociedad de inversión de capital variable te puede aportar numerosas ventajas, entre ellas la fiscalidad neutra. El objetivo principal es que, a través de la especulación de activos, puedas aplazar el pago de impuestos gracias a la inversión del dinero de la sociedad anónima.

 

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La importancia de las asesorías para empresas se ha vuelto mucho más crucial desde que comenzara la crisis del coronavirus y el estado de alarma. Tramitar ayudas y subvenciones extraordinarias, asesorar sobre cómo es mejor proceder con un negocio o acogerse a las diferentes moratorias legales son algunos de los servicios en los que te pueden echar una mano las asesorías.

 

Razones por las que acudir a una asesoría

El estado de alarma con motivo de la crisis sanitaria del COVID-19 obligó a muchos negocios a cerrar. La mayoría de los que siguieron trabajando se han visto afectados por la falta de actividad del mercado y la caída en el consumo. Las diferentes administraciones y muchas entidades bancarias lanzaron en su día paquetes de ayudas para pymes y autónomos que, en muchas ocasiones, son complicados de gestionar. Si estás en esta situación, mira, a continuación, todo lo que una asesoría podría hacer por ti y tu negocio.

 

1. Gestión de los ERTEs

La aprobación de los Expedientes de Regulación Temporal de Empleo por causas de fuerza mayor (ERTEs) necesitan de una complicada burocracia, tanto por parte de los bancos (que son quienes pagan) como por parte del servicio público, SEPE. Para canalizar bien las peticiones, las asesorías se han convertido en el único interlocutor válido con estos organismos.

Has de tener en cuenta que, cuántos más empleados tengas en tu empresa, más papeleo vas a necesitar. Además, la cuantía de la ayuda puede variar en función de las situaciones personales de cada uno (por ejemplo, tener o no hijos). Un asesor va a conocer la normativa al «dedillo» y para ti será tan sencillo como facilitarle la documentación que te pida y esperar a que te llegue la ayuda.

 

Asesoría para empresas en tiempo de cuarentena

 

2. Gestión de los créditos ICO

Los créditos ICO son aprobados por el Instituto de Crédito Oficial y por las entidades bancarias. Si necesitas liquidez para salvar tu negocio tendrás que pedir uno de ellos. Como consecuencia de la pandemia y la situación económica de pymes y autónomos, el Gobierno de España amplió la cantidad destinada a los ICOs pero, para optar a ellos, es necesario reunir una serie de requisitos.

Las asesorías pueden informarte al detalle sobre cuáles son esos requisitos y si los cumples, encargándose de tramitar tu solicitud y preparar toda la documentación. Además, en caso de cualquier problema, ellos también se encargan de las reclamaciones y de informarte sobre cómo va el proceso.

 

3. Asesoramiento fiscal general

Seguramente, la situación económica actual te genere más de una preocupación, tanto si eres empresario como autónomo. Dudas como si existen ayudas regionales que complementen a las autonómicas, si puedes aplazar ciertos impuestos o si tienes derecho a las moratorias extraordinarias como consecuencia del COVID-19.

Nadie mejor que los profesionales de una asesoría para que te hagan un balance lo más actual posible de las cuentas de tu empresa y te expliquen a todas las ayudas y subvenciones a las que tienes derecho. Además, podrán prevenirte sobre cómo impactarán en tu declaración de la renta del próximo año, ya que algunas de estas ayudas son tributables y esa «letra pequeña» no la sabrás, a menos que te lo digan.

En definitiva, si tu negocio ha sufrido, en menor o mayor medida con la crisis del coronavirus, lo mejor que puedes hacer es consultar con una asesoría sobre qué ayudas existen y cuáles te corresponden. Deja a los profesionales con las gestiones y la burocracia para poder céntrate en lo realmente importante: salvar tu negocio y a tu plantilla.

 

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¿Te has visto afectado alguna vez por un expediente de regulación de empleo? ¿Lo vas a estar en los próximos días? Si es así, aunque tu empresa se haya acogido a este procedimiento, quizá no conozcas las condiciones de un ERE y cuándo pueden los ERTE convertirse en ERE. Te aportamos todos los detalles.

 

Qué es un ERE y las condiciones para que una empresa pueda aplicarlo

Los ERE están pensados para que todo tipo de organizaciones eviten problemas de solvencia reduciendo las horas de trabajo de sus empleados o incluso prescindiendo de ellos. En definitiva, es un mecanismo que se usa para reducir la plantilla de una empresa cuando la misma pasa por dificultades.

Dependiendo de las causas por las que la organización desee prescindir de sus empleados, estaríamos hablando de tres tipos de ERE, que se detallan a continuación.

ERE de extinción. Dentro de este mecanismo, es el más habitual. Es altamente conocido como despido colectivo, esto es, cuando la compañía quiere despedir a todos o a parte de su plantilla. Para aplicar este ERE, la compañía puede alegar causas económicas (pérdidas contables o futuras, cuando durante tres trimestres seguidos los ingresos sean menores a los anteriores), técnicas (si hay cambios en la producción) y organizativas (cuando se produzcan cambios en sistemas o métodos que usan los trabajadores para desempeñar su puesto).

La organización debe presentar una propuesta al comité de empresa o a los representantes laborales con toda la documentación que justifique el ajuste de empleo, aceptando o no esta propuesta. Si se acepta, los despidos salen adelante y, si no, se lleva a la justicia competente para que actúe. Los empleados recibirán una indemnización y, además, podrán solicitar paro.

ERE de suspensión. Es el segundo más importante. El de suspensión se lleva a cabo cuando, de manera temporal, se suspende la relación entre la empresa y el trabajador. Como en el caso anterior, la suspensión puede ser de manera temporal o definitiva.

ERE de reducción de jornada. Como su propio nombre indica, este expediente de regulación de empleo se da cuando la compañía desea reducir las horas que figuran en el contrato de sus trabajadores. Eso sí, siempre debe ser durante un periodo determinado.

Los dos últimos tipos, que son menos frecuentes, pueden tratarse de ERTE, expediente de regulación temporal de empleo. Llegados a este punto, ¿puede un ERTE convertirse en un ERE definitivo? Te damos la respuesta.

¿Un ERTE puede convertirse en ERE?

En un principio, no. No obstante, sí puede ocurrir (pese a que el Gobierno, en la crisis del coronavirus, ha prohibido los despidos seis meses después tras el estado de alarma) si la empresa decide cerrar por completo tras el ERTE, por lo que cada trabajador deberá percibir una indemnización por despido.

 

Asesoría sobre Ere y Erte

 

Si persisten los problemas económicos, las empresas pueden verse abocadas a presentar concurso de acreedores, por lo que las compañías presentarían un ERE y los empleados tendrán que acudir al Fondo de Garantía Salarial (FOGASA) para recibir parte de la indemnización por despido laboral.

Algunas empresas que se han visto afectadas por la pandemia del COVID-19 no han presentado ningún ERTE, puesto que el Gobierno prohíbe los despidos al menos durante los próximos seis meses. Así, las organizaciones que han optado por este camino podrán despedir sin objeciones mediante ERE.

Ya conoces las condiciones o razones por las que una empresa puede presentar un ERE y los tipos que existen, las cuales no debes confundir con un ERTE. Sin embargo, recuerda que un ERTE sí puede convertirse en un ERE pese a la prohibición del Gobierno de España.

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Con la crisis económica (además de sanitaria) de la COVID-19, los ingresos del Estado van a caer en picado: se va a recaudar menos dinero en concepto de IVA e IRPF. Por este motivo, Unidas Podemos ha lanzado una propuesta: un nuevo impuesto de patrimonio para las grandes fortunas. Idea polémica, que ha causado un revuelo político importante en el país. ¿Qué se está proponiendo de verdad? Sigue leyendo y conoce todos los detalles.

El nuevo impuesto de patrimonio que propone Unidas Podemos

Pese a que la formación presidida por Pablo Iglesias haya asegurado que este nuevo impuesto es para cubrir parte del agujero generado por la crisis de la COVID-19, lo cierto es que en su programa electoral ya quedaba recogido (en el punto 261) la creación de este impuesto para la redistribución de la riqueza.

Esta propuesta lleva realizándola Unidas Podemos desde hace unos años y, ahora, en plena crisis del coronavirus, pretende impulsarla para minimizar la caída de ingresos. Medida que está siendo ya duramente criticada por diferentes sectores económicos, quienes consideran que desincentiva el ahorro, criminaliza el esfuerzo del trabajo e impulsará el desvío de capital a paraísos fiscales.

Con todos estos datos encima de la mesa, ¿qué propone dicha formación exactamente? En primer lugar, destacamos que este impuesto recaería sobre las grandes fortunas, quedando exentas de su pago todas aquellas personas que tengan una vivienda valorada en menos de 400 000 euros. Para patrimonios por encima de un millón de euros, el gravamen llegaría al 2 %; en el caso de patrimonios netos superiores a 10 millones, el porcentaje a aplicar sería el 2,5 %; en el caso de patrimonios por encima de 50 millones, se pagaría el 3 % ,y los situados por encima de los 1000 millones, cargarían con el 3,5 %.

¿Cuál es objetivo de este nuevo impuesto?: recaudar 11 000 millones de euros, equivalentes al 1 % del PIB del país. Pese a las críticas, especialmente de la oposición y con cierto recelo de Pedro Sánchez, cabe destacar que este impuesto también está en la mente de la Unión Europea. No obstante, los expertos aseguran que la estimación de ingresos que ha realizado el partido morado es irreal: multiplica por diez lo recaudado anualmente, hasta ahora, por el impuesto de patrimonio y, por otro lado, no tiene en cuenta el desplome del 30 % de la renta variable en el ejercicio 2020 (que afecta, directamente, a la valoración del patrimonio de miles de inversores).

Impuestos de patrimonio

España expulsaría a los millonarios y multimillonarios con este impuesto

Según los expertos consultados, España conseguiría recaudar una mínima parte de la previsión establecida por Unidas Podemos, pero además ahuyentaría al capital privado, el cual declararía su dinero en paraísos fiscales o en países donde el nuevo impuesto al patrimonio sea menor o incluso inexistente. De hecho, Portugal ha atraído a 28 000 grandes patrimonios en los últimos meses al bajar su tributación al 0 %. Un posible riesgo de implantar este impuesto en España sería que las grandes fortunas derivaran su patrimonio al país vecino u otros.

Por lo tanto, de implantarse la medida, según los analistas, España quedaría en desventaja si, además, la UE no apuesta por este impuesto al patrimonio de manera generalizada en todo el territorio.

El nuevo impuesto de la riqueza, ideado por Unidas Podemos, plantea crear nuevos tipos tributarios para las rentas o patrimonios superiores a los 400 000 euros. La intención es recaudar cerca de 11 000 millones de euros para afrontar parte del déficit fiscal previsto por la merma de ingresos provocada por el coronavirus. Este impuesto ha sido criticado por irreal.

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¿Eres autónomo y te has visto afectado por la crisis del coronavirus? ¿Deseas acceder a la prestación aprobada por el Gobierno para las personas que trabajan por cuenta propia? Si es así, sigue leyendo.

Requisitos que deben cumplir los autónomos para acceder a la prestación por el COVID-19

Entre las medidas económicas aprobadas por el Gobierno para paliar las consecuencias de la crisis del coronavirus, destaca la prestación extraordinaria para los trabajadores por cuenta propia. Por eso, a continuación, te contamos las condiciones de la ayuda a los autónomos por la crisis del coronavirus. Son estas:

  • Pueden pedirla aquellos trabajadores por cuenta propia cuyos negocios hayan suspendido su actividad como consecuencia de la declaración del estado de alarma o bien su facturación haya descendido un 75 % en relación a la media mensual desde septiembre de 2019 hasta febrero de 2020. En caso de que hayas continuado con la actividad, pero tus ventas se hayan reducido en el porcentaje señalado el mes de marzo de este año en comparación con la media de los seis meses anteriores, también puedes presentar la solicitud desde el pasado 1 de abril.
  • Debías estar dado de alta en el régimen correspondiente el 14 de marzo de 2020. Si eres de los trabajadores por cuenta propia que la solicitan por la reducción de la facturación, es necesario que sigas dado de alta durante el periodo en que percibas la ayuda.
  • No existe un periodo mínimo de cotización, aunque sí es necesario estar al corriente de los pagos de la Seguridad Social. Si no estás al día en tus cotizaciones, dispones de 30 días para poder regularizar la situación y acceder a la prestación. En caso de que tu deuda supere 1900 euros, tienes la opción de pedir un aplazamiento. Aquellos autónomos que ya tuviesen concedido un aplazamiento, pueden acogerse a la prestación, pero deben haber cumplido con los pagos establecidos.

Requisitos que deben cumplir los autónomos para acceder a la prestación por el COVID-19

  • En un principio se disponía de un mes para presentar la solicitud desde la declaración del estado de alarma, es decir, hasta el 14 de abril. No obstante, dado que se han hecho diferentes prórrogas, tienes más tiempo para presentar la documentación y, además, podrás cobrar la prestación durante el tiempo que dure el estado de alarma, hasta el último día del mes.
  • Los autónomos que tengan pluriactividad también podrán pedir la ayuda, pero para ello no deben percibir ninguna otra prestación.
  • Para recibir la prestación no hay que causar baja en el RETA (Régimen Especial de Trabajadores Autónomos).
  • Debes presentar la solicitud de forma telemática través de los canales habilitados por las mutuas y el SEPE para ello. La documentación que has de  adjuntar es la del cese de actividad por fuerza mayor o acreditar documentalmente la pérdida de ingresos del 75 % como consecuencia de la crisis del coronavirus. También debes incluir una declaración jurada en la que expliques que cumples con los requisitos exigidos.

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Estos son las condiciones que debes cumplir si quieres acogerte a esta ayuda especial aprobada por el Gobierno para paliar los efectos de la crisis del coronavirus. Ten en cuenta que la cuantía que percibirás será del 70 % de la base mínima de cotización del Régimen Especial.

Además, ten en cuenta que el tiempo durante el que recibas esta ayuda no te afecta en el caso de que puedas ser beneficiario posteriormente de la prestación por cese de actividad.

En definitiva, si como autónomo te has visto afectado por la crisis del coronavirus, tienes la opción de acogerte a este subsidio especial aprobado para paliar los efectos nocivos del COVID-19 sobre la economía.

 

El impuesto sobre la renta de las personas físicas (IRPF) es un gravamen que se encuentra cedido, de manera parcial, a las regiones. Esto genera diferencias entre lo que pagan dos contribuyentes con los mismos ingresos, pero residentes en autonomías diferentes. ¿Quieres saber por qué tu cuñado paga menos a la Agencia Tributaria ganando lo mismo que tú?

Los tramos de retenciones del IRPF estatal

La primera de las dos partes en que se divide el IRPF es la estatal. Esta es exactamente igual para todo hijo de vecino, excepto en los residentes en Navarra y País Vasco, donde rigen sendas normativas forales. Pero en el resto del territorio nacional nos acogemos a la siguiente escala progresiva que resume los tramos del IRPF:

  • De 0 a 12 450 euros, el porcentaje a aplicar es del 9,5 %.
  • De 12 451 a 20 200 euros, aumenta hasta el 12 %.
  • De 20 201 euros y hasta los 35 200, el tipo de gravamen es del 15 %.
  • De 35 201 a 60 000 euros, el porcentaje llega hasta el 18,5 %.
  • De 60 001 euros en adelante nos encontramos con que el gravamen alcanza su máximo, el 22,50 %.

Cabe destacar que el IRPF es progresivo, es decir, busca que paguen más los que más ganan. También conviene aclarar que los tramos no se aplican tal cual. Es decir, un contribuyente que perciba 40 000 euros no pagará directamente el 18,5 %, sino que se someterá a los diferentes escalones de la tabla. Tributará así solo por el porcentaje máximo desde los 35 201 y hasta los citados 40 000.

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La parte autonómica

Con el tramo autonómico viene el meollo de la cuestión. Cada autonomía tiene la potestad de fijar tanto los tramos como los tipos que desee. Aunque estos son, en general, similares a los estatales, nos encontramos con pequeñas diferencias porcentuales y de límites.

Estas diferencias pueden parecerte pecata minuta, pero no lo son. Y es que, cuando las llevamos a la práctica nos encontramos con cientos de euros perdidos por el camino, solamente por residir en una u otra Comunidad.

¿Cuál es la región más benévola con el contribuyente?

La fórmula de cálculo del impuesto depende tanto del nivel exacto de renta que es difícil hacer un resumen rápido de qué Comunidad es mejor en cada caso. Sin embargo, en el último año Madrid se ha desmarcado como la que ofrece unas condiciones más beneficiosas.

El gobierno madrileño ha incluido rebajas que han hecho de su región el lugar perfecto para tributar. Su 9 % de gravamen al tramo inferior y la condescendencia con las rentas más altas, cuyo impuesto es un punto y medio inferior al estatal (aunque el tramo comienza casi 7000 euros antes) son la clave. Castilla y León y Castilla La Mancha, por ese orden, son las que completan este particular podio fiscal.

En el extremo opuesto te encontrarás a Extremadura. Aquí se alcanza un 48 % de gravamen a las rentas más altas, porcentaje que comparte con otras cuantas autonomías, si bien en estas los tramos inferiores son más amplios o están menos castigados. Otros datos interesantes son que Cantabria es la Comunidad que más castiga a las rentas altas (a partir de 220 000 euros) y Cataluña hace lo propio con las rentas medias y bajas.

En definitiva, el IRPF sufre importantes variaciones en función del lugar de residencia del contribuyente, pues incluso a lo expuesto se suma la posibilidad de que algunas ofrezcan deducciones concretas. No pagues un solo céntimo de más; y para más detalles, puedes contactar con asesores.