El teletrabajo se ha convertido en una de las principales herramientas que han usado las empresas para sortear los obstáculos de la crisis del coronavirus. Aunque se trata de una tendencia de la que se viene hablando desde hace años, su implantación masiva ha tenido lugar en los últimos meses.

 

Derechos y deberes del teletrabajo

A la espera de que patronal, Gobierno y sindicatos aprueben una ley que regule esta modalidad de trabajo de forma general, actualmente, empresa y trabajadores pueden acogerse al Acuerdo Marco Europeo, que posee una normativa muy específica de derechos y obligaciones al respecto. Aunque la mejor medida es el sentido común y llegar a acuerdos entre ambas partes que sean beneficiosos para todos.

 

Derechos del teletrabajador

Antes de comenzar con el trabajo desde casa, empresario y trabajador deberían ponerse de acuerdo también en cuestiones como la equipación, el coste y la responsabilidad del equipo técnico que se necesita para desarrollar la actividad. Como norma general, el acuerdo europeo dice lo siguiente:

  • El empresario tendrá que facilitar e instalar los equipos que el trabajador necesite, excepto si este quisiera utilizar su propio equipo.
  • Si el trabajo es regular, el trabajador tendrá derecho a que el empresario le pague ciertos gastos para realizar la actividad desde casa, por ejemplo, las comunicaciones.
  • El trabajador también tendrá derecho a solicitar a su empresa apoyo técnico en caso de necesitarlo.
  • El empresario tendrá que hacer frente a los costes que se generen en caso de pérdida de datos digitales o desperfectos del equipo de trabajo que utilice su empleado.
  • El trabajador tendrá derecho a establecer un horario concreto, así como las horas extras que realice, dejando constancia de todo ello mediante un método de Registro Horario, ya que es obligatorio en España desde el año 2019.
  • Con respecto al sueldo, aunque el trabajador no esté en la oficina, tendrá que recibir el salario completo que le corresponda, según su grupo profesional. Es decir, que no se debe premiar o castigar la ubicación del trabajador por parte del empresario.
  • Derechos de salud y representación colectiva. El teletrabajador también conserva intactos estos dos derechos, según queda estipulado en el Estatuto de los Trabajadores y en la Ley de Prevención de Riesgos Laborales.

 

Obligaciones de los empleados que teletrabajan

El trabajador que opte por realizar su actividad laborar desde casa también está sujeto a una serie de obligaciones con respecto a su empresa. Aquí están algunas de ellas:

  • Medir el rendimiento: El trabajador ha de proporcionar pruebas de que realmente está trabajando en su casa para que el empresario confíe en él. Estas pruebas pueden ir desde el establecimiento y cumplimiento de objetivos, como la entrega de informes y trabajos periódicos, por ejemplo.
  • Cumplir un horario: En ocasiones, los empresarios exigen que el trabajador esté disponible durante unas horas concretas y no miden tanto la productividad como que cumpla esa disposición. En estas situaciones, el trabajador tendrá que comprometerse a hacerlo, aunque pueda elegir el lugar donde llevarlo a cabo.
  • Cuidar el equipo informático. Aunque sea el empresario quien tenga que correr con los gastos del equipo técnico, está en la responsabilidad de cada uno cuidarlo y no hacer un mal uso del mismo. De esta manera, la empresa puede poner cláusulas por las cuales no se responsabilizaría del equipo, por ejemplo, si se saca de una determinada localización o se utiliza fuera del horario de trabajo.

En definitiva, el trabajo desde casa es una tendencia en auge en las empresas españolas y quienes lo practican están sometidos a una serie de derechos y obligaciones reguladas por ley. El covid-19 ha acelerado esta transformación en la cultura empresarial más tradicional.

 

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La digitalización de las pymes es, en la actualidad, una realidad cada vez más sonada. En parte, por la revolución tecnológica que estamos viviendo, pero también por el auge del teletrabajo y de la venta de productos o de servicios online. Por eso, recientemente, la Unión Europea (UE) ha aprobado unos fondos para invertir en la implantación de las TIC.

 

Fondos de la UE enfocados al ámbito tecnológico

La UE ha aprobado una buena cantidad de fondos para que empresarios y autónomos de todos los negocios puedan digitalizar sus negocios. Además de la digitalización, ten en cuenta que se pretende impulsar la creación de empleo y la innovación.

 

1. Se incentiva la consolidación de las oficinas digitales

En primer lugar, con respecto a los fondos aprobados de la UE, cabe destacar el impulso hacia la consolidación de las oficinas digitales. Si este proceso es cada vez más común, con las ayudas destinadas a pymes y autónomos y los diferentes aspectos que abarcan, los cuales verás en los siguientes apartados, la implantación TIC y la creación de oficinas online que fomenten el trabajo a distancia será más fácil que nunca.

 

2. Planes de digitalización

La implantación de las TIC en tu pyme conlleva necesariamente un adecuado plan de digitalización. Por tanto, las ayudas también van destinadas a este aspecto. Estos planes abarcan diferentes elementos: la mejora de la experiencia de tus clientes a la hora de ofrecerle tus servicios, la gestión de los recursos de tu empresa, la simplificación de tus estructuras y, por último, otros factores más concretos, como el impulso de la factura electrónica.

 

3. Formación adecuada de talentos

Los fondos están en parte destinados al impulso de la creación de empleo. No obstante, a menudo ocurre que los puestos de trabajo que están más digitalizados se quedan sin cubrir por falta de una formación adecuada debido a las carencias de comunicación entre las universidades y el mercado laboral en sí.

Por ello, las ayudas también se centran en la inversión de una formación adecuada de los talentos para su captación posterior por pymes y grandes empresas.

 

4. Nuevas herramientas y metodologías ágiles

Digitalizar tu empresa supone mucho más que tener una web corporativa o que invertir en equipos. Por eso, las partidas para digitalizar las pymes se pueden enfocar a la implantación de nuevas herramientas o de metodologías más ágiles, como apostar por la inteligencia artificial (IA) o por la conectividad que mejore el funcionamiento interno y, por tanto, la efectividad o la productividad de la empresa. Es decir, lo que se ha venido a llamar el internet de las cosas.

 

5. Gestión directa

Los fondos que distribuye la Comisión Europea, los cuales incluirán actividades de seguimiento, subvenciones, la elección de los diferentes contratistas, la transparencia y la transmisión de dichos fondos, se hará de forma directa. Además, si optas a estas ayudas, supondrá que consigas una financiación por categorías (todas ellas puedes verlas online). Se trata, no obstante, de una financiación complementaria.

Con respecto a tus contratos o a las licitaciones, tu compañía podrá beneficiarse de los de las instituciones europeas. Además, puedes conseguir un premio de estímulo si tu proyecto está considerado como uno de los mejores.

En definitiva, la digitalización de las empresas está vinculada a una nueva forma de trabajar que está cada vez más consolidada en nuestro país. Además, la implantación de las TIC ya no aparece solo en las empresas del sector tecnológico, sino que se está extendiendo a todo tipo de sectores, en parte por la revolución tecnológica, pero también tras la COVID-19.

 

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Las sicav son muy frecuentes en España, en parte gracias a sus diferentes ventajas, como la exención de impuestos como el de actos jurídicos documentados o el de transmisiones patrimoniales. Se trata de unas sociedades de inversión con un capital variable, tal y como sus siglas indican. No obstante, debes cumplir una serie de condiciones. ¡Te las mostramos a continuación!

 

Condiciones para constituirla

Una sociedad de este tipo puede aportarte un gran número de beneficios, como podrás ver en el siguiente apartado, siendo los dos principales la neutralidad impositiva y la baja fiscalidad, que van íntimamente relacionadas. Sin embargo, también acarrea una serie de condiciones para su constitución. La primera de ellas es que el número de accionistas de la sociedad debe ser de cien personas o más. Además, el capital variable estará fijado estatutariamente, tanto en lo que se refiere al mínimo como al máximo, habiendo ciertas limitaciones para las inversiones.

Otra importante condición es que, al ser una sociedad de inversión y disfrutar de las ventajas que te vamos a mostrar, tendrás un control mayor sobre tu sociedad, como establece la ley, por parte tanto de la Secretaría General del Tesoro y Política Financiera como de la Comisión Nacional del Mercado de Valores. Por último, es importante que conozcas que el capital mínimo de tu sociedad deberá ser de 2 400 000 euros. Tras constituirlo, podrás cambiarlo para subirlo o volverlo a bajar hasta diez veces.

 

¿Qué ventajas te aportará?

En muchas ocasiones, las condiciones que te hemos mencionado en el apartado anterior hacen que nos planteemos si es buena idea o no constituir este tipo de sociedades de inversión. Sin embargo, las ventajas, como verás a continuación, son muy positivas y son lo que hace que sean una de las empresas más constituidas en nuestro país.

 

1. Su gran liquidez

Comprar y vender las acciones de este tipo de empresas es muy sencillo, por lo que existe una gran liquidez. La razón principal es que las sociedades con estas características cotizan en el Mercado Alternativo Bursátil (MAB). Igualmente, el capital de la empresa se puede cambiar hasta diez veces, ya sea para disminuirlo o para incrementarlo.

 

2. Su organización

Las sociedades con capital variable son una buena alternativa a otros mercados secundarios más tradicionales, ya que, además de la baja fiscalidad que tendrás, su organización se constituye como si se tratara de un sistema multilateral de negociación (SMN). Así, gracias a sus normas no discrecionales, estos sistemas se reunirán sobre instrumentos financieros de terceros, tanto intereses de compra como de venta.

 

3. No le afectan las políticas fiscales

A las sociedades de inversión no les afectan las políticas fiscales. Esto se debe a que tienen una tributación muy baja, por tanto, cuando se produce una subida de impuestos, realmente no llega a afectarles. A su vez, la característica que acabamos de mencionar de la baja tributación es otra ventaja anudada, ya que el impuesto de sociedades será solo del 1 %, en vez del 28 %. Eso sí, las plusvalías sí tributarán en el IRPF como capital mobiliario.

 

4. No dependes de la volatilidad

Al no depender de la volatilidad, podrás tener en tu empresa un control mucho mayor sobre lo que inviertes o no. La gestión de tu capital dependerá exclusivamente de ti, por lo que podrá ser exhaustivo.

En definitiva, una sociedad de inversión de capital variable te puede aportar numerosas ventajas, entre ellas la fiscalidad neutra. El objetivo principal es que, a través de la especulación de activos, puedas aplazar el pago de impuestos gracias a la inversión del dinero de la sociedad anónima.

 

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La importancia de las asesorías para empresas se ha vuelto mucho más crucial desde que comenzara la crisis del coronavirus y el estado de alarma. Tramitar ayudas y subvenciones extraordinarias, asesorar sobre cómo es mejor proceder con un negocio o acogerse a las diferentes moratorias legales son algunos de los servicios en los que te pueden echar una mano las asesorías.

 

Razones por las que acudir a una asesoría

El estado de alarma con motivo de la crisis sanitaria del COVID-19 obligó a muchos negocios a cerrar. La mayoría de los que siguieron trabajando se han visto afectados por la falta de actividad del mercado y la caída en el consumo. Las diferentes administraciones y muchas entidades bancarias lanzaron en su día paquetes de ayudas para pymes y autónomos que, en muchas ocasiones, son complicados de gestionar. Si estás en esta situación, mira, a continuación, todo lo que una asesoría podría hacer por ti y tu negocio.

 

1. Gestión de los ERTEs

La aprobación de los Expedientes de Regulación Temporal de Empleo por causas de fuerza mayor (ERTEs) necesitan de una complicada burocracia, tanto por parte de los bancos (que son quienes pagan) como por parte del servicio público, SEPE. Para canalizar bien las peticiones, las asesorías se han convertido en el único interlocutor válido con estos organismos.

Has de tener en cuenta que, cuántos más empleados tengas en tu empresa, más papeleo vas a necesitar. Además, la cuantía de la ayuda puede variar en función de las situaciones personales de cada uno (por ejemplo, tener o no hijos). Un asesor va a conocer la normativa al «dedillo» y para ti será tan sencillo como facilitarle la documentación que te pida y esperar a que te llegue la ayuda.

 

Asesoría para empresas en tiempo de cuarentena

 

2. Gestión de los créditos ICO

Los créditos ICO son aprobados por el Instituto de Crédito Oficial y por las entidades bancarias. Si necesitas liquidez para salvar tu negocio tendrás que pedir uno de ellos. Como consecuencia de la pandemia y la situación económica de pymes y autónomos, el Gobierno de España amplió la cantidad destinada a los ICOs pero, para optar a ellos, es necesario reunir una serie de requisitos.

Las asesorías pueden informarte al detalle sobre cuáles son esos requisitos y si los cumples, encargándose de tramitar tu solicitud y preparar toda la documentación. Además, en caso de cualquier problema, ellos también se encargan de las reclamaciones y de informarte sobre cómo va el proceso.

 

3. Asesoramiento fiscal general

Seguramente, la situación económica actual te genere más de una preocupación, tanto si eres empresario como autónomo. Dudas como si existen ayudas regionales que complementen a las autonómicas, si puedes aplazar ciertos impuestos o si tienes derecho a las moratorias extraordinarias como consecuencia del COVID-19.

Nadie mejor que los profesionales de una asesoría para que te hagan un balance lo más actual posible de las cuentas de tu empresa y te expliquen a todas las ayudas y subvenciones a las que tienes derecho. Además, podrán prevenirte sobre cómo impactarán en tu declaración de la renta del próximo año, ya que algunas de estas ayudas son tributables y esa «letra pequeña» no la sabrás, a menos que te lo digan.

En definitiva, si tu negocio ha sufrido, en menor o mayor medida con la crisis del coronavirus, lo mejor que puedes hacer es consultar con una asesoría sobre qué ayudas existen y cuáles te corresponden. Deja a los profesionales con las gestiones y la burocracia para poder céntrate en lo realmente importante: salvar tu negocio y a tu plantilla.

 

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¿Te has visto afectado alguna vez por un expediente de regulación de empleo? ¿Lo vas a estar en los próximos días? Si es así, aunque tu empresa se haya acogido a este procedimiento, quizá no conozcas las condiciones de un ERE y cuándo pueden los ERTE convertirse en ERE. Te aportamos todos los detalles.

 

Qué es un ERE y las condiciones para que una empresa pueda aplicarlo

Los ERE están pensados para que todo tipo de organizaciones eviten problemas de solvencia reduciendo las horas de trabajo de sus empleados o incluso prescindiendo de ellos. En definitiva, es un mecanismo que se usa para reducir la plantilla de una empresa cuando la misma pasa por dificultades.

Dependiendo de las causas por las que la organización desee prescindir de sus empleados, estaríamos hablando de tres tipos de ERE, que se detallan a continuación.

ERE de extinción. Dentro de este mecanismo, es el más habitual. Es altamente conocido como despido colectivo, esto es, cuando la compañía quiere despedir a todos o a parte de su plantilla. Para aplicar este ERE, la compañía puede alegar causas económicas (pérdidas contables o futuras, cuando durante tres trimestres seguidos los ingresos sean menores a los anteriores), técnicas (si hay cambios en la producción) y organizativas (cuando se produzcan cambios en sistemas o métodos que usan los trabajadores para desempeñar su puesto).

La organización debe presentar una propuesta al comité de empresa o a los representantes laborales con toda la documentación que justifique el ajuste de empleo, aceptando o no esta propuesta. Si se acepta, los despidos salen adelante y, si no, se lleva a la justicia competente para que actúe. Los empleados recibirán una indemnización y, además, podrán solicitar paro.

ERE de suspensión. Es el segundo más importante. El de suspensión se lleva a cabo cuando, de manera temporal, se suspende la relación entre la empresa y el trabajador. Como en el caso anterior, la suspensión puede ser de manera temporal o definitiva.

ERE de reducción de jornada. Como su propio nombre indica, este expediente de regulación de empleo se da cuando la compañía desea reducir las horas que figuran en el contrato de sus trabajadores. Eso sí, siempre debe ser durante un periodo determinado.

Los dos últimos tipos, que son menos frecuentes, pueden tratarse de ERTE, expediente de regulación temporal de empleo. Llegados a este punto, ¿puede un ERTE convertirse en un ERE definitivo? Te damos la respuesta.

¿Un ERTE puede convertirse en ERE?

En un principio, no. No obstante, sí puede ocurrir (pese a que el Gobierno, en la crisis del coronavirus, ha prohibido los despidos seis meses después tras el estado de alarma) si la empresa decide cerrar por completo tras el ERTE, por lo que cada trabajador deberá percibir una indemnización por despido.

 

Asesoría sobre Ere y Erte

 

Si persisten los problemas económicos, las empresas pueden verse abocadas a presentar concurso de acreedores, por lo que las compañías presentarían un ERE y los empleados tendrán que acudir al Fondo de Garantía Salarial (FOGASA) para recibir parte de la indemnización por despido laboral.

Algunas empresas que se han visto afectadas por la pandemia del COVID-19 no han presentado ningún ERTE, puesto que el Gobierno prohíbe los despidos al menos durante los próximos seis meses. Así, las organizaciones que han optado por este camino podrán despedir sin objeciones mediante ERE.

Ya conoces las condiciones o razones por las que una empresa puede presentar un ERE y los tipos que existen, las cuales no debes confundir con un ERTE. Sin embargo, recuerda que un ERTE sí puede convertirse en un ERE pese a la prohibición del Gobierno de España.

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Con la crisis económica (además de sanitaria) de la COVID-19, los ingresos del Estado van a caer en picado: se va a recaudar menos dinero en concepto de IVA e IRPF. Por este motivo, Unidas Podemos ha lanzado una propuesta: un nuevo impuesto de patrimonio para las grandes fortunas. Idea polémica, que ha causado un revuelo político importante en el país. ¿Qué se está proponiendo de verdad? Sigue leyendo y conoce todos los detalles.

El nuevo impuesto de patrimonio que propone Unidas Podemos

Pese a que la formación presidida por Pablo Iglesias haya asegurado que este nuevo impuesto es para cubrir parte del agujero generado por la crisis de la COVID-19, lo cierto es que en su programa electoral ya quedaba recogido (en el punto 261) la creación de este impuesto para la redistribución de la riqueza.

Esta propuesta lleva realizándola Unidas Podemos desde hace unos años y, ahora, en plena crisis del coronavirus, pretende impulsarla para minimizar la caída de ingresos. Medida que está siendo ya duramente criticada por diferentes sectores económicos, quienes consideran que desincentiva el ahorro, criminaliza el esfuerzo del trabajo e impulsará el desvío de capital a paraísos fiscales.

Con todos estos datos encima de la mesa, ¿qué propone dicha formación exactamente? En primer lugar, destacamos que este impuesto recaería sobre las grandes fortunas, quedando exentas de su pago todas aquellas personas que tengan una vivienda valorada en menos de 400 000 euros. Para patrimonios por encima de un millón de euros, el gravamen llegaría al 2 %; en el caso de patrimonios netos superiores a 10 millones, el porcentaje a aplicar sería el 2,5 %; en el caso de patrimonios por encima de 50 millones, se pagaría el 3 % ,y los situados por encima de los 1000 millones, cargarían con el 3,5 %.

¿Cuál es objetivo de este nuevo impuesto?: recaudar 11 000 millones de euros, equivalentes al 1 % del PIB del país. Pese a las críticas, especialmente de la oposición y con cierto recelo de Pedro Sánchez, cabe destacar que este impuesto también está en la mente de la Unión Europea. No obstante, los expertos aseguran que la estimación de ingresos que ha realizado el partido morado es irreal: multiplica por diez lo recaudado anualmente, hasta ahora, por el impuesto de patrimonio y, por otro lado, no tiene en cuenta el desplome del 30 % de la renta variable en el ejercicio 2020 (que afecta, directamente, a la valoración del patrimonio de miles de inversores).

Impuestos de patrimonio

España expulsaría a los millonarios y multimillonarios con este impuesto

Según los expertos consultados, España conseguiría recaudar una mínima parte de la previsión establecida por Unidas Podemos, pero además ahuyentaría al capital privado, el cual declararía su dinero en paraísos fiscales o en países donde el nuevo impuesto al patrimonio sea menor o incluso inexistente. De hecho, Portugal ha atraído a 28 000 grandes patrimonios en los últimos meses al bajar su tributación al 0 %. Un posible riesgo de implantar este impuesto en España sería que las grandes fortunas derivaran su patrimonio al país vecino u otros.

Por lo tanto, de implantarse la medida, según los analistas, España quedaría en desventaja si, además, la UE no apuesta por este impuesto al patrimonio de manera generalizada en todo el territorio.

El nuevo impuesto de la riqueza, ideado por Unidas Podemos, plantea crear nuevos tipos tributarios para las rentas o patrimonios superiores a los 400 000 euros. La intención es recaudar cerca de 11 000 millones de euros para afrontar parte del déficit fiscal previsto por la merma de ingresos provocada por el coronavirus. Este impuesto ha sido criticado por irreal.

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¿Eres autónomo y te has visto afectado por la crisis del coronavirus? ¿Deseas acceder a la prestación aprobada por el Gobierno para las personas que trabajan por cuenta propia? Si es así, sigue leyendo.

Requisitos que deben cumplir los autónomos para acceder a la prestación por el COVID-19

Entre las medidas económicas aprobadas por el Gobierno para paliar las consecuencias de la crisis del coronavirus, destaca la prestación extraordinaria para los trabajadores por cuenta propia. Por eso, a continuación, te contamos las condiciones de la ayuda a los autónomos por la crisis del coronavirus. Son estas:

  • Pueden pedirla aquellos trabajadores por cuenta propia cuyos negocios hayan suspendido su actividad como consecuencia de la declaración del estado de alarma o bien su facturación haya descendido un 75 % en relación a la media mensual desde septiembre de 2019 hasta febrero de 2020. En caso de que hayas continuado con la actividad, pero tus ventas se hayan reducido en el porcentaje señalado el mes de marzo de este año en comparación con la media de los seis meses anteriores, también puedes presentar la solicitud desde el pasado 1 de abril.
  • Debías estar dado de alta en el régimen correspondiente el 14 de marzo de 2020. Si eres de los trabajadores por cuenta propia que la solicitan por la reducción de la facturación, es necesario que sigas dado de alta durante el periodo en que percibas la ayuda.
  • No existe un periodo mínimo de cotización, aunque sí es necesario estar al corriente de los pagos de la Seguridad Social. Si no estás al día en tus cotizaciones, dispones de 30 días para poder regularizar la situación y acceder a la prestación. En caso de que tu deuda supere 1900 euros, tienes la opción de pedir un aplazamiento. Aquellos autónomos que ya tuviesen concedido un aplazamiento, pueden acogerse a la prestación, pero deben haber cumplido con los pagos establecidos.

Requisitos que deben cumplir los autónomos para acceder a la prestación por el COVID-19

  • En un principio se disponía de un mes para presentar la solicitud desde la declaración del estado de alarma, es decir, hasta el 14 de abril. No obstante, dado que se han hecho diferentes prórrogas, tienes más tiempo para presentar la documentación y, además, podrás cobrar la prestación durante el tiempo que dure el estado de alarma, hasta el último día del mes.
  • Los autónomos que tengan pluriactividad también podrán pedir la ayuda, pero para ello no deben percibir ninguna otra prestación.
  • Para recibir la prestación no hay que causar baja en el RETA (Régimen Especial de Trabajadores Autónomos).
  • Debes presentar la solicitud de forma telemática través de los canales habilitados por las mutuas y el SEPE para ello. La documentación que has de  adjuntar es la del cese de actividad por fuerza mayor o acreditar documentalmente la pérdida de ingresos del 75 % como consecuencia de la crisis del coronavirus. También debes incluir una declaración jurada en la que expliques que cumples con los requisitos exigidos.

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Estos son las condiciones que debes cumplir si quieres acogerte a esta ayuda especial aprobada por el Gobierno para paliar los efectos de la crisis del coronavirus. Ten en cuenta que la cuantía que percibirás será del 70 % de la base mínima de cotización del Régimen Especial.

Además, ten en cuenta que el tiempo durante el que recibas esta ayuda no te afecta en el caso de que puedas ser beneficiario posteriormente de la prestación por cese de actividad.

En definitiva, si como autónomo te has visto afectado por la crisis del coronavirus, tienes la opción de acogerte a este subsidio especial aprobado para paliar los efectos nocivos del COVID-19 sobre la economía.

 

El impuesto sobre la renta de las personas físicas (IRPF) es un gravamen que se encuentra cedido, de manera parcial, a las regiones. Esto genera diferencias entre lo que pagan dos contribuyentes con los mismos ingresos, pero residentes en autonomías diferentes. ¿Quieres saber por qué tu cuñado paga menos a la Agencia Tributaria ganando lo mismo que tú?

Los tramos de retenciones del IRPF estatal

La primera de las dos partes en que se divide el IRPF es la estatal. Esta es exactamente igual para todo hijo de vecino, excepto en los residentes en Navarra y País Vasco, donde rigen sendas normativas forales. Pero en el resto del territorio nacional nos acogemos a la siguiente escala progresiva que resume los tramos del IRPF:

  • De 0 a 12 450 euros, el porcentaje a aplicar es del 9,5 %.
  • De 12 451 a 20 200 euros, aumenta hasta el 12 %.
  • De 20 201 euros y hasta los 35 200, el tipo de gravamen es del 15 %.
  • De 35 201 a 60 000 euros, el porcentaje llega hasta el 18,5 %.
  • De 60 001 euros en adelante nos encontramos con que el gravamen alcanza su máximo, el 22,50 %.

Cabe destacar que el IRPF es progresivo, es decir, busca que paguen más los que más ganan. También conviene aclarar que los tramos no se aplican tal cual. Es decir, un contribuyente que perciba 40 000 euros no pagará directamente el 18,5 %, sino que se someterá a los diferentes escalones de la tabla. Tributará así solo por el porcentaje máximo desde los 35 201 y hasta los citados 40 000.

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La parte autonómica

Con el tramo autonómico viene el meollo de la cuestión. Cada autonomía tiene la potestad de fijar tanto los tramos como los tipos que desee. Aunque estos son, en general, similares a los estatales, nos encontramos con pequeñas diferencias porcentuales y de límites.

Estas diferencias pueden parecerte pecata minuta, pero no lo son. Y es que, cuando las llevamos a la práctica nos encontramos con cientos de euros perdidos por el camino, solamente por residir en una u otra Comunidad.

¿Cuál es la región más benévola con el contribuyente?

La fórmula de cálculo del impuesto depende tanto del nivel exacto de renta que es difícil hacer un resumen rápido de qué Comunidad es mejor en cada caso. Sin embargo, en el último año Madrid se ha desmarcado como la que ofrece unas condiciones más beneficiosas.

El gobierno madrileño ha incluido rebajas que han hecho de su región el lugar perfecto para tributar. Su 9 % de gravamen al tramo inferior y la condescendencia con las rentas más altas, cuyo impuesto es un punto y medio inferior al estatal (aunque el tramo comienza casi 7000 euros antes) son la clave. Castilla y León y Castilla La Mancha, por ese orden, son las que completan este particular podio fiscal.

En el extremo opuesto te encontrarás a Extremadura. Aquí se alcanza un 48 % de gravamen a las rentas más altas, porcentaje que comparte con otras cuantas autonomías, si bien en estas los tramos inferiores son más amplios o están menos castigados. Otros datos interesantes son que Cantabria es la Comunidad que más castiga a las rentas altas (a partir de 220 000 euros) y Cataluña hace lo propio con las rentas medias y bajas.

En definitiva, el IRPF sufre importantes variaciones en función del lugar de residencia del contribuyente, pues incluso a lo expuesto se suma la posibilidad de que algunas ofrezcan deducciones concretas. No pagues un solo céntimo de más; y para más detalles, puedes contactar con asesores.

¿Necesitas un asesor fiscal externo para tu empresa? En el siguiente apartado te comentamos cuáles son las funciones de este profesional. No dejes de leer esta información y de actuar en consecuencia.

¿Cuáles son las funciones de los asesores fiscales externos?

Aunque pueda parecer que se limita exclusivamente a hacer honor a su nombre, su labor es mucho más amplia, como podrás comprobar. Te recomendamos que repases los problemas fiscales que hayas podido experimentar y que tengas en cuenta los factores descritos en el siguiente listado, antes de decidirte a externalizar la gestión fiscal de tu empresa.

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1. Amoldar tu empresa a la normativa vigente

El asesor te enviará un archivo mensual con una base de datos en la que podrás conocer cuáles son las novedades legales que debes adoptar. Así, evitarás sanciones y problemas con la Agencia Tributaria que pueden terminar alterando la imagen pública de tu empresa.

2. Ayudarte a ahorrar en el pago de impuestos

Este profesional es siempre el más adecuado para que te sea más fácil pagar menos sin incurrir en una ilegalidad. Conocer las deducciones a tu alcance y, sobre todo, los plazos de pago, siempre te ayudará a no estar pendiente de tus finanzas.

3. Convertirse en una parte imprescindible de la empresa

Un buen asesor jamás entenderá su trabajo como una mera transacción comercial. Siempre apostará por entender cuáles son las características de la empresa para amoldarse al máximo a sus necesidades específicas. Te ofrecerá un consejo eficaz, constante y a medida.

4. Ahorrar tiempo y ganar en calidad de vida

Olvídate de hacer números y de estar siempre pendiente del calendario para cumplir con los plazos estipulados. Dedícate solo a trabajar y a triunfar con tu empresa, sin sufrir la tensión por los plazos de pago o por el desconocimiento de la legalidad de tu situación fiscal.

5. No tener que adquirir un software de gestión fiscal

No son nada baratos y tampoco resultan fáciles de manejar. ¿Por qué vas a invertir en un programa así cuando puedes externalizar este trabajo fácilmente? Además, evitarás que uno de tus trabajadores se encargue de la gestión fiscal de tu empresa, por lo que ganarás así en competitividad.

6. Un apoyo constante

El buen asesor se encarga de ir recopilando la información necesaria de la empresa de manera periódica. Cualquier duda, pago o gestión serán resueltos lo antes posible con una simple llamada de teléfono o visita personal. Tener este apoyo no deja de ser la mejor forma de ganar en tranquilidad.

7. Especialización

La externalización del servicio conlleva contar con un equipo especializado de profesionales en distintas áreas. El resultado de su trabajo es siempre adecuado para aliviar la tensión habitual que provoca la gestión de una empresa. Apoyándote en un asesor, te será más fácil seguir evolucionando.

8. Participar en el desarrollo del plan empresarial

A la hora de comenzar una nueva etapa, es siempre recomendable contar con la opinión de un asesor fiscal para comprobar la viabilidad de la misma. Sin duda alguna, esta opción es siempre la más indicada para afrontar nuevas etapas que te ayuden a generar más beneficios.

Un asesor fiscal externo trabaja diariamente para que tu empresa siga adelante. Sus ventaja son la actualización constante de su formación, la posibilidad de no tener que preocuparte continuamente por los impuestos y la tranquilidad que obtienes a cambio.

Todas las razones aquí expuestas no dejan de ser factores a tener muy en cuenta para contar con el apoyo de este profesional. Ahora, responde a la pregunta que formulábamos al principio y decide lo que estimes más oportuno.

Una pyme es una pequeña o mediana empresa industrial, mercantil o de cualquier otro tipo, que cuenta con un número de trabajadores reducido, pero que tiene que hacer uso de diferentes tipos de acuerdos a la hora de contratar a sus asalariados.

Contratos utilizados por las pymes

Un contrato de trabajo es aquel acuerdo firmado entre empleado y empleador en el que se regulan aquellas actividades que se van a realizar, así como la remuneración que se van a recibir por ellas. La duración, la necesidad de que preavises en caso de querer poner fin a dicho acuerdo antes de lo pactado, o la ausencia o existencia de un período de prueba son también aspectos que deben aparecer en el contrato.

1. Contrato indefinido 

Ten en cuenta que en este tipo de pacto laboral no se estipula ninguna fecha de finalización, lo que supone estabilidad para el trabajador. Además, si el jefe quiere finalizar la relación laboral, tendrá que indemnizarle. Para el empleador también supone ventajas, ya que se puede beneficiar de diferentes tipos de deducciones fiscales y ayudas, dependiendo de la persona que contrate como, por ejemplo, desempleados o jóvenes.

2. Contrato temporal

Con este contrato se establece un acuerdo entre el empleado y el empleador en el que se estipula la realización de un trabajo por un período de tiempo determinado. El período de prueba va a variar dependiendo del tiempo de contratación que se haya acordado y normalmente se permiten prórrogas.

Dentro de este tipo de contratos existen subtipos como el de obra o servicio con el que se indemniza al trabajador al finalizar el contrato, con ocho días de salario por cada año de trabajo realizado.

Otro tipo de contrato temporal es el eventual y se utiliza en los casos en los que hay que atender circunstancias concretas en la producción por exceso de pedidos o acumulación de tareas. Su duración máxima es de seis meses y solamente puede formalizarse una prórroga. Cuando se finaliza el contrato el trabajador recibe una indemnización de ochos días de salario por cada año de trabajo.

En contrato de interinidad es utilizado para contratar a trabajadores que tienen que sustituir a otros que, por diferentes motivos, no van a acudir a su puesto de trabajo durante un tiempo, pero que lo siguen conservando. La duración de este acuerdo va a coincidir con el tiempo de duración de la causa.

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3. De formación y aprendizaje

Otro de los tipos de contratos utilizados por las pymes es el de formación y aprendizaje. En este caso, conviene que tengas en cuenta que solamente puede usarse con personas que tienen entre 16 y 30 años, y su función principal es la de poder alternar la formación con la actividad laboral. De esta manera, se aumenta la inserción laboral gracias a una formación específica. Su duración máxima es de tres años y después es posible entrar a formar parte de la plantilla de la empresa de forma indefinida.

4. Contrato de prácticas

Similar al contrato de aprendizaje y formación es el contrato de prácticas. Es posible que te resulte familiar, pues se hace con la idea de mejorar la competencia profesional y la cualificación del empleado. Se ofrece experiencia dentro de un sector mientras que se mejora la comprensión de los contenidos de formación. La retribución está fijada por el convenio, aunque no puede ser inferior a un 75 % de lo que un trabajador en el mismo puesto recibiría por su trabajo.

En cualquier caso, una vez que has tomado la decisión de contratar, es fundamental conocer qué tipo de contrato es el que más se ajusta a las necesidades de tu empresa dependiendo del momento y la circunstancia.